Tove Ditlevsen

 


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MATRIMONIO

En una pasión rememorada,
despertada por el recuerdo de otro abrazo,
la caricia lejana de una piel fresca,
el perfil soñador de una mujer desconocida
sobre las luces de neón de la ciudad ­
o tal vez:
por haber visto en el tren un soldado joven
de ojos claros, en cuya calma él ha visto
un espíritu bastante sencillo reflejar el suyo
y devolvérselo, no digerido,
en toda su enigmática madurez ­
sus sentidos se vuelven inquisitivos hacia mí,
velados por una necesidad oscura de traición.
Y yo que habito enteramente esta casa
fecundo el polvo con la idea frágil
de una vida propia, yo que me arrodillo cada día
perdida en oraciones vagas, al lado
de la fidelidad silenciosa de un cubo amarillo esmaltado ­
observo furtivamente su rostro secreto,
repentinamente desnudo, casi indefenso,
como esos jardines abandonados que la naturaleza ha reconquistado:
sólo un destello de ternura encolerizada,
entristecida, secretamente arrancada una muerte
del amor legal sin causa demostrable.
Lo veo escaparse y me acuerdo de otras caricias
de dulzura inconmensurable, quizás una vez suyas,
pero que no despiertan ya en mí el deseo
excepto en la memoria, nunca más.
Sin palabras, vengadores, negamos solitarios
la facultad de despertarnos mutuamente voluptuosidad.

Kvindesind, 1955


DOMINGO

Nunca ocurre nada los domingos.
Nunca encuentras un nuevo amor en domingo.
Es el día de los infelices.
Día de pensión o día de familia.
Las horas más dolorosas de la amante
cuando se imagina a su amado
con sus hijos en las rodillas
mientras su mujer, sonriente,
entra y sale con tentadoras bandejas.
Un día maldito.

Alguna vez tuvo que haber sido diferente.
¿Por qué si no tendríamos todos
que esperar con ansias el domingo durante toda la semana?
¿Quizá cuando íbamos a la escuela?
Pero ya entonces las campanas sonaban
compungidas y grises como lluvia y muerte.
Ya entonces las voces de los adultos
eran débiles e insonoras como si buscasen a tientas
y en vano las palabras dominicales.

El olor a humedad y a pan mohoso,
a sueño, botas de goma y achicoria
ya subía entonces por la escalera
y la calle, que estaba dura, vacía y diferente
de una manera desolada ­
El olor dominical nos forraba
con la gruesa capa de la decepción
que sigue a una expectativa
sin meta específica.

Pero, entonces ¿cuándo? En un lugar anterior a la memoria
hubo felicidad, una expectativa irresistible
que todavía nadie había sido capaz de defraudar.
Entonces las campanas significaban que papá estaba en casa,
el bigote, las negras cejas y el olor a tabaco mascado
estaban allí y allí quedaban, en un lugar cercano,
y quizá la risa de tu joven madre
sonaba más alegre que los otros días.

Es domingo. Tú nunca encontrarás
un nuevo amor ese día.
Estás sentada en el cuarto de estar
apabullada y rígida como una figura de cartón
a los ojos de los niños.
Escarban con los pies
y se pelean sin energía.
«Deberíamos hacer algo», dices.
«Sí», dice una voz detrás del periódico.
Entonces os calláis los dos, porque todo lo que tenéis ganas
de hacer es oculto y secreto
y sería inaceptable para el otro.

Las campanas de la iglesia suenan. Las narices de los niños
se llenan de desesperanzado olor heredado.
Sobre sus dulces rostros se desliza
una fealdad pasajera.
Una luz marchita
nace en sus ojos.

Pero todos esperamos el domingo
toda la semana, toda nuestra vida,
esperamos la ilusión de cientos
de largos domingos vacíos, agotadores.
Día familiar, día de pensión,
el infierno de los amantes secretos.
Ese día en que la nauseabunda grisura de los adultos
impregna a los niños y establece
la incomprensible melancolía dominical de los años venideros.

Den hemmelige rude, 1961


DIVORCIO 1

El pediría
en caso de divorcio
la mitad
de todo
dijo él.
Medio sofá
medio televisor
media casa de campo
medio kilo de mantequilla
medio hijo.

El piso era de él
dijo él
porque estaba a su nombre.
El caso era
que la amaba.

Ella amaba a otro
cuya esposa iba a pedir
la mitad de todo.

Lo ponía en la ley de matrimonio.
Era tan evidente como
que dos y dos son cuatro.

El abogado dijo
que era correcto.
Ella destruyó la mitad
de todo
y rasgó la declaración de impuestos en trocitos.
Después se fue
al Hogar de la Mujer de la calle Jagtvej
con medio hijo.

Se burlaban del niño en la escuela
porque sólo tenía
una oreja.
Por lo demás la vida también
se podía aguantar así,
ya que no podía ser
de otra manera.


De voksne, 1969



DIVORCIO 3

No es fácil
estar sola
otras personas
te miran con ojos impacientes
como de sala de espera.
El suelo se
lleva los pasos
bajo tus pies.
De hora en hora
andas como colgada de la barra del gimnasio.
Al dividir el hogar
no se incluyó
un vocabulario
de unas
cien palabras.

La añoranza de
algo desagradable
la falta de
olores fuertes.
Humo frío
en las cortinas.
Ahora la cama
es demasiado ancha.
Las amigas se van
a la hora de poner a cocer las patatas.

La libertad
no llegará hasta que
no llegue
en el próximo tren
un viajero
desconocido
al que no le gustan
los niños.
La perra
está inquieta
husmea
equivocadas perneras de pantalón
pronto estará
en celo.

Lees libros
miras la televisión
no percibes
nada
de repente te sientes
muy feliz
por la mañana
y desesperada
antes de la noche.

Eso se pasa
dicen las amigas
es algo que
tienes que aguantar.
Ingrávida como
un cosmonauta
andas flotando
por habitaciones vacías

y esperas
la libertad
de poder hacer
lo que
ya no tienes ganas
de hacer.

De voksne, 1969

AUTORRETRATO

Yo no sé:
cocmar
llevar sombrero
ser acogedora
llevar joyas
arreglar flores
recordar citas
agradecer regalos
dar la propina adecuada
retener a un hombre
mostrar interés
en las reuniones de padres.

No puedo
dejar de:
fumar
beber
comer chocolate
robar paraguas
quedarme dormida por la mañana
olvidarme de recordar cumpleaños
y limpiarme las uñas.
Hablar
por boca de otros
revelar secretos
amar
lugares extraños
y psicópatas.
Puedo:
estar sola
fregar platos
leer libros
construir frases
escuchar
y ser feliz
sin mala conciencia

De voksne, 1969

 

 

Tove Ditlevsen (1918 - 1976) Nació en Copenhaguen, Dinamarca. Nacida en una familia obrera, su formación fue enteramente autodidacta. Trabajó de oficinista y debutó en 1939. Ha publicado poemas y novelas, que encontraron un gran número de lectores.




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Sumario | PLASTICA: Sergio Payares - Tatiana Montoya - Irirni Karannayopulou - Enrique Marty | ESPECIAL: Juan Barjola | FOTOGRAFIA: Pep Bonet - Kim Hunter - Jessica Bruah - Bonnie Portelance - Luca Curci y Fabiana Roscioli | LITERATURA: Cesare Pavese - Saul Bellow - Edogawa Rampo - Oleski Miranda - Karla Suárez - Enrique G de la G | POESIA: Carmen Iriondo - Clara Janés - Marosa Di Giorgio - Rafael Farías Becerra - Marcos Arcaya Pizarro - Antonia Álvarez Álvarez | FILOSOFIA: Michel Foucault -Ernest Gellner | PENSAMIENTO: Lawrence Lessing - Armand Mattelart | CINE: Lucia Bosé - Gustavo Fontan |
TEATRO: Orígenes del Teatro en China IV


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