En el periodo histórico denominado
Renacimiento, existen diversas figuras humanas que son
representativas de estos siglos que van desde los científicos,
los juristas, matemáticos, físicos, sacerdotes, doctrinas
sectas y demás; pero sin duda la figura de mayor trascendencia
en este "Renacer" es la de los "Humanistas", que estaban
insertos en los diversos estatus de la sociedad de esa
época: me refiero a aquellos pensadores que quisieron
resaltar el ideal clásico del hombre, de la filosofía
y de la cosmovisión en general, aquellos literatos dedicados
al arte y al pensamiento en su particular figura de restablecer,
"el paraíso perdido" por medio de ciertos ideales como
la razón, la historia, la naturaleza etc.
Pero
no era del todo esa libertad de pensamiento y acción;
estaban todavía, como hoy también, ciertos dogmas impuestos,
que ya establecidos, ir contra ellos era toda una hazaña,
incluso se buscaba la muerte aquel que fuera en contra
de las normas y creencias de las autoridades, por un lado
las del reino o estado, y por el otro, las más importantes
y de mayor fuerza, las eclesiásticas, del papado, aunque
mezcladas con las primeras.
Fueron
varios personajes los que se jugaron la vida por establecer
una nueva forma de pensamiento propia, que en la búsqueda
siempre de la verdad, iban encontrando mayores certezas
en sus consideraciones hacia la vida en general, la filosofía,
el hombre y Dios siempre con vistas hacia lo verdadero,
sin temor a la hoguera, la tortura, la escomulgación
o una cárcel perpetua.
Existen
personajes que por sus atrevimientos en afirmar lo que
creían, fueron condenados a muerte por las autoridades
de la Iglesia, que aún con la oportunidad de retractarse,
y sin temor de atentar contra la máxima autoridad, no
lo hicieron en amor a la verdad.
Hablemos
pues ahora, de uno de aquellos atrevidos hombres, que
debido a poner en tela de juicio ciertas verdades establecidas
le costo la vida. Se trata pues de Felipe Bruno nacido
en Nápoles en el año de 1448 y muerto en 1600.
Felipe
Bruno, educado desde los 15 años por la orden de los Dominicos
en Nápoles recibe el nombre de Giordano en 1565, quedará
plasmado entonces en la historia con el nombre de Giordano
Bruno. Bruno sigue en sus estudios propios con aquella
escuela que ya había incursionado Nicolás de Cusa, pero
más que escuela es una doctrina, la Neoplatónica. Bruno
también consideraba que el mundo era una emanación proveniente
de lo divino, en donde toda esa multiplicidad de seres
procede de una Unidad, en donde hay una jerarquía que
va desde lo inmaterial hasta lo material, de la luz a
la oscuridad. Esto por una parte, porque por otro lado
encontramos también que en el pensamiento Bruniano existen
elementos que más bien son de carácter presocrático, en
cuanto a las consideraciones de la naturaleza y lo divino,
es decir, que el principio en donde encontramos la parte
divina y la parte material, es en la misma naturaleza,
Dios es también lo natural, y lo natural también esta
Dios. De ello se dice también que Giordano Bruno era del
todo un Panteísta. "Por encima de todo, el pensamiento
en Dios. Inserto en todas las cosas, el pensamiento es
naturaleza. Penetrando todas las cosas, el pensamiento
es razón. Dios dicta y ordena la naturaleza obedece y
nace. La razón contempla y discurre"
Vemos
pues que en Bruno existen tres elementos que parecieran
distintos si los observamos detenidamente, pero que más
bien me atrevo a resumirlos en uno solo: Que Giordano
es Panteísta. Porque es difícil poder determinar ciertamente
la verdadera postura de Bruno, en algunas veces es de
una forma y otras de otra, inclusive en ocasiones hasta
contradictoria. Lo que si puedo afirmar es que viene directamente
influenciado su pensamiento por los Neoplatónicos y los
presocráticos. Algo interesante de este hombre es que
estará en contra de la máxima autoridad filosófica, que
es el escolastizado y mal entendido, Aristóteles.
De
entrada critica la los aristotélicos Académicos, porque
no abren los ojos a la naturaleza que esta por todos lados,
y permanecen encerrados en sus estudios conceptuales.
Porque Bruno consideraba la naturaleza como algo vivo,
real, animado y en el estudio de ello estaba la grandiosidad
del hacer filosofía, en comprender aquella naturaleza.
De ello más que panteísmo o naturalismo se derivó una
religión de la naturaleza, con vistas a lo científico
y hacia la magia. Rechaza en su estudio de la naturaleza
toda autoridad teológica, basándose en la incognoscibilidad
neoplatónica de Dios, por ello decía: "Dios esta sobre
la esfera de nuestra inteligencia; y, es más meritorio
atenerse a la revelación que intentar conocerlo. Por esto
consideramos que el principio y causa en cuanto a su vestigio,
o es la misma naturaleza, o por lo menos resplandece en
el ámbito y seno de aquella" En
esto también están los aspectos críticos hacia Aristóteles,
porque Dios no es sustancia trascendente, sino que es
la naturaleza misma en su principio inmanente Es la causa y principio del mundo,
determinando las cosas presentes en ellas, pero a la vez
permaneciendo distante. Aquí lo difícil de Bruno: no se
distingue fácilmente Dios de la naturaleza.
Las
criticas que hace Bruno hacia la religión son bastantes
y demasiado comprometedoras, tanto así que llevado ante
la corte del Vaticano, preso durante 7 años, sometido
a las más tremendas torturas, nunca se retracto de sus
afirmaciones y fue llevado definitivamente a la hoguera.
Los historiadores de Giordano siempre difieren en cuanto
a la precisión de la fecha en la que fue quemado, pero
hay una fecha promedio que rodea el mes de febrero del
año1600 en el Campo de las Flores.
Las
opiniones de Bruno hacia la iglesia eran en diversos
aspectos, ve en esa religión, formas de absurdo y repugnancia,
como sistema de creencias obsoleto para el verdadero saber,
sin embargo consideraba la utilidad de ésta para la educación
de los pueblos rudos que deben ser gobernados, anticipándose
demasiado a la frase que Marx acuño en la revoluciones
del siglo XIX, de que la religión es el opio del pueblo.
Así pues, Bruno le negaba todo valor a la religión: conjunto
de creencias o más bien supersticiones contrarias a toda
razón y a toda naturaleza. Por ello apuntará el pensamiento
de este renacentista hacia una verdadera religión, que
es la de los filósofos, de los doctos que a través de
la historia han venido buscando la verdad.
Aquí encontramos
en Giordano; uno de los aspectos característicos de las
figuras del Renacimiento, que es: la consideración de
la historia, o de la conciencia histórica. Bruno como
todo pensador de esta época esta mirando hacia el pasado,
el pasado clásico perdido, olvidado y degenerado por los
círculos escolásticos y algunos teólogos medievales, un
pasado del que hay que aprender, que no hay que olvidar,
pero tampoco se trata de imitarlo. Ya anterior a Bruno,
Pico de la Mirándola, consideraba una sabiduría primitiva
que con el tiempo tendría que aclararse. Así también Giordano
hablará de aquella sabiduría originaria trasmitida por
Moisés hacia los filósofos, los griegos, los romanos;
que con la ayuda de los teólogos, los orientales, los
cristianos y los medievales ha de ser depurada, desarrollada
y aclarada, una sabiduría única y verdadera. Con el tiempo
este saber se ha depurado en sus juicios y razonamientos.
Hasta
aquí he puesto los aspectos más importantes del pensamiento
de este señor del Renacimiento, seguidor de la teoría
neoplatónica, de la sabiduría de los sabios de la Phycis,
naturalista, critico del cristianismo heredero y portador
de los ideales de su tiempo, panteísta además.
Por
otro lado, existe un aspecto problemático de lo que es
el pensamiento de Bruno, que como dije ya antes pudiera
ser contradictorio lo que considera, pero que es más bien:
un eclecticismo que se enfoca hacia lo natural. Bien,
ese aspecto es el de la teoría del Minimo y la Monada,
dos poemas que tratarán de resolver el punto de unión
entre las cosas y el todo.
Esta
es una concepción, que si bien pudiéramos reducirla a
considerar un Dios-Naturaleza, es Monista. Bruno hablada
del Ser como el todo, y de los Modos de ser
se refería a las cosas, en donde en el universo estos
dos aspectos estaban al mismo tiempo. Cada cosa individual
tiene todo ser, pero no son todos los modos del ser.
En el poema del Mínimo a decir de la lectura que hace
N. Abbagnano, encontramos que el Mínimo es la materia
o elemento de todo; es, al mismo tiempo, la causa eficiente,
el fin y la totalidad, por ejemplo, el átomo en los cuerpos
o la Monada en los números, hay pues una diversidad de
mínimos interactuando entre sí, cada uno con su nombre,
pero estos nunca se mezclan, solo se tocan, se unen y
se separan. El mínimo es la unidad última y real como
por ejemplo el punto que es el mínimo de la superficie,
el átomo el del cuerpo, el sol el del sistema. Conociendo
esto se tiene el conocimiento de la constitución de las
cosas particulares, para partir de ellas a la totalidad
del universo. Esto es el principio para poder entender
que en la multiplicidad de las cosas existe la unidad
también, es decir, que una cosa puede ser o es múltiple.
También
esta el poema de la Monada, en el que encontramos otra
ves rasgos de la antigüedad, en este caso, las teorías
matemáticas de los pitagóricos; en donde de la simbología
de los números se deriva todo el mundo natural, de la
década, estos diez números son a su vez derivados de la
unidad, o sea, la Monada, que siguiendo las teorías neoplatónicas
y pitagóricas el principio de todo es la unidad, la Monada
es la unidad de todo, el principio y causa primera, este
Uno, es el Mínimo indivisible del que fluyen las cosas,
la naturaleza. Así como del punto surge la línea de la
unidad surge la díada, y la díada forma también parte
formativa de las estructura de las cosas del universo,
de esta díada se identifica luego con ella la verdad,
la justicia, el bien, lo verdadero. Un ejemplo de esta
díada es la materia y la forma, es también la actividad
y la pasividad, lo primero y lo segundo. Después en este
orden aparece la Tríada que como un triángulo, es la unidad,
la verdad y la bondad; la esencia, la vida, el entendimiento.
Luego la forma sagrada pitagórica por excelencia que en
Bruno es la Tétrada: constituida por el bien, el entendimiento
el amor y la belleza, lo inteligible, lo pensable, lo
sensible y lo oscuro, o también: el punto, la línea, superficie
y profundidad y así de esta manera más pitagórica sobre
lo neoplatónico se construyen las teorías de la Monada
y el Mínimo anticipándose, claro esta, al filosofo Alemán
Leibniz.
Esto
son pues las consideraciones filosóficas de un hombre
del Renacimiento, ese escritor vigoroso que se mofa
de los gramáticos y de los retóricos, se expreso en poemas
latinos o italianos más líricos que rigurosos, en diálogos
plagados de digresiones, llenos de letanías burlescas
a lo Rabelais que de una forma tan originaria como
ecléctica da hacia el saber universal su pensamiento y
sus ideas.
(*) Oliver Eduardo López (dichter66@yahoo.com.mx
) es estudiante de la Unidad Académica de Filosofía de
la Universidad Autónoma de Zacatecas.