Selección
de Jorge Enrique Adoum (*)




Virgen

Sublunar, yacente, subyacente doncella
te enamoraste de la piel y no de la llaga
del que gritaba debajo de la herida.
Lastimándote podías parecerte al merecido.
Sangrandote, ¿ iba a seguir durmiendo el tigre
todavía azul de tu deseo, tu inconfesable
tigre?
Le llamabas con tu vocación
de sed culpable que bebía en tus manos,
decías querer ser feliz en su debajo
y que nunca tendrías otro esposo
"Te he sido fiel, señor"
No sé
cuándo te echaste los cerrojos, dónde
me quedé amándote por encima del hábito
esperándote a que fueras un poco más
desnuda, no tan niña.
Tal vez
no me debías fidelidad ninguna, con él
no era pecado aquello que conmigo,
pero en cada altar encuentro tu fotografía
con muchos más vestidos y con una aureola
que veo sólo yo, subterráneo.

Coinciobedencia

acabo de aprender que un grupo puede ser uno
sea que no estoy tan solo como creía
que me hago compañía sin saberlo
pero mis otros yos me aburren tanto
que siempre vale más estar solo
que mal acompañado
y así volvemos otra vez a fojas uno
y de paso no violo las disposiciones
del estado de sitio en que vivimos

Americanismos

Como si aquello también no hubiera sido
sino cuestión de tragos
espartáquicos proyectos de heroísmo
incitaciones del amar océano
la obra misteria que no se había escrito
y despertáramos a forceps o a tirones
con una espantosa resaca para siempre
llámase perseguidora guayabo cruda
goma ratón chuchaque cuerpomalo
según el país donde nos subdesarrollan mucho
(en los otros gueule a hangover)
llámase la vida para ser más claros

en el principio era el verbo

te número te teléfono aburrido
te direcciono (callo caso y escalero)
y habitacionada ya te lámparo te suelo
te vas te enfósforo te libro
te disco te destoco te desvisto desoído
te camo te almohado enciendo descobijo
te pelo te cadero me cinturas
nos trasvasamos labio a labio
me embotello en tu adentro
nos rehacemos te desformo me conformo
miltuplicada tú yo mildividido


las vidas comunicantes

fue a trabajar con sabor a malanoche
el jefe lo trató como a comunista y negro
se comió un sandwich de jamón flaquísimo
volvió a la oficina cárcel o perrera
hablabló de qué para qué con quiénes
escribió las mismas cartas de ayer para algún día
fue al banco a mendigar un saco dos meses medicinas
lo maltrataron en los transportes públicos
y avanzó a pie bajo la lluvia espesa
pero ella lo llamó en la noche y le leyó lo escrito
"fue al trabajo maltrabajado por la malanoche
recibió en la cara jazos de su jefe
se comió un sandwich de huecos y vacío
volvió buey involuntario al materreses
habló de todo y nada con uno y con ninguno
escribió cartas de otro para otros otros
en el banco lo trataron como al tercer mundo
en los transportes públicos nadie habla con alguien
cruzó esta noche la vida bajo la lluvia llena
y preparó la fiesta de la carne doble
(esto es también autentiúnica dura verdad de poesía)"
entonces él supo que siempre había sido
un pocoautor de todos sus poemas.

*

hizo la cama que revolvió la noche
lavó las tazas del desayuno flaco
pasó el aspirador de un trapo por la casa
lavó la camisa las medias los pañuelos
preparó el almuerzo para sobremorir la tarde
lavó los platos los cubiertos inservibles
cosió botones en los pantalones lánguidos
hizo tiempo para hacer compras para hacer comida
y lavó las cacerolas de lo ya vivido
per él la llamó en la noche y l leyó lo escrito
"rehizo la cama que deshizo la noche
lavó en las tazas los sorbos los bostezos
aspiró el polvo de las cosas de la casa
lavó el olor de ambosdós pegado a su camisa
¿fue reina una mañana siquiera en la cocina?
prolongó en la mesa los plazos cotidianos
lavó en las cacerolas los restos de futuro
le puso unos botones a falta de monedas
fue a la carnicería iglesia limpia
y preparó la doble fiesta de la carne
(esto es también únicauténtica verdadura de poesía)"
entonces ella supo que siempre había sido
un pocoautora de todos sus poemas.


Tras la pólvora, Manuela
(Fragmento)

Duermes dorada y desguarnecida, sitio
de mi próxima batalla. Igual duerme
el continente: el amor en reposo, lomo
animal en la espuma.
(Si esa noche -melosa
hamaca la noche de Jamaica- la cuchillada a ciegas
me hubiera hallado de perfil el corazón, no te habría
encontrado, y solo habría sido decepcionante
cadáver incompleto, mitad de asesinado).
Pero esta noche, tú bocabajo -yegua al galope
arrancándole al sometimiento los frenos en pedazos-
me abandonas tu dura rosa hendida, no hay
peligro, y mi destino en ti tiene lugar.
Tú bocarriba -nave que arremete
su proa contra el viento injusto-
me confías tu tajamar de pelo, y no hago la paz:
yo sé que ambos, continente y muchacha, no están
en retirada: acumulan revueltas bajo el sueño,
sedes sin prisa por saciarse, sangres maniatadas,
y estallarán pidiendo más combate al desayuno.

***

Afuera sigue la ciudad y yo renuncio
a su fulgor debajo de tu lengua. Parezco
triunfador y rehén tu campamento: allí
se me adhiere tu venda de muslo fiel
y urgente, y me muerde tu llama:
ocupación de un adiós en vacaciones.
La historia se quedó en el traje, tirada
por la noche en una silla, pero desnudos
sólo quiero ese nombre que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua a dos ombligos
y ese mapa de venas donde no me extravío.
Contemos en la mañana las condecoraciones
que nos dejó la noche con sus mordeduras,
cúbrelas con el despojo usual de mi camisa,
vísteme de solitario, de viudo, de soltero,
y devuélveme a los demás (anoche me olvidé
de su abstinencia al entrar en tus anillos),
y niéguenme tus abras, écheme
tu forma, rehágase con una sola espalda.
Y que pueda yo salir -lunes de cada día- a completar
la libertad entre los dos, cópula apenas comenzada.


El amor desenterrado


La Dra. Karen E. Stothert, profesora en la Universidad de Fordham, en Bronx, Nueva York, acompañada de Paula Rogasner, de la Universidad de Guayaquil, y de Eugenia Rodríguez, Marcelo Villalba e Iván Cruz, de la Universidad Católica de Quito, con los auspicios del Museo Arqueológico del Banco Central del Ecuador, descubrió en la Península de Santa Elena, provincia del Guayas, un cementerio paleoindio –el más antiguo del Ecuador y uno de los primeros de América (8.000 a. de C.) con varias clases de entierros y de ofrendas. Un excepcional hallazgo fue el de los llamados “amantes de Sumpa”: dos esqueletos ligados en actitud amorosa sobre los cuales se han colocado algunas piedras, al parecer después de su muerte.

(De los periódicos)

Cuál de los dos murió primero
callando ante la verdad de los cuerpos que dialogan
en esta antigua tragedia anterior a la tragedia antigua,
porque cómo se hace –avisen, habría que decírselo a todos-
para morir juntos sin desclavarse,
interminable hazaña nupcial no repetida
porque desde entonces ya no supimos cómo.Cuál pudo ver en el otro, espiándole por partes, la agonía,
en qué momento se truncó el arco que describe el deseo
antes de terminar con el vencedor besando agradecido la ingle en despedida
y quedarse así con la pierna detenida para siempre en el viaje a la entrepierna
(lentitud de quienes adueñándose del gozo se adueñaron del tiempo)
por donde pasa el tiempo áspero de las península con sus toallas de arena
cada mañana después de cada noche de ese ensayo general de los actos del acto.(¿O fue un acto inacabado,
palabra que la muerte detuvo en la primera sílaba,
tantas veces repetida por nosotros hasta ahora y tartamuda,
creyendo cada vez que es una muerte pequeñita,
contentos como quienes bailan esas danzas
cuyo origen ritual han olvidado?)Amaos por favor, seguid amándoos
vorazmente insatisfechos por los siglos de los siglos de los siglos,
no desatéis la inicial inmemorial amarra
porque qué nos restaría de esta amorosa e insolente estatua,
ni cómo iríamos a comprobar que álguienes se amaron
si de pronto estos huesos polvo fueran,
deshaciéndose en la tardía sacudida del espasmo
cien siglos después de haber comenzado apenas a tocarse con los dedos los labios
y nos quedáramos así sin pruebas
de que existió la eternidad un día.


Supersubdesarrollo

¿Dónde?
En un muelle del Sena.
¿Cuándo?
El último día del otoño.
¿Quién?
Un empleado del aseo de calles.
¿Con qué?
Una gran escalera de tijera y unas grandes tijeras.
¿Por qué?
Para cortar una hoja que aun no había caído.
¿Conclusión?
También he visto en otras partes
matar niños con ametralladoras.


Recuerdo de la bella

después de anísimos de quizases talveces ojalases
no quedan sino porqués nuncamases y tampocos
ya jamásmente la ísima
ya sólo la escorpiona
parasiempremente no sida
el puro postamor casi inamor amortajado
en la subalma o la desvida
diciembremente terminado


(*) Jorge Enrique Adoum. Poeta, ensayista y narrador. Premio Casa de las Américas en 1960. Ha publicado: Poesía: Ecuador Amargo (1949); Carta para Alejandra (1952); Notas del hijo pródigo (1953); Los cuadernos de la tierra (I-IV / 1952-1961); Relato del extranjero (1955); Yo me fui con tu nombre por la tierra (1964); Informe personal sobre la situación (1973); los 37 poemas de Mao Tsetung (traducción - 1974); No son todos los que están (1979); El tiempo y las palabras (1992); El amor desenterrado y otros poemas (1995).
Teatro: El Sol bajo las patas de los caballos (1972); Le soleil foulé par les chevaux (1970); The Sun Trempled Beneath the Horses’ Hooves (1974); Die Sonne unter den Pferdehufer (1979); II solo sotto gli zoccoli dei cavalli (1980); La sunida a los infiernos (1981), La montée aux enfers (1981).
Novela: Entre Marx y una mujer desnuda. Texto con personajes (1976); Entre Marx et une femme nue (1985); Ciudad sin ángel (1995).
Ensayo: Poesía del siglo XX (1975); La gran literatura ecuatoriana del 30 (1984); sin ambages. Texto y contextos (1989); Guayasamín: el hombre, la obra, la crítica (1997).
Puedes encontrar sus libros en Visor Libros

 

 



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