El oficio de vivir IV (*)
Por Cesare Pavese(**)
Traducción de Esther Benítez



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29 de setiembre

Deberé dejar de jactarme de que soy incapaz de sentimientos comunes (placer de la fiesta, alegría de la muchedumbre, afectos familiares, etc.). Soy incapaz, en cambio, de sentimientos excepcionales (la soledad y el dominio) y si no tengo mucho éxito con los comunes es porque una ingenua pretensión a los otros me ha corroído el sistema de reflejos, que tenía normalísimo.
En general uno se contenta con ser incapaz de los comunes, y se cree que eso significa «ser capaz de los otros».
Análogamente, se puede ser incapaz de escribir una tontería e incapaz de escribir una cosa genial. Una incapacidad no postula la otra capacidad, y viceversa.
Se odia lo que se teme, es decir, lo que se puede ser, lo que se siente ser en parte. Nos odiamos a nosotros mismos. Las cualidades más interesantes y fértiles de cada uno son esas que cada uno odia más en sí y en los otros. Porque en el «odio» está todo: amor, envidia, ignorancia, misterio y ansia de conocer y poseer. El odio hace sufrir. Vencer el odio es dar un paso hacia el conocimiento y dominio de sí, es « justificarse» y por lo tanto dejar de sufrir.

Sufrir es siempre culpa nuestra.


3 de octubre

Sabemos muchas cosas que en la práctica de nuestra vida no se realizan de la misma forma. El hombre de acci6n no es el ignorante que se lanza al peligro olvidándose de sí, sino el hombre que vuelve a encontrar en la práctica las cosas que sabe. Del mismo modo el poeta no es el inepto que adivina, sino la mente que encarna en la técnica las
cosas que sabe.

Del «29 de setiembre» se deduce que odiar es necesario. Cada contacto con una nueva realidad se inicia con el odio. El odio es un presupuesto del conocimiento. Las molestias prácticas no son odio sino en la medida en que salgan de la esfera del interés y se conviertan en repugnancia ante un desconocido, cosa que en mayor o menor grado ocurre en todos los casos.

La eterna falsedad de la poesía estriba sus hechos ocurren en un tiempo distinto del real.


5 de octubre

La ofensa más atroz que se puede inferir hombre es negarle que sufra.

Al igual que no pensamos en el dolor ajeno, podemos no pensar en el propio.


10 de octubre

Naturalmente, admites que el más odioso de los hombres coma a dos carrillos y lo pase en grande. Y esto te parece incluso el subrayado de su odiosidad.
Y admites, pues, que el más odioso de los hombres goce la mujer más hermosa, viva con ella en buena armonía, tenga una casa espléndida y de buen gusto, sea padre feliz, domine en el mundo, disfrute con la honradez, etc.
¿Acaso hay diferencia entre comer con ganas y estos otros placeres? Y no sólo eso, sino que debes también concederle el placer de sentirse infeliz de vez en cuando, sumamente infeliz, de sentirse noble por su sufrimiento.
¿Qué le puedes negar al más odioso de los hombres ? No puedes negarle nada.

Reír descomedidamente es tan signo de debilidad como llorar. En efecto, después uno se siente hecho un trapo.
En general es signo de debilidad todo lo que nos quita conciencia. La máxima debilidad es morir.


13 de octubre

Si una mujer no traiciona, es porque no le conviene.

Todo lujo hay que pagárselo. Todo es lujo; empezando por estar en el mundo.

Tonto dolerse por la pérdida de una compañía; podíamos no haber encontrado nunca a esa persona, conque podemos prescindir de ella.

La religión consiste en creer que todo lo que ocurre es extraordinariamente importante. Nunca podrá desaparecer del mundo, por esa misma razón.


23 de octubre

La idea de Gertrude (1) es que cada ser humano posee cierta energía; una vez gastada, se acabó. Se ve en eso su educación clínica. Es católica en el sentido en que son católicos los médicos, los amorosos compiladores de prospectos. Como todos ellos,
sabe captar y apreciar una fundamental normalidad matter-of-fact [prosaica].
Ignora el drama de quien admite como ella la mensurabilidad de cada cual, pero no quiere resignarse. Ignora el drama de la voluntad infinita. Es, como todos los médicos, una maestra de cordura.
En sus páginas la vida es terriblemente clara.
Sustituye el sentido de las cosas no mensurables. Lo fantástico, por el hechizo del tranquilo fluir, de ser justamente una rosa, una rosa, una rosa.
«Por lo tanto soy un infeliz, y la culpa no es mía ni de la vida», es la ley de la trágica mensurabilidad, agotada la cual podemos morir tranquilamente.


24 de octubre

Prosigo. Pero ahora sucede que justamente el contar un hecho y un personaje es hacer una ociosa creación fantástica, porque a ese contar se reduce el concepto tradicional de poesía. Para escribir aspirando a cualquier otra meta, ahora es preciso justamente trabajar el estilo, es decir, tratar de crear un modo de entender la vida, que sea un nuevo conocimiento. En este sentido ha de aceptarse mi vieja manía de convertir en argumento de la composición a la imagen, de contar el pensamiento, de salir del naturalismo.
Esto no es fantasear, sino conocer: conocer qué somos nosotros en la realidad. He aquí satisfecha la exigencia de creer ocurrido lo que estamos a punto de contar: sigue siendo cierto, pues, que sólo vale la pena de ser escrito aquello que estimamos realmente existente (nuestro estilo, nuestro tiempo = el objeto de nuestro conocimiento). Si aspiramos a enseñar un nuevo modo de ver y por ende una nueva realidad, es evidente que nuestro estilo ha de entenderse como algo verdadero, proyectable más allá de la página escrita. De no ser así, ¿qué seriedad tendría nuestro descubrimiento?
Es preciso contar sabiendo que los personajes tienen un carácter dado, sabiendo que las cosas ocurren según determinadas leyes; pero el point de nuestro relato no deben ser ni esos caracteres ni esas leyes.


25 de octubre

La fantasía humana es inmensamente más que la realidad. Si pensamos en el futuro lo vemos siempre desarrollarse según un monótono sistema. No pensamos que el pasado es un multicolor de generaciones. Esto puede servir también consolarnos de los terrores por la «técnica y totalitaria barbarización» del futuro. En los cien años venideros podrá producirse una serie de por lo menos tres momentos, y el espíritu humano podrá sucesivamente vivir en la plaza, en la cárcel, periódicos.
Dígase lo mismo del porvenir personal.


30 de octubre

Perdonamos a los otros cuando nos conviene.


13 de noviembre

En el relato en primera persona podemos ser realistas, aunque sin caer empero en el verismo. A paridad de realismo el relato en primera persona resulta más cantado que en tercera.

Proust está obsesionado con la idea de que toda esperanza, al realizarse, queda sustituida justamente por el nuevo estado y por lo tanto borra el precedente (sueños de Swann de que se casará. Sueños de le de que será recibido en casa de Swann). Además de la incomunicabilidad de las almas, también la de los estados de ánimo entre sí. De ahí la sensación de que todo es relativo y vano -a menos que se recobre el temps perdu. De ahí el gusto por la libre fantasía y el sádico relieve dado a que, en los choques con la realidad, ésta se desvanece y es preciso por tanto buscar una ley que sirva para
eternizar todo sueño.

No se desea poseer a una mujer, se desea poseerla nosotros solos.


20 de diciembre

Sustituir el gusto por la frase significativa y rara, por el del pensamiento significativo y raro no ya dialogado, sino profundizado como tejido conjuntivo de la historia.
La primera es realismo descriptivo, el segundo es construcción.
Fuera los personajes que dicen cosas inteligentes: las cosas inteligentes debes saberlas tú y desplegarlas para construir la historia.


26 de diciembre

La cárcel debe aparecer como el límite de toda caridad, el congelamiento de la simpatía humana, por lo cual la historia es, en su fase ascendente, el disolver de esas paredes (la extrañeza del mundo nuevo no debe ser fin, sino medio para que resalte mejor el estupor) y, en la fase descendente, el horror de la nueva reclusión de otro, y aquí de nuevo la extrañeza incrementará la gravedad de la soledad.


3 de agosto

La moral sexual es un paliativo de los celos. Tiende a evitar la comparación con la capacidad viril de otro. Los celos son el temor a esta comparación. La tolerancia de las ideas nace de la ilusión de que la verdad es algo racional, mientras que en cuanto se acepta el principio de que toda idea se basa en una elección inicial, de que la voluntad es
el principal órgano del conocimiento, nos volvemos intransigentes. Pensar esto o aquello es entonces censurable. Raíz práctica del error.


28 de noviembre

Podría darse que los niños sean más rutinarios que los adultos y que nosotros no lo entendamos bien por la razón de que ellos viven en guerra con los adultos y están forzados a celebrar sus hábitos en secreto. En efecto, el esfuerzo de los adultos se
encamina a romper todos los hábitos de los niños, sospechando en ellos un núcleo de resistencia y de anarquismo. Pero en el campo donde los niños disfrutan de relativa autonomía (los juegos), es evidente su rutinareidad -su afición al rito ya la fórmula, su superstición en torno a los lugares, etc.-, que adquiere también el inconsciente valor de una reivindicación de independencia frente a los adultos.
Y como hacer-las-cosas-también-nosotros-pequeños-como-los-mayores es difícil. Por la dificultad en sí y por las sospechas de los mayores, el niño tiende a crearse reglas en sus cosas, a volver a caer en el mismo carril, a animarse con lo ya hecho. Recuerda tu costumbre de los cinco años de llorar en cuanto te sentabas a la mesa, por las buenas, sin motivo. Era una actitud cómoda porque ya estaba experimentada y era una actitud tuya.


1940

23 de febrero

La grandeza inhumana de Shakespeare se ve, más que en su obra, en el hecho de que murió dejando inéditos dos tercios -entre ellos Antonio y Cleopatra, Macbeth (?), muchas comedias, etc.
Esto es tan enorme que entran sospechas de que a comienzos del siglo XVII no estaba aún bien difundida la mentalidad «editora» y se creía que se había legado a la posteridad una obra cuando se había escrito, simplemente. Pero, entonces, ¿cómo explicar los textos en estado de partes de actores que Shakespeare sabía que dejaba corruptos y corruptibles? y no puede decirse que le haya faltado tiempo y oportunidad para ocuparse de ellos.
Hay aquí una sabiduría que confina con la ironía cósmica. Un gesto sobrehumano.


16 de abril

Debe ser importante que un jovenzuelo siempre consagrado a estudiar, a pasar páginas, a quemarse las cejas, hiciera su poesía en los momentos en que salía al balcón o bajo un matorral o sobre un montículo o entre verdes terrones. (Silvia, Infinito, Vida
solitaria, Rememoranzas.) La poesía no nace del our life's work, de la normalidad de nuestras ocupaciones, sino de los instantes en que alzamos la cabeza y descubrimos con estupor la vida. (También la normalidad se convierte en poesía cuando se hace contemplación, es decir deja de ser normalidad y se convierte en prodigio.) Así se comprende por qué la adolescencia es gran materia de poesía. Se nos aparece -a los hombres- como instante en el que aún no habíamos doblegado la cabeza bajo las ocupaciones.


19 de abril

Las generaciones no envejecen. Todo joven de cualquier época y civilización tiene las mismas posibilidades de siempre.

El Imperio no cayó por decadencia de la raza (y esto es tan cierto que las generaciones contemporáneas y posteriores a las que vieron caer el edificio político, construyeron uno espiritual -la Iglesia Católica), sino por las cambiadas condiciones económicas y sociales que desplazaron las fuerzas (anquilosis económica, descentralización provincial, entrada de los bárbaros, etc.)


5 de junio

El dolor hace vivir en una esfera encantada y ensoñada, donde las cosas cotidianas y triviales adquieren un relieve temible y thrilling [sobrecogedor], no siempre desagradable. Da conciencia de un alejamiento entre la realidad y el alma; nos hace
remontarnos y nos deja entrever lo real, y nuestro cuerpo, como algo remoto y extraño a la vez, y ésta es su eficacia educativa.
La realidad de la guerra sugiere este sencillo pensamiento: no es doloroso morir cuando mueren tantos de tus amigos. De la guerra nace el sentido de grupo. Bienvenido.


9 de junio

Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.


12 de junio

La guerra eleva el tono de la vida porque organiza la vida interior de todos en tomo a un esquema de acción sencillísimo -los dos campos- y la idea de la muerte siempre a punto en ella implícita proporciona a las acciones más triviales un sello de gravedad más que humana.


3 de julio

Todo este hablar de revoluciones, esta manía de presenciar acontecimientos históricos, estas actitudes monumentales, son consecuencia de nuestra saturación de historicismo, por la cual, habituados a tratar los siglos como las hojas de un libro, pretendemos oír en cada rebuzno de burro el tañido del futuro.
Se ha producido un desdoblamiento de los pueblos y no sólo de los individuos.
Además, al verlo todo bajo especie de historia, juzgamos por ideas, por abstracciones, que deben triunfar o no, y ya no sabemos qué es un hombre.
Esto es, hemos vuelto, por la vía de una ancha doctrina, a los tiempos en que se odiaba el nombre enemigo, la más religiosa de las barbaries. Pero hay una diferencia con aquellos tiempos: no somos nada religiosos.


6 de julio

Se enseña solamente lo que infaliblemente es. (Las técnicas, en efecto, son.) Por lo demás, para enseñar una cosa, es preciso creer en su valor absoluto -que exista incluso sin nosotros; que sea objetivamente.


15 de octubre

Las cosas se obtienen cuando ya no se desean. Para consolar al joven al que le sucede una desgracia, se le dice: «Sé fuerte, tómatelo con agallas; te acorazarás para el futuro. Una vez les sucede a todos, etc.» Nadie piensa en decirle en cambio lo que es cierto: esta misma desgracia te sucederá dos, cuatro, diez veces -te sucederá siempre. si estás hecho de tal modo que ahora le has ofrecido un flanco, lo mismo deberá ocurrirte en el futuro.

Tipología de las mujeres: las que explotan y las que se dejan explotar. Tipología de los hombres: los que aman el primer tipo y los que aman el segundo.
Las primeras son melifluas, educadas, señoras.
Las segundas son ásperas, mal educadas, incapaces de dominarse. (Lo que nos torna toscos y violentos es la sed de ternura.)
Ambos tipos confirman la imposibilidad de comunicación humana. Existen siervos y amos, no existen iguales.

La única regla heroica: estar solos, solos, solos.
Cuando pases un día sin presuponer ni implicar en ninguno de tus gestos o pensamientos la presencia de otros, podrás llamarte heroico.
O de lo contrario ser Cristo -o sea aniquilarse. Pero lo has dicho ayer -nadie renuncia a lo que conoce- y tú conoces demasiadas cosas.


17 de octubre

No se desmiente la propia naturaleza.
Has querido hacer una cosa fuerte, huir como el estoico que se domina, y te has puesto en una situación tal que ni has huido ni gozas ya de la natural compañía de antaño.

La lección más atroz de esta otra patada es que no habías cambiado en nada, no te habías corregido en nada, después de dos años de meditación.
Esto para quitarte también el consuelo de que puedas aún salir de este pozo mediante la meditación.

20 de octubre

Tu pena particular --que es la de todos los poetas- consiste en esto: que por vocación no puedes tener sino un público, y en cambio buscas almas gemelas.

Los artistas interesan a las mujeres no en cuanto son artistas, sino en cuanto tienen éxito en el mundo.
Es natural. Casarse es hacerse una posición, ¿y qué hombre -el más altruista- se emplearia, teniendo posibilidad de elección, en una empresa no sólida? Así proceden las mujeres, y hacen bien.

Hasta sacrificarse (o renunciar) es un problema de astucia.

Hablas siempre de astucia precisamente porque naciste para todo lo contrario.

Lo que diferencia al hombre del niño es el saber dominar a una mujer.
Lo que diferencia a la mujer de la niña es el saber explotar a un hombre. (El segundo grupo de mujeres -del 15 de octubre- es en sustancia el grupo de las niñas hasta tal punto que se trata de almas incapaces de autocontrol.)
Y además: Niños o Adultos nacemos, no nos hacemos.
Y ahora consuélate.



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(1) Gertrude Stein. (N. del E. I.)

(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese El Oficio de vivir, editado por Seix Barral. En los sucesivos números de Enfocarte.com continuaremos editando algunos fragmentos de este libro.

(**) Poeta y novelista italiano. Nace el 9 de septiembre de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo) y es el último de cinco hijos de una familia pequeño burguesa de origen campesino. Cuando sólo tiene seis años, su padre muere. Cursa estudios en Turín y, entre sus profesores de la escuela media superior, cabe señalar a Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci. En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt Whitman; en esa misma época, empieza su actividad de traductor con "Moby Dick" de Melville y "La risa negra" de Sherwood Anderson para la editorial Frassinelli. En 1934 es nombrado director de la revista "Cultura". En mayo de 1935 es detenido por motivos políticos y es confinado en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a Turín y publica el libro de poesía "Lavorare stanca". Durante la guerra, se refugia con su hermana en Serralunga y, cuando aquélla termina, se inscribe en el Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior destacan las siguientes novelas: "De tu tierra" (1941), "La playa" (1942), "El camarada" (1947), "La casa in collina" (1948), "El bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas" (1950); también cabe recordar el atípico "Diálogos con Leucó˜" (1947), las poesías de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos" (1951) y el diario "El oficio de vivir " (1952). Víctima de repetidas crisis depresivas, Cesare Pavese se suicida el 27 de agosto de 1950 en un hotel de Turín, ingiriendo doce sobres de somníferos.

 




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