29 de setiembre
Deberé dejar de jactarme de que soy incapaz de sentimientos
comunes (placer de la fiesta, alegría de la muchedumbre,
afectos familiares, etc.). Soy incapaz, en cambio, de sentimientos
excepcionales (la soledad y el dominio) y si no tengo mucho
éxito con los comunes es porque una ingenua pretensión
a los otros me ha corroído el sistema de reflejos,
que tenía normalísimo.
En general uno se contenta con ser incapaz de los comunes,
y se cree que eso significa «ser capaz de los otros».
Análogamente, se puede ser incapaz de escribir una
tontería e incapaz de escribir una cosa genial. Una
incapacidad no postula la otra capacidad, y viceversa.
Se odia lo que se teme, es decir, lo que se puede ser, lo
que se siente ser en parte. Nos odiamos a nosotros mismos.
Las cualidades más interesantes y fértiles
de cada uno son esas que cada uno odia más en sí
y en los otros. Porque en el «odio» está
todo: amor, envidia, ignorancia, misterio y ansia de conocer
y poseer. El odio hace sufrir. Vencer el odio es dar un
paso hacia el conocimiento y dominio de sí, es «
justificarse» y por lo tanto dejar de sufrir.
Sufrir es siempre culpa nuestra.
3 de octubre
Sabemos muchas cosas que en la práctica de nuestra
vida no se realizan de la misma forma. El hombre de acci6n
no es el ignorante que se lanza al peligro olvidándose
de sí, sino el hombre que vuelve a encontrar en la
práctica las cosas que sabe. Del mismo modo el poeta
no es el inepto que adivina, sino la mente que encarna en
la técnica las
cosas que sabe.
Del «29 de setiembre» se deduce que odiar es
necesario. Cada contacto con una nueva realidad se inicia
con el odio. El odio es un presupuesto del conocimiento.
Las molestias prácticas no son odio sino en la medida
en que salgan de la esfera del interés y se conviertan
en repugnancia ante un desconocido, cosa que en mayor o
menor grado ocurre en todos los casos.
La eterna falsedad de la poesía estriba sus hechos
ocurren en un tiempo distinto del real.
5 de octubre
La ofensa más atroz que se puede inferir hombre
es negarle que sufra.
Al igual que no pensamos en el dolor ajeno, podemos no
pensar en el propio.
10 de octubre
Naturalmente, admites que el más odioso de los hombres
coma a dos carrillos y lo pase en grande. Y esto te parece
incluso el subrayado de su odiosidad.
Y admites, pues, que el más odioso de los hombres
goce la mujer más hermosa, viva con ella en buena
armonía, tenga una casa espléndida y de buen
gusto, sea padre feliz, domine en el mundo, disfrute con
la honradez, etc.
¿Acaso hay diferencia entre comer con ganas y estos
otros placeres? Y no sólo eso, sino que debes también
concederle el placer de sentirse infeliz de vez en cuando,
sumamente infeliz, de sentirse noble por su sufrimiento.
¿Qué le puedes negar al más odioso
de los hombres ? No puedes negarle nada.
Reír descomedidamente es tan signo de debilidad
como llorar. En efecto, después uno se siente hecho
un trapo.
En general es signo de debilidad todo lo que nos quita conciencia.
La máxima debilidad es morir.
13 de octubre
Si una mujer no traiciona, es porque no le conviene.
Todo lujo hay que pagárselo. Todo es lujo; empezando
por estar en el mundo.
Tonto dolerse por la pérdida de una compañía;
podíamos no haber encontrado nunca a esa persona,
conque podemos prescindir de ella.
La religión consiste en creer que todo lo que ocurre
es extraordinariamente importante. Nunca podrá desaparecer
del mundo, por esa misma razón.
23 de octubre
La idea de Gertrude (1) es que cada ser humano posee cierta
energía; una vez gastada, se acabó. Se ve
en eso su educación clínica. Es católica
en el sentido en que son católicos los médicos,
los amorosos compiladores de prospectos. Como todos ellos,
sabe captar y apreciar una fundamental normalidad matter-of-fact
[prosaica].
Ignora el drama de quien admite como ella la mensurabilidad
de cada cual, pero no quiere resignarse. Ignora el drama
de la voluntad infinita. Es, como todos los médicos,
una maestra de cordura.
En sus páginas la vida es terriblemente clara.
Sustituye el sentido de las cosas no mensurables. Lo fantástico,
por el hechizo del tranquilo fluir, de ser justamente una
rosa, una rosa, una rosa.
«Por lo tanto soy un infeliz, y la culpa no es mía
ni de la vida», es la ley de la trágica mensurabilidad,
agotada la cual podemos morir tranquilamente.
24 de octubre
Prosigo. Pero ahora sucede que justamente el contar un
hecho y un personaje es hacer una ociosa creación
fantástica, porque a ese contar se reduce el concepto
tradicional de poesía. Para escribir aspirando a
cualquier otra meta, ahora es preciso justamente trabajar
el estilo, es decir, tratar de crear un modo de entender
la vida, que sea un nuevo conocimiento. En este sentido
ha de aceptarse mi vieja manía de convertir en argumento
de la composición a la imagen, de contar el pensamiento,
de salir del naturalismo.
Esto no es fantasear, sino conocer: conocer qué somos
nosotros en la realidad. He aquí satisfecha la exigencia
de creer ocurrido lo que estamos a punto de contar: sigue
siendo cierto, pues, que sólo vale la pena de ser
escrito aquello que estimamos realmente existente (nuestro
estilo, nuestro tiempo = el objeto de nuestro conocimiento).
Si aspiramos a enseñar un nuevo modo de ver y por
ende una nueva realidad, es evidente que nuestro estilo
ha de entenderse como algo verdadero, proyectable más
allá de la página escrita. De no ser así,
¿qué seriedad tendría nuestro descubrimiento?
Es preciso contar sabiendo que los personajes tienen un
carácter dado, sabiendo que las cosas ocurren según
determinadas leyes; pero el point de nuestro relato no deben
ser ni esos caracteres ni esas leyes.
25 de octubre
La fantasía humana es inmensamente más que
la realidad. Si pensamos en el futuro lo vemos siempre desarrollarse
según un monótono sistema. No pensamos que
el pasado es un multicolor de generaciones. Esto puede servir
también consolarnos de los terrores por la «técnica
y totalitaria barbarización» del futuro. En
los cien años venideros podrá producirse una
serie de por lo menos tres momentos, y el espíritu
humano podrá sucesivamente vivir en la plaza, en
la cárcel, periódicos.
Dígase lo mismo del porvenir personal.
30 de octubre
Perdonamos a los otros cuando nos conviene.
13 de noviembre
En el relato en primera persona podemos ser realistas,
aunque sin caer empero en el verismo. A paridad de realismo
el relato en primera persona resulta más cantado
que en tercera.
Proust está obsesionado con la idea de que toda
esperanza, al realizarse, queda sustituida justamente por
el nuevo estado y por lo tanto borra el precedente (sueños
de Swann de que se casará. Sueños de le de
que será recibido en casa de Swann). Además
de la incomunicabilidad de las almas, también la
de los estados de ánimo entre sí. De ahí
la sensación de que todo es relativo y vano -a menos
que se recobre el temps perdu. De ahí el gusto por
la libre fantasía y el sádico relieve dado
a que, en los choques con la realidad, ésta se desvanece
y es preciso por tanto buscar una ley que sirva para
eternizar todo sueño.
No se desea poseer a una mujer, se desea poseerla nosotros
solos.
20 de diciembre
Sustituir el gusto por la frase significativa y rara, por
el del pensamiento significativo y raro no ya dialogado,
sino profundizado como tejido conjuntivo de la historia.
La primera es realismo descriptivo, el segundo es construcción.
Fuera los personajes que dicen cosas inteligentes: las cosas
inteligentes debes saberlas tú y desplegarlas para
construir la historia.
26 de diciembre
La cárcel debe aparecer como el límite de
toda caridad, el congelamiento de la simpatía humana,
por lo cual la historia es, en su fase ascendente, el disolver
de esas paredes (la extrañeza del mundo nuevo no
debe ser fin, sino medio para que resalte mejor el estupor)
y, en la fase descendente, el horror de la nueva reclusión
de otro, y aquí de nuevo la extrañeza incrementará
la gravedad de la soledad.
3 de agosto
La moral sexual es un paliativo de los celos. Tiende a
evitar la comparación con la capacidad viril de otro.
Los celos son el temor a esta comparación. La tolerancia
de las ideas nace de la ilusión de que la verdad
es algo racional, mientras que en cuanto se acepta el principio
de que toda idea se basa en una elección inicial,
de que la voluntad es
el principal órgano del conocimiento, nos volvemos
intransigentes. Pensar esto o aquello es entonces censurable.
Raíz práctica del error.
28 de noviembre
Podría darse que los niños sean más
rutinarios que los adultos y que nosotros no lo entendamos
bien por la razón de que ellos viven en guerra con
los adultos y están forzados a celebrar sus hábitos
en secreto. En efecto, el esfuerzo de los adultos se
encamina a romper todos los hábitos de los niños,
sospechando en ellos un núcleo de resistencia y de
anarquismo. Pero en el campo donde los niños disfrutan
de relativa autonomía (los juegos), es evidente su
rutinareidad -su afición al rito ya la fórmula,
su superstición en torno a los lugares, etc.-, que
adquiere también el inconsciente valor de una reivindicación
de independencia frente a los adultos.
Y como hacer-las-cosas-también-nosotros-pequeños-como-los-mayores
es difícil. Por la dificultad en sí y por
las sospechas de los mayores, el niño tiende a crearse
reglas en sus cosas, a volver a caer en el mismo carril,
a animarse con lo ya hecho. Recuerda tu costumbre de los
cinco años de llorar en cuanto te sentabas a la mesa,
por las buenas, sin motivo. Era una actitud cómoda
porque ya estaba experimentada y era una actitud tuya.
1940
23 de febrero
La grandeza inhumana de Shakespeare se ve, más que
en su obra, en el hecho de que murió dejando inéditos
dos tercios -entre ellos Antonio y Cleopatra, Macbeth (?),
muchas comedias, etc.
Esto es tan enorme que entran sospechas de que a comienzos
del siglo XVII no estaba aún bien difundida la mentalidad
«editora» y se creía que se había
legado a la posteridad una obra cuando se había escrito,
simplemente. Pero, entonces, ¿cómo explicar
los textos en estado de partes de actores que Shakespeare
sabía que dejaba corruptos y corruptibles? y no puede
decirse que le haya faltado tiempo y oportunidad para ocuparse
de ellos.
Hay aquí una sabiduría que confina con la
ironía cósmica. Un gesto sobrehumano.
16 de abril
Debe ser importante que un jovenzuelo siempre consagrado
a estudiar, a pasar páginas, a quemarse las cejas,
hiciera su poesía en los momentos en que salía
al balcón o bajo un matorral o sobre un montículo
o entre verdes terrones. (Silvia, Infinito, Vida
solitaria, Rememoranzas.) La poesía no nace del our
life's work, de la normalidad de nuestras ocupaciones, sino
de los instantes en que alzamos la cabeza y descubrimos
con estupor la vida. (También la normalidad se convierte
en poesía cuando se hace contemplación, es
decir deja de ser normalidad y se convierte en prodigio.)
Así se comprende por qué la adolescencia es
gran materia de poesía. Se nos aparece -a los hombres-
como instante en el que aún no habíamos doblegado
la cabeza bajo las ocupaciones.
19 de abril
Las generaciones no envejecen. Todo joven de cualquier
época y civilización tiene las mismas posibilidades
de siempre.
El Imperio no cayó por decadencia de la raza (y
esto es tan cierto que las generaciones contemporáneas
y posteriores a las que vieron caer el edificio político,
construyeron uno espiritual -la Iglesia Católica),
sino por las cambiadas condiciones económicas y sociales
que desplazaron las fuerzas (anquilosis económica,
descentralización provincial, entrada de los bárbaros,
etc.)
5 de junio
El dolor hace vivir en una esfera encantada y ensoñada,
donde las cosas cotidianas y triviales adquieren un relieve
temible y thrilling [sobrecogedor], no siempre desagradable.
Da conciencia de un alejamiento entre la realidad y el alma;
nos hace
remontarnos y nos deja entrever lo real, y nuestro cuerpo,
como algo remoto y extraño a la vez, y ésta
es su eficacia educativa.
La realidad de la guerra sugiere este sencillo pensamiento:
no es doloroso morir cuando mueren tantos de tus amigos.
De la guerra nace el sentido de grupo. Bienvenido.
9 de junio
Quien tiene una pasión dominante, odia en función
de ella al género humano, porque todos le parecen,
con relación a su pasión, rivales o, al menos,
resistencias.
12 de junio
La guerra eleva el tono de la vida porque organiza la vida
interior de todos en tomo a un esquema de acción
sencillísimo -los dos campos- y la idea de la muerte
siempre a punto en ella implícita proporciona a las
acciones más triviales un sello de gravedad más
que humana.
3 de julio
Todo este hablar de revoluciones, esta manía de
presenciar acontecimientos históricos, estas actitudes
monumentales, son consecuencia de nuestra saturación
de historicismo, por la cual, habituados a tratar los siglos
como las hojas de un libro, pretendemos oír en cada
rebuzno de burro el tañido del futuro.
Se ha producido un desdoblamiento de los pueblos y no sólo
de los individuos.
Además, al verlo todo bajo especie de historia, juzgamos
por ideas, por abstracciones, que deben triunfar o no, y
ya no sabemos qué es un hombre.
Esto es, hemos vuelto, por la vía de una ancha doctrina,
a los tiempos en que se odiaba el nombre enemigo, la más
religiosa de las barbaries. Pero hay una diferencia con
aquellos tiempos: no somos nada religiosos.
6 de julio
Se enseña solamente lo que infaliblemente es. (Las
técnicas, en efecto, son.) Por lo demás, para
enseñar una cosa, es preciso creer en su valor absoluto
-que exista incluso sin nosotros; que sea objetivamente.
15 de octubre
Las cosas se obtienen cuando ya no se desean. Para consolar
al joven al que le sucede una desgracia, se le dice: «Sé
fuerte, tómatelo con agallas; te acorazarás
para el futuro. Una vez les sucede a todos, etc.»
Nadie piensa en decirle en cambio lo que es cierto: esta
misma desgracia te sucederá dos, cuatro, diez veces
-te sucederá siempre. si estás hecho de tal
modo que ahora le has ofrecido un flanco, lo mismo deberá
ocurrirte en el futuro.
Tipología de las mujeres: las que explotan y las
que se dejan explotar. Tipología de los hombres:
los que aman el primer tipo y los que aman el segundo.
Las primeras son melifluas, educadas, señoras.
Las segundas son ásperas, mal educadas, incapaces
de dominarse. (Lo que nos torna toscos y violentos es la
sed de ternura.)
Ambos tipos confirman la imposibilidad de comunicación
humana. Existen siervos y amos, no existen iguales.
La única regla heroica: estar solos, solos, solos.
Cuando pases un día sin presuponer ni implicar en
ninguno de tus gestos o pensamientos la presencia de otros,
podrás llamarte heroico.
O de lo contrario ser Cristo -o sea aniquilarse. Pero lo
has dicho ayer -nadie renuncia a lo que conoce- y tú
conoces demasiadas cosas.
17 de octubre
No se desmiente la propia naturaleza.
Has querido hacer una cosa fuerte, huir como el estoico
que se domina, y te has puesto en una situación tal
que ni has huido ni gozas ya de la natural compañía
de antaño.
La lección más atroz de esta otra patada
es que no habías cambiado en nada, no te habías
corregido en nada, después de dos años de
meditación.
Esto para quitarte también el consuelo de que puedas
aún salir de este pozo mediante la meditación.
20 de octubre
Tu pena particular --que es la de todos los poetas- consiste
en esto: que por vocación no puedes tener sino un
público, y en cambio buscas almas gemelas.
Los artistas interesan a las mujeres no en cuanto son artistas,
sino en cuanto tienen éxito en el mundo.
Es natural. Casarse es hacerse una posición, ¿y
qué hombre -el más altruista- se emplearia,
teniendo posibilidad de elección, en una empresa
no sólida? Así proceden las mujeres, y hacen
bien.
Hasta sacrificarse (o renunciar) es un problema de astucia.
Hablas siempre de astucia precisamente porque naciste para
todo lo contrario.
Lo que diferencia al hombre del niño es el saber
dominar a una mujer.
Lo que diferencia a la mujer de la niña es el saber
explotar a un hombre. (El segundo grupo de mujeres -del
15 de octubre- es en sustancia el grupo de las niñas
hasta tal punto que se trata de almas incapaces de autocontrol.)
Y además: Niños o Adultos nacemos, no nos
hacemos.
Y ahora consuélate.
- Leer El oficio
de vivir I -
- Leer El oficio
de vivir II -
- Leer El oficio
de vivir III -
- Leer El oficio
de vivir V -
(1) Gertrude Stein. (N. del E. I.)
(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese
El Oficio de vivir, editado por Seix Barral. En los sucesivos
números de Enfocarte.com continuaremos editando algunos
fragmentos de este libro.
(**) Poeta y novelista italiano. Nace el 9 de septiembre
de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo) y es el último
de cinco hijos de una familia pequeño burguesa de
origen campesino. Cuando sólo tiene seis años,
su padre muere. Cursa estudios en Turín y, entre
sus profesores de la escuela media superior, cabe señalar
a Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista
de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci.
En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt Whitman;
en esa misma época, empieza su actividad de traductor
con "Moby Dick" de Melville y "La risa negra"
de Sherwood Anderson para la editorial Frassinelli. En 1934
es nombrado director de la revista "Cultura".
En mayo de 1935 es detenido por motivos políticos
y es confinado en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a
Turín y publica el libro de poesía "Lavorare
stanca". Durante la guerra, se refugia con su hermana
en Serralunga y, cuando aquélla termina, se inscribe
en el Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior
destacan las siguientes novelas: "De tu tierra"
(1941), "La playa" (1942), "El camarada"
(1947), "La casa in collina" (1948), "El
bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas"
(1950); también cabe recordar el atípico "Diálogos
con Leucó˜" (1947), las poesías
de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos"
(1951) y el diario "El oficio de vivir " (1952).
Víctima de repetidas crisis depresivas, Cesare Pavese
se suicida el 27 de agosto de 1950 en un hotel de Turín,
ingiriendo doce sobres de somníferos.