Giordano Bruno
El Naturalista del Humanismo
Por Oliver Eduardo López (*)

 


El 17 de febrero de 1600 fue quemado vivo
en el campo Dei Fiori, en Roma sin haberse
reconciliado con el crucifijo;
del cual, en los últimos momentos
aparto la mirada.
-N. Abbagnano-


“No se exige del filósofo natural que aduzca
todas las causas y principios,
sino solamente, los físicos, y de estos
los principales y propios”
-Giordano Bruno- (Della Causa, II)


En el periodo histórico denominado Renacimiento, existen diversas figuras humanas que son representativas de estos siglos que van desde los científicos, los juristas, matemáticos, físicos, sacerdotes, doctrinas sectas y demás; pero sin duda la figura de mayor trascendencia en este "Renacer" es la de los "Humanistas", que estaban insertos en los diversos estatus de la sociedad de esa época: me refiero a aquellos pensadores que quisieron resaltar el ideal clásico del hombre, de la filosofía y de la cosmovisión en general, aquellos literatos dedicados al arte y al pensamiento en su particular figura de restablecer,  "el paraíso perdido" por medio de ciertos ideales como la razón, la historia, la naturaleza etc.

Pero no era del todo esa libertad de pensamiento y acción; estaban todavía, como hoy también, ciertos dogmas impuestos, que ya establecidos, ir contra ellos era toda una hazaña, incluso se buscaba la muerte aquel que fuera en contra de las normas y creencias de las autoridades, por un lado las del reino o estado, y por el otro, las más importantes y de mayor fuerza,  las eclesiásticas, del papado, aunque mezcladas con las primeras.

Fueron varios personajes los que se jugaron la vida por establecer una nueva forma de pensamiento propia, que en la búsqueda siempre de la verdad, iban encontrando mayores certezas en sus consideraciones hacia la vida en general, la filosofía, el hombre y Dios siempre con vistas hacia lo verdadero, sin temor a la hoguera, la tortura, la escomulgación o una cárcel perpetua.

Existen personajes que por sus atrevimientos en afirmar lo que creían, fueron condenados a muerte por las autoridades de la Iglesia, que aún con la oportunidad de retractarse, y sin temor de atentar contra la máxima autoridad, no lo hicieron en amor a la verdad.

Hablemos pues ahora, de uno de aquellos atrevidos hombres, que debido a poner en tela de juicio ciertas verdades establecidas le costo la vida. Se trata pues de Felipe Bruno nacido en Nápoles en el año de 1448 y muerto en 1600.

Felipe Bruno, educado desde los 15 años por la orden de los Dominicos en Nápoles recibe el nombre de Giordano en 1565, quedará plasmado entonces en la historia con el nombre de Giordano Bruno. Bruno sigue en sus estudios propios con aquella escuela que ya había incursionado Nicolás de Cusa, pero más que escuela es una doctrina, la Neoplatónica. Bruno también consideraba que el mundo era una emanación proveniente de lo divino, en donde toda esa multiplicidad de seres procede de una Unidad, en donde hay una jerarquía que va desde lo inmaterial hasta lo material, de la luz a la oscuridad. Esto por una parte, porque por otro lado encontramos también que en el pensamiento Bruniano existen elementos que más bien son de carácter presocrático, en cuanto  a las consideraciones de la naturaleza y lo divino, es decir, que el principio en donde encontramos la parte divina y la parte material, es en la misma naturaleza, Dios es también lo natural, y lo natural también esta Dios. De ello se dice también que Giordano Bruno era del todo un Panteísta. "Por encima de todo, el pensamiento en Dios. Inserto en todas las cosas, el pensamiento es naturaleza. Penetrando todas las cosas, el pensamiento es razón. Dios dicta y ordena la naturaleza obedece y nace. La razón contempla y discurre" [1]

Vemos pues que en Bruno existen tres elementos que parecieran distintos si los observamos detenidamente, pero que más bien me atrevo a resumirlos en uno solo: Que Giordano es Panteísta. Porque es difícil poder determinar ciertamente la verdadera postura de Bruno, en algunas veces es de una forma y otras de otra, inclusive en ocasiones hasta contradictoria. Lo que si puedo afirmar es que viene directamente influenciado su pensamiento por los Neoplatónicos y los presocráticos. Algo interesante de este hombre es que estará en contra de la máxima autoridad filosófica, que es el escolastizado y mal entendido, Aristóteles.

De entrada critica la los aristotélicos Académicos, porque no abren los ojos a la naturaleza que esta por todos lados, y permanecen encerrados en sus estudios conceptuales. Porque Bruno consideraba la naturaleza como algo vivo, real, animado y en el estudio de ello estaba la grandiosidad del hacer filosofía, en comprender aquella naturaleza. De ello más que panteísmo o naturalismo se derivó una religión de la naturaleza, con vistas a lo científico y hacia la magia. Rechaza en su estudio de la naturaleza toda autoridad teológica, basándose en la incognoscibilidad neoplatónica de Dios, por ello decía:  "Dios esta sobre la esfera de nuestra inteligencia; y, es más meritorio atenerse a la revelación que intentar conocerlo. Por esto consideramos que el principio y causa en cuanto a su vestigio, o es la misma naturaleza, o por lo menos resplandece en el ámbito y seno de aquella" [2] En esto también están los aspectos críticos hacia Aristóteles, porque Dios no es sustancia trascendente, sino que es la naturaleza misma en su principio inmanente [3] Es la causa y principio del mundo, determinando las cosas presentes en ellas, pero a la vez permaneciendo distante. Aquí lo difícil de Bruno: no se distingue fácilmente Dios de la naturaleza.

Las criticas que hace Bruno hacia la religión son bastantes y demasiado comprometedoras, tanto así que llevado ante la corte del Vaticano, preso durante 7 años, sometido a las más tremendas torturas, nunca se retracto de sus afirmaciones y fue llevado definitivamente a la hoguera. Los historiadores de Giordano siempre difieren en cuanto a  la precisión de la fecha en la que fue quemado, pero hay una  fecha promedio que rodea el mes de febrero del año1600 en el Campo de las Flores. [4]

Las opiniones de Bruno hacia la iglesia eran  en diversos aspectos,  ve en esa religión, formas de absurdo y repugnancia, como sistema de creencias obsoleto para el verdadero saber, sin embargo consideraba la utilidad de ésta para la educación de los pueblos rudos que deben ser gobernados, anticipándose demasiado a la frase que Marx acuño en la revoluciones del siglo XIX, de que la religión es el opio del pueblo. Así pues, Bruno le negaba todo valor a la religión: conjunto de creencias  o más bien supersticiones contrarias a toda razón y a toda naturaleza. Por ello apuntará el pensamiento de este renacentista hacia una verdadera religión, que es la de los filósofos, de los doctos que a través de la historia han venido buscando la verdad.

Aquí encontramos en Giordano; uno de los aspectos característicos de las figuras del Renacimiento, que es: la consideración de la historia, o de la conciencia histórica. Bruno como todo pensador de esta época esta mirando hacia el pasado, el pasado clásico perdido, olvidado y degenerado por los círculos escolásticos y algunos teólogos medievales, un pasado del que hay que aprender, que no hay que olvidar, pero tampoco se trata de imitarlo. Ya anterior a Bruno, Pico de la Mirándola, consideraba una sabiduría primitiva que con el tiempo tendría que aclararse. Así también Giordano hablará de aquella sabiduría originaria trasmitida por Moisés hacia los filósofos, los griegos, los romanos; que con la ayuda de los teólogos, los orientales, los cristianos y los medievales ha de ser depurada, desarrollada y aclarada, una sabiduría única y verdadera. Con el tiempo este saber se ha depurado en sus juicios y razonamientos.

Hasta aquí he puesto los aspectos más importantes del pensamiento de este señor del Renacimiento, seguidor de la teoría neoplatónica, de la sabiduría de los sabios de la Phycis, naturalista, critico del cristianismo heredero y portador de los ideales de su tiempo, panteísta además.

Por otro lado, existe un aspecto problemático de lo que es el pensamiento de Bruno, que como dije ya antes pudiera ser contradictorio lo que considera, pero que es más bien: un eclecticismo que se enfoca hacia lo natural. Bien, ese aspecto es el de la teoría del Minimo y la Monada, dos poemas que tratarán de resolver el punto de unión entre las cosas y el todo.

Esta es una concepción, que si bien pudiéramos reducirla a considerar un Dios-Naturaleza, es Monista. Bruno hablada del Ser como el todo, y de los Modos de ser se refería a las cosas, en donde en el universo estos dos aspectos estaban al mismo tiempo. Cada cosa individual tiene todo ser, pero no son todos los modos del ser. [5] En el poema del Mínimo a decir de la lectura que hace N. Abbagnano, encontramos que el Mínimo es la materia o elemento de todo; es, al mismo tiempo, la causa eficiente, el fin y la totalidad, por ejemplo, el átomo en los cuerpos o la Monada en los números, hay pues una diversidad de mínimos interactuando entre sí, cada uno con su nombre, pero estos nunca se mezclan, solo se tocan, se unen y se separan. El mínimo es la unidad última y real como por ejemplo el punto que es el mínimo de la superficie, el átomo el del cuerpo, el sol el del sistema. Conociendo esto se tiene el conocimiento de la constitución de las cosas particulares, para partir de ellas a la totalidad del universo. Esto es el principio para poder entender que en la multiplicidad de las cosas existe la unidad también, es decir, que una cosa puede ser o es múltiple.

También esta el poema de la Monada, en el que encontramos otra ves rasgos de la antigüedad, en este caso, las teorías matemáticas de los pitagóricos; en donde de la simbología de los números se deriva todo el mundo natural, de la década, estos diez números son a su vez derivados de la unidad, o sea, la Monada, que siguiendo las teorías neoplatónicas y pitagóricas el principio de todo es la unidad, la Monada es la unidad de todo, el principio y causa primera, este Uno, es el Mínimo indivisible del que fluyen las cosas,  la naturaleza. Así como del punto surge la línea de la unidad surge la díada, y la díada forma también parte formativa de las estructura de las cosas del universo, de esta díada se identifica luego con ella la verdad, la justicia, el bien, lo verdadero. Un ejemplo de esta díada es la materia y la forma, es también la actividad y la pasividad, lo primero y lo segundo. Después en este orden aparece la Tríada que como un triángulo, es la unidad, la verdad y la bondad; la esencia, la vida, el entendimiento. Luego la forma sagrada pitagórica por excelencia que en Bruno es la Tétrada: constituida por el bien, el entendimiento el amor y la belleza, lo inteligible, lo pensable, lo sensible y lo oscuro, o también: el punto, la línea, superficie y profundidad y así de esta manera más pitagórica sobre lo neoplatónico se construyen las teorías de la Monada y el Mínimo anticipándose, claro esta, al filosofo Alemán Leibniz.

Esto son pues las consideraciones filosóficas de un hombre del Renacimiento,  ese escritor vigoroso que se mofa de los gramáticos y de los retóricos, se expreso en poemas latinos o italianos más líricos que rigurosos, en diálogos plagados de digresiones, llenos de letanías burlescas a lo Rabelais [6]   que de una forma tan originaria como ecléctica da hacia el saber universal su pensamiento y sus ideas.


(*
) Oliver Eduardo López  (dichter66@yahoo.com.mx ) es estudiante de la Unidad Académica de Filosofía de la Universidad Autónoma de Zacatecas.



[1] .- BRUNO. Sobre el Triple Mínimo (I, 2.) en M. Grandillac Pág- 308

[2] .-  BRUNO.  Della Causa, 177. en N. Abbagnano Pág-153

[3] .-Ibidem

[4] .- M.  Grandillac. Pág-306

[5] .-Abbagnano pg- 156

[6] .- M.  Grandillac. Pág-304

 




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