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Poesía danesa -
Imagen ciega
La punta como diente de arado
deja en el suelo su huella
destapando la topografía de una mente
Soy el que describe los nervios y soy
el mundo que se traza a su medida
Un reloj de arena que al voltearse
apresuró el vacío que de a pocos redime
El vacío que será completo
cuando el último grano haya partido
el mundo será entonces uno y transparente
por el día que declina
Sueños de marioneta, 1991
Una ventana
Me siento a la ventana y la niebla se unifica
con mi ojo
El guardia sordomudo en su jaula de vidrio hojea
su gran registro
La carencia se ha tensado en una cuerda
sacude mi lengua, tañe más alto
chilla
donde mi interior extraído yace tenso en un
potro, una meseta
entre la disolución por un lado
y el crecimiento por otro
tan sobrio como cristales de sal en una herida
La cuerda me corta, me tensa por completo
y la tonada se exprime libre en un rayo
de sal
ansiando la claridad
¿Aún podremos extraer la perla
de torturada concha
para tendernos a reposar y levantarnos luego
con la idea de una posibilidad viva a salvo?
Porta oras de agua, 1993
Juego de niños
Y el lapicero alzado como azote
una y otra vez en el círculo seco del corazón
el silencio contundente
cuando miro las grietas y fronteras del pasado
golpe tras golpe
el ahora insoportable
que roba el fuego del todo hasta el cielo
que sólo podemos presentir
una esfera distinta
donde nuestros óseos miembros nada tienen que hacer
pero por doquier escucho
al invierno deslizándose
cada vez más blanco por la memoria
de nuevo todos los deseos
rostros fugaces tras vidrios empañados
como si fuera niño otra vez
estoy aquí escuchando el tiempo
el tiempo que se extiende en un canto distante
y que alza el espacio para reconocerlo
cerca y lejos
cada vez más débil, fuerte
estoy yo, óseo
sin beneplácito de la naturaleza
fundido en un bloque, mi celda
de palabras no dichas
como niño otra vez, estoy aquí envejeciendo
regresivamente en el tiempo
pensando en trenes, soñando nieve, murmurando la libertad
Porta oras de agua, 1993
La tiniebla
No te apoyes en la tiniebla, ella vendrá
vendrá como un estallido de algodón, un pecho fustigado
que en silencio se quiebra en lo más recóndito de la habitación
donde ni siquiera los dientes brillan
No me avergüences porque creí
creí que nunca
perdería mis ojos en la tiniebla
Es más recia que la palabra no, más larga que todo
y no hay mar que pueda ahogarla
Pero la tiniebla, déjala, déjalo todo y vete, vete hasta que
encuentres su doble, el sol
La tiniebla es un caballo reventado
La lengua está seca de tanta sordera
Soñamos con corceles de nieve
Porta oras de agua, 1993
Cruzando el abra
Setiembre en el mundo y las estrellas
han arrojado su telaraña de hielo sobre la meseta
Las cicatrices hendidas de las rocas aparecen en
los rostros
de los que alguna vez pasaron por aquí
Como el hielo es el tiempo, flaco y la pálida luz
Los pastores migraron por mi sueño
cortados en silencio como rocas
rebaños de ovejas que conté
mulas cargadas de tiniebla y oro
la moneda recién acuñada de mi vergüenza
que cambié por chispazos de sus huellas
El viajero ha ido en búsqueda
del polvo iluminado
en el dorso de la lagartija...
El polvo se arremolina, la nieve arde, el sol brilla
el sol se pone, el pico saca chispas
de la corteza de la tierra y recién nacidos
se deslizan desde el silencio al grito al silencio
Vino de la nada y a la nada ha de volver
y el camino cruzará el abra
entre las dos realidades empinadas
que nos pesarán como en una balanza
antes de que logremos atravesar
Porta oras de agua, 1993
Thomas Boberg nació en Dinamarca en 1960 y es uno de los más destacados poetas de la poesía danesa contemporánea. Su primer libro Hvae sen de pa mit o je kast, lo publicó a los 24 años. Otros de sus libros editados: Ud af mit liv (1984); Hvid glod (1986); Slaggeddyret (1987); Vor tids historie (1989); Digte 1990 (1990); Marionetdromme (1991) y Vandbaerere (Portadoras de Agua, 1993, editado en Perú, Editorial Nido de Cuervos, Lima, con la traducción del autor y de Renato Sandoval).
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