Carlo Zinelli nació en San Giovanni Lopatoto, Italia, en 1916. Tenía sólo dos años cuando murió su madre. Siete años más tarde, su padre, que era carpintero, le envió a trabajar en una granja. A los nueve años fue separado de su familia y enviado al campo como jornalero. A los 15, solo y desconcertado, empezó a trabajar en Verona como aprendiz de canicero. En 1936, se alistó en el ejercito.
Fue en aquella época cuando empezaron a notarse los primeros síntomas de desequilibrio psicológico. En un estado de confusión y ansiedad provocados por las atrocidades de la guerra, Carlo atacó a su capitán y fue echado del ejercito después de que fuera examinado en el hospital militar en 1941. En los años siguientes las secuelas de la guerra fueron profundizándose y Carlo sufrió manía persecutoria, terribles alucinaciones, y problemas en el habla. A la edad de 31 años, fue internado en el hospital San Giacomo de Verona. Diez años más tarde empezó a garabatear grafitis en las paredes del hospital. Ante su acuciante necesidad de expresarse, la dirección del hospital le permitió asistir al taller de pintura y escultura creado en 1957.
En 1971 el hospital San Giacomo cerró, y Carlo fue llevado a otro hospital, el hospital psiquiátrico en Verona. Destrozado por la pérdida de su taller, pintó sólo esporádicamente. No mucho después de su traslado, el nuevo hospital también cerró, y luego de veinticuatro años de confinamiento, Carlo fue llevado a una familia que no tenía los medios o el interés de cuidarlo. Murió en 1974 de tuberculosis.
Carlo Zinelli creó casi 3000 obras. Su lenguaje gráfico se caracteriza por la acumulación de ciertos motivos y por cambios de ángulo y escala. Pintó al gouache animales y personas, de perfil, por ambos lados de la hoja. Introdujo en sus composiciones párrafos y palabras ininteligibles.