|
Notas relacionadas:
GESTUALIDAD, ESCENOGRAFÍA Y ACCESORIOS
De lo anteriormente dicho se desprende que la gestualidad y el mimo de los actores están en estrecha relación con la parca escenografía y el reducido número de accesorios sobre el escenario del teatro tradicional, y en concreto de la Ópera de Pekín. Como decíamos, tanto lo gestual como el mimo son aquí extraordinariamente poderosos, lo
cual no ha podido dejar de impresionar a cuantos occidentales han presenciado representaciones de este tipo. Por ejemplo Henri Michaux (1899-1984), el famoso poeta y pintor belga que tras visitar la India y China -entre otros lugares de Asia y Sudamérica- escribe a su vuelta a Europa ”Un Barbare en Asie”194, resulta extraordinariamente sorprendido ante la excelencia del mimo de los actores chinos, y dice en su obra citada, tan acertadamente que no tocamos ni una coma ni aún nos atrevemos a parafrasearle: ”Chaque acteur arrive sur scène avec un costume et une figure peinte qui dit tout de suite qui il est. Pas de tricherie possible. Il peut dire tout ce qu’il veut. Nous savons à quoi nous en tenir. S’il a besoin d’un grand espace, il regarde au loin, tout simplement; et qui regarderait au loin s’il n’y avait pas d’horizon ? Quand une femme doit coudre un vêtement, elle se met à coudre aussitôt. L’air pur seul erre entre ses doigts, néanmoins, tout le monde éprouve la sensation de la couture, de l’aiguille (car qui coudrait de l’air pur?) qui entre, qui sort péniblement de l’autre côté, et même on a plus la sensation que dans la réalité, on sent le froid, et tout. Pourquoi ? Parce que l’acteur se représente la chose. Une sorte de magnétisme apparaît chez lui, fait du désir de sentir l’absente. Quand on lui voit verser, avec le plus grand soin, d’un broc inexistant, sur un linge inexistant et s’en frotter la figure et tordre le linge inexistant comme il doit se faire, l’existence de cette eau, non apparue, et pourtant évidente devient en quelque sorte hallucinatoire et si l’acteur laisse tomber le broc (inexistant) et qu’on est au premier rang, on se sent éclaboussé avec lui” .
Naturalmente, este magnetismo de que habla Michaux, aparte de aspectos que a no dudar están en profunda relación con otras condiciones más, digamos, etéreas del ser humano, es seguro se funda también en puras técnicas de actuación. Por ejemplo, los gestos suelen acentuarse por medio de un movimiento en sentido contrario. Es decir, como hace notar Pimpaneau,”para ir hacia la derecha, puede empezarse por dar un paso hacia la izquierda para que el movimiento hacia la derecha resulte a continuación más marcado. Para mirar hacia arriba, al aire, se puede primero dirigir la mirada hacia abajo para ensanchar el movimiento de los ojos al llevarlos desde allí de nuevo hacia lo alto. De esta forma, con estas simples y a la vez decididas idas y venidas, movimientos de los miembros y juegos de miradas, se consigue crear espacios y objetos que aunque irreales se pintan de algún modo si no en la retina sí en el sentir del espectador, porque atraen en él los recuerdos de fenómenos auténticos que, por la fuerza de la costumbre y por el hecho de que su concatenación en la vida real parece siempre obvia, hacen aflorar en él las demás condiciones, incluso las primeras condiciones, de su existencia, es decir, el espacio o el objeto en sí”.
De modo que un fenómeno aparentemente fútil como es el hecho de que, por ser mayoritariamente nómadas, los primeros actores de China no pudieran transportar
mucho accesorio, ha terminado por marcar un estilo que es único en el mundo a la vez por su sencillez y por su gran elaboración. En general, sólo una mesa de madera invariablemente pintada de rojo carmesí, llamada tangzuo, que mide generalmente unos 0.83 m x 0.56 m, tiene una altura de 0.73 m y se coloca de varias maneras, y puede hacer hasta de muro, puente o gran barco; dos sillas, que también pueden sugerir gran número de interpretaciones como es habitual en este teatro; y un par de escabeles, son con la cortina -que puede ser grande o pequeña y estar ricamente bordada, pintada, o ser lisa en diversos colores, en tela sencilla o en satén con sus diversos nombres y usos como también es habitual-, todo el qiemo o attrezzo sobre las tablas, aunque puede añadirse algún taburete o escabel.
Capítulo aparte forman las banderas (kao qi), estandartes de variadas formas, emblemas militares o civiles, e insignias imperiales. En el teatro chino, los generales, ya sean hombres o mujeres, como las de la familia Yang, llevan banderas a la espalda. El número de las ricamente bordadas banderas denota la cuantía de las tropas que tienen a su mando (aunque actualmente, por un prurito estético, suelen ser en número de cuatro). Las banderas (con bordado de dragón para los hombres y de fénix para las mujeres, en ambos casos rodeados de motivos vegetales), son de forma triangular y están hechas de seda. Su color ha de ser el mismo que el del vestuario del portador, esto es, banderas blancas para una túnica o armadura blanca, y negras para otras de ese color. A uno de los lados de la bandera hay señas de identidad. Sin embargo, en cuanto a los símbolos que aparecen en las enseñas, así como en los emblemas civiles o gubernamentales, hubo que hacer diseños especiales, pues lógicamente el gobierno promulgó en su momento un edicto prohibiendo el uso de los oficiales. Así y todo, están tan bien diseñados que revisten gran verosimilitud, y algunos hasta son muy parecidos a los auténticos; con lo que, aunque nadie se llama a engaño, resultan para el público fáciles de asignar a los estamentos o departamentos que representan.
También existen un conjunto de gallardetes -en chino fanqi- rituales o sacrificiales, basados en la mitología taoísta y normalmente en número de seis, como los que aparecen en Jie Dongfeng, ”Tomando Prestado el Viento del Este”, en torno a un altar de campaña. De hecho, los gallardetes, como las banderas, las cuerdas, las bandas y las cintas, tienen un sentido de purificación debido a las influencias físicas de las cosas que ondean. Por eso a veces se ven estos símbolos en principio militares en torno de los altares que aparecen sobre el escenario, especialmente si figuran ”al aire libre”. Otros gallardetes no militares son los que simbolizan los astros. Éstos se llaman xinqi, y son notables por sus bordados que representan auténticas constelaciones. De éstos también aparecen en la pieza que acabamos de mencionar.
Pero quizá el artículo más simbólico sea, ahora de nuevo según Pan Xiafeng, la”bandera vehículo” o cheqi, que habitualmente aparece en pares y se trata simplemente de un cuadrado de tela amarilla que ostenta una rueda pintada. Dos ”sirvientes” llevan cada una de ellas, y en medio se sitúa el personaje o los personajes que van en el carruaje, desplazándose el conjunto así como sea requerido. Estas banderas pueden simbolizar incluso caravanas, como en la ópera”El Pueblo del Tigre Terrible”.
Por otro lado, se llama fengqi a cuatro banderas de color negro (el color del viento según la tradición china) que hacen ondear otros tantos figurantes para denotar las fuertes ventoleras. Otros cuatro llevan en su caso las shuiqi,”banderas del agua”, para representar las grandes olas oceánicas o cuando algún personaje cae a un río embravecido, etc. De éstas últimas abundan en”Serpiente Blanca”, concretamente en las escenas de la lucha en el Lago del Oeste.
También a veces aparecen sombrillas sobre el escenario, para simular protegerse ya sea de la lluvia o del sol, y son casi siempre en seda bordada, pintada o lisa. Debido a un tabú respecto al nombre de la sombrilla, san, homófono de otro que significa ”desbandada”, se las llama sin embargo yugai, o ”protección para la lluvia”, en la jerga teatral. Naturalmente, las yugai también vienen en cantidad de modelos, materiales, diseños, bordados y colores adecuados a diversos fines y simbólicos. Cosa fácil y comprensible sobre todo en este caso porque estos artículos plegables existen en
China desde muchos siglos antes de Cristo, y se han usado o se usan muy diversos modelos en la vida real. Al emperador o emperatriz se les lleva una, sujeta por detrás, en algunas de sus salidas al aire libre en diferentes óperas, y los altos dignatarios suelen llevar una también cuando se dirigen a sus negocios (en ésto se parecen a los gentlemen británicos, si no fuera por el resto de su atuendo. Pero de hecho la sombrilla representa también en China la pulcritud y dignidad del funcionario). Además, también las llevan los seres sobrenaturales del bosque o el monte, a veces en su procesión, lo que resulta de una elegante belleza. Por otro lado, la sombrilla es uno de los ocho símbolos budistas, refiriéndose al bazo de la divinidad. Los mangos curvos confieren al portador más prestigio que los rectos, pero todos ellos son siempre largos.
Diversas armas y escudos también se usan como emblemas imperiales, y en este caso son de jade o bien bermellón, o doradas o plateadas, y a veces llevan como ornamentos motivos que representan al dragón. Al emperador corresponden también un baldaquino y sellos con su símbolo, así como”decretos imperiales” siempre simbolizados por una pieza de satén amarillo. Al desplegarse, ésta exhibe un gran dibujo que ocupa toda la superficie de la tela y que consiste en”dos dragones que
juegan con una perla” (trueno), y en medio de ellos dos caracteres en negro que rezan ”el Edicto emitido por el Emperador”.
Además de lo anterior -las armas las transportan los ayudantes y servidores reales-, aparecen junto al emperador o en sus espacios una linterna palaciega o gongdeng, un gran abanico o zhangshan, un alto trípode para el fuego o tilu, y un medidor imperial o fujie. Estos artículos suelen ser transportados o movidos por las damas de
honor. Todos ellos tienen también, por cierto, aunque sean de civiles, riquísima simbología en China.
La mayoría de los altos dignatarios y oficiales llevan a su lado gente que transporta sus adminículos importantes. Por ejemplo, el zhishipai, literalmente ”tableta del funcionario”, que es normalmente una tablilla oblonga de madera con el ideograma que significa ”¡Silencio!” sobre fondo oscuro. Generalmente se presenta en pares. Otra de estas tablillas es el guanxianpai, que sobre fondo rojo ostenta en ideogramas dorados detalles sobre el título o rango del personaje.
Sin embargo, por haber sido la tablilla de marfil hu, usada por los altos dignatarios y señalados militares como señal de respeto a los miembros más destacados de la casa reinante -tanto antes como durante la dinastía Ming-, en la Ópera de Pekín siempre que uno de estos personajes celebra una audiencia con el emperador debe sostener una de estas hu, de unos 35 cm de largo por 8 o 9 de ancho y más estrecha en su parte superior que en la inferior.
La caja del sello o yinxia es lo que su nombre indica, en madera y asímismo oblonga, con los cuatro ángulos de los cantos de arriba redondeados y los cuatro inferiores cuadrados. Se cubre de una tela amarilla atada en la parte superior de la caja en un nudo del que penden los extremos del tejido hacia afuera. Los mismos sellos
pueden, como en la realidad (aún hoy hay artistas especializados en la fabricación artesanal de preciosos y muy variados sellos, ya que aún son de uso o bien objeto de colección), adoptar distintas formas y ser sencillos o muy elaborados, y producir la estampación de distintos estilos caligráficos.
El recado de escribir o wenfang (tan importante y querido para los antiguos calígrafos y letrados que algunos hasta se hicieron enterrar con sus pinceles, que se habían fabricado, como su propio papel y su propia tinta, ellos mismos)201 se compone de pincel, tableta de tinta, hecha en madera, una barrita que imita al soporte para los pinceles, y un pequeño martillo como los usados por los magistrados.
Los santos budistas y los Inmortales taoístas aparecen frecuentemente portando en la mano un expulsador o espantamoscas, a menudo hecho de la cola de un animal, o de crin de caballo. Este objeto, ya presente entre la parafernalia del chamán como símbolo de la fertilidad e indicación de superioridad intelectual, sabiduría y dotes sobrenaturales, es asociado posteriormente a los sabios taoístas y a los altos sacerdotes budistas en tanto que luz de las masas, sus consejeros, maestros y médicos. En el teatro chino, los seres sobrenaturales, bodhisattvas, etc, son pues caracterizados por este tipo de adminículos, así como los grandes letrados. Sin embargo, a veces, una criada también puede llevar uno, pero en su caso será sólo para sacudir el polvo.
Algunos artículos se refieren a tribunales y castigos, como son la tablilla subpoena, en cuanto a la corte de justicia.
En cuanto a las armas, a las de uso digamos personal se unen las catapultas y otras como el vajra, que es un mazo que porta el dios hindú de la guerra, Skanda.
Los escudos suelen ser de madera y trapezoidales. Las fustas o látigos, sean de ataque, castigo, o para azuzar bueyes y otras bestias de carga, están compuestos de un mango más bien corto del que pende el azote propiamente dicho. El látigo sirve en la Ópera de Pekín en numerosas situaciones, y a una gran variedad de propósitos. Como ya dijimos, simboliza por ejemplo a cualquier montura, y según su color -no sólo el de su talabartería como dijimos antes- se refiere también, entre otras cosas, al tono del manto y de las crines de un determinado corcel en cuestión. Por ejemplo, si es rojo, hongzongma, se trata de un caballo rojizo; si es negro, huzhuima, el caballo será de ese color o blanco y negro, y así sucesivamente, hasta el tono amelocotonado, taohuama, como en el caso del pony de la general Mu Guiying, a quien ya citamos antes. Cuando el actor ya ha desmontado de su invisible cabalgadura, puede sujetarse
el látigo o fusta a la cintura y dejarlo colgando a un lado. Si se supone que va a amarrar
la montura a algún poste o látigo, simplemente dejará la fusta en el suelo o la dará a otro del que se entiende que se lleva al animal.
Los remos, en madera, son de la forma corriente en la vida real, y de largura de alrededor de un metro si los maneja un hombre y algo más largos si son para papeles femeninos. A veces, un remo más ancho que lo habitual se emplea como arma, como en”En el Puerto de Jiujiang”, en que el personaje de Zhang Dingbian lo blande para proteger a su señor ante un ataque por sorpresa.
En varias situaciones se precisan diferentes estacas, ánforas, tinas, jarras, vasos, cuencos, palillos de comer (kuaizi), e incluso tortugas (gui) de rica simbología, todo lo cual, si no se mima, requiere hoy los objetos apropiados, que son en general de madera pintada.
Se representaba -antes como ahora- a los bebés por medio de un muñeco, Dios de la Felicidad, que se guardaba envuelto en un paño rojo dentro de un gran baúl de vestuario (v. más abajo), y sobre el cual estaba prohibido sentarse; como era también el caso de los baúles de marionetas, teatro de sombras, etc.
Necesidades de la vida intelectual tradicional como una cítara, incensario, estantería de libros, un montón de cartas o de documentos, archivos, tablero de ajedrez, pipa
de fumar tabaco china, delicadas tabaqueras de cerámica, cristal, coral o piedras como el jade y el lapislázuli que forman todo un capítulo de la artesanía artística de China, etc, aparecen a veces también; sobre todo si la compañía es de estilo modernizante o si tiene los medios, como en el caso de bastantes de los ítems anteriores, ya que lo más indispensable en cuanto al attrezzo es, según tradición y como ya hemos dicho, sólo la mesa, las sillas y escabeles, las cortinas, los remos, látigos, armas, banderas y banderolas.
La Cortina Grande llamada en chino da zhang zi es un ancho trozo de tela bordado que representa lo que es en realidad, y por lo tanto no es aquella otra pieza de la escenografía que puede destinarse a variadas escenas. La mayoría de casos en que entra en funciones la da zhang zi se refieren en cambio a escenas de o con mujeres, por ejemplo en la cama, con o sin baldaquino, en una torre o en el salón del trono (donde casi invariablemente la regente emperatriz, Hou -en chino”Detrás”-, escucha lo que se dice o incluso apunta al joven emperador los temas). El emperador no se rebaja nunca personalmente con esta pieza, pero sí a veces los sirvientes, criadas, eunucos, etc, si espian. Esta cortina también se usa para ocasiones ceremoniales como cuando un alto dignatario o un gran general asumen su cargo.
Según tradición, el attrezzo y vestuario de la Ópera de Pekín se guarda en baúles de aspecto y clase igual o parecida. Se ordenan según importancia, y se les llama”baúl principal”,”segundo baúl”,”tercer baúl”, etc; así como ”baúl de tocados”, ”baúl de banderas y pañería”, etc. Lo que iba dentro, por ejemplo los tocados, se guardaba por orden jerárquico: la corona real, siempre la primera a la izquierda, después la tiara del marqués, luego el casco del príncipe, seguido de su corona, y por último, el casco del pretendiente al trono, que tenía que ser recubierto para señalar ”su ilegitimidad”. Con todas estas convenciones no es de extrañar la solidez e inmovilismo
cultural chinos durante siglos. Sin embargo, día a día desatienden más las compañías este tipo de ordenaciones, honradas por el tiempo.
SIGUE
|