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Las huellas de la terrible contienda fraticida del 36 van a permanecer como una herida abierta en la memoria de Juan Barjola a modo de estandartes de luto y derrota. El escenario de la posguerra civil será el gran eje de la síntesis ética y estética del pintor español y en sus obras quedará la impronta de la violencia, el miedo y la miseria como testimonio irrefutable de esa interiorización del dolor: "Soy hijo de la España profunda y los cromosomas no se cambian". El ADN de un dolor genérico inoculado con dosis de intolerancia, incomprensión secular y atávico atraso: psicografías del tránsito inacabable de la posguerrra con su inventario de humillación y horror. Mezcla de hambre e indigencia moral en el patético triunfo de la victoria militar. El acontecer social detenido, como fosilizado en la llamada carpetovetónica idiosincracia española: expresión de atraso, aislamiento, pobreza, analfabetismo, despotismo...
El clima cultural, por entonces, estaba marcado por sentimientos de soledad, desarraigo, miseria, desolación, incertidumbre. Hay, en relación a esta época, un nutrido ciclo de obras de explícita temática social que van a condensar el sentimiento del drama y la tragedia. Resulta inevitable pensar en los fusilamientos de Goya que desde el fondo del tiempo testimonian el horror de la indefensa población civil.
Robert Hughes o John Berenger han mencionado en ocasiones el valor de las pinturas de guerra de Goya en tanto testimonio visual, como precursoras de la labor documental de los reporteros gráficos. Desde esta perspectiva podría establecerse un paralaelismo entre una serie de obras de Barjola en tanto 'crónicas de la realidad' con un sostenido tono de crítica social: en ellas el artista retoma una y otra vez los esquemas compositivos y hasta cromáticos de Los fusilamientos del 3 de mayo. El elemento clave de estas variaciones sobre la violencia consiste en el contraste entre la masa informe de las víctimas, cadáveres e individuos que pierden su identidad, y unos cuantos agresores, siluetas negras sin rostro.
*Escrito a partir de los ensayos de Antón Patiño y Guillermo Solana incluidos en Juan Barjola, catálogo de la exposición |