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Kim Hunter
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Hace dos años nació mi primer hijo. Inesperadamente, seis días después, mi abuela murió en mis brazos. Debido al contraste del abrupto final de mi abuela y la inmensa alegría del nacimiento de mi hijo, comencé a preguntarme cómo celebrar la vida y llorarla al mismo tiempo. Después de estar siete años sin crear, comencé, una vez más, con la fotografía y la pintura. El resultado es esta serie titulada Los Ángeles de Rayzel.
Cada imagen es una combinación entre la fotografía, la pintura, y el collage utilizando trozos de viejas imágenes. He intentado crear historias que sean poéticas, caprichosas, inolvidables. El núcleo de este trabajo es una reflexión sobre la experiencia humana, el paso del tiempo, y la infancia. Son exploraciones de la delgada línea que existe entre lo que vemos y lo que no podemos ver.
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