Egon Schiele


 

 

El arte no puede ser moderno; el arte es eterno.
Egon Schiele

 

Egon Schiele fue considerado por muchos de sus contemporáneos como el sucesor de Gustav Klimt, pero murió antes de serlo. Su carácter fascinante, pero no del todo admirable se explica, al menos en parte, por su historial familiar y educación. Su padre, Adolf, trabajó en los Ferrocarriles del Estado, en Austria, estando a cargo de una importante estación en Tulln, donde nació su hijo en junio de 1890. Como allí no había un colegio apropiado, Schiele fue enviado primero a Krems, en 1901, y luego a Klosterneuburg, en las afueras del norte de Viena. En 1904 toda la familia lo siguió a causa de la deteriorada salud de su padre. La condición de Adolf Shiele pronto degeneró en locura, y murió al cabo de un año, a la edad de cincuenta y cuatro años. Más tarde, Schiele sintió que tenía una especial relación con su padre. En 1913 escribió a su cuñado:

No sé si hay alguien que recuerde con tanta tristeza a mi noble padre. No sé quien es capaz de comprender por qué visito los lugares que mi padre acostumbraba a ir, donde siento una profunda pena... Creo en la inmortalidad e todas las criaturas ... por qué sólo pinto sepulturas y cosas así? porque esto continúa viviendo en mí.

Se disgustó con su madre porque sintió que no había guardado el luto suficiente a su padre,

Mi madre es una mujer extraña... No acaba de entenderme y tampoco me quiere mucho. Si al menos me amara o entendiera estaría preparada para hacer sacrificios.

Gerti Schiele, 1909
Gerti Schiele, 1909

Al final de sus adolescencia las emociones de Schiele se concentraban en la incestuosa relación que mantrenía con Gerti, su hermana menor. Cuando tenía dieciseis años, y ella doce, se la llevó en tren hasta Trieste, donde pasaron una noche en una habitación doble de un Hotel. En otra ocasión, su padre rompió la cerradura de la puerta porque Schiele se había encerrado con la niña. En 1906 supera la oposición de su tutor, el hermano de su madre, y aplcia para la Escuela de arte y dibujo de Viena, donde estudió Klimt. Tal vez los que estaban a cargo intuyeron que sería un pupilo problemático, y decidieron enviarlo a la más tradicional Academia de Bellas Artes. Schiele paso debidamente el examen de admisión, y fue admitido contando dieciseis años. El año siguiente se reunió con su ídolo, Klimt, para mostrarle algunos de sus dibujos. ¿Enseñan algún tipo de talento? 'Sí,' contestó Klimt. '¡Mucho, muchísimo!' A Klimt le gustaba animar a los jóvenes artistas, y continuó interesándose por él, comprando sus dibujos, ofreciendo a cambio alguno de los suyos, contratándole modelos, y presentándole a potenciales mecenas. También presento a Schiele en Wiener Werkstütte, el taller de arte y dibujo relacionado con el Sezession. Schiele realizó diversos trabajos para ellos desde 1908 en adelante -diseñó ropa para hombre, zapatos para mujeres, y dibujos para postales-. En 1908 tuvo su primera exposición, en Klosterneuberg.

En 1909, luego de completar su tercer año, dejó la Academia. Encontró un departamento y un estudio. A esta altura mostraba un fuerte interés por los niños, especialmente por las adolescentes, quienes frecuentemente eran las protagonistas de sus dibujos. Paris von Guetersloh, un joven artista contemporaneo a Schiele, recuerda que el establishment estaba alarmada con sus excesos:

Dormían mucho, descansaban perezosamente, recobrándose de las palizas que les daban sus padres, se peinaban, se acomodaban sus vestidos, se los subía o bajaban... las niñas vivían como animalitos en una jaula, donde hacían lo que querían...

Convertido en un magnífico dibujante, Schiele realizó mucho dibujos de estas serviciales modelos, algunos extremadamente eróticos, que vendía a los coleccionistas de pornografía, que abundaban en por entonces en Viena. Schiele también estaba fascinado con su propia apariencia, y realizó numerosos autorretratos. Pero no sólo Su apariencia también impresionaba a muchos que lo conocían. El escritor Arthur Roessler, uno de sus incondicionales defensores y promotores, lo describe:

Fotografía de Anton Josef Trčka

Aún en la presencia de otros hombres de imponente presencia, Schiele sobresalía... Su figura era alta, delgada, flexible, de hombros estrechos, largos brazos, largas piernas y manos huesudas de dedos largos. Su rostro bronceado y lampiño, estaba enmarcado por un oscuros, largos, y rebeldes cabellos. Su angular y ancha frente estaba surcada horizontalmente por arrugas. El rasgo de su cara era serio, de expresión triste, como si estuviera siempre llorando internamente... Su modo lacónico y aforístico de hablar junto con su mirada trasmitía una nobleza interior que resultaba muy convincente, porque era obvio que no fingía.

A partir de este período, a Schiele le gustaba dar la impresión de una extrema pobreza. Pero su pretensión de que era prácticamente un harapiento, choca no sólo con lo que sus contemporaneos dicen sino con las fotografías que le tomaron por aquel entonces. Sus cartas dejan claro que sufría cierto grado de manía persecutoria: por ejemplo, escribió en una carta en 1910: ¡Qué espantoso es esto! Todos me envidian y conspiran en mi contra. Mis colegas me observan con ojos maliciosos.

En 1911 Schiele conoce a Wally Neuzil, de diecisiete, que vivió con él y le sirvió como modelo de algunas de sus mejores pinturas. Poco se sabe de ella, excepto que anteriormente había modelado para Klimt, y que quizá fue una de las más antiguas amantes. Schiele y Wally querían escapar del claustrofóbico entorno de Viena, y se mudaron a Krumau, en donde Schiele tenía parientes, pero tuvieron que irse por la desaprovación de sus habitantes. Entonces fueron al pequeño pueblo Neulengbach, a media hora en tren de Viena. Al igual de lo que había ducedido en Viena, el estudio de Schiele se convirtió en un refugio para todos los niños delicuentes del barrio. Su modod e vida inevitablemente despertaba animosidad, y en abril de 1912 lo arrestan. La policia decomiza más de cien dibujos que consideraron pornográficos, y debe esperar encarcelado el juicio por seducir a una joven de corta edad. Cuando el caso se presentó al juez los cargos de secuestro y seducción fueron desestimados, pero Schiele fue encontrado culpable de exibir dibujos eróticos en un lugar accesible a los niños. Los veintiún días que ya había pasado en la cárcel fueron tomadosen cuenta, y sólo pasó tres días más en prisión. Al margen de que el juez dejó clara su opinión al quemar uno de sus dibujos durante el juicio, Schiele tuvo suerte con la condena. Mientras estaba en prisión, realizó varias series de autorretratos, donde escribió varias frases de autocompasión: No me siento castigado, sino purificado; Limitar a una artista es un crimen. El asunto Neulengbach no tuvo repercusión en su carrera, y aparentemente ninguna en su carácter, amén de brindarle una prueba tangible de que él era de hecho una víctima. En 1912 lo invitaron a exponer en Sonderbund, Colonia, y comenzó a representarlo, el reputado dealer Hans Goltz, de Munich. La relación que mantuvieron fue una lucha constante por el dinero. Schiele siempre quería que el precio de sus cuadros fueran los más altos posibles. Mientras tanto, escribe a su madre, jactándose, en amrzo de 1913:

Todas las cualidades nobles y hermosas se han unido en mí.... Soy el fruto que dejará una eterna vitalidad detrás aún luego de su desomposición. Cuán feliz debes estar, por tanto, por haberme parido.

El narcisismo de Schiele, su exhibicionismo y manía persecutoria, pueden verse en el poster que realizó para su primera exposición en solitario en Viena, en la galería Arnot en enero de 1915, en donde se retrata cini San Sebastián. 1915 es un año decisivo en su vida. En algún momento del año anterior conoce a dos hermanas de clase media que viven frente a su estudio, Edith and Adela Harms. Schiele estaba enamorado de las dos, pero finalmente eligió a Edith; en abril de 1915 se comprometen, y se separa fríamente de Wally. La última vez que ve a Wally es en el Café Eichberger, donde él juega al billar todos los días. Le entrega una carta donde le propone que, a pesar de la ruptura, vayan de vacaciones juntos todos los veranos, sin Edith. Wally se rehusó, y se unió como enfermera a la Cruz Rojay murió de escarlatina en un hospital militar cerca de Split en Dalmacia antes de las navidades de 1917. Schiele y Edith se casan, pese a la oposición familiar, en junio de 1915. La madre de Schiele no asiste a la boda.

Cuatro días después de casarse fue llamado a filas. Comparado con la mayoría de sus compañeros de armas, tuvo una guerra fácil. Fue transferido a un destacamento que trasportaba prisioneros de guerra rusos desde y para Viena, y luego se convirtió en oficinista en un campo de prisioneros para oficiales rusos, al sur de Austria. Finalmente, en enero de 1917, se va a Viena a trabajar para la Comisión Imperial del Ejército, que suministraba comida, tabaco, y alcohol para el ejército austríaco. En una país donde la comida comenzaba a ser escasa, Schiele estaba en un lugar privilegiado.

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Poster para la Galería Arnot, 1915
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Poster para la 49 edición de Sezession, 1918

En 1918 fue invitado a participar en la 49 edición de Sezession (también conocida como la Unión de Artistas Austríacos). Elabora un poster recordando a La última cena, con su propio retrato en el lugar de Jesús. Al margen de la guerra, la exposición fue un éxito. Los precios de sus dibujos se triplicaron, y tuvo muchos encargos. Edith y Schiele se mudan a una magnífica casa y estudio. No pudieron disfrutarla durante mucho tiempo. El 19 de octubre de 1918 Edith, que estaba embarazada, enferma de la gripe española. Muere el 28 de octubre. Schiele, quien nunca había escrito una carta de amor, y quien, en medio de la gripe de Edith, escribió a su madre una fría carta donde le decía que probablemente ella no sobreviviría, quedó devastado con su pérdida. Casi inmediatamente cayo preso de la misma enfermedad, y murió el 31 de octubre, tres días después que su mujer.

 



 

 




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