CRÓNICA DEL FESTIVAL
Se rumoreaba que esta edición del festival se
presentaba menos interesante que la de otros años,
aunque cuando uno se pone a recordar se da cuenta de que
los títulos destacados han estado presentes y han
sido varios. Sin embargo es cierto que, especialmente
en la sección oficial, se echó de menos
esa pieza maestra, esa obra genial que justificase la
entrega de la Concha de Oro y que sacase lustre al prestigio
del festival. Uno ya no sabe si atribuirlo a las fechas
en las que éste se celebra, a la mala posición
de los astros o a que hay pocas películas realmente
buenas y muchos festivales para repartírselas.
En cualquier caso, la edición no empezó
con mal pie. La película The station agent
levantaba los ánimos y las expectativas con
una historia sencilla y bien contada que emocionó
a crítica y público y que ciertamente olía
a premio. Lástima que esa sensación se diluyó
luego con los estrenos de títulos como Arven
o el despropósito sumo que es Grimm, una
película que ni sus protagonistas sabían
muy bien cómo defender. Sosas y sin interés,
sólo se salvó de meterse en este saco Memories
of murder, el éxito coreano del año.
Ésta es la historia sobre la investigación
de un asesino en serie; una comedia negra contada con
mucho tiento que, pese a perder algo de ritmo en la segunda
parte, resulta bastante recomendable.
Mientras la sección oficial andaba por estas lides,
Zabaltegi se preparaba para la película que posiblemente
más expectativas ha levantado en San Sebastián:
La pelota vasca, la piel contra la piedra. Julio
Medem, en vista de la tormenta que se prometía
(y posiblemente también bastante molesto por la
mala costumbre de muchos de opinar sin saber) no convocó
rueda de prensa y concedió contadas entrevistas,
dejando que cada cual se las apañara como pudiera
con su conciencia y la película. Si era justificable
cortar la posibilidad de diálogo ante la perspectiva
de un linchamiento popular, eso puede juzgarlo cada uno.
Lo que sí es cierto es que pensar que un documental
como éste no iba a revolver los ánimos parece
imposible, o desde luego sumamente ingenuo... Pero bueno,
no hay mal que por bien no venga, hubo tortas para verla,
y sin duda dará que hablar, que es lo que pretende
y lo que viene siendo necesario desde hace mucho.
Volviendo a la sección oficial, el lunes nos trajo
dos películas que prometían pero que acabaron
recibiendo una acogida bastante fría por parte
de la crítica. Noviembre, por idealista
y pretenciosa, Historie de Marie et Julien por
larga y falta de ritmo. En ambos casos se dejan de lado
muchas de las virtudes que esconden los dos filmes, porque
parece ser que más vale morir que ser ambiguo en
este mundo definido sobre polos opuestos. Una tendencia
que también puede resultar muy negativa para Te
doy mis ojos, de Icíar Bollaín, correcta
en casi todos los aspectos pero destacable en prácticamente
ninguno. Y es que, ante el intento de contarlo todo y
bien, nos queda casi una caricatura con pocos momentos
de verdadera intensidad, por muy buenas intenciones que
lleve detrás.
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Visto lo visto, el panorama de la sección oficial
se presentaba crudo: llegado casi el final del festival,
The station agent seguía siendo prácticamente
lo más recordado, mientras el resto de títulos
habían pasado sin pena ni gloria (o directamente
con pena, que es peor). Las grandes promesas como Mañas,
Rivette o Bollaín se iban diluyendo
en un mar de dudas; La chica de la perla, con
su excelente fotografía y su narración simple,
se constituía como una promesa inesperada y Cesc
Gay y su nada pretenciosa pero entretenida En la ciudad
subía algunos puntos en las apuestas.
Zabaltegi, por su parte, dejaba también varios
títulos destacables más allá de La
pelota vasca. Así pudimos ver Capturing
the Friedmans, que demuestra que el documental independiente
americano está en plena forma y se le da muy bien
mirar para dentro y sacar lo peor de cada casa. Después
del Bowling for Columbine del año pasado,
esta pequeña joya sobre un caso de pederastia en
USA es uno de los imprescindibles de está edición.
Como también lo es Spring, summer, autumn,
winter and... spring, un oasis de paz y equilibrio
oriental en una edición con sabor tan francés
y hispano (y, por supuesto, también magrebí,
gracias a la selección del ciclo “Amigos
y vecinos” paralelo al festival).
Hay que mencionar también dos casos ambiguos como
son la surrealista Cuando llegue mi hombre, de
mala factura pero con un humor sorprendentemente efectivo;
o Nicotina, diálogos a lo Pulp Fiction
y pretensiones de grandeza que han sido encumbrados por
el público hasta los primeros puestos del premio
de la juventud. Quien se quiera arriesgar a verlas ya
sabe lo que hay.
En cualquier caso, dos de los títulos más
destacables del festival vinieron por caminos diferentes
a las dos grandes secciones protagonistas. Uno fue Código46,
estupenda última obra de Winterbottom, ese genio
ecléctico con la cabeza llena de ideas maestras.
La retrospectiva que le dedicó este año
el festival permitió apreciar lo prometedor y sorprendente
que es este director inglés que actualmente tiene
en las pantallas comerciales In this world, documental
sobre dos afganos que intentan emigrar a Italia y que
también pudo disfrutarse en el ciclo.
La otra película inolvidable fue 21 gramos,
con Sean Penn a la cabeza de un reparto de lujo. En un
momento en que narrar las historias en desorden se ha
convertido casi en un recurso manido, Alejandro González
Iñárritu logra reinventar esta fórmula
y darle una nueva vuelta de tuerca para crear una estructura
que confunde y mantiene la tensión a la perfección
casi hasta el final, cuando el interés empieza
a decaer pero nunca hasta el punto de convertir las escenas
en lastre.
Sean Penn presentó esta película aprovechando
su venida a San Sebastián para recoger el premio
Donosti. Los otros dos receptores del galardón
este año fueron Isabelle Huppert, francesa hasta
la médula, seria y misteriosa, que pese a llevar
treinta años películas consideró
que su papel preferido es aquel “que nunca ha hecho
y nunca hará”; y el gran actor norteamericano
Robert Duvall. Éste vino también a presentar
su última película, Open Range,
co-interpretada y dirigida por Kevin Costner, la cual
cosa, en los días que corren, uno no sabe como
tomarse.
Como tampoco sabe como tomarse el hecho de que Chazz
Palminteri, a dos días de dar comienzo el festival,
dejara desierto el puesto de presidente del jurado debido,
según afirmó en un fax que fue distribuido
a la prensa, al eminente inicio de la preproducción
de su próxima película. Así las cosas,
y con un jurado huérfano compuesto por Héctor
Babenco, Al Clark, Àcacio de Almeida, Hugh Hudson,
Sílvia Munt y Bulle Ogier, se decidieron los premios
de este año, que causaron una polémica que
últimamente viene siendo demasiado habitual. La
película premiada con la Concha de Oro, que ya
no había sido acogida con excesivo entusiasmo durante
su proyección, fue abucheada como lo fue hace dos
años Taxi para tres. El jurado se justificó
alegando que no podían entregarse más de
dos premios a la misma película, refiriéndose
a Te doy mis ojos. Sin embargo, en caso de que
se pudiera, ¿se hubiese llevado todos los premios
la película de Icíar? ¿No diría
eso muy poco de la selección de 16 películas
hecha por el comité? Los premios, del jurado oficial
o paralelos, quedaron al final muy repartidos, pero la
decepción ya estaba servida.
PALMARÉS DE LA 51 EDICIÓN DEL FESTIVAL
DE SAN SEBASTIÁN

Schussangst (miedo a disparar)
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Girl with a pearl earring
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Concha de Oro a la Mejor Película:
Schussangst (miedo a disparar), de Dito Tsintsadze
(Alemania)
Premio Especial del Jurado:
The station agent (El agente de estación),
de Tom MacCarthy (EEUU)
Concha de Plata al mejor director:
Bong Joon-Ho, por Sarineui chueok (Memorias
de asesino),(Corea)
Concha de Plata a la mejor actriz:
Laia Marull, por Te doy mis ojos (España)
Concha de Plata al mejor actor:
Luis Tosar, por Te doy mis ojos (España)
Premio del Jurado a la mejor fotografía:
Eduardo Serra, por Girl with a pearl earring
(G.B./Luxemburgo)
Premio del Jurado al mejor guión (ex-aequo):
Per Fly, Kim Leona, Mogen Rukov, Dorte Hogh, por Arven
(Herencia), (Dinamarca-Suecia)
OTROS PREMIOS
PREMIO NUEVOS REALIZADORES
Sarineui chueok (Corea)
PREMIO DE LA CRITICA (FIPRESCI)
Sarineui chueok (Corea)
PREMIO DEL PUBLICO
Bom, yeoreum, gaeul, gyeowool, geurigo, bom (Primavera,
verano, otoño, invierno, primavera), de Kim
Ki-Duk (Corea)
PREMIO DE LA JUVENTUD
Noviembre, de Achero Mañas (España)
PREMIO HORIZONTES LATINOS
Cautiva, de Gastón Biraben (Argentina)
PERMIO ARTE (Distribución en Francia)
Los abajo firmantes, de Joaquín oristrell
(España)