- Leer: Desvío de horizonte
de Mahmoudan Hawad -
Cuando uno quiere hablar con Hawad (Sahara Central,
1950) - así desea y nos insiste que lo llamemos
-, todo está dominado y poseído por un
hilo de tensión que radica en la rebeldía
que lo llena. Y esa rebeldía esta orientada más
que a controvertir con los otros a develar y aclarar
el horizonte para así poder ver de nuevo la esencia
y el símbolo de la palabra profética.
Profecía es lo que se halla como arena y piedra
entre el silencio y la soledad. Poesía y profecía,
es lo que encontramos en él, que bordea y presenta
en una maravillosa y natural tensión, que lo
posee y domina su mundo y su realidad. Caminar en el
desierto no es lo mismo que caminar en la ciudad, y
el silencio de la ciudad no es el mismo del desierto.
El desierto es para Hawad un cosmos. Y por eso mismo
es esencial para él conocerse y re-conocerse
dentro de su tradición cósmica y desde
allí nos habla. Testamento es su palabra para
los otros hombres del desierto, para los “Bebedores
de brasas”.
Hawad vive en París y nos incrustamos entre
el desierto y las ciudades para hablar con él.
Nomadas en la ciudad y en el desierto mientras hablábamos
y Rafael Patiño, en el Gran Hotel, durante la
realización del IX Festival Internacional de
Poesía, Ciudad de Medellín; nos traducía
a ambos. Traernos el oasis a todos, es misión
y tarea del poeta.
Hawad, ¿podría hablarnos un poco
sobre lo que para Usted es, debe ser y para que sirve
la poesía y su importancia o no, en el mundo
actual, en el cual parece que lo principal continua
y continuará establecido de una manera determinante
sobre el poder económico y político, y
que hace de lado cualquier relación con lo poético?
Quiero responder de un modo distinto. Yo no voy a responder
para que sirve la poesía sino para qué
debe servir la poesía hoy en día. La poesía
hoy al final del siglo XX debía ponerse como
un guerrero al servicio de la investigación de
una nueva lengua, para nuestro dolor, para nuestro desgarramiento
y para nuestra frustración. Un pensamiento contra
las anomias, encontrar una lengua, una acción
radical, rápida y que corte esta anomía,
este caos social en que estamos, el caos en que vivimos,
el caos político.
La poesía debiera elevar la mirada doblegada
de mujeres y hombres, y mostrar otro horizonte, utópico,
magnífico como un blanco innacesible pero accesible
al mismo tiempo. Por eso hablo la lengua que hace eco
a nuestros problemas y a nuestras frustraciones. La
poesía debería ser hoy una guerrilla contra
la anomía, como te lo he dicho ya; contra lo
impensado, contra el vientre, contra la lógica
del estómago, para entrar en la lógica
de la mirada y que es necesario, que la poesía
sea para ello polivalente, y allí mismo también
que debería ser una guerrilla contra ella misma,
para que encuentre su propia lengua, es decir, que este
siempre a la búsqueda de las expresiones que
sean materia viviente.
Nosotros hallamos que su poesía llama
e invoca tanto a la rebelión, la revuelta como
a la revolución en todos los ordenes. Es una
protesta y un rechazo contra la dominación y
la esclavitud del hombre por el hombre. ¿Cómo
enfrentar esa realidad ante en la que nos vemos abocados?
Para mí la revuelta es muy necesaria en sentido
total. Es una forma de la transgresión y es por
eso importantisíma para la vida. La transgresión
del orden delirante, de la incapacidad y de la dificultad.
La vida cada día es transgresión del dogma
de la muerte. La muerte es un dogma desde el nacimiento;
pero la vida no es un dogma es una negociación
cotidiana. Es decir, un proceso de transgresión
del dictado de la muerte. Entonces es por ello que la
revuelta en este sentido es indispensable, porque la
vida es así, la vida transgrede los límites
para transformar el absurdo dictado de la muerte. Y
siendo la vida una revuelta es una revolución
porque transforma la muerte en vida cada día.
Por ello tanto la revuelta como la revolución
son importantes. Pero la revolución cínicamente
concebida puede convertirse en una mentira.
La revolución es importante si tiene como condición
la de seguir la regla de transformar las cosas, que
no es devolver una situación, para que tú
te aproveches o te instales, sino que la revolución
es un proceso que debe continuar cada día para
transformar la vida y mantener las cosas en constante
cambio. No se trata de derrocar al rey por derrocarlo,
para después convertirse en otra muerte y en
la muerte misma, sino que es necesario asesinar la muerte,
no para tomar su lugar, sino para poner en su lugar
la vida. La esperanza de la vida es que estamos condenados
a morir.
En la medida en que Usted ha ido dándole
forma y por que no, dándole un destino a su poesía,
y que es más que un oficio formal, que tiende
y lleva a rodear la palabra y el cuerpo de una transmisión
de lo profético ¿cuál es el primer
instante de su vida en que percibió la poesía
y se asumió como poeta?
Ella en mí se dio como una reacción fulminante.
Y ocurrió en mi infancia, pero eso no se puede
expresar de una manera verbal. Yo lo expresaba por un
deseo de excentricidad del extrañamiento a través
del pensamiento. Es decir, por una manifestación
del otro mundo de la otra poesía que no puede
ser revelada. Es eso lo que me llevó a descubrir
y a querer desde la infancia el pensamiento libertario,
para desarrollar la fuerza de eso que fue la revelación
y la revelación fulminante.
Para tomar el otro lado, el de la reacción y
para poder desarrollarla, para tratar de reunir ambas
en una sola, he tenido que armarme de dos comportamientos:
el del guerrero chamánico, del guerrero en el
sentido del que va al combate físico y el otro
es el que va al combate psíquico. Pero otro es
el comportamiento del que hablo, aquel de la tentativa
de interceder entre el mundo fulminante de donde proviene
la poesía. Estos dos comportamientos no son más
que las dos caras de la misma figura.
De tal forma que fue necesario hacer un trabajo sobre
mí mismo en el que era necesario resolver y comprender
los dos lados de la misma figura y que esta figura nueva,
que yo llamo gesto, aparece con el cuerpo, ocurre en
nuestro propio cuerpo y hacer entonces que nuestro cuerpo
no sea devorado por el mundo exterior.
Este cuerpo, no es un cuerpo físico sino psicofísico,
y eso quiere decir para mí: la pasión
que esta al servicio del cuerpo y no el cuerpo al servicio
de la pasión. Y este es un trabajo de largo análisis
psicológico, utilizando la fuerza del guerrero
thuareg y uniéndolo al guerrero místico
que no combate con las armas sino con el pensamiento.
Observamos que en su poética es predominante
la relación entre la poesía y el pensamiento,
que están vinculados y articulados más
que por una racionalidad por intensidad de la intuición,
que no oscila entre la certeza y la incertidumbre. O
como dice Saadi de Shiraz “si un derviche permaneciera
en estado de éxtasis, se fragmentaría
en ambos mundos” ¿Cuál, cómo
y desde donde se da esa relación?
Yo parto de la filosofía Thuareg , que carece
de los principios de alteridad y de identidad occidental.
Para mí el sufismo es la alteridad de mi identidad
filósofica. El sufismo es la alteridad de nuestra
filosofía, ya que para nosotros el mundo debe
tener otro mundo alterno. A partir del momento en que
obtengo la alteridad por el sufismo, obtengo lo que
yo llamo el arma convertible, flexible e implacable.
De allí que el lenguaje no tiene necesidad de
dirigirse a su alteridad sino más bien habla
un lenguaje que a la vez son su alteridad y su identidad
en un solo cuerpo y una sola palabra, es esto lo que
yo llamo poesía.
Es a partir de estos conceptos que hago y construyo
mi poesía. Entonces yo veo que la poesía
es el fin de la contradicción: la afirmación
de nuestros actos y nuestros gestos. Es por eso que
yo lo llamo implacable. Cuando yo hablo de poesía
no soy capaz de divorciarla de estos conceptos. Es la
forma de decir o hacer las cosas fuera del laboratorio
y por fuera de la búsqueda de estrategias, es
en realidad un paso al acto, y este es a menudo como
una parábola. También concebido entonces
como algo que hay que ejecutar y que se ejecuta simplemente.
Las palabras se acaban, pero el acto se da. No solamente
la palabra y el gesto, hay que pasar al acto. Es por
ello por lo que el sufísmo, para un sufí,
cuando llega a esta etapa mental él hace un llamado
a otras expresiones que están en la misma medida
que o del acto.
Y estas son: un poema, un aforismo o un sonido salvaje,
literal. Un gesto caligrafíco, una danza extraña.
A partir de ello, de esa etapa, la expresión
que no es la comunicación, no necesariamente
tiene que darse para otro, sino para otro sí
mismo. Por eso lo que es necesario encontrar es encontrar
los actos que van a transformarse como ladrillos para
la construcción de otro pensamiento. Es decir,
la educación que yo he seguido, sea thuareg o
sufí es una educación que intenta dar
al pensamiento de cada persona su propio pensamiento.
Darle las herramientas de su propio pensamiento y como
tal no se le da el pensamiento, sino que se le dan las
herramientas para que él lo haga por sí
mismo, para que él piense de una manera original,
de una forma individual. Entonces es por ello por lo
que mi poesía, mis actos, mis Furigrafías
(Grafías del furor) son la misma cosa. Yo no
les doy a esas personas el pensamiento, el esteticismo
sino que les doy reacciones, acciones, para que él
también reaccione de modo diverso a su mundo,
a sí mismo. Por que lo que me interesa no es
lo que el otro, piense o sueña como yo, sino
entregarle los útiles: su propio sueño
y ensueño. Yo no necesito súbditos ni
esclavos.
Una de las cuestiones que podemos abordar en
este momento, podría ser la ¿para Usted
como se manifiesta y expresa la correspondencia entre
el mundo real, el tiempo y el espacio. Y si esto tiene
ó no una referencia en lo que hermosamente decía
Ibn el-Arabi: “El amante común adora un
fenómeno secundario. Yo amo lo Real”?
De entrada la realidad es la fragmentación de
mí mismo y del mundo. Las cosas están
fragmentadas. Todo cuerpo social o físico esta
fragmentado y es necesario que el encuentre su origen,
y ese origen es el otro pedazo de mi cuerpo lo que le
falta. Esta realidad esta circunscrita en un tiempo
y un espacio, que son nuestras propias concepciones.
La realidad de la fragmentación tiene su propio
espacio y tiempo, que son fuera de la realidad del conjunto.
Entonces el tiempo y el espacio en general son nuestras
propias concepciones, es decir, el concepto y la concepción
del conjunto.
Yo establezco una especie de recomposición y
es a partir de ello en el caso del tiempo el concepto
no es lineal, es un concepto cíclico. El tiempo
es un concepto móvil, nómada y cíclico.
De allí entonces el espacio no es permanente
es como el tiempo, porque el espacio no es más
que un espacio mental, que nomadiza con nosotros; luego
no existe ni espacio ni tiempo, porque ellos no son
más que concepto, ya que son cíclicos.
Tiempo y espacio están en el espacio efímero,
pertenecen al efímero espacio-tiempo que separa
los ciclos. En el retorno del ciclo no hay espacio-tiempo,
excepto en el ínfimo instante cuando los itinerarios
se cruzan. Es decir, que para tí, que para mí,
no existe la existencia y no hay tiempo ni hay espacio,
salvo cuando los dos itinerarios se entrecruzan, es
allí donde se da el concepto de tiempo y espacio.
Es allí donde vuelvo a mi poesía, a mí
mismo que siempre es la búsqueda del otro, para
que él sea simplemente mi compañero. Y
esto ocurre allí donde el ciclo acaba y se entrecruza,
en el instante efímero del que hablo. Es ahí
donde nace el cambio. Por eso el concepto tiempo-espacio
no existe sino en el momento en que son intercambiables
con aquel y aquellos de las otras personas, con su tiempo
y su espacio. La otra forma es abstracta. Realidad e
irrealidad son conceptos.
Ya hemos hablado de sus relaciones con el sufismo.
Entremos ahora a hablar un poco sobre su experiencia,
si así la podemos llamar, de nomada y su nomadismo.
Y sí el camino del nómade es el de La
Meca o el de sí mismo, que es también,
a nuestro modo de ver la experiencia del poeta.
La Meca es el nombre de la certeza musulmana. Ir a
la Meca es ya ser nómade. Es decir, él
ha escogido el camino del nomadismo, porque va a seguir
una vía que lo lleva a la movilidad de la vida,
donde toda cosa es móvil y libre. Y esto es porque
esta ruta, este camino es el que le enseña a
caminar. Por esta vía jamás llegará
a la Meca, porque él mismo es el templo, él
es su propio templo y él está sobre la
vía del vagabundaje del espíritu. El espíritu
es un vagabundo, entonces el nomadismo que es la movilidad
es la vida; pues la vida del nomadismo es la vida del
espíritu y los sueños.
¿Como podrían prosternarse sobre la muerte
que es la sedentarización del espíritu
que es la Meca? Ya no serían nomadas. Los dioses
no tienen Meca. Dios no tiene Meca, pero Dios, sí
existe. Él es más bien el espíritu,
él es el nomada. El nomada está siempre
en busca de la fusión con su propia realización,
que no es otra que la realización del espíritu.
Porque el espíritu está siempre en la
búsqueda, por medio del pensamiento o del cuerpo
o de la forma o del gesto o del acto que lo realizará,
y todas estas formas son una sola forma, con un entorno
que fluye, no definido.
Eso es la búsqueda del acto de la forma que
corresponde exactamente a su propio pensamiento, pero
como esto es imposible es también posible y entonces
es necesario mantener, halar, retrotraer con la cuerda
del nomadismo del pensamiento. Y esta cuerda al mismo
tiempo está atrás de nosotros, nosotros
la halamos, nosotros somos los haladores de los horizontes.
Y siempre en la búsqueda de otros horizontes
para halar, para traer. En una sola palabra, el nomade
o el nomadismo son como una aguja, que puede ensartar
esas perlas del pensamiento y de los horizontes. Para
un nómada horizonte es el pensamiento lejano.
El nomadismo no toma el color del cualquier horizonte
que atraviesa.
El nomadismo es la vida y por eso mismo no se contenta
con un solo horizonte, sino que esta contento siempre
esperando el horizonte que vendrá. La vida es
una carencia de horizonte que hemos dejado atrás
y es aquel que va advenir. Nomadismo es la capacidad
de adaptarse a cada situación. El nomadismo no
es el mundo que nos desposa sino nosotros los que lo
desposamos.
Con qué medios y válidos de que
“armas” podrá el ser humano enfrentarse
a eso que llaman el “futuro” o el por-venir.
¿Quedan en Usted todavía fuertes esperanzas
en este aspecto, o por el contrario esta penetrado por
una total desesperanza?
Nosotros tenemos que estar a la medida de nuestros
deseos y contra las medidas que nos imponen. Es decir,
el Tercer Milenio debería trabajar más
en la bomba de la pasión que en la bomba atómica.
Y para mí la bomba de la pasión son los
propulsores y ésta es la poesía. Cuando
hablo de la pasión no hablo de la histeria y
sus afines, no hablo de autoeliminación. Yo hablo
de la pasión que nutre como un soplo la dignidad,
nuestros deseos y nuestros ideales.
No solamente un grito de liberación sino lo
que esta en fondo de nosotros, que es extraordinario,
que siempre quiere ser libre y sin trabas. Es de ello
de lo que hablo. Vivir cada día algo mejor, que
siempre es nuevo, entusiasta y generoso. No confundir
el grito de la frustración con el grito de la
pasión. Si tu quieres la vida, la libertad tómalas
por la fuerza de la pasión y entonces con la
misma fuerza tu la entregas, sin preocuparte que van
a hacer los otros con ella.
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