____________________________
As entrañas e seca.
Vén a escoitarme dicir que non podo sentilas
xa,
que non teño entrañas nen é miña
esta forza, ás veces
penso en ti mentres resisto
pero non é miña esta forza.
Coa mudez no propio sangue
nen son eu. Agora que insisto en ser consciente
non teño nada,
que este camiño virxe enredaba até o ocultismo
ou que minto,
agora que insisto en ser consciente.
Pero este corpo non ten que ver con nada,
construe esa pel alterada que non se asusta
e seca,
que teño
o ventre contra min
de volta cruzándome seca.
***
Las entrañas y seca.
Ven a escucharme decir que no puedo sentirlas ya,
que no tengo entrañas ni es mía esta fuerza,
a veces
pienso en ti mientras resisto
pero no es mía esta fuerza.
Con la mudez en la propia sangre
ni soy yo. Ahora que insisto en ser consciente
no tengo nada,
que este camino vigen enredaba hasta el ocultismo
o que miento,
ahora que insisto en ser consciente.
Pero este cuerpo no tiene que ver con nada,
construye esa piel alterada que no se asusta
y seca,
que tengo
el vientre contra mí,
de vuelta cruzándome seca.
____________________________
Agardo a esa estraña lúa
que cobizou guerras entrañas.
A que vence a luz nas tripas
e nos hemisferios das súas noites mentres queima.
A do meu corpo coas súas marcas de lúa.
E o espírito das augas no pescozo,
a expresión que desentraña máscaras
e remexe na terra.
Van pasar séculos espertando ás pedras
mentres me miro e tento sentirme.
No espello
de novo nova pel e ondeo.
Primaveras e almarios que rexen e estalan e conteñen
se son eu.
E debería ser eu,
afundir a lúa nas entrañas
e percorrerme.
***
Aguardo a esa extraña luna
que ambicionó guerras entrañas.
La que vence la luz en las tripas
y en los hemisferios de sus noches mientras quema.
La de mi cuerpo con sus marcas de luna.
Y el espíritu de las aguas en el cuello,
la expresión que desentraña máscaras
y remueve la tierra.
Pasarán siglos despertando las piedras
mientras me miro e intento sentirme.
En el espejo
de nuevo nueva piel y ondeo.
Primaveras y almarios que rigen y estallan y contienen
si soy yo.
Y debería de ser yo,
hundir la luna en las entrañas
y recorrerme.
____________________________
Aínda creo nas estacións desertas
que vivías detrás da casa.
As tardes nas que adentrabas na terra todo o que tiñas
por medo.
Había vestidos que ela gardaba por sempre
ou por amor ás cousas que nunca contabas.
E sei que na guerra e na casa
todo saía coa mesma forza
coa que arrincabas as costuras para que non afogase.
Pero non respira aínda o teu corpo con esa forza,
non podes imaxinar como canta se canta dentro,
nen qué existe de estraño na súa
aparición.
Debe ser que cega de asma a túa boca
e por dentro,
ou que non coñece o curso exacto das veas,
o sangue que precisa para non ser historia.
E seguen medrando na humidade
para que o leve dentro,
para que entenda o seu deserto dentro como entende a
vida,
porque aínda creo nos que choraban detrás
as colleitas
mentres adentraban na terra e no amor todo o que tiñan
por medo.
***
Aún creo en las estaciones desiertas
que vivías detrás de casa.
Las tardes en que enterrabas todo cuanto tenías
por miedo.
Había vestidos que ella guardaba por siempre
o por amor a las cosas que nunca contabas.
Y sé que en la guerra y en la casa
todo salía con la misma fuerza
con que rasgabas las costuras para que no se ahogase.
Pero no respira aún tu cuerpo con esa fuerza,
no puedes imaginar cómo canta si canta dentro,
ni qué existe de extraño en su aparición.
Debe ser que ciega de asma tu boca
y por dentro,
o que desconoce el curso exacto de las venas,
la sangre que precisa para no ser historia.
Y siguen creciendo en la humedad
para que lo lleve dentro,
para que entienda su desierto dentro como entiende la
vida,
porque aún creo en los que lloraban detrás
las cosechas
mientras adentraban en la tierra y en el amor todo cuanto
tenían
por miedo.
____________________________
E debo ser esta que se retorce
debaixo do ceo desquiciado
de estas entrañas horas.
***
Y debo de ser esta que se retuerce
bajo el cielo desquiciado
de estas entrañas horas.
____________________________
Carta-Epílogo
Sta. Cruz de Mondoi, 12-Outubro-1997
Falábamos das praias e ardía parís
como no cine. Falábamos das casas de ceo e ventre
deserto porque no centro de nós mesmos cerraban
os ollos. E tardei en escribirche e contarche o que
se sente agora que nada é como dicías.
Agora que esperto e vexo o meu corpo respirar con forza.
Penso nelas e penso en ti mentres o vento segue matándose
na miña casa. E segue sendo triste. Tan triste
como a que comprende.
Quero contarche a miña historia de bailarina,
os meus vestidos de princesa sen corpo e sen vestidos.
Aquí todas sentiron chorar os seus fillos dentro.
A vida era o seu manto de humidosas como un templo,
como o pazo da aldea cercándoas. E no forno de
pedra, entre as edras, parían as gatas dos veciños.
Dous séculos de enfermidades fermosas e irmáns
asmáticas. De olor a terra pisada todos os días.
Porque por onde pasas puido nacer a vida que che faltou
para querela e que te deixe morrer entre os seus brazos.
Pero o meu sangue non avanza nas veas como as túas
palabras ou a túa relixión. Son a outra
espida de credo e cando visitamos as ruínas do
teatro recito a túa pel a escuras e sei cómo
cae un imperio. Fronteiriza na derrota porque só
nos límites se conquista o centro.
Pero os cimentos. Hai algo que non teño nos
cimentos. Todo un camiño cara atrás recollendo
traxes de voda secos nos armarios, e logo repetindo
que todo o que tes é teu, dende a superficie
ao centro da terra é teu. Pero se me arrastro
até o fondo nada existe na escuridade que me
debes como herdeira desa terra. Non me podes pagar máis.
Se existe algún deserto que non me cruce, son
a primeira desertora do camiño, a iniciada aos
seus pés. Toda renuncia levanta pedras para lapidar
algún silencio. E algún día ese
silencio será o teu cando saias a buscalo.
Soñei este mundo. Sabía cada espacio.
E liñas volumes que non teño. Pero cando
marches cercado no pantano que xa non respira, cando
cruces as augas que xa non respiran, tende a lingua
para min dende o principio dos tempos, que saiba a orixe
dalgunha boca triste e forte como se morde, como se
volves.
Porque nada destruo que non sexa. E se volves,
habita
este corpo que entrañas horas,
e que entrañas horas repitas
que entrañas horas.
***
Carta – Epílogo
Sta. Cruz de Mondoi, 12 – Octubre – 1997
Hablábamos de las playas y ardía parís
como en el cine. Hablábamos de las casas de cielo
y vientre desierto porque en el centro de nosotros mismos
cerraban los ojos. Y he tardado en escribirte y contarte
lo que se siente ahora que nada es como decías.
Ahora que me despierto y veo mi cuerpo respirar con
fuerza. Pienso en ellas y pienso en ti mientras el viento
sigue matándose en mi casa. Y sigue siendo triste.
Tan triste como la que comprende.
Quiero contarte mi historia de bailarina, mis vestidos
de princesa sin cuerpo y sin vestidos. Aquí todas
han sentido a sus hijos llorando dentro. La vida era
su manto de humidosas como un templo, como el pazo de
la aldea cercándolas. Y en el horno de piedra,
entre las hiedras, parían las gatas de los vecinos.
Dos siglos de enfermedades hermosas y hermanas asmáticas.
De olor a tierra pisada todos los días. Porque
por donde pasas pudo haber nacido la vida que te faltó
para quererla y que te deje morir entre sus brazos.
Pero la sangre no avanza en mis venas como tus palabras
o tu religión. Soy la otra desnuda de credo y
cuando visitamos las ruínas del teatro, recito
tu piel a oscuras y sé cómo cae un imperio.
Fronteriza en la derrota, porque sólo en los
límites se conquista el centro.
Pero los cimientos. Hay algo que no tengo en los cimientos.
Todo un camino hacia atrás recogiendo trajes
de boda secos en los armarios, y después repitiendo
que todo cuanto tienes es tuyo, desde la superficie
al centro de la tierra es tuyo. Pero si me arrastro
hasta el fondo nada existe en la oscuridad que me debes
como heredera de esa tierra. No me puedes pagar más.
Si existe algún desierto que no me cruce, soy
la primera desertora del camino, la iniciada a sus pies.
Toda renuncia levanta piedras para lapidar algún
silencio. Y algún día ese silencio será
el tuyo cuando salgas a buscarlo.
Soñé este mundo. Sabía cada espacio.
Y líneas volúmenes que no tengo. Pero
cuando te vayas cercado por el pantano que ya no respira,
cuando cruces las aguas que ya no respiran, tiende la
lengua para mí desde el principio de los tiempos,
que sepa el origen de alguna boca triste y fuerte como
si muerde, como si vuelves.
Porque nada destruyo que no sea. Y si vuelves,
habita
este cuerpo que entrañas horas,
y que entrañas horas repitas
que entrañas horas.
(Del libro As entrañas horas, 1998)
____________________________
Facer de min a túa lenda.
Entender que descansan sobre ti os restos da verdade,
que é fermosa a mentira,
que debo esquecer aqueles sen principio nen fin que
nós éramos.
Pero tento regresar a un ataque de auga detida que empeza
xustamente
[nos teus ollos
cando adiviñas a beleza do desastre
e é só imaxe.
Sei que a historia no ten nada que ver co sentimento
e é estraño
porque aínda así non arrastrará
nada que me obrigue a crear unha necesidade
ou unha lenda.
E por iso renuncio ao drama.
Quero a miseria da que agarda. A miseria.
***
Hacer de mí tu leyenda.
Entender que descansan sobre ti los restos de la verdad,
que es hermosa la mentira,
que debo olvidar aquellos sin principio ni fin que nosotros
éramos.
Pero intento regresar a un ataque de agua detenida que
empieza justamente en tus ojos
cuando adivinas la belleza del desatre
y es sólo imagen.
Sé que la historia no tiene nada que ver con
el sentimiento
y es extraño
porque aún así no arrastrará nada
que me obligue a crear una necesidad
o una leyenda.
Y por eso renuncio al drama.
Quiero la miseria de la que aguarda. La miseria.
(Del libro colectivo Mulher a fazer vento,
1998)
____________________________
Sen remite
Así foi o principio do día. Mesta como
esta praga de nomes incribles; por exemplo, a min, dicíanme
damea, a escrava, a única tormenta;
e a ti, un nome recortado sen sentido. Así foi
o principio do día. E non sei por qué
che conto isto, pero estou segura de que ti xa esgotaches
unha vez máis a túa lingua estraña
de estrañas, e estráñasme tanto
porque aínda son quen de botalas a perder e tirarlles
o creto sen pensarte sequera (sequera estas liñas
/ ou estas mesmas esposas) . Polo demais, xa tiña
escrito isto antes de que marchases, sabía ben
cómo dirixirme a ti a pesar das izadas, destas
rúas que suben e baixan e ás veces tamén
comigo (comigo, que perdín a memoria porque nunca
aprendía a negarte).
Así foi o principio do día. Limpei as
palabras para que se fosen, e xa só esta inimiga
que apenas alenta, esta mesma inimiga que algunha vez
pedirá por min. Abandono esta lingua imperdoable
agora que entendo que tampouco era miña. A miña
lingua sabería volver.
(E vai mediado o inverno, apenas chove este ano, no
mes que entra cumpro os vintecinco)
***
Sin remite
Así fué el pricipio del día. Turbio,
como esta plaga de nombres increíbles; por ejemplo,
a mí, me decían damea, la esclava,
la única tormenta; y a tí, un nombre recortado
sin sentido. Así fué el principio del
día. Y no sé por qué te cuento
ésto, pero estoy segura de que tú ya has
agotado tu lengua extraña de extrañas,
y me extrañas tanto porque todavía soy
capaz de echarlas a perder y desacreditarlas sin pensarte
siquiera (siquiera estas líneas / o estas mismas
esposas) Por lo demás, ya había escrito
ésto antes de que te marchases, sabía
bien cómo dirigirme a tí a pesar de las
izadas, de estas calles que suben y bajan y a veces
también conmigo (conmigo, que perdí la
memoria porque nunca aprendí a negarte)
Así fué el principio del día.
Limpié las palabras para que se fuesen, y ya
sólo esta enemiga que apenas alienta, esta enemiga
que alguna vez rogará por mí. Abandono
esta lengua imperdonable ahora que entiendo que tampoco
era mía. Mi lengua sabría volver.
(Y ya está mediado el invierno, apenas llueve
este año, en el mes que entra cumplo los veinticinco)
(De la edición digital 2002, en Biblioteca
Virtual Galega)
____________________________
Tara
Como en ti, como en Atlanta. Falando da seca, da sega,
dunha xeografía arriscada que se extendía
simplemente así, coma campos de algodón
arredor de Tara. Pero aquí, aquí todo
foi noso; aprender o mundo que regresaba sempre para
salvarnos xuntos, agardando atados, coas mans á
espalda pero vivos, porque aquí, incluso aquí,
o mundo seguía ben, nen mellor nen peor de
como o deixáramos.
Xa non importa, pero eu non tiven corazón; amaba
os golpes baixos e aprendía a falar con terror
porque sabía historias das outras, das que aínda
están por contar e permanecen sempre como a terra
roxa de Tara. Sen embargo non fixen nada inútil
por salvarme, e agora non debo pensar niso, de todas
formas xa non importa.
Porque xa nada queda do sur, Ashley. Agora só
quero amar o que me pertence e esquecer a agresividade
daqueles días como esquezo a fuxida, o reencontro.
O inferno non é un lugar decisivo aínda
que o queime todo e xa non tente versos dominantes para
ter razón e forza. Regresa o texto sen pulso
nen forma e escribo detalladamente nada, reanimo algo
que nen sequera existe porque esta vez habemos dicir
a verdade. Porque era ese o noso destino e os nosos
ollos épica.
Regresaremos a Tara para reconstruir o mundo. Será
a poética da sega, da seca. Será un motivo
literario que sangre. Con razón ou sen ela teremos
a forza necesaria para cinguir á cintura toda
esa terra queimada, estilizar o poema con violencia
até que nos custe respirar.
Abismal como unha dama, e nunca máis como unha
dama.
Agora que todo marchou co vento non faremos nada inútil
por salvarnos, esta vez habemos dicir a verdade como
se ese fose o noso destino, e os nosos ollos épica.
Realmente, mañán será outro día.
***
Tara
Como en ti, como en Atlanta. Hablando de la sequía,
de la siega, de una geografía arriesgada que
se extendía simplemente así, como campos
de algodón alrededor de Tara. Pero aquí,
aquí todo fué nuestro; aprender el mundo
que regresaba siempre para salvarnos juntos, aguardando
atados, con las manos a la espalda pero vivos, porque
aquí, incluso aquí, el mundo seguía
bien, ni mejor ni peor de como lo habíamos dejado.
Ya no importa, pero yo no tuve corazón; amaba
los golpes bajos y aprendía a hablar con terror
porque sabía historias de las otras, de las que
aún están por contar y permanecen siempre
como la tierra roja de Tara. Sin embargo, no hice nada
inútil por salvarme, y ahora no debo de pensar
en ello, de todas formas ya no importa.
Porque ya nada queda del sur, Ashley. Ahora sólo
quiero amar lo que me pertenece y olvidar la agresividad
de aquellos días como olvido la huída,
el reencuentro. El infierno no es un lugar decisivo
aunque lo queme todo y ya no intente versos dominantes
para tener razón y fuerza. Regresa el texto sin
pulso ni forma y escribo detalladamente nada, reanimo
algo que ni siquiera existe porque esta vez vamos a
decir la verdad, porque era ese nuestro destino y nuestros
ojos épica.
Regresaremos a Tara para reconstruir el mundo. Será
la poética de la sequía, de la siega.
Será un motivo literario que sangre. Con razón
o sin ella tendremos la fuerza necesaria para ceñir
a la cintura toda esa tierra quemada, estilizar el poema
con violencia hasta que nos cueste respirar.
Abismal como una dama, y nunca más como una dama.
Ahora que el viento se lo ha llevado todo no haremos
nada inútil por salvarnos, esta vez diremos la
verdad como si ese fuese nuestro destino, y nuestros
ojos épica.
Realmente mañana será otro día.
(de Novas voces da poesía galega. Recital
colectivo, 2000)
____________________________
Porque esta vez todos se irán contigo en
cada verso
(todos se irán contigo)
E realmente estou cansa. Non sei qué dicir.
« ... fala co conde de Altamira, o meu condenado
a morte (...)
brilla nos seus ollos un lume sombrío ... parece
un príncipe
disfrazado»*
Decapitado.
E nunca máis pisarás esta terra (esta
terra abeirada,
pasto de area que abre coa tormenta, esta terra aceda
e recortada,
que se mide cos pés,
que promete unicamente a voz que desiste,
a voz que se rende)
Leva a túa cabeza no regazo, os ollos secos
e detidos
nalgún punto do camiño.
Seremos os primeiros en chegar. A túa boca e
máis eu,
que abandono a lingua,
que odio todo canto odia a miña lingua,
e non sei qué dicir.
* Sthendal (1830)
***
Porque esta vez todos se irán contigo en
cada verso
(todos se irán contigo)
Y realmente estoy cansada. No sé qué
decir.
«... habla con el conde de Altamira, mi condenado
a muerte (...)
brilla en sus ojos un fuego sombrío ... parece
un príncipe
disfrazado»*
Decapitado.
Y nunca más pisarás esta tierra (esta
tierra apartada,
pasto de arena que se abre en la tormenta, esta tierra
ácida
y recortada,
que se mide con los pies,
que promete únicamente la voz que desiste,
la voz que se rinde)
Lleva tu cabeza en el regazo, los ojos secos y detenidos
en algún punto del camino.
Seremos los primeros en llegar. Tú boca y yo,
que abondono la lengua,
que odio todo cuanto odia mi lengua,
y no sé qué decir.
* Sthendal (1830)
____________________________
(Cuarta) - A cegueira
En Juliette, recibía todo o sol e toda a mina
de xofre nas túas cartas. Os nenos subían
a casa a esa mesma árbore e tal vez había
unha guerra, unha torre e unha catarata dentro; pero
o resto da historia, vista dende aquí, non ten
sentido. Podo falar, sen embargo, da cegueira. Mollaba
os pulsos para o leite cando no medio da sega o neno
choraba, todo o meu xornal non abondaba para salvar
a túa vida no faiado, que morrías alí
(coas vendas e a calor e a madeira podre baixo as costas)
Anos despois
recóllome nos brazos e son costureira, espunto
os baixos das saias e remendo unha pel axeitada
(enxoita)
Pero non ten sentido. Aquí nen sequera escampa,
e os meus ollos cruzan o inverno.
... E sen embargo,
esta historia é miña
e todosos finais posibles son tamén sagrados.
Pois da outra beira (cando a noite foi noite)
chegaron voces
(Pero non fomos nós, nós non, eran
eles)*
* ... o xentío que queimou a nosa casa diante
dos meus ollos,
como se a vida non tivese nada que ver con isto
(diante dos meus ollos)
Odio todo o que te odia, e escoito
o metal crispado das túas voces mentres rezan
por nós
(escravas dunha lingua extinta, abrindo as vocais para
salvar o teu nome
e axeonlladas tamén
neste verso)
pero
contrarios á fe e á oración
son os desertos do verso,
os desertos,
a cegueira que se esconde en todos os silencios que
hoxe
están aquí.
(Como se a vida non tivese nada que ver con isto)
***
(Cuarta) – La ceguera
En Juliette, recibía todo el sol y toda la mina
de azufre en tus cartas. Los niños subían
la casa a ese mismo árbol y tal vez había
una guerra, una torre y una catarata dentro; pero el
resto de la historia, vista desde aquí, no tiene
sentido. Puedo hablar, sin embargo, de la ceguera. Mojaba
los pulsos para la leche cuando en medio de la siega
el niño lloraba, todo mi jornal no bastaba para
salvar tu vida en el granero, que morías allí
(con las vendas y el calor y la madera podrida bajo
la espalda)
Años después me recojo en los brazos y
soy costurera, despunto los bajos de la falda y remiendo
una piel adecuada
(seca)
Pero no tiene sentido. Aquí ni siquiera escampa,
y mis ojos cruzan el invierno.
... Y sin embargo,
esta historia es mía
y todos los finales posibles son también sagrados.
Pues de la otra orilla (cuando la noche se hizo noche)
llegaron voces
(Pero no fuimos nosotros, nosotros no, eran ellos)*
*... el gentío que quemó nuestra casa
ante de mis ojos,
como si la vida no tuviese nada que ver con ésto
(ante mis ojos)
Odio todo lo que te odia, y escucho
el metal crispado de tus voces mientras ruegan por nosotras
(esclavas de una lengua extinta, abriendo las vocales
para salvar tu nombre
y arrodilladas también
en este verso)
pero
contrarios a la fé y a la oración
son los desiertos del verso,
los desiertos,
la ceguera que se esconde en todos los silencios que
hoy
están aquí.
(Como si la vida no tuviese nada que ver con esto)
____________________________
(NOTA A UN ORIXINAL EXTRAVIADO – 2ª
versión)
«Pero non esta vida -esta-/ a
única tormenta
que varre este lugar / desfilado a trazos»*
E ao final,
que pouco de todo isto é
palabras.
Aquelas que tiña
berran só en min
e xa non consinten calquera desenlace.
Porque nunca aprenderei a negarte (...e nada máis,
nada máis que esta
lingua imperdoable,
nada máis cando veña a por min;
...xa sabes que me
esforzo para
non ter que pedir o resto, pero non hai suficiente para
inventalas
a todas;
gritaban tanto que nunca te sentín marchar)
* de (NOTA A UN ORIXINAL EXTRAVIADO – 1ª
versión)
***
(NOTA A UN ORIGINAL EXTRAVIADO – 2ª versión)
«Pero no esta vida – ésta - /
la única tormenta
que barre este lugar / desfilado a trazos»*
Y al final,
que poco de todo esto es
palabras.
Aquellas que tenía
gritan sólo en mí
y ya no consienten cualquier desenlace.
Porque nunca aprenderé a negarte ( ... y nada
más, nada más que esta
lengua imperdonable,
nada más cuando venga a por mí;
...ya sabes que me
esfuerzo para
no tener que pedir el resto, pero no hay suficiente
para inventarlas
a todas;
gritaban tanto que nunca te escuché marchar)
* de (NOTA A UN ORIXINAL EXTRAVIADO –
1ª versión)
(Del libro (Cito), 2003)