La relación entre la realidad y la obra de Kimmo
Pyykkö (Lahti, 1940) aparenta ser en ocasiones compleja,
sin embargo, la utilización de modelos para sus composiciones,
ya sean objetos o personas, son siempre reales. El grabado
de los rasgos de los cuerpos y modelos mediante su impresión
física sobre el material que conformará el
molde, otorga elementos de cotidianidad hasta en sus obras
más abstractas. No obstante, la verdadera realidad
de sus obras se encuentra en si mismas, en la aportación
de personalidad por parte del espectador y su concepción
como imágenes de adoración.