Porque las palabras pueden más que los
fusiles
por MANUEL TIBERIO BERMÚDEZ
II Encuentro Nacional e Internacional de Escritores por la
Paz de Colombia
10, 11 y 12 de noviembre de 2000 - Caicedonia, Valle del Cauca
- Informe especial de Enfocarte.com -
ARTURO GUERRERO
Hablar con Arturo Guerrero, es entablar un
dialogo con la reflexión serena, sin aspavientos, pero
sobre todo, es tener la oportunidad de conocer a un caballero,
en el más alto sentido de la expresión.
Su mirada, tranquila, sus palabras exactas, sin derroche excesivo,
van abriendo caminos a la respuesta que esperamos al interrogante
planteado.
- ¿Su concepto sobre el evento?
- A mí me parece que a partir del éxito
del Primer Encuentro que fue corroborado con la publicación
del libro "Las Letras de la Paz", y que entiendo va
a tener una reimpresión por parte del Círculo
de Lectores, se está institucionalizando con fuerza el
evento.
Sé que hay gran entusiasmo. Yo noto en los colegas, por
lo menos los que estamos en Bogotá, que el encuentro
es ya un hecho y pienso que es una manera de cómo los
intelectuales, específicamente los escritores, podemos
aportar algo al momento actual del país.
- ¿Sus expectativas para el encuentro?
- Precisamente se ha criticado mucho la ausencia
del papel de los intelectuales frente al conflicto. Se dice
que los intelectuales viven en una campana neumática.
Que están alejados. Que no entienden al país.
Que no se pronuncian. Entonces, este Encuentro, que gira específicamente
en torno a la paz, obliga a que, quienes trabajamos con la palabra,
nos sentemos a pensar y nos pronunciemos de la manera que nosotros
lo podemos hacer que es escribiendo, para que el país
tenga otras luces.
Caicedonia, esta haciendo un esfuerzo grande al ofrecerle este
espacio a los pensadores naciones y extranjeros para que se
pronuncien en contra de la guerra y para que hagan sus pronunciamientos
frente al estado de cosas que están ocurriendo en el
país.
- ¿Que piensa al respecto?
- A mí me parece que es importante recordar
la frase, casi emblemática del periodista y escritor
polaco Richard Kapuchinsky, quien vino recientemente a Bogotá
a un foro y él dijo: "Escribir sobre la guerra es
luchar contra la guerra", con esto el dejo sentado un pensamiento
ético y de principios sobre la gente que trabaja con
la palabra en un país en guerra. Este pensamiento postula
que se trata de acercar la palabra al conflicto, que esta compuesto
por guerra y paz, definitivamente para mostrar los horrores
de la guerra y para mostrar como la única salida es el
diálogo, la negociación y la convivencia.
- ¿Cuál es su mensaje para los
colombianos?
- De la misma manera como se pronuncia el gobierno,
se pronuncian los actores del conflicto, se pronuncian las ONG´s,
la Sociedad Civil etc., pienso yo que los escritores, los poetas,
los novelistas, ensayistas, periodistas, también tienen
una palabra, y es una palabra diferente. No es la de gente implicada
en el conflicto ni tampoco es la de gente estudiosa, en el sentido
de las ciencias sociales, sino, es la palabra de los visionarios,
de los que ven cosas que la mayoría de la gente, deja
pasar porque el poeta es aquel ser que ha adiestrado su ojo
para traspasar las realidades aparentes y puede llegar a mayores
profundidades.
El encuentro va a ser la ocasión privilegiada para que
el país esté atento a ver que sale de allí
con relación a la paz.
RAUL ZELICK
Cuando el escritor alemán, Raúl
Zelick anunció su participación en el II Encuentro
Nacional e Internacional de Escritores por la Paz de Colombia,
todos creíamos que nos toparíamos con un hombre
de edad avanzada, rubio, ojiazul, que necesitaría traductor
para expresar sus ideas. Nuestra sorpresa fue grande cuando
arribó a Caicedonia, un hombre, descomplicadamente joven
y que conocía mejor el español que muchos de nosotros.
Vino la primera vez a Colombia a los 17 años, desde entonces,
siempre ha regresado, porque "siempre me ha impactado
este país y Colombia siempre ha jugado un papel muy importante
en mi formación personal" asegura. Respecto
a su estadía en el aquí señala: "He
trabajado un tiempo con desplazados de guerra en una zona de
mucha tensión, Barrancabermeja, concretamente y eso claro,
también ha influido en mi".
Desde 1990 trabaja como periodista independiente.
Estudió ciencias políticas y ciencias latinoamericanisticas,
y en 1997 publicó su primer libro que traducido al español
quiere decir "Come y muérete, sin embargo "
del cual dice, "es un recuento de un grupo de jóvenes
inmigrantes en Berlín enfrentados a la violencia racista
de Alemania". El segundo libro que publicó es
un libro periodístico sobre Colombia del que el título
sería en Castellano "Colombia, negocios grandes,
terror estatal y movimiento insurgente" y el tercer libro
es una novela, también sobre Colombia que se llama "La
Negra".
- Me ha gustado e influido mucho la literatura
latinoamericana, por ejemplo Manuel Puig. Me han gustado mucho
las historias paralelas, por ejemplo en "El Beso de la
Mujer Araña" es una cosa que me parece todavía
maravillosa. Vargas Llosa me gusta mucho. De los escritores
colombianos de lo que conozco me han impresionado bastante.
Pienso que siendo alemán siempre he mantenido un vinculo
fuerte cultural con algunos aspectos de la vida latinoamericana.
- ¿Cómo ve que en un pueblo como
Caicedonia, alejado de las grandes ciudades propiciemos este
tipo de encuentros de escritores y que les posibilitemos el
espacio que no han tenido en Colombia para reflexionar sobre
la guerra y la paz?
- ¡ Muy loco! Una idea muy loca porque cuando
estábamos recorriendo el pueblo, hemos pensado que es
un pueblo bien chiquito, que parece también a la primera
vista muy pacifico a pesar de que uno sabe que aquí uno
no esta nunca lejos del conflicto, pero así, caminando
por las calles, uno piensa que esta lejos de él. Yo creo
que los espacios son para tomarlos y este puede ser un espacio
muy maravilloso y Caicedonia puede ser un pueblo muy representativo
por la tradición que tiene y por la historia de la violencia
de su pasado.
Además, ahora el conflicto se esta acercando al pueblo
y podría, en cierta medida, representar la realidad colombiana
que está ante el estallido de una guerra muy tremenda
y si no nos esforzamos todos, todos vamos a sufrir las terribles
consecuencias de ella.
- ¿Cuáles son sus expectativas
respecto a este II Encuentro de Escritores en Colombia y particularmente
en Caicedonia?
- Primero, tengo la expectativa de conocer e intercambiar
ideas con escritores que conocen la situación de Colombia
mejor que yo. Pienso que aquí, a pesar de la difícil
situación, hay mucha gente que sigue asumiendo una posición
frente al conflicto, a pesar del temor que puede existir. Lo
segundo que para mí es importante es que haya una voz
de la sociedad frente al conflicto, frente a la guerra, frente
al paramilitarismo. Pienso que hay muchos colombianos que tienen
que temer por la vida por denunciar ciertas cosas que ocurren
en este país y nosotros los extranjeros tenemos una situación,
un poquito más fácil para decir algunas cosas,
y yo creo que debemos de mostrar que el mundo no está
ciego ante lo que esta pasando en su país.
- ¿Cómo nos ven los escritores
extranjeros nuestro conflicto y qué piensan de lo que
está sucediendo en Colombia?
La pregunta es como difícil de contestar
porque, yo solamente puedo hablar en singular, no en plural.
Porque yo pienso que en Europa la visión del conflicto,
colombiano es muy tergiversada. Es la visión de que aquí
es un problema solamente de narcotráfico y solamente
de la violencia, casi como genética o cultural de un
pueblo. Yo creo que eso es bien equivocado.
Entonces, yo puedo hablar solamente desde el punto de vista
personal. Pienso que el conflicto, seguramente, tiene muchas
raíces diferentes, que es muy complejo, pero en gran
medida, es un conflicto social. Es un conflicto cuyas raíces
están en el hecho de que aquí no esta resuelto
el problema de la tierra, que hay una gran concentración
de tierra en pocas manos. No esta resuelto el problema de la
democracia, que el poder está en manos de muy pocos.
No está resuelto el problema de los medios de comunicación
que están en manos de unos pocos, entonces, yo no quiero
decir que los colombianos son esto o aquello, yo no estoy juzgando
desde una visión superior. No, no. Yo pienso, exactamente,
para defender a los colombianos, que aquí hay razones
sociales y de estas razones sociales nosotros los del norte
somos parte. Y somos parte porque nosotros con nuestras empresas,
por ejemplo, estamos apoyando exactamente o fortaleciendo todo
ese proceso de desplazamiento en las zonas en donde hay petróleo
y esas cosas.
No sé si es correcto lo que estoy diciendo. Pienso que
es necesario que empecemos a mirar mas allá del simple
hecho de que aquí existen actores armados y miremos mas
a los conflicto sociales que están detrás.
- Usted, también es un hombre de medios.
¿Cree, por lo que puede leer y ver en el exterior sobre
Colombia, que los medios de comunicación tienen mucha
influencia y son responsables respecto a la imagen negativa
que se tiene para mirar a Colombia desde el extranjero?
- ¡Claro que si son responsables! Y sobre
todo los medios de comunicación no asumen una posición,
digamos, que impida la violación de Derechos Humanos,
porque yo pienso, si miramos los conflicto Centroamericanos
en los años 80 que el interés internacional y
la supervisión internacional del conflicto siempre lleva
a que los actores armados se comporten de una manera un poco
más moderada, más respetable con la población
porque, pues tienen que temer la denuncia, porque este conflicto
es también sumamente político, entonces claro,
los actores armados que también son políticos,
también están interesados en su imagen política.
En ese sentido yo creo que es muy importante que los medios
de comunicación o los autores, los intelectuales que
cuidan sus voces y cuentan algo en la sociedad, que asuman una
posición y que se pronuncien contra ciertos hechos.
- Muchos colombianos pensamos que los medios
de comunicación en el país se han remitido, en
este conflicto, a lo episódico, sin análisis.
¿Usted como lo ve?
- Yo no quiero juzgar a los periodistas
colombianos porque yo sé que la situación para
trabajar es muy difícil. Para mí la tensión
de estar en su país siempre es grande, yo siempre siento
un cierto alivio de salir del país a pesar de que yo
quiero mucho a Colombia. Lo que quiero decir no es una denuncia
contra los periodistas pero pienso que si es evidente que los
medios de comunicación informan muy mal y de una manera
muy tergiversada en la mayoría de los casos, tanto que
hasta que tergiversan la geografía del país.
Por ejemplo, me acuerdo de un caso que estaba mirando cuando
trabajé la ponencia que leí en Caicedonia, sobre
las masacres en los Montes de Maria. En la prensa salió
que esto hubiera ocurrido en el Sur de Bolívar. Los Montes
de Maria se encuentran en el Centro Norte de Bolívar,
pero, sin embargo, toda la prensa salió con el cuento
que esto era en el Sur de Bolívar porque estaba en discusión
en esa época la zona de despeje en esa zona y había
intereses de mostrar que era una zona en pleno conflicto. Entonces,
yo pienso que muchas veces falta ética, muchas veces
falta interés de meterse con el tema y muchas veces hay,
me imagino también, temor porque los medios de comunicación
están bajo la presión de los actores armados y
también los medios de comunicación pertenecen,
o son propiedad de algunos consorcios, algunas familias y si
uno mira la situación de los medios de comunicación
aquí en Colombia va a constatar que están muy
concentrados en muy pocas manos, en manos de muy pocas familias
y claro que eso también limita el espacio para el trabajo
del periodista.
- ¿Que les diría a los Caicedonenses
en particular, y a los Colombianos en General?
Me mira perplejo y dice: ¡Uy, eso es difícil!
Es muy difícil dar consejos para una gente que tiene
una situación bien difícil. Es fácil dar
un consejo desde una situación privilegiada como la mía,
pero me gustaría mucho si la gente no se dejara intimidar,
por ejemplo, que confíe en si misma, en su propia fuerza
organizativa también, y que reivindique sus derechos
y que con esos derechos no solamente me refiero a derechos de
la tranquilidad, sino también a los derechos culturales
y sociales, de no vivir la miseria, de poder decir lo que sienten
y ojalá que se haga escuchar esa voz de los que en los
últimos 170 años no se han escuchado.
ARTURO ALAPE
Desde su primer libro Arturo Alape, ha venido
ganándose la admiración y el respeto, no solamente
en Colombia, sino también en el Exterior de los lectores
y de los círculos intelectuales.
En Caicedonia, ya es "repitente" porque cautivo a
los organizadores del Encuentro por su calidad humana, por su
sapiencia, pero especialmente por su compromiso con la paz de
Colombia que viene desde mucho tiempo atrás.
- ¿Cómo ve este II Encuentro?
- Yo pienso que mis expectativas están
muy relacionadas con la experiencia, formidable, que se tuvo
con el Primer Encuentro y que tuvo como tema central la Paz
y la Guerra y que, ojalá en este sentido, los escritores
que asistamos pudiéramos hacer diversas reflexiones acerca,
no solamente del quehacer literario, sino del papel del intelectual
en esta época tan difícil y complicada que está
viviendo el país.
- ¿Qué pensamiento tiene usted,
como repitente al Encuentro, sobre el compromiso o Manifiesto
de la Paz que se firmo en Caicedonia por los participantes en
el Primer Encuentro y que no fue tenido en cuenta por el Alto
Gobierno para invitar a los intelectuales a las mesas de negociación?
- Pienso que de toda maneras, uno de los síntomas
más significativos del proceso de paz es que no se ha
abierto lo suficientemente a la participación del país.
Lo que me parece importante es que CORPOCAICA nos invito a un
grupo de escritores muy representativos, dimos una opinión
y quedó suscrita en el libro "Las Letras de la Paz"
por ustedes publicado.
Creo que es lamentable que el intelectual como conjunto y el
escritor como tal debería de tener mucho mas presencia
en el futuro de ese proceso.
Quiero volver a entablar ese dialogo que comenzamos a realizar
en el primer encuentro y con el deseo de recibir tantos cálidos
abrazos de ese pueblo maravilloso que hace parte de lo que es
este país. Es un pueblo con mucho optimismo, con mucha
historia y en especial, con deseos de abrir otros caminos para
un futuro mejor para todos.
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