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Bonnie Portelance
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Las primeras imágenes que recuerdo son las de mis rayos x. El juego de luces, la forma y la textura me atraparon, además de que nunca me dejaron verlo más que fugazmente, inmerso en una atmósfera de dolor, vulnerabilidad, ansiedad y miedo. Este hecho me dejo un recuerdo tergiversado de lo que debía ser, simplemente, una imagen fotográfica.
Veinte años y muchos cientos de rayos x después, permanecía cautivado por las imagenes fantasmagóricas de nuestro interior y por la paradoja que representan: la constante exposición de la debilidad contra la fuerza y la dureza.
Enseñando con presición la condición de nuestro ser físico, los rayos exponen y la mente debe contemplar y reconciliar, revelando la relación periférica de lo físico y de lo emocional. Uniendo la preocupación de la fotografía por la luz con lo que los rayos x a través de la luz revelan de nuestro cuerpo, esta serie presenta literal y figurativamente la iluminación del cuerpo, utilizando la naturaleza efímera de los rayos x para explorar la naturaleza eterea de estas imágenes. Cada pieza resiste y transforma la utilización meramente diagnóstica de estas imágenes en trabajos que revelan elementos psiclológicos que los rayos x nunca podrían explorar. Estos retratos son de carne desnuda, ecos de la persona física, tangible comprensión de la psique.
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