Fiumara es un término siciliano que significa recorrido
natural o lecho de un río que durante casi todo el
año permanece seco y toma vida sólo durante
la breve estación de las lluvias. El recorrido de
la fiumara que nos interesa es el lecho del antiguo río
Halesus, o torrente de Tusa, que comienza cerca de Castel
di Tusa y se articula hasta llegar al mar entre Messina
y Palermo. Se llega en una suerte de tren desde Villa San
Giovanni, en Calabria, hasta el Golfo de Messina atravesando
colinas, largos túneles y momentos de paisaje indescriptibles.
Antonio Presti, inspirado en la magia del lugar decidió,
hace ya algunos años, trasformar la fiumara en un
"Río de Arte". Todo tuvo inicio en 1985,
después de la imprevista muerte de su padre. En su
memoria, Antonio ordenó la realización de
un monumento abstracto que evocara la no dualidad entre
la vida y la muerte denominado "La materia podría
no existir". La obra, realizada en cemento armado,
tiene 18 metros de alto desde la base y un espesor de tres.
Ha sido realizada en dos años y, pese a la dureza
del material y la imponencia de sus dimensiones, la escultura
firmada por Pietro Consagra no afecta el paisaje, existe
entre ambos una perfecta armonía y equilibrio.
Desde entonces la Fiumara fue enriquecida por extraordinarias
esculturas ideadas por artistas de fama internacional y
realizadas en la cercana zona de los Montes Nebrodi: siete
obras monumentales que conforman un original mapa, un recorrido
de Land Art, donde arte y naturaleza logran un matrimonio
perfecto.
Hoy Fiumara d'Arte comprende un atelier-hotel cuyas habitaciones
han sido proyectadas por artistas llamados a transmitir
a los huéspedes la sensación única
de vivir y ser parte de la obra de arte. Extraordinariamente
mágica, "La torre de Segismundo", realizada
por Raúl Ruiz. En ella un gran lecho redondo gira
sobre si mismo y en las noches de luna es posible abrir
el techo y cubrirse de estrellas. Entre los aposentos también
se encuentran el “Nido”, una habitación
dedicada a Pier Paolo Pasolini construido por Paolo Icaro;
"La Habitación del mar negado", de Fabrizio
Plessi; "La linea de sombra", de Michele Canzonieri;
"El misterio de la luna", de Hidetoshi Nagasawua.
En las inmediaciones del Castel di Tusa existe una caverna,
en las faldas del río Romei, una zona salvaje, intacta.
La idea de Antonio Presti es erigir allí una nueva
obra que de un sentido simbólico de restitución
a la tierra a través del arte y la llama "La
habitación de la barca de oro". Pero este proyecto
implica cerrar por años su ingreso y para esto confía
su idea a Hidetoshi Nagasawa.
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Posterioremente me cuenta un episodio de este proyecto.
Era el verano del 1997 y Nagasawa abría esa gruta
en el corazón de la montaña: una habitación
de oro con una barca también de oro en el techo y
la gente mirándola desde abajo como quien mira el
cielo. Cientos de personas llegaron hasta allí desde
todas partes de Italia y desde algunos países de
Europa. La gruta debería sellarse y abrirse solo
dentro de cien años. Una obra para la posterioridad.
En cierto momento irrumpe la policía impidiendo cerrar
la gruta, con el argumento de que se intenta “esconder
la prueba del delito”. Antonio es acusado de “abuso
del suelo público”: edificación
abusiva sobre un territorio bajo tutela paisajística.
Llega la sentencia que obliga a la demolición de
todas las obras. La noticia golpea como un rayo las mentes
más iluminadas de Italia, y no sólo de ella.
Un gran clamor se oye desde diversas partes del mundo: periodistas,
críticos de arte, intelectuales y operadores culturales
llegan a Castel di Tusa. Y es la relación paradojal
entre las grandes obras del Museo al aire libre y las construcciones
abusivas que existen es ese territorio y que denigran el
paisaje la prueba para que Antonio Presti sea completamente
amnistiado. Así recién el año pasado
se ha podido cerrar la gruta con una emocionante ceremonia.
Este gran mecenas siciliano del siglo veinte, entendiendo
las reglas del juego, ha logrado transformarlas, rompiendo
e imponiendo una nueva manera de ver las cosas, de vivirlas.
En el verano de 1992, frente a la idea de una Sicilia
de puertas cerradas por la complicidad de la población
con la mafia, Antonio Presti llama a un grupo de artistas
a intervenir sobre una tela de un kilómetro de largo.
La tela es desenrrollada desde la plaza de un pueblito,
siguiendo la calle principal hasta perderse en la parte
baja: una fiumara de colores, de imágenes.
A la hora de almuerzo cada uno de los artistas es acogido
en las casas del pueblo creando un proficuo momento de conocimiento,
de intercambio recíproco de ideas, de propósitos,
construyendo un debate abierto y espontáneo desde
las diferencias de poéticas y de lenguajes. En la
tarde la tela es cortada y cada uno de los artistas dona
su propia obra a la familia que lo ha hospedado. Las obras
son catalogadas y en la puerta de las casas un pequeño
letrero indica el nombre de la familia, del artista y la
fecha de la obra custodiada, constituyendo así el
primer ejemplo de "Museo Doméstico".
Cualquier día, al tocar el timbre de una de esas
casas, la Sicilia de las puertas cerradas cambia su lenguaje
para acoger y mostrar una Sicilia saturada de historia mediterránea,
increíble lugar de síntesis estilística,
que desencadena la necesidad interior de un proyecto estético
que parta de lo subjetivo y del genius loci para
buscar, más allá, un mensaje universal capaz
de contarse por su propia cuenta.
La última excentricidad de Antonio Presti mira a
realizar en el barrio Catanese de Librino un Museo de la
Imagen abierto. ¿Cuales son los argumentos en que
se basa Presti para querer reorganizar un barrio periférico?
Me dice: “Existen en la contemporaneidad los no
lugares, esas periferias urbanas donde, como Librino,
son trasladas a vivir millares de personas, sin que la sociedad
se ocupe de ellas. Enteras generaciones crecen sin una relación
de pertenencia a la memoria histórica de la ciudad
y conviven en un continuo estado de necesidad, un estado
de incertidumbre, de profunda frustración social
y existencial. Es entonces rol de la cultura desarticular
esa lógica, recordándole a esta gente que
existe un derecho negado y un deber de ver respetada su
dignidad de persona. La conciencia de esta dignidad es la
que puede reactivar en el alma la justa convicción,
el justo espíritu”.
En este sentido, el trabajo consta de una investigación
hecha en el barrio, con el objeto de testimoniar todas las
realidades presentes. Junto a un grupo de artistas y troupe
televisivas se han realizado pequeños spots de 30
segundos cada uno, que registran los varios aspectos de
la vida colectiva. No se trata de publicidad solidaria sino
de “otra” publicidad, desarticulada del círculo
comercial, que ignora el objeto de consumo y propone, en
su lugar, al ser humano. De este modo Librino también
entra, a través de la televisión, a las casas
de los sicilianos.
En estos días 500 spots están siendo lanzados
en las emisoras televisivas locales materializando las dos
principales motivaciones de esta fiumara audiovisual: restituir
a la contemporaneidad una imagen de la "otra"
Sicilia y darle centralidad cultural a Librino, periférico
barrio de Catania y a su vez símbolo de todas las
periferias, de todos los desesperados del mundo, que la
cultura puede contribuir a rescatar, trasformando la necesidad
y el malestar en belleza. Una belleza que dura 30 segundos
y que nos muestran este nuevo rostro de Librino.
(*) Antonio Arévalo es poeta y curador independiente.
Vive en Roma desde 1975. Ha organizado numerosas reseñas
internacionales, muestras y eventos culturales en importantes
instituciones, museos y galerías privadas. Curador
del Pabellón de Chile en la 49° edición
de la Bienal de Venecia, ha publicado seis libros de poesía
e integra numerosas antologías de poesía y
catálogos de Arte en Europa y América.