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En el otoño de 2002, Jesse Jordan de Oceanside, Nueva York, se matriculó como estudiante de primer año en el Instituto Politécnico de Rensselaer -RPI- en Troy, Nueva York. Su especialización era la de tecnologías
informáticas. Aunque no es programador, en octubre Jesse decidió empezar a jugar con la tecnología de búsquedas que estaba disponible en la
red del RPI.
El RPI es una de las principales instituciones de investigación tecnológica
de los EE.UU. Ofrece titulaciones en campos que van desde la arquitectura
y la ingeniería hasta las ciencias informáticas. Más de un 65 % de sus
cinco mil estudiantes habían acabado entre el 10 % con mejores notas de sus
promociones en la escuela secundaria. Esta escuela politécnica es por tanto
una mezcla perfecta de talento y experiencia para primero imaginar y después
construir una generación de la era de las redes.
La red de ordenadores del RPI conecta entre sí a estudiantes, profesores y
administrativos y, a la vez, conecta al RPI con Internet. No todo lo que está disponible
en la red del RPI está disponible en Internet. Pero la red internaestá diseñada
para permitir que los estudiantes accedan a Internet, igual que para acceder
de modo privado otros miembros de la comunidad.El concepto de buscadores de «intranets» es proporcionar
a los usuarios un mejor acceso a materiales de
dicha institución. Las empresas lo hacen todo el tiempo, permitiendo que sus
empleados tengan acceso a materiales que la gente fuera de la empresa no
puede conseguir. Las universidades también.
La propia tecnología de estas redes permite los motores de búsqueda.
Microsoft, por ejemplo, tiene un sistema de red para sus archivos que hace
que sea muy fácil que los buscadores sintonizados con esa red examinen el
sistema en busca de los contenidos disponibles públicamente dentro la misma. Jesse construyó su buscador para aprovechar esta tecnología, usó el
sistema de red de archivos para construir un índice de todos los archivos
disponibles en la red del RPI.
El de Jesse no era el primer motor de búsqueda construído para la red del
RPI, de hecho, su buscador era una simple modificación de buscadores que
otros habían producido anteriormente. En particular, su mejora más importante
con respecto a los otros fue arreglar un error en el sistema de intercambio de
ficheros de Microsoft que podía hacer que el ordenador de un usuario se colgara.
Con los buscadores que había antes, al intentar acceder a un fichero a
través de un buscador de Windows que estuviera en un ordenador desconectado,
el ordenador del usuario podía colgar. Jesse modificó el sistema para solucionar
este problema, añadiendo un botón que el usuario podía pulsar con el
ratón para ver si la máquina que contenía el fichero estaba todavía conectada.
Jesse colgó su buscador en la red a finales de octubre. Durante los seis
meses siguientes continuó retocándolo para mejorar sus funciones. Para
marzo, el sistema funcionaba bastante bien. Jesse tenía más de un millón de
archivos en su directorio, incluyendo cualquier tipo de contenido que
pudiera estar en los archivos de los usuarios. De esta manera, el índice generado por su buscador incluía imágenes
que los estudiantes habían puesto en sus propias páginas, copias de apuntes
o de notas de investigación, copias de folletos informativos, cortos de
cine creados por los estudiantes, circulares y folletos de la universidad; básicamente
cualquier cosa que los usuarios ponían a disposición de la comunidad al
guardarlos en una carpeta pública en su ordenador.
Pero el índice también incluía archivos musicales. De hecho, un cuarto de
los archivos en el listado del buscador de Jesse era archivos musicales. Esto significa, obviamente, que tres cuartos no lo eran, y que —para dejar
este punto perfectamente claro— Jesse no hacía nada para inducir a la gente
a que los pusiera en su carpeta pública. Era sólo un adolescente que trasteaba con
una tecnología similar a la de Google en una universidad en la que estaba
estudiando informática y en la que, por lo tanto, la meta era trastear con la
tecnología. Adiferencia de Google, o de Microsoft por lo que a esto respecta,
no ganaba dinero alguno gracias a esto; no estaba conectado con ninguna
empresa que pudiera ganar dinero con este 'experimento'. Un adolescente manipulando tecnología en un entorno en el que se suponía que era precisamente
eso lo que tenía que hacer.
El tres de abril del 2003 el decano del RPI se puso en contacto
con Jesse para informarle la Asociación de la Industria
Discográfica de EE.UU. -RIAA- iba a presentar una demanda contra él y otros tres estudiantes a los que él ni siquiera conocía, dos de ellos de
otra universidad. Unas horas más tarde Jesse recibió los papeles de la
demanda. «Era absurdo, no creo que hiciera nada malo. [...] No creo que
haya nada malo en el buscador que administraba o [...] en lo que le había hecho, no lo había modificado de ninguna manera que promoviera o facilitara
el trabajo de los piratas. Sólo lo modifiqué de una manera que hacía más
fácil su uso».
Pero la RIAA lo estigmatizó llamándolo pirata. Afirmaron que gestionaba
una red y que por tanto había violado «voluntariamente» las leyes del
copyright. Exigieron que les pagara los daños causados por sus malas acciones.
Para casos de «violaciones voluntarias» la Ley de Copyright especifica
lo que los abogados llaman «daños estatutarios»,indemnizaciones
que permiten que el dueño de un copyright reclame 150.000 dólares por cada
violación. Como la RIAA alegó más de cien violaciones específicas de copyright,
exigieron que Jesse les pagara al menos quince millones de dólares. Demandas semejantes fueron presentadas contra otros tres estudiantes:
otro estudiante del RPI, uno de la Universidad Técnica de Michigan y uno de
Princeton. La situación de cada uno era similar a la de Jesse. Aunque cada caso
era diferente en los detalles, en esencia todos alegaban lo mismo:
enormes demandas por «daños» a los que la RIAA afirmaba tener derecho. Sumando, estas cuatro demandas les estaban pidiendo a los tribunales de
los EE.UU. que les concedieran a los demandantes algo así como 100.000 millones
de dólares —seis veces el beneficio total de la industria del cine en 2001.
Jesse llamó a sus padres, quienes lo apoyaron aunque estaban un tanto asustados. Su tío era abogado. Empezó a negociar con la RIAA. Exigieron saber cuánto dinero
tenía Jesse. Jesse había ahorrado doce mil dólares gracias a trabajos veraniegos
y otros empleos. Exigieron doce mil dólares para olvidarse del caso.
La RIAA quería que Jesse admitiera que había hecho algo malo. Se negó.
Querían que estuviera de acuerdo con un mandato judicial que básicamente
haría imposible que trabajara en muchos campos tecnológicos durante el
resto de su vida. Se negó. Le hicieron comprender que el proceso de ser
demandado no iba a ser agradable. Y en todo momento la RIAA
insistió en que no dejaría el caso hasta que no se quedará con el último centavo
que Jesse había ahorrado.
La familia de Jesse estaba indignada ante estas demandas. Quería pelear.
Pero el tío de Jesse se esforzó en educar a la familia sobre la naturaleza del sistema
legal estadounidense. Jesse podía luchar contra la RIAA. Quizás hasta
podría ganar. Pero el coste de luchar contra una demanda como ésta podía ser al menos de 250.000 dólares. Si ganaba, no recobraría ese
dinero. Si ganaba, tendría un trozo de papel diciendo que había ganado, y
otro trozo de papel diciendo que él y su familia estaban en bancarrota.
Así que Jesse se enfrentaba a una elección de tipo mafioso: 250.000 dólares
y la oportunidad de ganar, o doce mil dólares y un acuerdo.
La industria musical insistía en que era una cuestión legal y moral.
Dejemos las leyes a un lado y centrémonos en la moral. ¿Dónde está la moral
en una demanda así? ¿Cuál es la virtud de escoger chivos expiatorios? La
RIAA es un lobby extraordinariamente poderoso. Se dice que el presidente
de la RIAA gana más de un millón de dólares al año. Los artistas, por otra
parte, no están bien pagados: un músico con contrato discográfico medio gana
45.900 dólares. Hay muchas formas en las que la RIAA puede afectar y dirigir
la política. ¿Así que dónde está la moral en tomar dinero de un estudiante
por hacer funcionar un buscador? El 23 de junio Jesse le envió un giro
postal con todo su dinero a un abogado que trabajaba para la RIAA. El caso
contra él fue desestimado. Y con esto, este joven que había jugado con un
ordenador hasta meterse en una demanda por quince millones de dólares se
convirtió en un activista: " Decididamente [antes] no era un activista. En realidad nunca pretendí ser un
activista.[...] [Pero] me han empujado a esto. Nunca habría podido preveer algo
así, pero creo que es completamente absurdo lo que ha hecho la RIAA."
NOTAS
1 Los abogados [de los EE.UU.] llaman «statutons damages» a las indemnizaciones tasadas [N. del E.]..
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