¿Reinventor del arte mural mexicano?
Herejías de Vlady en Nicaragua
Por Arnulfo Agüero


 

Sin pretender ser profeta, pronosticó con su mural HEREJIAS la caída histórica de la revolución sandinista o danielista. Esto le valió que su obra mural, fuera minimizada en blanco y negro, a la par de los murales de apologistas italianos y de Arnold Belkin, en el libro de David “The mural of revolutionary Nicaragua”, “revisado” por el estudioso del muralismo mexicano David Craven.

Obra mural HEREJIA, ala izquierda. El héroe mítico Perseo aparece simbólicamente cortándole la cabeza a la Medusa. (Fotos Arnulfo Agüero).

Jean-Guy Rens, autor del reciente libro Vlady, define en su texto a este excepcionalmuralista como un artista paradójico, apasionado, que evoca las grandes revoluciones de la historia mundial y el arte renacentista. “Es mas, agrega Rens, su arte (con su temple y colores hechos por él) se plantea como una interrogación, una subversión, una crítica del poder siempre ilegítimo de los poderosos”.

Posiblemente por profesar estas ideas políticas sobre los monopolios y contrastes del poder y el arte comprometido, es que el autor de varias monografías sobre la pintura contemporánea de México, en su momento, Luís Cardoza y Aragón nunca lo mencionó, ni tampoco lo hizo Octavio Paz. En la actualidad se están haciendo muchas investigaciones sobre esta nueva realidad del muralismo mexicano. Hay quienes se están planteando la idea de establecer dos corrientes, la de Rivera-Orozco y Siqueiros, y la de Vlady, y el muralista Rufino Tamayo, como enlace.

Con relación a su paso por Nicaragua, vemos sus escasas pero profundas huellas dejadas impresas con sus opiniones en la desaparecida revista cultural Nicaráuac, número 4, así como en el suplemento cultural Ventana, de junio de 1987, y otros medios locales, donde se publicaron notas sobre su paso por Nicaragua.
 
En tanto Jean-Guy Rens, recapitula en su libro hechos sobresalientes de Vlady poniendo en relieve el sentido político y paradójico de su arte. Apunta con línea de lápiz de carpintero que el muralista canadiense-mexicano Arnold Belkin, en 1985 lo reta para que pinte un fresco en la Nicaragua que vive una revolución sandinista.

Vlady llega al país y se entrevista con el Ministro de Cultura Ernesto Cardenal, quien le pregunta: “¿Qué vas a pintar?”, y Vlady contesta, con su franqueza acostumbrada: Qué bueno que me preguntas, Ernesto. Porque te prometo que no tengo la menor intención de pintar o lisonjear al sandinismo. No voy a pintar la revolución nicaragüense, ni la de otro pueblo, cualquiera sea. Haré un trabajo sincero, pero un panfleto nunca.” (Líneas del comandante del Ministerio del Interior Tomás Borge del texto “El arte es la libertad”).

Obra mural HEREJIA, ala derecha. Perseo envejecido es pintado con la cabeza cortada. (Fotos Arnulfo Agüero).

Y así bajo esta libertad condicionada pinta su mural simbolista Herejías. Esta  alegórica pintura es casi espontánea en sus formas y color, pero no en su filosófico tema que en su contenido pronostica históricamente la caída de la revolución sandinista o danielista. En ella se aprecian las figuras de exóticos guerreros, en el despertar de las estatuas, y en escena un pueblo entre sombras surgido de la nada. La figuración es eminentemente surrealista, de contrastadas alegorías:

“En primer plano de las sombras la figura Perseo aparece matando a la Medusa, e improvisa dos versiones del mito antiguo: De un lado, el joven Perseo corta la cabeza de Medusa a la manera tradicional, del otro, un Perseo envejecido presenta su propia cabeza cortada”. De esta forma evoca el cortejo de horrores de las revoluciones que desfiguraron los principios de la revolución francesa, o del socialismo a lo largo de todo el siglo XX, incluyendo la mexicana, cubana o sandinista.

De esta manera el mural de Vlady contrasta con el apologético tríptico de Belkin, Los prometeos, pintado con aerógrafo en la pared de enfrente del Palacio Nacional de la Cultura en la más pura tradición de Siqueiros y el que recoge las efigies de los héroes de las revoluciones mexicanas y sandinista, Zapata y Sandino. “Quedando así en Nicaragua la ilustración de las dos grandes tradiciones del muralismo mexicano, la antigua y la nueva, la de los ‘Tres Grandes’ y la de la ‘Generación de la Ruptura’, la de Vlady, valora retrospectivamente Rens.

Vlady minimizado en Nicaragua por disidente

Cabe observar que en este Palacio Nacional de la Cultura, también se encuentran los frescos de dos italianos, Mauricio Governatori y Giancarlo Splendiani, los cuales no aparecen registradas en el libro The mural of revolutionary Nicaragua, 1979-1992, (David Kunzle) dado que son de factura reciente y alejados de los temas políticos; pero dedicarle solo dos parrafitos y una imagen parcializada en blanco y negro, a la obra Herejía de Vlady es como intentar borrar este mural que ha alcanzado magnitud y relevancia histórica dentro de la plástica nicaragüense y mexicana. Dicho texto (The mural of revolutionary Nicaragua de David Kunzle) fue “revisado” por el estudioso del muralismo mexicano David Craven.

Lo que nos indica a pensar que la factura política no solo le fue pasada a Vlady en México, por Cardoza y Paz, sino que también en

Nicaragua por los historiadores solidarios de la ortodoxia revolucionaria, sandinista o prodanielista, entre ellos el mismo canciller Miguel D’escoto, prologador.


Un genio en búsqueda del mural cinquecento

Vlady sostenía que el muralismo mexicano derivaba del arte renacentista italiano el Quattrocento: una pintura sin tercera dimensión de

Portada del libro de David “The mural of revolutionary Nicaragua”, el cual minimiza la obra de Vlady, y destaca las obras de los italianos, Mauricio Governatori, Giancarlo Splendiani y otros, dirigidos por Sergio Michilini, de la brigada “David Alfaro Siqueiros”, y del mural Los prometeos de Arnold Belkin.

planos, sin profundidad,  por lo que Vlady se planteó la búsqueda de un Cinquecento, es decir el arte mural tridimensional, de pintura vaporosa, dominada por el movimiento efervescente, desencadenado en sus composiciones.

Contamos con una de sus obras cúspide, única dedicada a todas las revoluciones del mundo: La revolución y los elementos. Mural de unos 2,000 metros cuadrados que pintó en la biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, entre 1972 y 1982, durante el mandato de Luís Echeverría, en la técnica mixta de la escuela veneciana, al fresco y óleo sobre tela, con gran intensidad de formas suaves y líneas duras. Inaugurada durante el gobierno del presidente José López Portillo.

Por esta obra y otras de su estilo en murales y pinturas, es que muchos críticos como Claudio Albertani, (historiador y catedrático de la Universidad Autónoma de la ciudad de México) opinan que Vlady es un pintor completo que “reinventó el arte del mural mexicano”, lo cual puede verse como la continuación y renovación.

Algunas de sus experimentaciones son asociadas a la escenografía cromática del arte veneciano, del flamenco, de los monstruos míticos del pintor holandés El Bosco (Bosch, Hieronymus 1450-1516) y  del expresionismo psicológico del pintor británico de origen irlandés, Francis Bacon, (1909-1992). Otros como su sobrino Carlos Díaz afirma que Vlady fue también uno de los principales seguidores de la pintura de Tiziano.

Vlady en breve

Vlady (Vladimir Kibalchich Russakov), muralista, pintor y grabador ruso, nació en San Petersburgo, el 15 de junio de 1920. Hijo del escritor ruso disidente Víctor Serge, y de Liuba Russakov, mujer que enloqueció por la persecución y vejámenes políticos que sufrió de la izquierda revolucionaria.

página 90, del libro “The mural of revolutionary Nicaragua, donde aparece en blanco y negro, y con una brevísima nota, algunos detalles de fresco Herejías, minimizado en relación a los italianos apologistas, que ilustraron La Historia de Nicaragua, antiimperialista.

Su infancia transcurrió entre bolcheviques adultos, e ideas de revoluciones, tragedias y exilios. Su itinerario de viajes lo llevó a conocer Alemania, Austria, Bélgica, los Países Bajos, Francia, España, Italia, México. “Viví, sucesivamente, la consolidación, degeneración y derrumbe de la Unión Soviética. Comprendo los nacionalismos y, por esto, los detesto. Los padecí y fui testigo de sus crímenes” escribía en su diario de pintor. Este ideario lo llevó en su juventud a proclamar su disidencia contra el sistema dictatorial de Iósiv Stalin, como del general español Francisco Franco.

Hacia 1937-38, en los cafés de Montparnasse, Vlady conoció a pintores surrealistas y a su líder ortodoxo, André Breton, dejando en claro su ideario: intentar transformar en fiesta, el duelo proclamado por la muerte del arte. Por lo que estaba en contra del dadaísmo, el cubismo, constructivismo, el conceptualismo. En lo único que coincidía con los surrealistas era en la noción de la libertad y la revolución.

Así con este ímpetu continuó en ruta del Renacimiento, renovándolo a su manera, en tanto estudiaba en el taller del escultor Aristide Maillol, y apasionaba por madurez que habían alcanzado las técnicas del arte clásico. Y es que parece que Vlady criticaba el arte moderno dado que este agotaba rápidamente sus virtudes críticas en una cadena interminable de vanguardias, neos e ismos, que se repiten sin superarse: modelos o estándares comercializados, subastados o comprometidos políticamente con los estados revolucionarios.

En 1941 llega a México, se naturaliza en 1949, participa en diversas exposiciones, y es aquí donde estudia el muralismo revolucionario, que acabó renovando en los temas, materiales y color, por lo que se le ve como uno de los padres del “movimiento de ruptura” que se opuso a los muralistas nacionalistas Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, quienes pintaron la imagen heroica y humana de la revolución zapatista.

El 21 de julio de 2005, en México, muere Vlady, quien además de muralista, deja más de 4000 pinturas, unos 15 mil dibujos y 7 mil grabados los están siendo enviados a diversos países, donde el arte esté sobre la política. Y en Nicaragua, a través del Instituto Martín Luther King, se recibieron una muestra de sus dibujos y grabados. En tanto El Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas de México ha dado pasos para estudiar más a fondo el impacto estético y cultural de su obra completa.




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Sumario | PLASTICA: Daniel Silvo - Terry Rodgers - Otto Dix - Lidó Rico - Vlady Kibalchich - Marcelo Bordese y Miguel Ronsino | FOTOGRAFIA: Simonne Holm - Tarun Chopra - Angie Buckley - Cynthia Greig - Holly Roberts | LITERATURA: José Edmundo Paz-Soldán - Juan Bonilla - Herman Melville - Carlos Gardini - Miguel Ildelfonso - Josué Barrera | POESIA: César Vallejo - Julio Cortázar - Elías Nandino - José Corredor-Matheos - Carmen Matute - A. R. Ammons - Cristina Grisolía - Carlos Pintado | FILOSOFIA: Michel Foucault - Ernest Gellner | PENSAMIENTO: Lawrence Lessing - Clifford Geertz - Adolfo Vásquez Rocca - Ignacio Castro Rey | CINE: Werner Herzog o la cámara nómada. Por Endika Rey | TEATRO: El tiempo cobrizo. Por Juan Martins


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