La Tregua
Por Carlos Dimeo

 


Personajes:
Voz de Ella.
Voz de Samuel.
El hombre.


ESCENA I

Dos habitaciones, en una de las habitaciones hay un montón de cajas llenas de libros, algunas bibliotecas desarmadas, muchas maletas y objetos que no han sido sacados de sus cajas. Un sillón colocado en el centro de la habitación que está parado no se usa, siempre estorbando el paso. Hay mucho de polvo y las ventanas está cerradas, es un ambiente caluroso, con un olor de encerrado de años propio de la humedad requemada por el sol de los días posteriores a las lluvias. Algunos vidrios rotos y otros mal colocados o que están a punto de caerse, otros se han caído ya por el tiempo por la resequedad de la pasta que los ataja.

Es un cuarto de habitación de esos que se utilizan para alquilar y a la cual los dueños no cuidan demasiado, sobretodo cuando la usura es su principal modo de vivir. Ambos cuartos representan un caos, pero que todavía no está verdaderamente constituido, que todavía no está verdaderamente acabado. Representa evidentemente el espacio estacionario entre le final de una etapa y el principio de otra, no sabemos si por coincidencia del hombre. Prácticamente se lleva adelante la un cambio sustancial.

El hombre busca constantemente una coartada para poder vivir más cómodamente.

Silencio, el sol entra de una manera directa sobre toda la habitación, pero todavía no hay tedio, sólo una gran meditación de parte del hombre. El silencio se hace cada vez más desolador.

El sol de la mañana entra por la ventana. Ahora es el sol de las 8 de un día Sábado. Dónde todo ocurre aparentemente tranquilo. Dónde nada pasa, dónde todos duermen en ese espesor de los sábados el eterno descanso de no hacer nada. Sol de playa, caliente y abierto.

Al lado de la habitación está un baño con la puerta entre-abierta, es un baño con la cerámica negra e igualmente está completamente mohoso, bastante sucio y con cosas por todos los lados seguidamente hay otra habitación en donde las cosas están un tanto desordenadas, pero no tanto como en la primera. Hay un equipo con CD hay algunas cajas con papeles por todo lados distribuidos, una biblioteca vacía, una cama totalmente desordenada, una mesa de computadora que sirve de escritorio con algunos papeles en su mesa, un armario sin puerta con algunas cosas de comida, ropa y diversos objetos. Se expresa un desorden general sin llegar a serlo por completo. Finalmente en todas las habitaciones y el baño el sol riega su luz cegadoramente, con un calor no rasante, no cortante. La luz debe ser amplia y concreta. Contradictoria con la situación.


ESCENA II

Son las siete de la mañana el sol entra por la ventana de la habitación, donde El hombre duerme.

Se escuchan los jadeos de una pareja que hace el amor con fuerza.

El hombre sigue durmiendo, la intensidad de los jadeos sube y baja con la emoción de la pareja.

El hombre se despierta con los ruidos, se levanta, ve la hora, toma un poco de agua. Se mete en la regadera del baño. La acción de la regadera no se puede ver pero se escucha esencialmente el agua que cae. La pareja continúa haciendo el amor hasta que llegar al clímax.

Silencio total, una pausa larga.

Las habitaciones se ven solas.

El hombre sale del baño termina de secarse y comienza a vestirse. Desde las ventanas de la habitación, cualquiera que pase puede verlo, poco le importa.

Dos piezas que están divididas por un baño en el centro. Las piezas está totalmente roídas por la humedad y la pintura del techo está continuamente cayendo, cae sin parar. Obscuro total.


ESCENA III

En la puerta suena una llave que se introduce. Sólo se escucha el sonido de las llaves. La puerta se abre. Se cierra.

El hombre entra. Es alto y de contextura normal.
El hombre toma algunas libros, lee algunas notas, hizo caso omiso de la situación que se escuchó en la habitación contigua hace pocos momentos.
El hombre se viste, busca un CD: Music to Commenmorate the eighth centenary of the coronation of king Richard Y of England in Westminster Abbey, 3 september 1189, A la douÇour de la bele seson (Gace Brulé). Esta canción se repetirá continuamente hasta que la obra finalice, inclusive aún cuando los espectadores se hayan ido la canción deberá seguir sonando constantemente como una letanía que nunca termina de sonar, para ofrecer toda la sensación de circularidad.

El hombre selecciona un grupo de canciones, coloca Play.

Voz de Ella.- No voy a comer esa comida.

Voz de Samuel.- Yo tampoco voy a comer de la tuya.

El hombre deja de leer y se pone atento a las voces.

Estas son un tanto fuertes.

Voz de Ella.- (Exaltada) ¿Por qué no ha?, ¿Por qué no?

Voz de Samuel.- (Gritando aún más fuerte) Porque no chica, no joda.

Voz de Ella.- Si tan sólo lo hubiese sabido.

Voz de Samuel.- ¿Sabido que?

Voz de Ella.- (Silencio)

Voz de Samuel.- Habla entonces.

Voz de Ella.- (otro silencio)

Voz de Samuel.- Que carga.

El hombre se para camina de una habitación para la otra, se detiene, se pone atento, está un poco nervioso. Se para. Escucha. Se sienta nuevamente en la cama trata de tranquilizarse.

Voz de Ella.- Coño, estoy cansada de esto, no quiero más que esto.

Silencio.

El hombre escucha atento. Toma un vaso. Se sirve agua. Camina de un lado hacia otro en la habitación. El silencio se hace tenso.

Voz de Samuel.- Por qué no quieres más. Por qué no quieres ir a casa de mi mamá.

Voz de Ella.- Coño porque estoy cansada de todo esto, y no quiero verle la cara a tú mamá, porque me trata mal. Hasta cuando tiene que suceder todo esto, hasta cuando tengo que aguantar todo esto, ah, te pregunto contéstame, porque me traes a vivir en esta pocilga. Por qué quieres que vaya a casa de tu mamá si ella me detesta.

Pausa larga. Silencio

El hombre trata de leer. No puede, a cada momento se detiene. Esta de espaldas a la pared que está junto a la habitación donde la pareja discute.
El hombre lentamente gira la cabeza en esa dirección para observar y escuchar lo que está pasando.

Se para camina por la habitación. Se detiene trata de escuchar, no puede oír bien. Camina de un lado hacia el otro. Piensa. Se para. Sigue escuchando.

Voz de Samuel.- Pues yo no voy a ir a casa de tu tía.

Voz de Ella.- Claro tú nunca me haces un favor a mí...

Pausa silencio considerado.

El hombre que ha estado caminando de un lado a otro de la habitación, se detiene, observa hacia la pared contigua a la habitación de la pareja, se queda observando unos segundos. En la habitación contigua hay un silencio.

Se acerca, lentamente. Trata de escuchar mejor.

Va hacia el pasillo central de las habitaciones, exactamente frente a la puerta del baño.

Trata de esconderse en el centro de éste pasillo. A veces y por segundos se asoma, ve hacia la ventana que da hacia la calle. Silencio largo.

La situación ha empezado a tornarse incómoda, no sabe que hacer.

Voz de Ella.- Coño de la madre, estoy harta harta, estoy cansada de este matrimonio, marihuanero... coño de tu madre... no voy a ir a casa de tú mamá... no jodas desgraciado... estoy cansada de ti... estoy cansada de este matrimonio. Por qué tuve que casarme contigo... si yo hubiese sabido que esto iba a ser así no me hubiera casado, desgraciado...

Solloza lentamente.

Voz de Ella.- Por qué... por qué dios mío... por qué me haces esto.

Voz de Samuel.- ¿Por qué estás cansada?.

Le pega fuertemente. Se escuchan los golpes.

El hombre se detiene ahora observando a la pared. No puede entender la fuerza de la pelea.
El hombre observa casi impávido.

Voz de Samuel.- ¿ Por qué coño de madre ah?.

Le pega otra vez.

Voz de Samuel.- dime desgraciada... contéstame.

Se escucha el sonido de ella cuando cae.

Voz de Samuel.- Dime carajo.

La respiración de Samuel es bastante agitada.

La respiración del hombre va al ritmo de Samuel y de Ella.

Ella no musita palabra sólo se escuchan los golpes y el sonido de la cara de ella.

La música sigue sonando con el ritmo que lleva la situación es de verdadera consternación para el hombre.

El hombre no sabe que hacer si moverse o no, si irse o quedarse.

No puede dejar de mirar a la pared aunque no logra ver nada se convierte e una fijación.

Le pega más fuerte.

El hombre no respira fuertemente, no sabe si llorar o reír, no escucha sino los golpes de Samuel sobre ella.

El hombre no se mueve.

Silencio.

El hombre trata de entender lo que ha pasado.

Pausa larga.

Voz de Ella.- Estoy cansada, estoy terriblemente cansada, algo pesa sobre mis hombros, una cubo de hielo ha caído sobre mi espinazo.

Pausa.

Silencio nuevamente.

El hombre no se ha movido de su lugar, está totalmente petrificado en el sitio, la música sigue lentamente, el sol sigue igual.

Voz de Samuel.- De que te cansas coño, de mí, coño desgraciada.

Nuevamente golpes.

Ahora la voz ahogada de ella, rompe junto con la respiración.

Gritos, sollozos.

Se escucha cuando cae al suelo llorando.

El hombre está triste. Mira una camisa que tiene en el suelo.

La mujer llora largamente.

El hombre se acerca a la pared trata de escuchar. se mueve hacia el baño. Se esconde. Sale, sigue escuchando. Respira de manera agitada. Nuevamente no sabe que hacer. Camina de un lado a otro. Se frota las manos piensa en salir. No sale. Piensa en irse. Teme mucho más, la pelea es verdaderamente acalorada. Suben y se acentúan los silencios.

Samuel no se escucha. El silencio se hace violento. Muy violento.

El sol sigue entrando por la ventana. Ahora el sol es más intenso y la música sigue sonando.

El hombre presiente que Samuel mira amenazadoramente a la mujer. No sabe si salir e irse o ayudar. Una vez más trata de hacer algo, busca distracción. Busca hacer otras cosas. Trata de olvidar lo que está pasando. Se apoya contra el escritorio. Ve el libro, ve las letras, pero no puede leer.

La mujer sigue sollozando.

Recuperándose un poco.

Voz de Ella.- Coño desgraciado.

Se escucha cuando la mujer se ha abalanzado sobre Samuel, para pegarle, el resiste en el sitio.

Voz de Ella.- Por qué me pegas... por qué me pegas... dime desgraciado que te hice yo... esto llegó hasta aquí coño de madre... no quiero... por qué me tuve que casar yo contigo... dime... dime... me engañaste... suéltame... suéltame desgraciado... déjame tranquila que me voy de esta casa... no te quiero ver nunca más... a dónde me trajiste... mira esta pocilga en la que me metiste... mi mamá tenía razón... grita estúpido... grita... vamos despierta y grita... para que todas estas mentiras... eres un vago marihuanero... eres un loco drogadicto.. te la pasas tirado en la cama todo el día...

La mujer solloza. Corre de un lado a otro y empieza a pegarse contra las paredes.

El hombre no sabe que hacer escucha los golpes está terriblemente consternado. Empieza a correr de un lugar a otro como si fuera la mujer que está corriendo pero el no se golpea ella se tira contra las paredes

Voz de Ella.- me voy a matar por tu culpa coño de madre... me voy a matar par que te duela, para que sientas de verdad lo que es el dolor.

Voz de Samuel.- quédate quieta chica tu eres loca coño. Siempre terminas con la misma cosa deja de desesperarte

Voz de Ella.- suéltame no me toques. Te dije que no me toques. Ni te me acerques. Si te me acercas me mato marihuanero maldito. Quítate de mi camino. No entiendes que no quiero verte nunca más.

El hombre se ha detenido agitado junto con ella, sigue observando a la pared.

Se siente por la conversación ambos llevan que están el uno frente al otro.

El hombre está tan desesperado como ellos, comienza a observar sus cosas, comienza a observar las paredes que están carcomidas por la humedad.

El sol sigue entrando por la ventana desesperadamente. Este sol es verdaderamente intenso y contradictorio para lo que está sucediendo.

El hombre empieza a pensar firmemente en la idea de irse. Está muy triste.

Ella llora.

Samuel llora.

Todo está como virtualmente detenido el tiempo no pasa pareciera que todos se miraran al mismo tiempo, los espacios se acortan.

Es una pausa verdaderamente larga.

La tensión es máxima.

El hombre comienza a respirar más agitadamente. Escucha y trata de entender lo que ella dice. Trata de entender lo que ha pasado.

Voz de Ella.- Estoy cansada.

El hombre presiente que Samuel mira amenazadoramente a ella. No descansa en su respiración. Gran silencio. Pausa.

Voz de Ella.- Coño desgraciado. ¿Por qué me pegas? ¿Por qué me pegas?.

Pausa. Silencio. Algunas veces se escucha el jadeo de Samuel. Algunas veces ella solloza.

El hombre ha levantado la cara como para confirmar los golpes de ella. Se ve a sí mismo.

Voz de Ella.- Por qué... por qué coño. ¿Yo te pego? Yo no te pego... ah mátame no joda. Mátame coño de madre. ¿Qué estás esperando para matarme?

Ella se levanta.

Voz de Ella.- Quítate me voy. Tengo que trabajar. Tengo que abrir la empresa.

Se escucha una puerta que intenta abrirse pero se cierra de un portazo.

Voz de Samuel.- Que empresa ni que coño... eso es mentira no joda. Toma coño de tú madre.

Samuel le pega aún más fuertemente. Silencio.

El hombre imagina que Samuel tiene un cuchillo en la mano y la va a matar. Desespera por no saber que hacer. Ni como responder. La imagina completamente muerte. En este instante hay un gran silencio y una pausa larga. El disco sobresale en la espera de la escena.

Voz de Ella.- Mátame desgraciado. No me pegues. Vamos mátame. Intenta hacerlo a ver que te pasa. Coño de madre.

Voz de Samuel.- Cállate. Te odio coño de madre. Te odio con todas mis fuerzas. Como te odio no jodas. Te desprecio.

Suenan unas pulseras que caen al suelo.

Voz de Ella.- Pero entonces que estás esperando mátame. Atrévete.

Silencio largo.

El hombre escucha atento, trata de oír mejor. Cree que la ha matado, porque nada se escucha. Quiere irse pero no puede. No se atrave a salir. En realidad no sabe exactamente lo que ha pasado. Está en la mitad de los salones. Intenta salir pero no se atreve. No esperaba que sucediera tanto. Por fin después de unos instantes se detiene. Pausa. Oye unos gemidos. Por los gritos que está escuchando el hombre sabe que Samuel está retorciéndole el brazo de ella. Ella gime de dolor.

Sólo el grito se escucha.

El hombre está agitado, no sabe que hacer. Trata de pensar. no puede, pierde el control, quiere irse. Amaga. Duda. Se detiene. Piensa. Intenta salir pero no se decide. Va hacia la puerta y se devuelve. Entra al baño para que no lo vean. Al cabo de un momento vuelve a salir. Vuelve a dudar. Se escuchan los golpes que le está dando. Cada vez son más fuertes. Trata de pensar, no puede. Pierde el control.

Ella cae al suelo, por fin llora.

Samuel la patea fuertemente. Se escucha como ella rueda por el suelo.

El hombre está entristecido.

Ella llora desesperadamente. Samuel también empieza a llorar al mismo tiempo que ella.

El hombre cree que ella está ensangrentada. Va hacia la puerta de calle. Pasa las llaves muy lentamente para no tratar de hacer ruido y no levantar sospechas. Abre muy lentamente la puerta. Saca la llave. La introduce por el lado externo, pero todavía sin salir de la casa. Prueba la llave para que no se le trabe y salir lo más rápido posible.

Samuel y ella lloran desconsoladamente.

El hombre cierra las puertas muy nervioso.
Pasa las llaves sólo se escucha el sonido de las llaves y los llantos.
El sol entra aún más rabioso.
La música sigue sonando.
La luz es perpetua.
La escena está completamente vacía.
La luz nunca desciende.
Los personajes apagan sus voces.

 



Suscríbete a Enfocarte.com y recibe las actualizaciones en tu e-mail


:: Opina sobre esta nota en los nuevos Foros de ENFOCARTE ::


| Sumario | Editorial | Plástica | Galería I | Galería II | Galería III | Galería IV | Pintura | Ensayo | Especial Australia | Fotografía I | Fotografía II | Galería Fotográfica I | Galería Fotográfica II | Literatura | Destacado | Novela | Ensayo II | Cuento | Ensayo III | Poesía I | Poesía II | Poesía III | Poesía IV | Poesía V | Poesía VI | Poesía VII | Filosofía I | Filosofía II | Filosofía III | Filosofía IV | Cine I | Cine II | San Sebastián I | San Sebastián II | San Sebastián III | Teatro |


| Home | Staff | Colaboraciones | Directorio | Buscador |Poesía semanal |
| Concursos |
|
Números Anteriores |


Google
  Web www.enfocarte.com

 

Copyright © 2000-2007 Enfocarte.com /fvp.
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.