El oficio de vivir VII (*)
Por Cesare Pavese (**)
Traducción de Esther Benítez

 

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1944

 

14 de enero

Nosotros tendemos al diálogo, a la conversación. Nos gusta evitar las largas notas informativas (la narración), e incluso éstas las transformamos en discurso haciéndolas en primera persona y coloreándolas según el personaje que las pronuncia. Buscamos, en suma, en la narrativa, el teatro, pero no lo escénico. ¿Vendrá esto de la costumbre del cine, que nos ha enseñado a distinguir entre visualidad y palabra, que antes el teatro fundía?

Ahora ocurre que el cinema relata visualmente, y la novela representa verbalmente; y nosotros ya no queremos saber nada del teatro, y el del pasado preferimos leerlo.



29 de enero

Nos humillamos al pedir una gracia y descubrimos la íntima dulzura del reino de Dios. Casi olvidamos lo que pedíamos: quisiéramos sólo gozar para siempre de aquel desbordamiento de divinidad. Sin duda éste es mi camino para llegar a la fe, mi modo de ser fiel. Una renuncia a todo, una sumersión en un mar de amor, un desfallecimiento al vislumbrar esta posibilidad. Quizá todo estriba en eso: en ese temblor del «¡si fuese cierto!». Si de veras fuese cierto...



1 de febrero

El desbordamiento de divinidad se siente cuando el dolor nos ha hecho arrodillamos. Hasta el punto de que la primera avanzada del dolor nos produce un movimiento de alegría, de gratitud, de expectación... Llegamos a desear el dolor.

La rica y simbólica realidad tras la cual está otra, verdadera y sublime, ¿es otra cosa que el cristianismo? Aceptarlo significa al pie de la letra entrar en el mundo de lo sobrenatural.

Sin embargo, no ha de confundirse con el peculio de símbolos que cada uno de nosotros se va formando en la vida: en ellos no hay nada sobrenatural, sino esfuerzo psicológico, voluntario, etc., para transformar instantes de experiencia en instantes de absoluto. Es protestantismo sin Dios.



2 de febrero

Cierto tipo de vida cotidiana (horas fijas, lugares cerrados, mismas personas, formas y lugares de piedad) conducía a pensamientos sobrenaturales. Sales de este esquema y los pensamientos escapan. Somos un mero hábito.



3 de febrero

El lugar de tu persona es, con seguridad, la avenida turinesa señorial y modesta, primaveril y estival, tranquila, discreta y vasta, donde se ha hecho tu poesía. La materia venía de muchas partes, pero aquí encontraba forma.

Esta avenida, y el cafetín de la avenida, fue tu cuarto, tu ventana a las cosas. Cuando te torna el instinto de poetizar buscas estos lugares. Para narrar, no. ¿Será sólo porque el narrar es menos contemplativo? Las memorias de dos estaciones las escribiste en el café, y en el fondo también De tu tierra y la Cortina. Conque...

El caso es que has perdido el gusto de ver, de sentir, de acoger, y ahora te comes el corazón.



6 de febrero

Ciprés y casa al borde de la colina, oscuros contra el cielo rojo, lugar de pasión de tu tierra. La etnología esparce sangre vertida irracional y míticamente sobre estos lugares familiares. He aquí la razón.



7 de febrero

La sangre siempre es vertida irracionalmente. Todas las cosas son un milagro, pero en el caso de la sangre se siente más agudamente, porque al otro lado está el misterio.

Llorar es irracional. Sufrir es irracional. (Cfr. «sufrir no sirve de nada» del 38.)

Tu problema consiste, pues, en valorizar lo irracional. Tu problema poético es valorizarlo sin desmitificarlo.

Cuando sangramos o lloramos, el estupor está en que precisamente nosotros hacemos eso que nos eleva a lo universal, al todos, al mito.



8 de febrero

¿Por qué lo irracional nos eleva al todos, a lo universal? Idea romántica. Pero ¿deberemos acaso arrojarla a los perros por eso? Sin duda lo irracional es el enorme réservoir [cantera, reserva] del espíritu, como los mitos lo son de las naciones. Tus creaciones las sacas de lo informe, de lo irracional, y el problema está en cómo llevarlas a la consciencia. Tan cierto que parece trivial.

El estupor es el resorte de todo descubrimiento. En efecto, es conmoción ante lo irracional.

Tu modernidad está toda en el sentido de lo irracional.



18 de abril

Pruebas ciertas:
a) Los fariseos no ponen en duda la resurrección de Cristo (Bavarelle).
b) Las promesas de Dios a Eva y a Abraham no hablan del pueblo elegido sino de todo el género humano. Lo mismo ocurre con la de Jacob a Judá (Bossuet).
Y lo mismo con la de Zacarías y Ageo, y Malaquías.



20 de abril

En la Elena de Eurípides el coro o resume los hechos o recuerda cosas sabidas. Se confirma el carácter trágico-griego de juicio ante el coro-público, no de acontecimiento.

El motivo trágico es casi siempre una cosa escondida a la que le cuesta salir a la luz (Hipólito-Ion), y por lo tanto un debate propiamente dicho. Esta cosa escondida suele ser una iniquidad divina, que al aclararse produce la muerte-purificación o el final feliz. Esta iniquidad es el lo que ha de ser, que sea, descubierto por ti en el 42.



24 de abril

Los pueblos que han tenido una rica mitología son los pueblos que después han filosofado encarnizadamente: indios, griegos, alemanes.



29 de abril

Pruebas ciertas:
Samaritanos y judíos tienen el mismo Pentateuco. De donde se desprende que éste es anterior a la separación, es decir, a Jeroboam y Roboam, y a fortiori a Esdras (Bossuet).



15de mayo

¿Nunca reflexioné sobre el hecho de que los iniciadores de la novela italiana -los desesperados buscadores de una prosa narrante- son ante todo líricos: Alfieri, Leopardi, Foscolo? La Vida, los Fragmentos de Diario y el Viaje Sentimental son el sedimento de una fantasía totalmente entregada a las iluminaciones de elocuencia lírica. Y la primera novela lograda -Los Novios- es la madurez de un gran lírico. Eso debe haber dejado huellas en nuestro ideal narrativo.

Piensa en cambio en el siglo XVIII inglés o francés y en el XVII español: la prosa novelesca nace ignorando todo ardor fantástico. Y lo mismo el XIX ruso.



22 de mayo

Tu convicción de que tal como era uno de niño tal será de adulto, y de que jamás cambiará la «resistencia del puente», ha perdido toda lobreguez y se ha desplazado a la búsqueda de las raíces fantásticas del instante-eternidad.



27 de mayo

La idea, presentada por ti como extravagancia, de modificar el propio pasado (¿primavera del 39?), se aclara en relación con todos tus pensamientos actuales: el redescubrimiento de la infancia, hecho of course [por supuesto] modificando -es decir, descubriendo- su significado.

Quién sabe cuántas cosas me han ocurrido: excelente pregunta para plantear tu summa. Quieres decir: quién sabe de cuántos modos distintos veré aún mi pasado, esto es, descubriré en él acontecimientos insospechados.

Arduo transformarse uno mismo en yo dantesco, simbólico, cuando los propios problemas están enraizados en una experiencia tan individual como la ciudad-campiña y todas las transfiguraciones llegan solamente a símbolos psicológicamente individuales. (El viñedo, el cielo detrás, el horizonte marino, los árboles frutales, las cañas, los heniles, etc., se elevan a lo sumo a un absoluto de utilidad laboriosa. Prueba tu extravío el hecho de que busques un desahogo en el poder mágico de estas figuraciones o en la riqueza -a1cachofil- de sus capas superpuestas. Si ningún otro tiene estas figuraciones, estás listo.)



8 de junio

-Y quien ha hecho eso es un cristiano. - Si no fuera cristiano, habría hecho algo peor.



13 de junio

La memoria es ausencia de fantasía (Rousseau, Emilio, 1, II) «dans ce que l'on voit tous les jours, ce n' est plus l'imagination qui agit, c' est la mémoire» [«en lo que se ve todos los días, ya no es la imaginación la que actúa, es la memoria»]; «l'habitude tue l'imagination» [el hábito mata la imaginación] -pero la memoria de las cosas remotas presenta objetos renovados, desacostumbrados, ante los que se interponen el tiempo y el olvido, por lo cual estimula la fantasía, tanto más cuanto que las cosas recordadas son nuevas pero misteriosamente nuestras.



14 de junio

En 1824 las cartas de Leopardi se vuelven secas, puras cosas, faltan las efusiones meditabundas y hasta los lamentos. Escribía los Opúsculos morales. En 1825-26 se queja poco de la vida, está casi bien de salud y disfruta. Vivía en Milán y Bolonia y era senador.



17 de julio

La peste de descripciones naturales, de reclamos complacidos a las cosas y al mundo, nace en las obras de arte de un equívoco: la obra, que quiere ser un objeto natural entre los otros, cree lograrlo reflejándolos en la mayor medida posible. Pero la naturaleza de un espejo no son sólo las apariencias que en él afloran. Estas son sólo su utilidad.

Cuando se dice que la poesía es ritmo y no copia, se pretende justamente definir su naturaleza. Por eso nuestra poesía quiere eliminar cada vez más los objetos. Tiende a imponerse como objeto en sí, como sustancia de palabras. La sensualidad verbal dannunziana y en general decadente confunde aún esta sustancia con la carne de las cosas. Es una onomatopeya universal. En nosotros la elocución se vuelve casta y descarnada, encuentra su ritmo en algo mucho más secreto que las voces de las cosas: casi se ignora a sí misma y, por decirlo todo, es palabra a regañadientes. Esta es nuestra inquietud: desconfianza hacia la palabra que es al mismo tiempo nuestra única realidad. Buscamos la sustancia de lo que no nos convence: por eso vacilamos y sufrimos.

Incluso mi libro -Trabajar cansa- ha hecho oscuramente esto. Buscaba el objeto descarnando la palabra, esto es, tendía a una sustancia que ya no era objeto ni acaso palabra. Quería un ritmo -ni canto ni sensualidad verbal-. Por eso evitó el verso musical y manejó palabras neutras. Cometió el único error de condescender con la frase coloreada de «habla», que es otro modo de reflejar la naturaleza. Pero se libró de él poco a poco, obligado por el ritmo que radiografiaba las cosas cada vez mejor. Después en las prosas volvimos a caer en el habla. ¿Por qué? Porque nos faltaba el apoyo del ritmo. Ahora el problema es penetrar en la sustancia presuponiendo este apoyo.

Vida del inconsciente. La obra que se logra hacer, es siempre otra cosa. Se avanza, de otra cosa en otra cosa, y el yo profundo sigue siempre intacto; si aparece cansado, es sólo la fatiga que lo sacude y confunde como un agua que se enturbia, pero después se aclara y torna, ambiguo, a entreverse su fondo uniforme. No hay manera de sacarlo a la superficie; la superficie es siempre un mero juego vano de reflejos de otras cosas.



18 de julio

El amor es una crisis que deja aversión. En cambio la sensación de los cuerpos vivos y gallardos acompaña todos los días de la vida: es natural que la savia de nuestra experiencia sea esta última.



20 de julio

Otros han hallado un apoyo de ritmo en la prosa (17 de julio) en la repetición cadenciosa, en el repetend (Stein, Vittorini, etc.).



2 de septiembre

Supersticiosa es toda explicación del universo que cree conciliar verdad y justicia y no lo consigue. Al margen de la religión no existe sino la suspensión del juicio - en la medida en que sea posible.

Lo salvaje no es pintoresco sino trágico.

Has tratado hasta ahora dos especies de salvajes. En Nudismo, lo salvaje del adulto, la campiña virgen, lo que la obra humana no ha tocado hasta ahora (y aquí se sobreentiende que una obra, un rito cualquiera, bastan para justificar la naturaleza). En Historia secreta lo salvaje del muchacho, lo que es remoto, inaferrable, incluso y tanto más si otros lo alcanzan o lo han alcanzado. (En los dos casos eso es lo que nos falta, «lo que no sabemos».)

Poesía es, ahora, el esfuerzo por aferrar la superstición -lo salvaje - lo nefando- y por darle un nombre, es decir, conocerlo, volverlo inocuo. Por eso el verdadero arte es trágico - es un esfuerzo.

La poesía participa de todas las cosas prohibidas por la conciencia -ebriedad, amor-pasión, pecado-, pero lo rescata todo con su exigencia contemplativa, o sea cognoscitiva.



3 de septiembre

Fumar es algo lleno de rusticidad y naturaleza. Ese transformar una hierba seca en sahumerio oloroso, vivo, fertilizante, no carece de significado. En otros tiempos se habría convertido muy pronto en símbolo (como la fumada del gitce manitu en Longfellow).



4 de septiembre

Escritores importantes que son barridos al pasar una generación. No se produce una crítica, una criba, sino que simplemente se niega en bloque su consistencia. Se condena algo que es anterior a su obra.



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(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese El Oficio de vivir, editado por Seix Barral. En los sucesivos números de Enfocarte.com continuaremos editando algunos fragmentos de este libro.

(**) Poeta y novelista italiano. Nace el 9 de septiembre de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo) y es el último de cinco hijos de una familia pequeño burguesa de origen campesino. Cuando sólo tiene seis años, su padre muere. Cursa estudios en Turín y, entre sus profesores de la escuela media superior, cabe señalar a Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci. En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt Whitman; en esa misma época, empieza su actividad de traductor con "Moby Dick" de Melville y "La risa negra" de Sherwood Anderson para la editorial Frassinelli. En 1934 es nombrado director de la revista "Cultura". En mayo de 1935 es detenido por motivos políticos y es confinado en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a Turín y publica el libro de poesía "Lavorare stanca". Durante la guerra, se refugia con su hermana en Serralunga y, cuando aquélla termina, se inscribe en el Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior destacan las siguientes novelas: "De tu tierra" (1941), "La playa" (1942), "El camarada" (1947), "La casa in collina" (1948), "El bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas" (1950); también cabe recordar el atípico "Diálogos con Leucó˜" (1947), las poesías de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos" (1951) y el diario "El oficio de vivir " (1952). Víctima de repetidas crisis depresivas, Cesare Pavese se suicida el 27 de agosto de 1950 en un hotel de Turín, ingiriendo doce sobres de somníferos.




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