Me fascina el hecho que casi todo -desde telescopios y cámaras hasta agujas hipodérmicas y condones- pueden encontrarse en miniatura. También me intriga qué es lo que motiva a la gente a coleccionar esas pequeñas réplicas. Como una escala pequeña sucedanea de la original, la miniatura parece implicar la existencia de cierto tipo de universo paralelo en donde -como cuerpos agrandados- son como dioses, omnipotentes y aparentemente con todo bajo control. Para esta serie, fotografié a mis amigos y mi familia interactuando con mi colección de miniaturas. En el cuarto oscuro amplié el negativo para aproximarme a a la escala real.
Aquí, enormes figuras adultas invaden un mundo claustrofóbico de gafas liliputienses, armas, y llaves. La intersección de escalas molesta la supuesta perfección de un diminuto mundo de fantasía, y nosotros, los observadores, comenzamos a repensar nuestro punto. Se desarrollan narrativas cómicas y absurdas en el proceso de reconciliar e interpretar la relación entre lo grande y lo pequeño, madurez y niñez, pasado y presente, trabajo y juego, representación y objeto. Quiero que mis fotografías llamen la atención acerca de "cómo" vemos. Realizando imágenes que desafían nuestra percepción, exploro el modo en que la experiencia perceptiva modela nuestro entendimiento del mundo y nuestros conceptos de qué es real y qué una ilusión.