Poemas en marcha (*)
de Néstor Ventaja (1)



INAUSENCIA

Amigos marchan
todos mis muertos

Corre una serpiente
de gotas salinas
desde la cuenca
hasta el abismo
precipitado de los ojos.

Nadie aguarda
tras tu puerta
el silencio reina
sólo, casi, apenas
en apariencia.

Retumba un eco
de tu voz
en tanta voces
y sos mañana, hoy,
en cada acto.

 

Poesía es la revolución
perpetua de la lengua


AVELLANEDA

A Darío Santillán y Maximiliano Kosteki

Dicen que la historia es muy compleja
para mi la historia / se resume en una escena.
De un lado el pueblo en marcha y sus banderas ...

Un hombre abraza a otro en agonía,
la estación crece en uniformes. Dos disparos.
Desde el poder se enarbola la mentira.

Una y mil veces Darío se levanta
en cámaras, pantallas, noticieros
recibe el tiro de gracia y nos desvela.

La historia de a pie y sin maquillaje
la historia de un trago se desnuda
ante nosotros en una única escena.

De un lado el pueblo en marcha y sus banderas
en una estación cualquiera, en cualquier puente,
que se yo, por decir, Avellaneda.

PUENTES

Una lluvia de otras cuestiones
descobija la autopista
de tu rayuela sos
la que lleva esa vincha
levemente inclinada
sobre la mejilla ausencia
levantás la pancarta
con un agua de sueños
madreperla en los pechos
la lágrima sin prisa
alimenta el río.

Atravesamos un puente
entre tantos mundos
en la distancia edificios
luces aún replicantes
en la abandónica barriada
raíz de químicos danubios

y vos, niña gotera
un aro en el vientre
otro en los labios
esa expresión
dejada de todo.

Alguna justicia en el aire
sólo en el aire
encanto quebrado de sabernos
reconocernos y marchar
cada uno su grito
de silencios heridos.

SUS OJOS DE ANTES

Niña gotera
de luz, terca
resonancia sin espejo,
abandona al tráfico
la mano de su muñeca,
pasa a otras manos,
penetran en ella
dolores de la calle;
envuelta en palabras
con sabores adultos
asoma su soledad
en esta hora salva
de mi mirada rota
para saber si tengo
sus ojos de antes.


PATRI

Conectada a una máquina
Patri automatiza
telarañas
de recuerdos a punto
de suceder.

Cuenta la verdad
para que no le crean.
Viaja entre Retiro y Catedral
catorce veces por hora.

- “La vía es la vida
bajarse
de este tren suicida”.

Duerme en tránsito
mechera de calor
haciendo creer yéndose normal
oveja de oficina
faldera del poder
amor, de entrecasa

al borde de las vías
pre-siente, balbucea
una lengua desflorada,
tenaz susurra
en espaldas ciegas.

Patri habita escaleras
dónde
caen las certezas

reina traslocada
en los baños de las estaciones
trafica premoniciones clandestinas
y se equivoca nunca.


Cuenta por necesidad
sus palabras huellas,
pisadas en la mente;
socavones
conectados a la máquina
de los recuerdos ficticios.

Sus piernas tibias exhalan
visiones explícitas
en la fugacidad de la carne.

Hechicera de trasnoche,
tan verídica
cuanto caústica,
el génesis
de su propia civilización
reescribe pasional, indiferente.

Desde el fin de los siglos
ella es el
oráculo inmutable.

- “Tu destino
más alla del sentido
al deseo comparece”.

Vestida de miradas
excede la imagen
carne de carnaval porta
pedacitos de seres
entre la piel y el olvido.


APACIGUADORA SIN PAR


Respira poesía
tu látigo
matriz de oscuridad

Cuantas veces
desearía deshacerme
de tantos desgarros,
de tanta frenética pulsión;
atravesar
cada noche
desterrado
en los resaltos de tu piel.

Escuchar
sólo tu voz

apaciguadora sin par

de mi universo.


CIERTAS HEMBRAS

Ciertas hembras
exultan felicidad
más allá
de latencias febriles
exhalan fragancias viscosas
invasoras de retinas y sentidos
someten al bardo y al conciente
cortan en trozos los destinos.

Perfidias del sexo bien habido
con dolores de fuego
comprometen el cuerpo y el aliento,
paren hijos de otra especie,
se desentienden.

Algo les queda
aún vetustas
reinan en su noche sin fronteras
en la perversa edad
del agua en el estanque.


LA CASA ENTRE DOS MUNDOS

La casa de la abuela sostenida
en el aire escaso
de tiempo de la tarde;
mitad isla del Tigre, mitad barrio
Lugano de zanjas y baldíos.

- Dobranosh flisqui fli nanos.
(Lo escribo tal cual suena,
memoria de mi niño)

ese soplo de voz
de noches blancas
destierra en infancia todo invierno.

- Paraduji parpaduji astafasqui nadabasqui.
Los ojos cerrados
detienen el viento.

Abuela río, abuela barro
fina tajada de jamón
compartido
acontecer de una verdad.

La Europa guerra
borrada en nietos,
en la misma cama
donde parió a mi madre,
la muerte

apenas después
de la última
merienda de inocencia;
sólo para chicos ya
la niebla enlutaba la mirada
en la humanidad de nuestro cuadra.

De esa mujer
alguna fe
para creer imposibles
mas allá del mar,
de las lenguas y los pueblos
el cuchillo rasga la feta,
desmiente su textura,
la abuela guarda la pieza,
casi intacta,
leve, intangible,
manos de pergamino,
muy blanca y dormida
-beso de nube-
en esa caja
de madera marrón.


NEBULOSA

En nebulosa su primer
día de clases
sin preescolar ni jardín
apenas unos palotes
para empezar a aprehender
la soledad en compañía.

¿A qué edad
en el galpón de las sombras
se defendió
de su madre con un palo?
¿A qué edad aquello
de lo que ni siquiera acá
se habla?

Alguna incierta tarde
murió su abuela
y mucho después
o al mismo tiempo
los compañeros adoptaron
la inexplicable costumbre
de desaparecer.

A veces le digo,
pibe,
porqué no te moriste ahí?

Ese niño de ocho o doce
al que no sé mirar a los ojos
balbucea cualquier
fantasía inteligible
y de nuevo a cazar sapos
hacerlos fumar
hasta que escupan estrellas.


TRAZOS

trazar un mapa
de nuestro pequeño universo
desarrollarlo
en el retorno de tu piel
llevarlo
hasta su extremo infinitivo
sin querer
evitar que cambie.


TUS ANZUELOS

Tus anzuelos
morderán mis manos
hasta que ya
no pueda mover los versos
hasta que aquel
cuerpo entregado a la corriente
regrese mandamiento
cuando poesía no estés.


ARTE UTOPICA

Multitudes empapadas
por el tiempo de la vida
mirada a mirada
construyen horizonte

El trabajo inútil
de reconstrucción de un vidrio
partido al estallido
realizado porque sí
sin propósito forense
durante días y meses
una pequeña astilla capaz
de dar sentido a ese universo
con su ausencia determina
la continuidad del intento
y cada fragmento exhibe
su identidad con sangre
se van pegando
los pedazos coincidentes
mientras crece la esperanza
en que esta constelación de reflejos
vuelva a ocupar su lugar
en ningún cielo.


EXCESO

Parálisis a partir de la mirada,
antesala de un desequilibrio.
Otra vez indigencia. Exceso.

Ella es la más bella
falsificación de la belleza,
muerte efímera, plenitud de un segundo
¿seguiré muriendo en el siguiente?

la huella borrada permanece, niña,
en una enorme estación abandonada
trepada al recuerdo de los trenes,
un boleto a todos los posibles.

Demasiado sentido. Exceso.

Por la reja de una ventana
enclavada a ras del suelo
ritmo, cadencias, la calle penetra
en un universo estéticamente definido
no es cuestión de representar:
lo único real es el lenguaje.

Mi cuerpo nace viejo en una telaraña,
sótano de edades superpuestas,
ella me clava con dardos a su piel.
Ella sabe el horror. ¿Todo es horror? ¿Ella?


PERRO DE LA BELLEZA

Querés que juegue tu juego
y soy un perro viejo
encariñado a sus pulgas.
Querés que juegue tu juego
como si fuera el segundo
(debería decir el primero, pero,
trato sin éxito alguno de eludir
la persecución de una rima).

Ultimamente mi mejor literatura
la escribí para vos
mas no te das cuenta
y querés que juegue tu juego
de gato revolcado en el espejo,
querés que sea real y me consuma
en la fugacidad de un goce
que mi demora volvía
repetido y perdurable.

Te doy gracias por la inspiración
fue divertido
mientras no hubo reglas
y hasta conservaré por cábala
la memoria de uno
de nuestros encuentros.

Sin más, atentamente,
me despido y celebro
nuestra última vez
con este poema:

Belleza al descubierto
garabateada en el margen
de una lágrima azul

piel de travesía
puerto de un despertar
anhelado y desconcertante

verdad eterea y carnal
mujer recién levantada
y sin el discurso puesto.


TRINCHERAS CON LOS DIENTES EN LA MANO

él borra la memoria de sus discos
mirar hacia afuera es ver nada
las pálidas paredes del pasado
un ruido débil de latas en el aire

ella llora sobre un guiso de preguntas
trepa edificios, repta el ruido
este invierno de años se repite
por calles, balcones, avenidas

mientras queman los libros en el living
boca a boca la vida vuelve ruido
con un gesto de piedad tras mil heladas
las voces se proclaman en revuelta

él le pasa la máquina a las plantas
hay orden de matar, de meter bala
ella abre las canillas y es un río
el gas en las gargantas y en el alma

ese mar del dormitorio donde arrastran
un fuego encendido en cada esquina
tanto invierno de furias postergadas
tanta marcha de banderas y fracaso

por falta de un nosotros, de un te amo
por miedo, por poder, por privilegios,
persianas adentro de si mismos
trincheras con los dientes en la mano.


CIUDAD

La ciudad, campo
santo, blanco, inmaculado,
inoculado de canas, alfileres y mercados;
esqueleto construido con deshechos,
pompas y oropel a flor de tierra
gusanos
en el fondo de la hamaca
largas siestas
de estos y aquellos
savia
al antojo derramada.

En las barrancas del Bajo
en las villas escondidas por pudor

toda vez que el pueblo
Ay!..., el pueblo!
¿Puede ser dicho el pueblo en los dos mil?

arma en la baraja
un juego decente,
la historia
la encuentra
- ciudad, paraje, pampa, pajonal –
virgen al día anterior al nacimiento, cuerpo
tan joven asusta
soñar empiece a hablar
después del sexo.

Cualquier verdad (la verdad, otro fantasma)
en las calles
arbitraria
en tanto trascendente,
huye al laberinto
de un futuro
anterior
al hormiguero y la colmena
el río arrebataba por el bajo,
desedificados los dockes y en el centro
unos chatos arroyos
amasados
cascotes de mezclas indigentes.
Riachuelo empetrolado,
turbio sopor de entrañas marginales,
unitaria avenida
del manco Paz
país
de moles huecas
con vocación identitaria,
adictos espectadores
formateados a décadas
de bastones abanicados y circo.

Microcosmos adúltero,
geografía hipertensa,
millones anónimos,
brazos prescindibles,
sin rostro
interior.

Pulso de un espacio
al borde del vacío
con todos los ídolos
caídos
con todos los nombres por nacer.

Una ciudad,
cualquiera,
pero esta.


(*)Ciudad y Patri corresponden a Islario Sudeste (Ediciones del Dock 2001), el resto son poemas inéditos.

(1) Néstor Ventaja (nestorv@fibertel.com.ar) vive en Buenos Aires. Edita, junto a Eduardo Méndez, El Versófilo -Mestruario de Poesía-, de distribución gratuita. Néstor Ventaja
-Implicado por "Carta de Ciudadanía Ficcional" (Buenos Aires, 2000, Poemario de edición frustrada por el Autor).
-Islario Sudeste, Geografías superpuestas con recurrencia en Buenos Aires, (Buenos Aires, 2001, Ediciones del Dock).
-Coautor material de "El Versófilo, Mestruario de Poesía, Cerebraciones e Inexplicancias" (pasquín de circulación under de la ciudad de Buenos Aires).
-Identificado como conductor de los ciclos de Poesía y Canciones "Palabra al Descubierto" (Plaza José C. Paz) y "Trovas Bizarras" (C.C. El Aleph).
- En los últimos tiempos se lo encuentra vinculado a la traducción de poesía italiana.

 



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