Thorkild Bjornvig

 


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TARDE EN UNA CIUDAD DESCONOCIDA

¿Es esto la muerte?: en medio del alboroto de la fiesta.
Conversación, amigos y estrépito de música,
la amada descansando en mis brazos,
mientras el bramido como un zumbido melifluo
me invade el oído -me roza un frío helador.
Te vas. Detrás de ti se pierden las voces,
la música suena como un mosquito alto y lejano­
O bien: un instante los salones estuvieron llenos
ahora la luz se apaga. Lo que esperas
ocurrió hace mucho tiempo. Cierro los ojos, los oídos,
intento recordar imágenes y palabras­
entonces siento que una corriente gélida viene desde la puerta,

y oigo acercarse pasos a mi mesa,
y una voz baja que me dice: Tiene que marcharse.

Figur og ild, 1959

 


EROS

Divinidad no llamada, sólo la vida en una forma o la pureza te conmueven,
si algo te conmueve -tú, dulzura inhumana, y de repente
púrpura ante la mirada, tú, absurdidad, que creas felicidad,
desasosiego, haces y deshaces familias, impávida, indiferente,
tú -si te resistimos, provocamos tu fiereza, hasta que el dolor
nos hace crecer en espíritu, o te aniquilamos en el abrazo:
eres indefectible. Como un fénix, un águila en una lejana y desolada cumbre,
avizoras firmamentos en brasas: resucitada, insaciable.

Cuerpos esclarecidos descansamos, amor mío, inmóviles,
constelaciones refrescadas por el viento descansan sobre los párpados cerrados,
y los ríos primitivos del sueño fluyen en torno al corazón -como ritmos dentro de mí
continúa el movimiento de tus brazos, elevados para el abrazo,
y el anhelo bruscamente desnudo de tus pechos, el estremecimiento
de las caderas -un ritmo que olvida su substancia hasta que sólo recordamos,
cuando han pasado años, las copas de los árboles sobre nosotros, el oleaje del mar,
los atildados minué s de un campanario que abrieron el cielo.

La otra noche soñé, amor mío, que te vi con una máscara dorada,
te vi salir por una puerta secreta, grité, no me
oíste; familia y amigos te rodeaban, despidiéndose -Eros:
un rostro totalmente desconocido, impregnado de la dulzura de la intimidad,
un rostro tierno y familiar, iluminado por el extrañamiento,
sí, ésa es precisamente tu obra -y seas quien seas, tú, la abrazada,
hermosa hasta trastornarme, es la máscara la que generaliza los rasgos individuales
y la que, sin borrarlos, los afina con toda pureza a tu desnudez.

Figur og ild , 1959

 


PESADILLA

La pesadilla, en ella
no eres cuerpo ni espíritu,
no eres más que un alma entre
las muelas de molino
de lo incorporal y de lo inespiritual.
Ahí sólo ayuda Platón
o el Cuerpo del Amado.


Vibrationer, 1966

 



DIVORCIO 3

La noche del Jueves Santo
al Viernes Santo
conocí el silencio.
Por un lado, ni la más ligera brisa,
cielo claro y luna llena,
pero por otra parte y además
ni un sonido
de esa violencia organizada
por el hombre contra la materia:
el estrépito de las máquinas,
que como un inmenso ruido de fondo
siempre está ahí,
esos importunos sonidos de motos, coches y reactores
que perforan el tímpano,
los .persistentes repiques y murmullos
de transistores, teléfonos y magnetófonos
incluso cuando cesan por breves instantes ­
siempre están ahí
incluso en esta isla.

Pero anoche me visitó el silencio,
el silencio,
uno de esos grandes dones menospreciados
gradualmente olvidados,
arrebatado a los hombres por los hombres ­
y ¿cómo va a hacerse valer el silencio?,
el silencio bueno,
siempre cediendo, a la defensiva, confinado en reservas naturales,
al borde de la civilización,
en alta mar y desiertos, zonas de heleros y montañas,
y de vez en cuando comprado por los ricos y poderosos ­
él -¿lanzarse a la ofensiva? ¿cómo?
imposible y contra su naturaleza -no,
el victorioso y omnipotente por medio de la violencia
es el estrépito.
Sólo un tipo de silencio es en definitiva más fuerte
y está provocado por la violencia final
que llega furtiva sigilosa o ruidosamente:
El silencio de la muerte,
el silencio definitivo, que la victoriosa estirpe del estrépito
aprende a conocer y a rehuir. La angustia
ante el cadáver, hasta que yace bajo la tapa del ataúd,
el horror más antiguo y mentalmente más perturbador,
el silencio de la peste, del hambre y del campo de batalla
y el silencio tras incendio e inundación,
las grandes detonaciones, aludes, terremotos
y el grito de muerte de Cristo en la cruz.

Pero el- silencio,
del cereal y de la semilla del cedro,
del huevo y del feto,
el silencio en la creación del aguacero y del pensamiento,
el que se prepara y escucha,
el silencio del descanso, del sueño y de la regeneración,
sólo se valora rara y excepcionalmente
en hospitales, en laboratorios o por tipos extraños.
Y el silencio del descanso de Pan
al mediodía, y finalmente el silencio
del espacio abierto y exterior de la noche,
ése que yo oí anoche
de pie al frío bajo la colina y la luna llena,
ése está completamente pasado de moda,
considerado totalmente inutilizable
y rechazado por todos los medios,
y sin embargo
si no conocemos estos silencios,
todos y cada uno
cada uno a su hora
y cada uno en su sitio,
perderemos la base,
se deformarán la germinación, el nacimiento, la creación
y el pensamiento mismo ­
dominarán la casualidad y la equivocación,
la confusión y la continua
corrección en vano de los cálculos.

Delfinen, Miijf/Jdigte, 1970-75


AUTORRETRATO

Ascendíamos girando constantemente, a través de luz y sombras, seguimos
hasta el paso, cerrado en invierno, acabado de desembarazar
de seis metros de nieve. Y después bajamos. Delante de nosotros, muy abajo,
un arco iris: por primera vez en mi vida visto desde arriba, por ello

no medio arco, no, entero, el perfecto círculo de luz,
la sombra del coche en el centro: un aéreo cubo negro
en el rojo y azul, violeta y púrpura de la flotante rueda celeste.
La vista elevó el corazón creando un instante de comunión con el milagro de la vida,

volvió a crear lo que dejábamos detrás, en un remolino, un humo de luz,
la negr<\, playa de lava, la bahía azul, el deslumbrante mar de nubes y el marrón rojizo
de las sagradas islas de las montañas. Tan transparente y nítido,
indestructible, efímero, fue el regalo de despedida de las alturas.

Gennem regnbuen, 1987

 

 

Thorkild Bjornvig (1918 - 2004) Nació en Aarhus, Jutlandia, Dinamarca. Doctor en literatura con una tesis sobre Rilke. Debutó en 1947. Es una de las figuras centrales del grupo formado en torno a la revista Heretica. Poeta, ensayista, miembro de la Academia Danesa. Gran traductor de la obra de R. M. Rilke y de Hölderin. En sus últimos años el tema central de su obra fue la ecología.




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TEATRO: Orígenes del Teatro en China IV


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