Selección
Vladimir Holan

Versión de Clara Janés

 

 

Este trabajo es una suerte de rastreo de los elementos de transtextualidad o intertextualidad que están inmersos en algunos de los poemas de Ana María Iza. Intenta de alguna forma poner en evidencia la representación poética de Iza como un juego de memoria y autonomía. Como bien lo dice T. S. Elliot: «la poética es incomprensible sin la consideración de sus relaciones con las obras del pasado»1; o la de Umberto Eco, cuando enuncia en las Apostillas a El nombre de la Rosa2: «He descubierto así lo que los escritores siempre han sabido (y tantas veces nos han dicho): los libros siempre hablan de otros libros y cada historia cuenta una historia que ya se había contado.»

Dentro de los publicaciones literarias, la estudiosa argentina Teresa Alfieri3 afirma en su trabajo Transtextualidad y originalidad literarias: «…el texto [poético] es un campo polifónico donde resuenan cantidades de voces, como en un coro, voces que provienen de obras literarias anteriores que —a través de la intertextualidad— están tejiendo la trama del texto literario presente». La polifonía es un concepto trasladado a la literatura cuando Mijaíl Bajtín desarrollaba su concepto del dialogismo en la novela, refiriéndose a las voces que se escuchan al interior de un texto narrativo. Julia Kristeva más tarde trabajó este mismo fenómeno literario pero lo definió como intertextualidad.

La puntualización de las relaciones del texto con otros textos lo propone más metódicamente Gérard Genette en la primera parte de su libro Palimpsestos. Genette reconoce este fenómeno literario que denomina transtextualidad y descubre cinco formas de percibir las relaciones de transtextualidad o transcendencia textual4. Reconoce que inicialmente la conceptuaba como «todo lo que pone en relación, manifiesta o secreta, con otros textos»5, pero luego se retracta y dice: «Hoy yo diría que, en un sentido más amplio […] la transtextualiad incluye la architextualidad y algunos tipos más de relaciones transtextuales» (Genette, 10).

Desde la propuesta de Genette en Palimpsestos, me he propuesto indagar las huellas de otros textos en la obra de la poeta ecuatoriana. Para hacer este trabajo, hice una búsqueda de la obra poética de Ana María Iza, tarea una tanto desalentadora, pues su obra desgraciadamente se halla dispersa6. Este pequeño obstáculo se convirtió en un desgaste temporal que bien podría haber sido utilizado en la lectura pausada y reflexiva de todos los textos de Ana María Iza.

Sin embargo, gracias a la ayuda de Julio Pazos fue posible ubicar los textos Pedazo de nada, publicado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito, 1961; Puertas inútiles, publicado en Guayaquil por la editorial Alcancía en 1967; Heredarás el viento, publicado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito, 1974; Reflejos del sol sobre las piedras, editado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito, 1987; Poesía ecuatoriana del siglo XX, ganadores del premio Ismael Pérez Pazmiño 1988, 1990, 1992; y Herrumbre persistente, editado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Tungurahua en 1995. Además se hallan algunos textos poéticos seleccionados en la Antología de la poesía ecuatoriana, de Hernán Rodríguez Castelo.

Al hacer la lectura y el estudio de la poesía de Iza, pude no sólo llegar a las huellas transtextuales que viven en sus textos, sino también definir otros aspectos de su poética: me permitió asistir a su evolución en el oficio de poeta. Ana María Iza, como fiel representante de su tiempo, muestra en cada texto poético la preferencia por algunos elementos que permiten asegurar que la escritora inicialmente estaba orientada al movimiento vanguardista, para luego ubicarse en una línea de escritura contraria al canon: la antipoesía.

Desde esta perspectiva, una breve lectura de sus primeros poemas orientados al movimiento vanguardista en Puertas inútiles, llama la atención por la incorporación de elementos plásticos al arte verbal, y el engaste de un léxico geométrico o términos cuasi geométricos que apuntan a la descripción física del objeto. En este tipo de construcción se puede percibir la relación hipertextual, por imitación7con la estética del futurismo europeo,inicialmente Apollinaire, luego Marinetti, quienes, a riesgo de incurrir en un acto de extremada audacia, incorporan elementos plásticos al lenguaje verbal. Los futuristas están convencidos que éste es un gran artificio desautomatizador de la estética literaria. Marinetti «rescató las formas de la nueva tecnología y de la vida cotidiana civil, desdeñadas por el gusto de las bellas artes»8para incorporarlas en su poesía. En definitiva, la propuesta estética de este movimiento se manifiesta como un «aparente culto al desarrollo, en detrimento del pasado, mediante el aparente entusiasmo por la tecnología y la ciencia, y la intención de representar la realidad en movimiento»9. Este estilo, el de introducir dibujos y otros elementos extraños a la estética literaria, se lleva «hasta las consecuencias del llamado letrismo y de la que posteriormente se ha llamado poesía visual»10.

La propuesta de esta corriente es ciertamente innovadora, pues se convierte en una suerte de juego tipográfico que obliga al lector/a a dejar su pasividad y a convertirse en un elemento activo del texto poético. El poeta parecería tener la intención de llenar la página en blanco desde una nueva perspectiva: el arte literario representado por las palabras y el arte plástico representado por el dibujo; al que se añaden los espacios que intencionalmente se van dejando de línea a línea poética y que constituyen silencios, pausas, que pueden proponer múltiples significados al nivel de la interpretación.

Finalmente, otra de las similitudes de la estética de Iza con los futuristas es el paso del verso decimonónico hacia la libertad métrica de la vanguardia que da un efecto especial a la dimensión estética.

En el ámbito local, su poesía nos remite a Hugo Mayo, el más importante representante del movimiento futurista en el Ecuador. Cito a continuación uno de los poemas del autor manabita que ilustra esta tendencia y algunos de los poemas cortos de Ana María Iza en los que se puede percibir la relación hipertextual por imitación.

Oración por la muerte de Medardo Ángel Silva
Hugo Mayo
Ahora el romboide de tu vida

*Vladimir Holan, poeta checo nacido en Praga en 1905. Sus primeros años transcurrieron en el campo. A partir de los quince años se radicó en la capital, estudió Leyes, desempeñó varios oficios, viajó por Italia y publicó los primeros poemas. Aunque fue notoria la influencia que Mallarmé ejerció en el estilo de sus primeras publicaciones, la ocupación nazi, el pacto de Munich y la guerra, fueron definitivos para que el poeta expresara su dolor de patriota en sus versos, razón por la cual fue condenado al silencio público durante quince años. Esta etapa de ostracismo se tradujo en el período más importante de su carrera literaria, representado en la publicación, a partir de 1963, de varias antologías y textos entre los que sobresalen "Sin título" en 1963 y el poema dramático "Una noche con Hamlet" en 1964. Está considerado por la crítica como el más importante de los poetas checos, con obras tan importantes como "Un gallo para Esculapio", "En el último trance" y "Abismo de abismo".A pesar de que su obra fue premiada internacionalmente y reconocida en su país tardíamente , nunca abandonó su encierro hasta su muerte, ocurrida en Praga en el año de 1980.




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