Martín Veiga



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NA ESPERA

Camiñamos cada día pola sombra, polo término
de todas as cousas, na espera embelecida
con rubís, mapoulas e zafiros en bailes
chineses e atavío sutil da victoria finalmente
lasciva, exultante de artificio e convencimento
ferido na espera, escribindo a palabra Amada
coa maiúscula final do proceder máis vivo, como
cando a túa idade gozaba da súa leda primavera
e amparo buscaba no resignado dos meus ollos,
derramando orgullo e bágoas serenas do presente,
dun hoxe en desesperanza e no confuso da cousa
en dor, prodixio tonal do silencio escuro,
como en derradeiro instante anoitecido agardando
a morte, espida e calada unión eterna
do soño, do adeus e do deserto.


***

EN LA ESPERA

Caminamos cada día por la sombra, por el término
de todas las cosas, en la espera embellecida
con rubíes, amapolas y zafiros en bailes
chinos y atavío sutil de la victoria finalmente
lasciva, exultante de artificio y convencimiento
herido en la espera, escribiendo la palabra Amada
con la mayúscula final del proceder más vivo, como
cuando tu edad gozaba de su alegre primavera
y amparo buscaba en lo resignado de mis ojos,
derramando orgullo y lágrimas serenas del presente,
de un hoy en desesperanza y en lo confuso de la cosa
en dolor, prodigio tonal del silencio oscuro,
como en último instante anochecido esperando
la muerte, desnuda y callada unión eterna
del sueño, del adiós y del desierto.

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A ROSA

(W. B. Yeats)

Cando sexas vella e gris e lembres os anos
xa rotos pensa que entras na morte
cos ollos abertos e as mans en ofrenda
Con Davis, Mangan, Ferguson,
e tanta loita silenciada de homes nacidos
para pregar e liberar e tenazmente corazón
e rosa en vermello e rosa orgullosa e rosa
triste de todos os meus días cantando do vello
Éire e dos vellos xeitos coma mortos e idos
á tumba con O’Leary envoltos en gaélicas
lendas sen atopar repouso no leito terra do sentir
profundo e realidade difícil de tempos verdadeiros
e vidas inviolables e corpos viño tinto branco
pan amasado en doce entrega e amargo
sabor dos días chorados e das noites
en reconciliación tardía con quietudes
acendidas no froito libre e lume en tebra
coma de ouro nos corpos trigo e idea
certa do renacer á fonte dunha Irlanda viva.

***

LA ROSA

(W. B. Yeats)

Cuando seas vieja y gris y recuerdes los años
ya rotos piensa que entras en la muerte
con los ojos abiertos y las manos en ofrenda
Con Davis, Mangan, Ferguson,
y tanta lucha silenciada de hombres nacidos
para suplicar y liberar y tenazmente corazón
y rosa en rojo y rosa orgullosa y rosa
triste de todos mis días cantando del viejo
Éire y de los viejos modos como muertos e idos
a la tumba con O’Leary envueltos en gaélicas
leyendas sin encontrar reposo en el lecho tierra del sentir
profundo y realidad difícil de tiempos verdaderos
y vidas inviolables y cuerpos vino tinto blanco
pan amasado en dulce entrega y amargo
sabor de los días llorados y de las noches
en reconciliación tardía con quietudes
encendidas en el fruto libre y fuego en tinieblas
como de oro en los cuerpos trigo e idea
cierta del renacer a la fuente de una Irlanda viva.

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CONFESIÓN ABERTA

Moitas veces abro os ollos preguntando
o porqué da miña pluma na tempestade
do mundo, a razón de arroxar versos sumerxidos
en xacintos ou en nardos cando outros lanzan
balas mortas, flores de lume en loita
e balbordo de ruxidos e violencias
que asolan e destrúen a cousa certa, cáncaro vivo
ou estatua de anxo sorrindo con pólvora
amarga na dozura súa, anémona aberta ao vento
frío da anguria e petitorios denegados en Reims
naqueles días de mil novecentos catorce, entre repiques
de campá e carriza nos retratos e vida negra,
caduceo roto nun escuramente perdurable
mundo, racimo de toxos e címbalos destruídos.

***

CONFESIÓN ABIERTA

Muchas veces abro los ojos preguntando
el porqué de mi pluma en la tempestad
del mundo, la razón de arrojar versos sumergidos
en jacintos o en nardos cuando otros lanzan
balas muertas, flores de fuego en lucha
y murmullo de rugidos y violencias
que asolan y destruyen la cosa verdadera, prímula viva
o estatua de ángel sonriendo con pólvora
amarga en su dulzura, anémona abierta al viento
frío de la angustia y petitorios denegados en Reims
en aquellos días de mil novecientos catorce, entre repiques
de campana y musgo en los retratos y vida negra,
caduceo roto en un oscuramente perdurable
mundo, racimo de tojos y címbalos destruidos.


(En Tempo van de porcelana, Concello de Noia, 1990)

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OS PASOS DO TEMPO
Última fuxida

Xacen os restos do triste outono nos paseos,
a morta luz ardendo na arboreda, o desamparo
sobre a pedra gris das vellas casas
e os últimos raios de sol entre as ruínas.
Perduran nas altas estancias os recordos
en tanto declina o lento ocaso
dispoñendo leves sombras polas rúas,
despregando os seus dedos de penumbra
baixo os cipreses do parque, nas igrexas.
Permanecen as voces cálidas de antano
nas antigas lousas da cidade,
no empedrado tosco das quedas avenidas,
naquel xardín oculto onde o silencio
encerra o tempo pasado nun estanque
sen reparar nos xacintos desolados.
Pervive por fin o abatemento nas olladas,
os pasos do tempo nos semblantes, os despoxos
dun amor fuxido, do propio acabamento.

***

LOS PASOS DEL TIEMPO
Última huida

Yacen los restos del triste otoño en los paseos,
la muerta luz ardiendo en la arboleda, el desamparo
sobre la piedra gris de las viejas casas
y los últimos rayos de sol entre las ruinas.
Perduran en las altas estancias los recuerdos
mientras declina el lento ocaso
disponiendo leves sombras por las calles,
desplegando sus dedos de penumbra
bajo los cipreses del parque, en las iglesias.
Permanecen las voces cálidas de antaño
en las antiguas losas de la ciudad,
en el empedrado tosco de las quietas avenidas,
en aquel jardín oculto donde el silencio
encierra el tiempo pasado en un estanque
sin reparar en los jacintos desolados.
Pervive por fin el abatimiento en las miradas,
los pasos del tiempo en los semblantes, los despojos
de un amor huido, del propio acabamiento.

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AS ÚLTIMAS RUÍNAS

Hoxe a morte persiste obstinada nas pedras,
nos lenzos corrompidos das paredes,
sobre os xacintos do patio, nos estucos
mordidos polo tempo, destrozados.
Hoxe vaga a morte nas últimas ruínas
abrazando os cipreses vellos, abrazando
os corpos como unha música antiga.
Retornan hoxe as máscaras da morte
a pousarse nos semblantes desolados,
a pousar a luz do abatemento
no invernadoiro con dalias, nas estancias
arrasadas como ceos de Turner, como templos
onde o silencio cerca a pedra derrubada.
Hoxe sentimos a morta baixamar do tempo
entre a enredadeira do xardín calado,
no sombrío claustro onde agardaba
aquel soño amargo de amores e tapices,
aquel escuro soño de horizontes e navíos.
Hoxe vaga a morte nas últimas ruínas
ocultando o rostro negro nas columnas.
Hoxe atopamos pedras cando buscamos rosas,
procuramos cálidos ouros baixo os nardos,
atopamos no corazón a cinza.

***

LAS ÚLTIMAS RUINAS

Hoy la muerte persiste obstinada en las piedras,
en los lienzos corrompidos de las paredes,
sobre los jacintos del patio, en los estucos
mordidos por el tiempo, destrozados.
Hoy vaga la muerte en las últimas ruinas
abrazando los cipreses viejos, abrazando
los cuerpos como una música antigua.
Retornan hoy las máscaras de la muerte
a posarse en los semblantes desolados,
a posar la luz del abatimiento
en el invernadero con dalias, en las estancias
arrasadas como cielos de Turner, como templos
donde el silencio cerca la piedra derruida.
Hoy sentimos la muerta bajamar del tiempo
entre la enredadera del jardín callado,
en el sombrío claustro donde esperaba
aquel sueño amargo de amores y tapices,
aquel oscuro sueño de horizontes y navíos.
Hoy vaga la muerte en las últimas ruinas
ocultando el rostro negro en las columnas.
Hoy encontramos piedras cuando buscamos rosas,
buscamos cálidos oros bajo los nardos,
encontramos en el corazón la ceniza.

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A RODA DA FORTUNA

Regno. E mostrando orgulloso na man,
da inscrición dourada a marxe
máis gloriosa, celebro con ledicia
o triunfo final do meu reinado.
Regnavi. E xa todo rematou
para min; e xa todo é decadencia
entre os dedos que lembran os tempos de ouro
e aférranse, enlutados, á beira escura
da caída do meu corpo ata o vacío.
Sum sine regno. E esta é a miseria que cobre
o rachado perfil da miña estampa;
a miseria de non ter reino, nin luxos,
nin nada que sexa de meu, nin cousas
de prezo; só fame de cadáver tristemente
vencido, só vello corpo sen nome de morte antiga.
Regnabo. E acadarei prosperidade e riqueza
pois teño esperanza no mañán e
l’esperance de l’endemain
                          ce sont mes festes.
E contemplarei o meu tesouro inútil
desde o branco lugar que está agardando
a coroación deserta do meu reino desexado.

***

LA RUEDA DE LA FORTUNA

Regno. Y mostrando orgulloso en la mano,
de la inscripción dorada el margen
más glorioso, celebro con alegría
el triunfo final de mi reinado.
Regnavi. Y ya todo terminó
para mí; y ya todo es decadencia
entre los dedos que recuerdan los tiempos de oro
y se aferran, enlutados, al borde oscuro
de la caída de mi cuerpo hasta el vacío.
Sum sine regno. Y esta es la miseria que cubre
el roto perfil de mi estampa;
la miseria de no tener reino, ni lujos,
ni nada que sea mío, ni cosas
de precio; sólo hambre de cadáver tristemente
vencido, sólo viejo cuerpo sin nombre de muerte antigua.
Regnabo. Y conseguiré prosperidad y riqueza
pues tengo esperanza en el mañana y
l’esperance de l’endemain
              ce sont mes festes.

Y contemplaré mi tesoro inútil
desde el blanco lugar que está esperando
la coronación desierta de mi reino deseado.

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OUTONO PLENO

Baixamos ao areal de madrugada
mentres un alento de noite pervivía
sostendo os matices escuros sobre as dunas,
pendurando unha nube negra da fachada,
subindo lenemente ata os restos
da vella mansión desguarnecida.
Baixamos ao areal de madrugada,
contemplamos as aves do mar
que longamente voaban entre as ondas,
escoitamos as voces dos amigos
penetrando o mar e os seus clamores,
e procuramos na luz verdes camiños
cando a noite morría alá nas rochas
e a dura vexetación do gran cantil sombrío
anunciaba un día gris en pleno outono.

***

OTOÑO PLENO

Bajamos al arenal de madrugada
mientras un aliento de noche pervivía
sosteniendo los matices oscuros sobre las dunas,
colgando una nube negra de la fachada,
subiendo suavemente hasta los restos
de la vieja mansión desguarnecida.
Bajamos al arenal de madrugada,
contemplamos las aves del mar
que largamente volaban entre las olas,
escuchamos las voces de los amigos
penetrando el mar y sus clamores,
y buscamos en la luz verdes caminos
cuando la noche se moría allá en la rocas
y la dura vegetación del gran acantilado sombrío
anunciaba un día gris en pleno otoño.

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VOCES

Agora sabemos que o mar ten moitas voces,
adiviñamos os horizontes grises desde a casa
procurando acaso as luces dun navío
que dispersen a bruma espesa dos abetos.
Agora sabemos que o mar ten moitas voces
e que arden os mastros nas illas desoladas,
que declina fugazmente o lento outono
ensombrecendo a tarde tranquila na arboreda
en tanto chegan as barcas silenciosas.
Agora sabemos que un vento estremece a duna
e a murcha enredadeira das paredes,
recollemos ecos tristes alá no acantilado
sen reparar en que unha luz vai disipando
a confusa sombra evanescente da ribeira,
extinguímonos como os rostros do pasado
tediosamente ensumidos na contemplación das naves
para non rendernos ante o regreso
de palabras precipitadas entre os bosques,
dun instante de tristura xunto ao faro
na cálida tarde perdida de novembro.
Agora sabemos que o mar ten moitas voces,
que un amargor calmo estreita os corpos
cando camiñamos lentamente pola praia
contemplando as augas densas baixo a lúa,
soñando unha barca iluminada cada noite.

***

VOCES

Ahora sabemos que el mar tiene muchas voces,
adivinamos los horizontes grises desde la casa
buscando acaso las luces de un navío
que dispersen la bruma espesa de los abetos.
Ahora sabemos que el mar tiene muchas voces
y que arden los mástiles en las islas desoladas,
que declina fugazmente el lento otoño
ensombreciendo la tarde tranquila en la arboleda
mientras llegan las barcas silenciosas.
Ahora sabemos que un viento estremece la duna
y la marchita enredadera de las paredes,
recogemos ecos tristes allá en el acantilado
sin reparar en que una luz va disipando
la confusa sombra evanescente de la orilla,
nos extinguimos como los rostros del pasado
tediosamente sumidos en la contemplación de las naves
para no rendirnos ante el regreso
de palabras precipitadas entre los bosques,
de un instante de tristeza junto al faro
en la cálida tarde perdida de noviembre.
Ahora sabemos que el mar tiene muchas voces,
que un amargor calmo estrecha los cuerpos
cuando caminamos lentamente por la playa
contemplando las aguas densas bajo la luna,
soñando una barca iluminada cada noche.


(En As últimas ruínas, Espiral Maior, 1994)

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Á SOMBRA DAS PALABRAS

Agora que outono remata e arde un vento
obstinado nas rúas, nos cipreses,
sabemos que sempre fica unha presencia
entrelazada no verso, debuxando
a liña a seguir por eruditos cegos
nun futuro sen futuro,
revelando a vontade estraña de perdurar
que nos enfronta á morte.
Sabemos tamén que a pesar da bruma
nos pálidos semblantes
permanece a sombra dos nosos dedos
sobre as páxinas, entre os versos,
como unha música antiga ou o musgo
na pedra das igrexas, desvelando
unha presencia anterior que configura
o rostro do poema, o noso rostro.
Acaso pervivamos nas palabras, acaso
sexamos tan só a sombra das palabras,
mais o vento deste final de outono
trae a nós o desexo do silencio,
a ambición de confundirnos no máximo silencio
e ser versos por fin, cativos no poema.

***

A LA SOMBRA DE LAS PALABRAS

Ahora que otoño se acaba y arde un viento
obstinado en las calles, en los cipreses,
sabemos que siempre queda una presencia
entrelazada en el verso, dibujando
la línea a seguir por eruditos ciegos
en un futuro sin futuro,
revelando la voluntad extraña de perdurar
que nos enfrenta a la muerte.
Sabemos también que a pesar de la bruma
en los pálidos semblantes
permanece la sombra de nuestros dedos
sobre las páginas, entre los versos,
como una música antigua o el musgo
en la piedra de las iglesias, desvelando
una presencia anterior que configura
el rostro del poema, nuestro rostro.
Acaso pervivamos en las palabras, acaso
seamos tan sólo la sombra de las palabras,
pero el viento de este final de otoño
trae a nosotros el deseo del silencio,
la ambición de confundirnos en el máximo silencio
y ser versos por fin, cautivos en el poema.


(Publicado con el título “Cautivos” en Para saír do século. Nova proposta poética, Xerais, 1997)

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VIDAS VARADAS

Lembrar o tempo da infancia: construír
arredor dunha aparencia, materia que lentamente
se vai desmoronando.
                                  Así as gaivotas
pousadas nas enxarcias, o aparello apodrecido
baixo a brisa mariña, o sol nos mastros,
as augas batendo contra rochedos limosos,
pedras con verdello, con argazos secos.
                        O mar, o mar aquel
que oxida todas as espadas, os nomes
das barcas (NELA, SOLPOR, VENTO DA RÍA).

Así as vidas varadas das redeiras, un tempo
semellante unicamente ao seu propio transcorrer,
as agullas de madeira entretecendo os fíos ásperos,
as redes na pía comunal, as miradas no horizonte.

Recuperar o pasado ou emendar unha vida,
os desgastados rostros, as atadeiras en silencio,
o halar, o largar, as prolongadas ausencias,
as aves no peirao.

***

VIDAS VARADAS

Recordar el tiempo de la infancia: construir
alrededor de una apariencia, materia que lentamente
se va desmoronando.
                                Así las gaviotas
posadas en las jarcias, el aparejo podrido
bajo la brisa marina, el sol en los mástiles,
las aguas batiendo contra roquedos limosos,
piedras con algas, con sargazos secos.
                    El mar, el mar aquel
que oxida todas las espadas, los nombres
de las barcas (NELA, SOLPOR, VENTO DA RÍA).

Así las vidas varadas de las rederas, un tiempo
semejante únicamente a su propio transcurrir,
las agujas de madera entretejiendo los hilos ásperos,
las redes en la pila comunal, las miradas en el horizonte.

Recuperar el pasado o enmendar una vida,
los desgastados rostros, las atadoras en silencio,
el halar, el largar, las prolongadas ausencias,
las aves en el muelle.


(En Rumbo ás illas. Escritores da Costa da Morte nas Sisargas, A. C. Monte Branco, 1997)

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MEMORIA

No interior ocúltase o tesouro, hermética
entrega para quen agarda, áspero ourizo,
o tempo como un río que non se pode vadear,
os corvos no colmazo, a mesta broza no souto,
landras, dedaleiras, as celas das entenas
encerrando a danza antiga
das abellas.
                        E todo é como pisar
sobre a seca poeira do pasado
onde as pegadas tracexan rastros tenues,
insignificantes debuxos que unha man vai borrando
-como aqueles que facía cando neno
na foula caída nas laxes do muíño
desaparecían soprados por uns labios, quedamente.
Fragmentos dunha acción sempre inconclusa,
dispersa, chegada a través do recordo,
                        retallos do pasado:
as enredadeiras tornándose vermellas en outono,
a roupa branca no tendal, aventada,
voces admonitorias, punicións leves.

A memoria é unha arca quebradiza
ateigada de sementes, dolorosa fondura
na que penetrar con avidez, cerrar os dedos.

Permanecer.

***

MEMORIA

En el interior se oculta el tesoro, hermética
entrega para quien espera, áspero erizo,
el tiempo como un río que no se puede vadear,
los cuervos sobre el colmo, la densa maleza en la castañeda,
bellotas, digitales, las celdas de los panales
encerrando la danza antigua
de las abejas.
                      Y todo es como pisar
sobre la seca polvareda del pasado
donde las huellas trazan rastros tenues,
insignificantes dibujos que una mano va borrando
-como aquellos que hacía siendo niño
en la harija caída en las losas del molino
desaparecían soplados por unos labios, quedamente.
Fragmentos de una acción siempre inconclusa,
dispersa, llegada a través del recuerdo,
                      retazos del pasado:
las enredaderas volviéndose rojas en otoño,
la ropa blanca en el cordel, aventada,
voces admonitorias, puniciones leves.

La memoria es un arca quebradiza
llena de semillas, dolorosa hondura
en la que penetrar con avidez, cerrar los dedos.

Permanecer.


(En Dorna, 1998)

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HOMENAXE A PAUL CELAN

Vexo un home que xoga con serpentes
chamando polos cans.
                                Camiña de vagar
ante as fileiras, no campo, a medianoite.

Agora ten cuspe nos ollos: o desprezo.

Vexo unha muller cos cabelos de cinza
que baila tristemente

inexpresiva polo terror, inerme,

morta.
            Fume no aire, a elevarse
como un paxaro morto, tendido na neve de marzo.

Vexo un home rodeado de libros
no silencio intramural, nas bibliotecas,
extrae auga dun pozo fondísimo,
canta na lingua da serpente.

Un home cercado por aramios
estremecido fronte á luz opaca da mirada
da nai, ida en inverno.

A dor toda do mundo tórnase real,
arde no interior como un lumeiro
entre as sombras tépedas do bosque, entre espiños.

Vexo un home aboiando no río.

Semella recuberto por ramallos negros,
envolto nun frío útero negro:
///////////////////////////////////a corrente
amortallando o home baixo pontes antigas
que atravesan o río, entretecen
a soidade.

O espanto.

A miña ollada cégase, atéigase de cinza.
O home desaparece.

Queda.

***

HOMENAJE A PAUL CELAN

Veo un hombre que juega con serpientes
llamando a los perros.
                                  Camina despacio
ante las filas, en el campo, a medianoche.

Ahora tiene saliva en los ojos: el desprecio.

Veo una mujer con los cabellos de ceniza
que baila tristemente

inexpresiva por el terror, inerme,

muerta.
            Humo en el aire, elevándose
como un pájaro muerto, tendido en la nieve de marzo.

Veo un hombre rodeado de libros
en el silencio intramural, en las bibliotecas,
extrae agua de un pozo hondísimo,
canta en la lengua de la serpiente.

Un hombre cercado por alambres
estremecido frente a la luz opaca de la mirada
de la madre, ida en invierno.

Todo el dolor del mundo se vuelve real,
arde en el interior como una hoguera
entre las sombras tibias del bosque, entre espinos.

Veo un hombre flotando en el río.

Parece recubierto por ramajes negros,
envuelto en un frío útero negro:
                                                la corriente
amortajando al hombre bajo puentes antiguos
que atraviesan el río, entretejen
la soledad.

El espanto.

Mi mirada se ciega, se llena de ceniza.
El hombre desaparece.

Queda.

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SOL DE INVERNO

Quen escribe lembra cómo entramos
tras a intensa nevarada:
os ollos cegados pola luz,
as folerpas no cabelo,
os pálidos semblantes recubertos
por esa frialdade nova,
chegada furtivamente do exterior,
que penetra os aterecidos membros
como un lampexo revelando
unha certa perplexidade, un aceno.

Trátase da mesma situación unha
e outra vez, baixo aparencia
                      ben distinta: a neve,
a ponte vella, a canteira abandonada
á vexetación, os escuros camiños.

Intactos lugares do temor
que nos recollen en nós mesmos.

Como o vento que pouco
a pouco se vai debilitando
e deixa pousado nos muros
o aroma das follas, o alento
                      do bosque,
así a túa respiración,
así a túa respiración
ao pé do lume, íntimo
latexo que captura a mirada,
que nos recolle en nós mesmos.

E nos entrega cinza, espello
tal vez do deterioro, tal vez
do desafecto, o frío.

O teu amor é como unha brisa entre ramaxes.
O teu amor é sol de inverno.

***

SOL DE INVIERNO

Quien escribe recuerda cómo entramos
tras la intensa nevada:
los ojos cegados por la luz,
los copos en el cabello,
los pálidos semblantes recubiertos
por esa frialdad nueva,
llegada furtivamente del exterior,
que penetra los ateridos miembros
como un resplandor revelando
una cierta perplejidad, un gesto.

Se trata de la misma situación una
y otra vez, bajo apariencia
                        bien distinta: la nieve,
el puente viejo, la cantera abandonada
a la vegetación, los oscuros caminos.

Intactos lugares del temor
que nos recogen en nosotros mismos.

Como el viento que poco
a poco se va debilitando
y deja posado en los muros
el aroma de las hojas, el aliento
                        del bosque,
así tu respiración,
así tu respiración
junto al fuego, íntimo
latido que captura la mirada,
que nos recoge en nosotros mismos.

Y nos entrega ceniza, espejo
tal vez del deterioro, tal vez
del desafecto, el frío.

Tu amor es como una brisa entre ramajes.
Tu amor es sol de invierno.

(En Novas voces da Poesía Galega, Consello da Cultura Galega, 2000)

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ESCURO LUGAR

Habito o fondal dunha lagoa
(ou pode ser pantano, visguenta braña acaso)
con cortizas de piñeiro, pétalos murchos de amarelle.

Contemplo, tendido na lama,
a superficie ateigada de ponlas,
cisco, follas mortas aboiando na corrente,
revelando o lento fluír das augas,
dos despoxos.

Xace no profundo a vida vexetal,
raíces sustentan pontes, edificios,
terman de min, dan alicerce
aos cansos membros de meu.

Examino coidadosamente a vida darredor:
larvas, insectos delicados, vermes
a se nutrir da corrupción
de corpos minúsculos
(mesmo pode ser pardal ou rato)
que apodrecen na ribeira, entre ramaxes,
orixinando vida nova, humus esencial que vivifica.

Observo tamén as aves da xunqueira
-garza esvelta, ávida gaivota
preto das augas entoldadas.
Olla máis alá cómo o estorniño
escorrenta grallas e corvos,
cómo se oculta baixo tellas de lousa.
Olla os muros de pedra, a sebe de toxos
onde só pousan grises lavandeiras, destemidas,
tal vez a pega, en días de chuvia,
mais nunca o tímido merlo.

Fronte aos pasais cubertos polo lique
reparo nos detritos, cousa nosa:
unha fibela rota, un petador ferruxento
que xa non baterá porta ningunha
(el pode ser un anzol, quizais a rella dun arado),
ou un penique vello.

Volvo finalmente a mirada cara á beira,
ao pole que impregna os terróns, os calados restos.

Procuro tépedo abeiro nesta friaxe,
toda a calor que albergan os teus ollos,
o tacto da túa man, o teu alento lene,
unha cálida luz para o estraño,
escuro lugar no que habito:
                                 raíz, semente,
avolto sedimento dun corazón desgastado.

***

OSCURO LUGAR

Habito el fondo de una laguna
(o puede ser pantano, viscosa braña acaso)
con cortezas de pino, pétalos marchitos de narciso.

Contemplo, tendido en el barro,
la superficie llena de ramas,
restos de leña, hojas muertas flotando en la corriente,
revelando el lento fluir de las aguas,
de los despojos.

Yace en lo profundo la vida vegetal,
raíces sustentan puentes, edificios,
me sostienen a mí, dan cimientos
a mis cansados miembros.

Examino cuidadosamente la vida alrededor:
larvas, insectos delicados, gusanos
nutriéndose de la corrupción
de cuerpos minúsculos
(incluso puede ser pardal o ratón)
que se pudren en la orilla, entre ramajes,
originando vida nueva, humus esencial que vivifica.

Observo también las aves del juncal
-garza esbelta, ávida gaviota
cerca de las aguas turbias.
Mira más allá cómo el estornino
ahuyenta grajas y cuervos,
cómo se oculta bajo tejas de pizarra.
Mira los muros de piedra, el seto de tojos
donde sólo se posan grises aguzanieves, destemidas,
tal vez la urraca, en días de lluvia,
pero nunca el tímido mirlo.

Frente a las pasaderas cubiertas por el musgo
reparo en los detritos, cosa nuestra:
una hebilla rota, una aldaba herrumbrosa
que ya no llamará en puerta alguna
(puede ser un anzuelo, quizás la reja de un arado),
o un penique viejo.

Vuelvo finalmente la mirada hacia la orilla,
al polen que impregna los terrones, los callados restos.

Busco tibio amparo en este frío,
todo el calor que albergan tus ojos,
el tacto de tu mano, tu aliento leve,
una cálida luz para el extraño,
oscuro lugar en el que habito:
                                     raíz, semilla,
revuelto sedimento de un corazón desgastado.


(Publicado en versión bilingüe gallego-inglés en Southword, 2000)

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No inverno reven as paredes dentro,
xorde das fírgoas branquísimo
salitre, estirpe das areas:
a ría concentrada nos pasigos da casa,
en pedras luídas polo tempo
que perdín.
                        Mira ti
qué estraña a procura do amor
a me levar agora por calexas
como un frío magma
agromando de alicerces, do profundo
cara á superficie.

Mais ti daquela agardábasme na illa
granítica
entre torres neboentas, ocultos
pozos nos que a luz non penetra,
desprovistos de dalias.

Que mesmo lembran a pálidos pantanos
onde a lúa devora
vermes, lavandeiras brancas.

Eu na calma matinal, gamela ou escampada.

E sen embargo, pobre en discernimento,
sobrevivo nun lugar escuro, propio:
onde habita a memoria, o lugar dos afectos.

Vaise o tempo, fica un arreguizo
e xa é así…
                        Qué canseira
andar lonxe do que ben se ama.


***


En invierno rezuman las paredes interiores,
aflora de las grietas blanquísimo
salitre, estirpe de la arena:
la ría concentrada en los pasillos de casa,
en piedras gastadas por el tiempo
que perdí.
                        Mira tú
qué extraña la búsqueda del amor
llevándome ahora por callejas
como un frío magma
brotando de los cimientos, de lo profundo
hacia la superficie.

Pero tú entonces me esperabas en la isla
granítica
entre torres nublosas, ocultos
pozos en los que la luz no penetra,
desprovistos de dalias.

Que incluso recuerdan a pálidos pantanos
donde la luna devora
gusanos, aguzanieves blancas.

Yo en la calma matinal, barca o escampada.

Y sin embargo, pobre en discernimiento,
sobrevivo en un lugar oscuro, propio:
donde habita la memoria, el lugar de los afectos.

Se va el tiempo, queda un estremecimiento
y así es…
                        Qué fatiga
estar lejos de lo que bien se ama.


(En Casa da Gramática, 2003)

_______________________

ELEXÍA EN INVERNO

Pertenzo a unha atlántica
estirpe
que me acolle lenturenta como aperta de medusa,
beixo ávido, mariño.

Teño a alma ateigada de salitre
a aboiar sen rumbo
esmacelada, pendular e escura
da Aguieira ata Inchydoney,
dos infindos areais de Dingle aos cons de Corrubedo,
das furnas de Fonforrón ao peirao de Crosshaven
onde xogan nenos, musicais e luminosos.

En Clonakilty, na badía, ollei as garzas lenes
que xa nunca
han pousar nas xunqueiras do Barbanza.
Nas ribeiras de Cobh achei despoxos
de arroases que esmorecen polos coídos da Arnela,
extraviados cegos.

E non fago pé entre araos apodrecidos,
gaivotas abisais, inmensos farallóns
nos que baten correntes invasivas, ondadas
densas en cantís sen relva.

Chegan ao cais espolios, áncoras sombrizas
arrefecen a Misela. Escoa un lamento entre rochedos negros,
arfan aves.

***

ELEGÍA EN INVIERNO

Pertenezco a una atlántica
estirpe
que me acoge húmeda como abrazo de medusa,
beso ávido, marino.

Tengo el alma llena de salitre
flotando sin rumbo
descolorida, pendular y oscura
de la Aguieira hasta Inchydoney,
de los infinitos arenales de Dingle a las rocas de Corrubedo,
de las grutas de Fonforrón al muelle de Crosshaven
donde juegan niños, musicales y luminosos.

En Clonakilty, en la bahía, miré las garzas leves
que ya nunca
se posarán en los juncales del Barbanza.
En las riberas de Cobh hallé despojos
de delfines que desfallecen por los pedregales de la Arnela,
extraviados ciegos.

Y pierdo pie entre araos podridos,
gaviotas abisales, inmensos farallones
en los que golpean corrientes invasivas, oleajes
densos en acantilados sin hierba.

Llegan al embarcadero expolios, anclas sombrías
enfrían la Misela. Se escurre un lamento entre roquedos negros,
jadean aves.

(En Negra sombra. Intervención poética contra a marea negra, Espiral Maior/Xerais/Federación de Libreiros de Galicia, 2003)


Martín Veiga (Noia, A Coruña, 1970). Licenciado en Filología Gallego-Portuguesa por la Universidade de Santiago de Compostela. Es poeta, profesor, traductor y crítico literario.
Colabora en prensa, revistas literarias y libros colectivos con ensayos, artículos, poemas y traducciones al gallego de autores de lengua inglesa. Entre las publicaciones periódicas con las que colaboró figuran Ólisbos, os amantes da palabra; Eis; Lúa Nova; Dorna; Casa da Gramática; “Revista das Letras” de O Correo Galego/Galicia Hoxe; Southword; SERTA; “Faro da Cultura” de Faro de Vigo; Madrygal.
Como poeta, participó en numerosos recitales, tanto en Galicia como en el exterior, y publicó las obras Tempo van de porcelana (Concello de Noia, 1990) y As últimas ruínas (Espiral Maior, 1994).
Su obra poética recibió varios premios literarios (“Domingo Antonio de Andrade”, “Rosalía de Castro”, “Xacobeo de Poesía”, “Espiral Maior”, “Ramón Cabanillas”) y está incluida en antologías como Para saír do século. Nova proposta poética (Xerais, 1997); Poesía Ultimísima (Libertarias/Prodhufi, 1997); Muestra de la joven poesía gallega en La flama en el espejo (Praxis, 1997); A poesía contemporánea a partir de 1975. Antoloxía (A Nosa Terra/AS-PG, 1997); Río de son e vento. Unha antoloxía da poesía galega (Xerais, 1999); Milenio. Ultimísima poesía española (Celeste/Sial, 2000); Novas voces da Poesía Galega. Recital (Consello da Cultura Galega, 2000).
Tradujo al gallego obras y poemas de autores de lengua inglesa como W. B. Yeats, John Millington Synge, Thomas Ernest Hulme, Ezra Pound o Geoffrey Hill.
Como crítico literario preparó la edición anotada del poemario Cantos caucanos (Xerais, 2003), de Antón Avilés de Taramancos, así como la edición de Raiceiras e vento. A obra poética de Antón Avilés de Taramancos (Laiovento, 2003). Es además autor de la biografía Antón Avilés de Taramancos (Fervenza, 2003) y realizó la edición y selección de textos del apartado dedicado a Avilés de Taramancos en la Antoloxía consultada da poesía galega 1976-2000 (TrisTram, 2003), editada por Arturo Casas.
En la actualidad imparte clases de lengua, literatura y cultura gallegas en el Irish Centre for Galician Studies del Department of Hispanic Studies de la University College Cork, Irlanda, donde desarrolla labores docentes y de investigación. Ejerce, así mismo, como codirector de este Centro de Estudios Gallegos.



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