1943
3 de febrero
El problema no es la dureza de la suerte, pues
todo lo que se desea con bastante fuerza, se obtiene.
El problema es más bien que lo que se obtiene
disgusta. Y entonces jamás debemos tomárnosla
con la suerte, sino con nuestro propio deseo.
19 de febrero
El teatro arquetipo no ha de ser acción, sino
recitación. Quiero decir una recitación
neutra, igual, sin «verdad». Los griegos,
en efecto, hacían que todo ocurriera fuera de
la escena, y los hechos se convertían en palabra
en los labios del nuncio. Todo lo que ocurre en escena
no es teatro, sino histrionismo. Véase la ausencia
de puesta en escena en las grandes épocas (griegos
y Shakespeare). Por eso no te gusta la recitación
realista, por eso las acotaciones (descripción
de la acción del escenario) te han parecido siempre
absurdas. Te gusta la puesta en escena: es pintura,
espectáculo, no teatro. Es el paso al cinematógrafo,
que relata y no dialectiza.
2 de abril (en Roma)
Las palabras que dirán serán
estilizadas. El movimiento será como un baile.
El relato no debe progresar gracias a un desarrollo
naturalista de incidentes sino gracias a bruscas mutaciones,
de construcción platónica. Sería
preciso tenerlo ya todo preparado como grandes bloques
de granito tallados, que se dispondrán a voluntad,
no como una altura a la que hay que subir y describir
a modo de crónica.
Suceda el mal que suceda, ¿merecemos algo mejor?
Siempre contento, de ser.
Lenguaje de lo alto.
Los episodios no se incorporan variados como en un diario,
por casualidad naturalista, sino que, prosiguiendo la
colada interior incesante y breathtaking [excitante],
son mutaciones indicativas de una múltiple realidad
supratemporal.
25 de abril
El provincianismo en arte tiene significado
solamente como reserva ética.
La «palabra fábula fantasía»
del 31 de agosto del 42 unida con la realidad, constituye
recuerdo: ¡he aquí el símbolo!
29 de abril
Cuando llego a un lugar nuevo -nueva
región, otra naturaleza, otros usos, otras casas
y caras-, me impresionan muchas vistas que, de haber
vivido siempre en la región, serían ahora
recuerdos de infancia. Por eso tengo la sensación,
al moverme, de apartar y violar sueños ajenos.
2 de mayo
De profundis de una abyección
lanzamos dos gritos: ¡Nos las veremos, oh mundo!
O bien: ¿Sabes que te amo?
13 de mayo
Escribir mal, es decir utilizar frases
y palabras falsas. Balbo y Petit-jean no escriben mal,
sino entrecortado.
3 de junio
Formación rústica, es
decir, no campesina, proletaria, pero muchachas con
sombrillas. Agradan las ruinas de Roma porque espadañas,
porque amapolas y setos secos en las colinas componen
una cosa de la infancia -y también la historia
(Roma antigua) y la prehistoria (Vico, la sangre derramada
sobre el seto o el surco) se adaptan a esta rusticidad,
la convierten en un mundo entero y coherente desde el
nacimiento a la muerte.
Tu clasicismo: las Geórgicas, D' Annunzio, la
colina del Pino. Aquí se injertó América
como lenguaje rústico-universal (Anderson, An
Ohio Pagan ), y la barrera (el Campo de trigo
) que es encuentro de ciudad y campiña.
Tu sueño en la estación de Alba (los jóvenes
albeses que crean las formas modernas) es la fusión
del clasicismo con la ciudad en-el-campo. Recientemente
has añadido el descubrimiento de la infancia
(campiña = forma mental), valorizando los estudios
de etnografía (El Dioscabro , la teoría
de la imagen-relato).
El tuyo es un clasicismo rústico que fácilmente
se convierte en etnografía prehistórica.
15 de junio
Recogiendo el 31 de agosto del 42.
La infancia no importa naturalistamente, sino como ocasión
de bautizar las cosas, bautismo que nos enseña
a conmovernos ante lo que hemos bautizado. A cualquier
edad podemos bautizar. Pero hay que ser tan ingenuos
como para creer que esta transfiguración es el
conocimiento objetivo. Por eso comúnmente sólo
el infante lo consigue. Ahí está la espontaneidad,
no de la poesía (que es una historieta), sino
del estado prepoético, el que proporciona el
material (que es necesaria). La espontaneidad de la
inspiración, que es muy distinta del versificar.
30 de junio
(3 de junio, II). A las raíces
componentes de tu clasicismo añádele la
manía astronómica de las estrellas, que
era manía de hermosos nombres. Se enlazó
al punto maravillosamente con las primeras lecturas
clásicas (Geórgicas): Ante tibi Eoae Atlantides
abscondantur ... y también con D'Annunzio
(Maia).
La voluptuosidad de que hablabas el
20 de abril de 1936 se te ha desplazado desde el campo
de la sinceridad pasional al de la investigación
profesional en torno a los recuerdos. Dejarlo de una
vez y obrar.
2 de julio
Amén del sueño del 22
de junio (95), esta noche tuve un sueño típico.
Después de una representación que doy
yo solo en un enorme teatro, aplaudidísimo, mientras
me preparo para el segundo acto, entra la consabida
camarera de los camerinos de teatro con una planta florida
en un tiesto. ¿De quién será? Tarjeta.
Caligrafía conocida. Cartita agridulce.
Típico detalle de sueño,
descubrimiento total como la lectura de una novela.
El estupor era genuino. Si no sabía quién
me mandaba las flores, y al leerlo me asombraba y hasta
me espantaba un poco, ¿cómo podía
ser el mismo que imaginaba la trama del sueño?
Y, sin embargo, la forma de las flores
en el tiesto y el tono y la caligrafía de la
carta son cosas de estos días. La camarera es
un viejo recuerdo cinematográfico. ¿No
podría ser que, segundo tras segundo, un recuerdo
se yuxtapusiese a otro recuerdo, y, en este caso, yo
recibiera flores porque infinitas veces he leído
y visto que en un camerino se reciben flores ? Pero
queda siempre sin explicar que en ese momento yo estaba
a mil millas de Fern., y sin embargo, el billete era
suyo, y ella, fíjate bien, estaba en el teatro
y yo lo sabía sólo entonces.
4 de julio
(al 30 de junio). No sólo hermosos
hombres. Las estrellas eran sobre todo conjuntos mítico-rústicos
que preparaban la afición a lo prehistórico.
Observar que más que en los
poemas (Ilíada, Comedia, Leopardi, etc.) te complacías
en la geología y la astronomía, es decir,
en el material indiferenciado del que debía nacer
la afición mítico-rústica, saciada
después con las dispersas alusiones de los poemas
( esperos o callistos en urano istasi aster ).
«Cómo el éspero, que es el lucero
más hermoso de cuantos hay en el cielo.»
(Illíada, 22, 318).
17 de septiembre
Una llanura entre colinas, hecha de prados y árboles
en bastidores sucesivos y atravesados por anchos claros,
en la mañana de septiembre cuando un poco de
calina se desprende del suelo, te interesa por el evidente
carácter de lugar sagrado que debió de
asumir en el pasado. En los claros, fiestas, flores,
sacrificios, al borde del misterio que se insinúa
y amenaza entre las sombras silvestres. Allí,
en el confin entre cielo y tronco, podía aparecer
de repente el dios. El lugar mítico no es el
individualmente único, tipo santuario o similares
(corregir el II de septiembre), y sí el de nombre
común, universal, el prado, la selva, la gruta,
la playa, el claro, que con su indeterminación
evoca todos los prados, las selvas, etc., y los anima
todos con su estremecimiento simbólico.
Aquí se ve de nuevo cómo el retorno a
la infancia vale para saciar la sed de mito. El prado,
la selva, la playa de la infancia no son objetos reales
entre otros muchos, sino el prado, la playa como se
nos revelaron en absoluto y como dieron forma a nuestra
imaginación trascendental. Si luego estas formas
trascendentales se enriquecieron aún con los
sedimentos sucesivos del recuerdo, vale como riqueza
poética, pero es una cosa distinta de su significado
originario de mito.
En suma, las «cosas que hicieron únicos
los lugares de la infancia» son una sola cosa:
la formación de las imágenes transcendentales.
¿Basta esto para sustituir el estremecimiento
religioso?
4 de octubre
Se admiran sólo esos paisajes que hemos admirado
ya. Eslabón tras eslabón nos remontamos
a un cuadro, a una exclamación, a un signo, con
el cual otros nos los han elegido y propuesto. Naturalmente,
llega un momento en que, despabilados por larga costumbre,
elegimos nosotros los paisajes como si tuvieran el apoyo
de un signo ajeno. Pero no por ello se viola la ley.
Admirar, esto es gozar como forma, significa justamente
ver como signo . Por eso el inicio de una admiración
se dirige siempre a un signo, que evidentemente no puede
ser aún creación nuestra.
Por eso nuestros paisajes son limitados. Es difícil
agregar otros a aquellos que signos fortuitos nos revelaron
en la infancia, cuando se formaron nuestros moldes imaginativos.
No comprendes esa obsesión que tantos sienten,
de evadirse de la mentalidad burguesa. Tratándose
de poesía, te sientes ya lo bastante proletarizado:
figuras y gestos se te aparecen con rasgos elementales
al margen de la cultura.
5 de octubre
El siglo pasado llevó a término
la traición del dialecto, descubriéndolo
y asignándole un puesto junto a la lengua literaria.
Así el dialecto acabó de perder su all-pervadingness,
subyacente en todos los esfuerzos literarios en lengua,
que ya en los siglos del rigor académico (XVII
y XVIII) se había ido secando. La gran poesía
había crecido sobre un terreno de lengua y dialecto
indiferenciados, el vulgar. (Por eso, estalla siempre
en los orígenes, cuando no se sabe que se hace
literatura -cfr. J.eopardi, Zibaldone-, es decir, cuando
se utiliza un dialecto.) El nervio dialectal tiene vigencia
cuando se busca, sí, la «retórica
dignidad», pero ésta no se contrapone al
habla materna. Se podría incluso aventurar que
Italia e Inglaterra han tenido grandes poetas, porque
en ellas se intentó la poesía antes aun
de definir la lengua, y Francia no porque, por muchas
circunstancias, los ambiciosos poetas la probaron sólo
después de saber qué era la lengua (XVII).
He aquí un motivo de la fuerza de los americanos
ahora y de los rusos en el XIX. Los primeros tienen
la suerte de una lengua que volvió a fermentar
ya florecer en una nueva sociedad, un dialecto; los
segundos ignoraron, por razones de conciencia muy suyas,
qué era la lengua literaria y se orientaron más
popularmente.
Como en todas las cosas de la poesía, también
aquí es cuestión de cierto equilibrio.
No es verdad que las grandes épocas escriban
en dialecto. Utilizan uno vulgar realzándolo
con todo tipo de recursos retóricos, de fórmulas
poéticas: en ellas el tránsito del dialecto
a la lengua se produce directamente en nombre de la
poesía, que utiliza y realza toda la vivacidad
del dialecto. Mientras que, cuando existe una lengua
literaria, no se siente ya la necesidad de este realce,
pues parece que esa lengua tiene ya dignidad, y sanseacabó.
Pero, en suma, a lo hecho, pecho. El dialecto ahora
es distinto de la lengua, y no se puede retroceder más
que disfrazándose de strapaesanos .
El problema está en inventar (frecuentativo de
invenire ) una nueva vivacidad (leopardianamente
naturalidad ).
7 de octubre
El Enrique VI es uno de los más narrativos y
ricos trabajos de Shakespeare. Su propia triplicidad
le quita teatro y le da narración. Es multicolor:
las guerras en Francia, con aventuras extranjeras (la
duquesa de Auvernia, la Pucelle ); las intrigas
y facciones internas, con tumultos (Cade); las guerras
feroces con traiciones y altibajos y fugas (bosque de
Escocia). He aquí las tres partes. ¿Es
posible que sea su primer drama? Tiene ya toda la lengua
trágica de Shakespeare, con los juiciosos tránsitos
desde los vuelos retóricos a las sabrosas salidas
populares. Aquí el wit se configura
especialmente como imagen iluminadora de la narración.
Abundan vivísimas descripciones de gestos y de
incidentes, donde reina este wit . Obsérvese
que Shakespeare sabía ya usar perfectamente el
wit como pulla y respuesta, como ribete caprichoso
del diálogo. Aquí el diálogo se
sustituye por el wit descriptivo y narrativo.
Las comedias contemporáneas son ya teatro, mientras
que esta crónica es pura narración.
Las tres partes tienen cada una un héroe: Talbot,
York, Warwick, el soldado heroico y sencillo, el pretendiente
capaz y perseverante, el soldado heroico y político.
Pero lo que importa es el hormigueo, la multiplicidad,
la riqueza de figuras; no la verdad psicológica
de los individuos, sino el mundo vital que éstos
constituyen junto con los ambientes y las imágenes
(de mar, de oficios, de naturaleza, de fauna).
8 de octubre
Trabajos de amor perdidos
es la más hermosa comedia juvenil. ¿Es
posible que sea la primera? En ella reina el frenesí
del lenguaje, frase, contrafrase, wit , imagen,
tirada, réplica. Ni siquiera se ve cómo
los personajes tienen tiempoi para reír. Quita
la respiración. Como planteamiento, es una auténtica
competición del wit.
22 de octubre
El Ricardo II (que es el Eduardo II de Shakespeare:
el rey depuesto y su pasión) muestra todos los
caracteres de la tragedia juvenil de Shakespeare: versos
declamados, adjetivos sonoros y redundantes. Aquí
el wit aparece en frecuentes juegos de palabras
(serios). Debe aún filtrarse a través
de la prosa cómica para llegar al verdadero lenguaje
(irónico). Vale mucho más el Eduardo
de Marlowe que no busca imágenes ni wit
ni retruécanos, sino que discurre «hablado»
y pasional.
30 de octubre
La poesía consiste en dar a la página
ese simplicísimo temblor que da la realidad.
Creemos lograrlo siguiendo la realidad. Fracaso de La
Alquería.
Pero ¿basta con reducir a rasgos elementales
al margen de la cultura, para evadirse de lo burgués?
Fuga hacia abajo. ¿No habrá una fuga hacia
arriba?
11 de noviembre
Contar las cosas increíbles
como si fueran reales -sistema antiguo-; contar las
reales como si fuesen increíbles -moderno.
12 de noviembre
Placer de caminar por las cimas. Allá están
los arbolillos, los accidentes, los rasgos perennes
de su horizonte. Caminando llega a los confines de ese
horizonte, se recorta en él y ve más allá.
Está en lugares únicos.
14 de noviembre
La naturaleza, en Murasaki, es a fin de cuentas
simbólica.
Una rama florida, un pimpollo, un paisaje estilizado
resumen siempre una situación, contienen su perfume.
Por lo demás, son monótonos como todos
los símbolos: el significado es siempre el mismo.
17 de noviembre
Tu idea de la ambivalencia (avaricia-prodigalidad,
pereza-actividad, amor-odio, etc.) amenaza con, convertirse
en una ley de toda la vida: la misma energía
que produce un efecto se corrige en el efecto opuesto.
18 de noviembre
El fool [engañado],
lleno de wit dialectal, debe convertirse en
el protagonista loco o exasperado (Hamlet, Cleopatra,
Lear. Macbeth) y entonces el lenguaje witty
se volverá trágico sin perder su enjundia.
Es decir, irónico.
19 de noviembre
Shakespeare describe el paisaje y el arte de
entretejerlo con el diálogo (acto II de Tito
Andrónico ; la luna sobre los árboles
de la esc. II del acto II y el granado al alba de la
I del III de Romeo y Julieta ). Es una simple
alusión, que dramatiza también la naturaleza.
En Julieta descubre muchas cosas: el discurso
fantástico ( su poética) con
la Reina Mab ; el wit juez de la acción,
con Mercutio; el final desconsolado, con juicios trágicos
sobre el mundo -V acto-, los dos planos, pasional y
burlón, con Romeo y Mercutio; la caricatura cómica
y muy verdadera, predickensiana, con la nodriza.
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Leer El oficio de vivir I -
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Leer El oficio de vivir II -
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Leer El oficio de vivir III -
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Leer El oficio de vivir IV -
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Leer El oficio de vivir V -
(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese
El Oficio de vivir, editado por Seix Barral. En los
sucesivos números de Enfocarte.com continuaremos
editando algunos fragmentos de este libro.
(**) Poeta y novelista italiano. Nace
el 9 de septiembre de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo)
y es el último de cinco hijos de una familia
pequeño burguesa de origen campesino. Cuando
sólo tiene seis años, su padre muere.
Cursa estudios en Turín y, entre sus profesores
de la escuela media superior, cabe señalar a
Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista
de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci.
En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt
Whitman; en esa misma época, empieza su actividad
de traductor con "Moby Dick" de Melville y
"La risa negra" de Sherwood Anderson para
la editorial Frassinelli. En 1934 es nombrado director
de la revista "Cultura". En mayo de 1935 es
detenido por motivos políticos y es confinado
en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a Turín
y publica el libro de poesía "Lavorare stanca".
Durante la guerra, se refugia con su hermana en Serralunga
y, cuando aquélla termina, se inscribe en el
Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior
destacan las siguientes novelas: "De tu tierra"
(1941), "La playa" (1942), "El camarada"
(1947), "La casa in collina" (1948), "El
bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas"
(1950); también cabe recordar el atípico
"Diálogos con Leucó˜" (1947),
las poesías de "Vendrá la muerte
y tendrá tus ojos" (1951) y el diario "El
oficio de vivir " (1952). Víctima de repetidas
crisis depresivas, Cesare Pavese se suicida el 27 de
agosto de 1950 en un hotel de Turín, ingiriendo
doce sobres de somníferos.