Transferir en la obra la percepción es una de las
preocupaciones básicas en el arte. La representación
pictórica podría ser, entre otros aspectos,
un medio para cambiar la percepción del espectador,
un camino para dar forma y considerar algo que verdaderamente
no existe. Ulla Rantanen (Keitele, 1938) combina representaciones
plásticas prácticamente fotográficas
con bosquejosos pero precisos trazos. Divide su espacio
de manera ilusoria, confundiendo el ojo del observador,
obligando a detener y agudizar la mirada en la profundidad
de la obra. La alternada pintura borrosa crea una atmósfera
persuasiva, cortada por una fuerte luz, o el halo de un
movimiento. Su trabajo es más que percepción,
es la impresión total de una situación efímera.