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de vivir I -
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de vivir II -
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de vivir IV -
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de vivir V -
23 de noviembre
La única alegría en el mundo es comenzar.
Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada
instante. Cuando falta esta sensación -prisión,
enfermedad, hábito, estupidez- uno quisiera morir
.
Y por eso cuando una situación dolorosa se reproduce
idéntica -parece idéntica- nada vence su horror.
El principio antedicho no es en modo alguno de un viveur.
Porque hay más hábito en la experiencia a
toda costa ( cfr. el feo «viajar a toda costa»
), que en los carriles normales aceptados debidamente y
vividos con transporte e inteligencia. Estoy convencido
de que hay más hábito en las aventuras que
en un buen matrimonio. Porque lo propio de la aventura es
conservar una reserva mental de defensa; por lo cual no
existen buenas aventuras. Es buena la aventura a la cual
uno se abandona: el matrimonio, en suma, incluso los hechos
en el cielo.
Quien no siente el perenne recomenzar que vivifica una existencia
normal y conyugal es, en el fondo, un necio que, por mucho
que diga, tampoco siente un verdadero recome.nzar en cada
aventura.
La lección es siempre una sola: lanzarse de cabeza
y saber aguantar el castigo. Es mejor sufrir por haberse
atrevido a obrar en serio, que to shrink [retroceder] (¿o
to shirk? [esquivar, eludir]). Como en el caso de los hijos:
lo exige la naturaleza, por lo demás, y echarse atrás
es cobarde. Al final -ya se ha visto- se paga más
caro.
26 de noviembre
¿Por qué olvidamos a los muertos? Porque ya
no nos sirven.
A un triste o a un enfermo lo olvidamos -lo rechazamos-
a causa de su inservibilidad psíquica o física.
Nadie se abandonará jamás a ti, si no ve en
ello su propio provecho.
¿y tú? Creo haberme abandonado una vez desinteresadamente.
Conque no debo llorar por haber perdido el objeto de aquel
abandono. Ya no habría sido desinteresado, en este
caso.
Y sin embargo, al ver cuánto se sufre, el sacrificio
es contra natura. O superior a mis fuerzas. No puedo no
llorar. y llorar es ceder al mundo, y reconocer que se buscaba
un provecho.
¿Hay alguien que renuncie pudiendo tener? Esta caridad
no es sino el ideal de la impotencia.
Entonces, ya basta de virtuosa indignación. De haber
tenido dientes y astucia habría cogido yo la presa.
Pero esto no quita que la cruz del desilusionado, del fracasado,
del vencido -de mí- sea atroz de llevar. Después
de todo el más famoso crucificado era un dios: ni
desilusionado ni fracasado ni vencido. y sin embargo, con
todo su poder, gritó «Eli». Pero después
se recobró, y triunfó, y ya lo sabía
antes. A este precio, ¿quién no querría
la crucifixión?
Muchos han muerto desesperados. y ésos han sufrido
más que Cristo.
Pero lo grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir
no sirve de nada.
Todos los hombres tienen un cáncer que los roe, un
excremento diario, un mal a plazo fijo: su insatisfacciÓn;
el punto de choque entre su ser real, esquelético,
y la infinita complejidad de la vida. y todos tarde o temprano
lo advierten. En cada uno habrá que indagar, imaginar,
el lento advertirlo o el fulmíneo intuir. Casi todos
-parece- rastrean en la infancia los signos del horror adulto.
Indagar en este vivero de descubrimientos retrospectivos,
de pavores, en este angustioso hallarse prefigurados en
gestos y palabras irreparables de la infancia. Las Florecillas
del Diablo. Contemplar sin tregua este horror: lo que ha
sido, será.
29 de noviembre
¿No deberá sorprendenne, en alguna mañana
de niebla y de sol, el pensamiento de que cuanto he tenido
ha sido un don, un gran don? ¿Que de la nada de mis
padres, de aquella nada hostil, he brotado y crecido yo
solo, con todas mis cobardías y mis glorias, y con
trabajo y dureza, evitando toda suerte de peligros, he llegado
a este hoy, robusto y concreto, encontrándola a ella
sola, otro milagro de la nada y del azar? ¿y que
cuanto he gozado y sufrido con ella, no ha sido sino un
don, un gran don?
1 de diciembre
Mi felicidad sería perfecta de no ser por la huidiza
angustia de hurgar en su secreto para volverla a hallar
mañana y ,siempre. Pero quizá me confundo:
mi felicidad está en esa angustia. y una vez más
retorna la esperanza de que acaso mañana bastará
el recuerdo.
2 de diciembre
Hoy has hablado demasiado.
4 de diciembre
Tienen sentido del humor quienes tienen sentido práctico.
Quien descuida la vida arrobado en su ingenua contemplación
(y todas las contemplaciones son ingenuas), no ve las cosas
apartadas de sí mismo, dotadas de libre y complejo
y contrastante movimiento, lo cual constituye la esencia
de su comicidad. Lo propio de la contemplación consiste
en cambio en detenerse en el sentimiento difuso y vivaz
que surge en nosotros al contacto con las cosas. Ahí
está la excusa de los contemplativos: viven en contacto
con las cosas, y no sienten necesariamente su singularidad
y sus propiedades, sino que solamente las sienten. Los prácticos
-paradoja- viven apartados de las cosas, no las sienten,
sino que comprenden sus mecanismos. y sólo se ríe
de una cosa quien está apartado de ella. Aquí
está implícita una tragedia: conseguimos práctica
de una cosa apartándonos de ella, es decir, perdiendo
el interés por ella. De ahí, la afanosa carrera.
Naturalmente, de ordinario nadie es contemplativo o práctico
de modo total, pero como todo no se puede vivir, a los más
duchos les queda un sentimiento de algo.
Has confiado tu vida a un cabello: no te debatas, pues de
lo contrario lo arrancarás.
La ingenuidad tiene una astuciá propia que proviene
justamente de su insouciance [despreocupación]. «Eres
tan estúpido que nadie se te resiste.»
Bajo una variedad de curiosos recursos, una allpervading
tontería es la mejor política.
11 de diciembre
No es cierto que la castidad sea un atractivo sexual -ni
siquiera supuesto-, porque entonces a las mujeres deberían
parecerles apetitosos los frailecillos y curitas recién
salidos, que se supone que toman en serio la regla. y en
cambio les apetecen puercos vejestorios -los hombres duchos-,
calvos y maliciosos.
Y tú, ¿soñaste alguna vez con monjas?
13 de diciembre
Prueba a hacer el bien a alguien. Al poco tiempo
verás cómo odias esa cara compungida y radiante.
16 de diciembre
¿Maldito quien aux choses de l'amour mélat
l'honnéteté [ con las cosas del amor mezclara
la honradez]? Lo mismo vale para las cosas del arte. La
razón está en que arte y vida sexual nacen
del mismo tronco.
Sin embargo, al igual que es grande el artista que construye
amoralmente un sólido mundo moral, gran amante es
quien aporta una extraordinaria intensidad moral a cada
uno de sus universos eróticos. El artista es siempre
sincero consigo mismo, so pena de fracasar en su obra. El
gran amante, ídem ( cfr .25 de febrero -primeros
de marzo del 34): so pena de no sentir su amor.
17 de diciembre
Primer amor: «cuando seamos mayores, de estas cosas
podremos hablar con las mujeres».
25 de diciembre
Con amor o con odio, pero siempre con violencia.
Ir al confinamiento no es nada; regresar de allá
es atroz.
El hombre de masa no debería ser el callejero, sino
el disciplinado. Nosotros no somos ni el uno ni el otro.
Hay algo más triste que envejecer, y es seguir siendo
niño.
Si el follar no fuese la cosa más importante de la
vida, el Génesis no empezaría por ahí.
Naturalmente, todos te dicen: «¿Qué
importa? Eso no lo es todo. La vida es varia. El hombre
vale para otra cosa», pero nadie -ni siquiera los
hombres- te echa un vistazo si no tienes esa potencia que
irradia. y las mujeres te dicen: «¿Qué
importa?, etcétera», pero se casan con otro.
y casarse significa construir una vida. y tú no te
la construirás nunca. Eso significa haber sido niño
demasiado tiempo: eso.
Si te ha ido mal con ella, que era todo tu sueño,
¿con quién te podrá ir bien nunca?
¿ Recuerdas cómo se aniquilaron para siempre
el 9 de abril tus sueños de casas obreras y límpidas,
tus avenidas arboladas que daban a un prado, tu ciudad fría
bajo las montañas, los anuncios de neón rojo
frente a la plaza de las montañas, los domingos errantes
hacia esa plaza, por el empedrado, y además tu desgarrador
sueño de compañías piamontesas internacionales,
de muchachas que viven solas y trabajan, de plebeya elegancia
y serenidad, y además todas tus poesías del
primer año? ¿No está toda tu juventud
en el cine yen la plaza Statuto? ¿Muerta, totalmente
muerta?
¿Recuerdas cómo pensabas en Brancaleone en
la plaza Statuto?
Precisamente a ti tenía que pasarte el concentrar
toda la vida sobre un punto, para descubrir luego que puedes
hacer cualquier cosa menos vivir ese punto.
Después de todo hoy es 25. Y ella está en
la montaña. Hubo un 25 que no fue. ¿De veras?
¿Qué importa vivir con los otros, cuando a
cada cual se le da un ardite de todas las cosas verdaderamente
importantes para uno?
Para agradar a los hombres es preciso profesar lo que cada
uno de esos hombres en su vida secreta rechaza y odia.
Sinceramente. Preferiría morir yo, que recibir esa
noticia de ella. De veras, quisiera creer en Dios para rogárselo.
Que no muera. Que no le ocurra nada. Que todo esto sea un
sueño. Que perdure un mañana. Que más
bien desaparezca yo.
Enseña más una sola criatura que cien.
1938
16 de enero
Quisiera estar siempre -como estoy esta mañana- seguro
de que, al estar la voluntad del adulto condicionada por
las cien mil decisiones tomadas sucesivamente por el niño
en estado de irresponsabilidad, resulta ridículo
hablar de libre albedrío en el adulto. Nos encontrarnos
poco a poco caracterizados (a los 16, a los 18, a los 20,
a los 22, etc.) sin saber siquiera cómo hemos llegado
a eso, y es indudable que según los diversos caracteres
obraremos de un modo u otro: ¿ en qué queda
el libre y consciente albedrío?
¿Es concebible que se mate a una persona para contar
en su vida? Pues entonces es concebible que nos matemos
para contar en la nuestra.
La dificultad de suicidarse está en esto: es un acto
de ambición que sólo se puede cometer cuando
se ha superado toda ambición.
Las «ilusiones» de Leopardi han vuelto a bajar
a la tierra.
21 de enero
A una mujer le interesa saber despertar el deseo del hombre,
pero la horroriza que se conozca esta capacidad suya.
El hecho de que la poesía decadente francesa y por
tanto europea se haya formado y consolidado sobre la experiencia
secular del song inglés y especialmente sobre Poe,
¿no valdría para probar que gran parte de
su afición a los efectos fónicos y de sus
investigaciones sobre el valor esencial, mágico,
de las palabras, nace de la frecuentación de una
poesía extranjera siempre y sólo semientendida
y por lo tanto saboreada esencialmente como sonido y como
sugestión mágica de sílabas misteriosas?
22 de enero
Es concebible un individuo que haciéndose
pequeñito, desapareciendo, decolorándose,
atraviese con una compañera los mejores años
de su vida, intacto de desventura. No es concebible un triunfador,
un ruidoso, un erótico, que escape a la ironía
de la vida.
¿Quién hubiera pensado nunca que tras haber
aspirado de todas las maneras al aislamiento sexual, a la
«autarquía», iba a descubrir en mi propia
piel que deseaba casarme esencialmente como prueba de confianza
por parte de la mujer? ¿y por serenidad sexual?
Si nacieras otra vez deberías andarte con cuidado
incluso al apegarte a tu madre. Sólo saldrías
perdiendo.
(Suya)
«Para entender que tener celos carnales es una tontería,
es preciso haber sido libertino»…
1 de febrero
Es fácil ser buenos cuando no estamos enamorados.
2 de febrero
Las mujeres más exigentes en materia de capitales
del pretendiente son aquellas que «desprecian el dinero».
Porque, para despreciar el dinero, es necesario, precisamente,
tenerlo, y mucho.
¿Quieres saber en qué piensa una mujer cuando
le pides que se case contigo? Lee Moll Flanders.
16 de mayo
Has hojeado Trabajar cansa y te ha desalentado: composición
amplia, carencia de todo momento intenso que justificaría
la «poesía». Las famosas imágenes
que serían la propia estructura fantástica
del relato no las has visto: ¿valía la pena
gastar en eso de los 24 a los 30 años? En tu lugar,
yo me avergonzaría.
24 de mayo
Es hermoSo cuando un joven -dieciocho, veinte
años- se para a contemplar su agitación e
intenta aferrar la realidad y aprieta loS pUñoS.
Pero es menos hermoSo hacerlo a los treinta como si nada
hubiera ocurrido. ¿ y no te escalofría pensar
que lo harás a los cuarenta, y aun después?
26 de mayo
La razón de que los únicos filones
ricos en materia que has encontrado sean los años
de los seis a los quince, de los que te llegan historias
y poesías maduras y sabrosas, es ésta: en
aquellos años vivías en el mundo, como un
obtuso ternero, pero en el mundo. Tu yo influía,
sí, en todos tus contactos prácticos con el
mundo, pero dejaba intacta la corriente de simpatía
entre tú y las cosas.
Pasados los quince tu yo salió de la brutalidad práctica
y comenzó a erigirse también en un mundo que
hasta entonces había sido el de la contemplación
pura. y todo se volvió estéril y turbio y
voluntario.
El problema de salir de la adolescencia treintañera
en que te mueves es éste: ver los manejos de la virilidad
con los mismos ojos prácticos con que el niño
veía los suyos, pero zambullirte con la misma ingenuidad
en la corriente de simpatía por este asqueroso mundo.
En el fondo, la única razón por la que se
piensa siempre en el propio yo es porque con nuestro yo
debemos estar más de continuo que con cualquier otro.
A propósito de aquella historia de los filones. Hay
que poner de relieve, empero, que de las muchas experiencias
de tu infancia elegiste algunas que tienen aire de familia,
entre soñador y brutal, y las elegiste justamente
en la larga elaboración de los años adolescentes.
¿Cómo queda?
El caso es que realmente tuyo es sólo lo que retorna
infinitas veces a tu fantasía, y no puedes dejar
de soñar. Problema: ¿lo eliges porque tienes
gustos ya formados, o es eso lo que te forma el gusto? La
consabida respuesta -que nacen juntos- no me parece gran
cosa.
2 de junio
En las cosas sexuales me parece que el hombre,
al satisfacerse, se tranquiliza y aleja, la mujer se enciende
aún más y se vuelve libidinosa.
Razón ésta del hecho natural de que la mujer
huye, e intenta perennemente dejar al hombre con el antojo,
para ligarlo a sí. Mientras que al hombre de nada
le sirve negarse a la mujer para ligarla a sí.
Además la mujer, que hace al hijo, encuentra en éste
su paz; el hombre, si no encontrase la paz en el simple
coito, no la encontraría nunca.
17 de junio
El efecto del dolor ( desgracias, sufrimientos,
siempre que sean mentales) es crear un alambre espinoso
en la mente y obligar a los pensamientos a evitar ciertas
áreas, para escapar a las angustias que en ellas
reinan. En este sentido, sufrir limita la eficacia espiritual.
Y no es tan gloriosamente cierto que, una vez acabado el
dolor, la propia potencia resulte aumentada, ante todo porque
siempre queda en esa área cierto magullamiento, y
una tendencia a evitar el mal paso, y además porque,
si durante la pena no se ha conquistado nada, no se ve cómo
podremos conquistarlo después, en la normalidad.
El hecho es éste, que se ha conquistado experiencia:
es decir, la cosa más abstracta y vana. En cuanto
al temple, se ha debilitado sólo. Ningún carácter
posee después de un dolor el temple que poseía
antes. Al igual que ningún cuerpo después
de una herida tiene la salud de antes, sino un endurecimiento
exacerbado: el famoso estado córneo.
Todos esos grandes espiritualistas hablan en el fondo de
resultados materiales: nociones sobre sí mismo, sobre
la vida, máximas que se nos dan. etc. La eficacia,
el temple, la «resistencia del puente», cualquiera
ve claramente que con el dolor sufre sólo una limitación
de actividad, y cuando vuelve a tener campo libre ni siquiera
tiene la ventaja de haberse fortalecido con un descanso
-dado que sufrir desgasta y lima, aun cuando no deje jugar
libremente.
13 de julio
Es pecado lo que inflige remordimiento.
Es natural que las mismas cosas sean pecado para uno y no
para otros ( 5 de mayo del 36) : basta con no tener remordimientos.
¿Qué hacer? Hacer lo que dice el 22 de junio
del 38. y de momento quitarse de la cabeza que el remordimiento
es una realidad absoluta que infaliblemente nos cae encima.
Lo experimentan sólo conciencias especialmente educadas.
Por lo tanto podemos educarnos para no sentirlo. Dicen que
sentirlo por muchas y muchas acciones por las que el ineducado
no siente nada, es prenda de finura y de riqueza interior.
¿Será verdad? ¿No es concebible una
riqueza interior que no conduzca a exclusión de estados
de conciencia, sino que los acepte todos, incluso esos que
suelen dar remordimientos ? Aquí hay un sofisma,
porque si cualquier tipo de estado de conciencia es enriquecimiento,
también el del remordimiento es enriquecimiento,
y volvemos al punto de partida.
Pero al hablar de enriquecimiento se habla de goce. Diremos,
pues, que hasta el estado de remordimiento es bienvenido,
no en sí mismo (pues, como todo dolor -17 de junio-
es en su actualidad empobrecimiento, anquilosamiento, petrificación),
sino como premisa del goce proporcionado por la compunción
y consiguiente elección resuelta de nuevas buenas
acciones que no nos den remordimiento.
Queda en pie, sin embargo, que esta condición («sólo
las que no nos den remordimiento») parece atarnos
de pies y manos y por ende empobrecernos.
Por no decir que, si el remordimiento y la correspondiente
compunción y resolución de obrar bien son
un proceso positivo (enriquecimiento), no está claro
por qué no se debería pecar para recorrer
luego esta escala de enriquecimiento.
Conclusión: en efecto, es legítimo pecar de
modos inauditos, descubridores, que nos provocan remordimientos,
y por tanto compungidas resoluciones, nuevas para nosotros
( =enriquecimiento).
Es pecado sólo rehacer una acción que ya se
sabe que provoca remordimiento y por lo tanto una resolución
( enriquecimiento) que ya no nos enriquece, al habernos
enriquecido una vez. ¿Está claro?
14 de julio
Para entender la actitud seria de una mujer entre
muchos jovenzuelos, reservada y desenvuelta y embarazada
y compungida. piensa en la tuya, ante cinco o seis putas
que te miran y esperan la elección.
22 de julio
Estar en guardia con quien nunca se irrita. (Cfr.
7 de diciembre del 37, VI.)
Una vez escrita la primera línea de un relato ya
todo está elegido, el estilo, el tono y el cariz
de los hechos.
Dada la primera línea, es cuestión de paciencia:
todo el resto debe y puede salir de ella.
También puede darse que tener en el fondo del corazón
un remordimiento, la llaga de una villanía cometida
en el pasado, aumente la conciencia que tenemos de nosotros
mismos, nos vuelva interesantes para nosotros mismos, nos
ocupe muchos minutos desolados que de no ser así
transcurrirían flotando en el vacío.
Cualquier remordimiento, porque una mala acción siempre
ha sido una afirmación de pasión y por lo
tanto por un momento nos dio la ilusión de tener
cierta energía.
El remordimiento de no haber sido capaces, en cambio, no
proporciona ningún consuelo, a menos que se logre
interpretarlo como una afirmación de energía,
de sacrificio, de desinterés, etc. Pero no siempre
es un fácil trick [truco, trampa], éste.
28 de julio
El nervio de toda trama está en esto: ver
cómo aquel fulano se las arregla en aquella situación.
Lo cual significa que cualquier trama es siempre un acto
de optimismo. puesto que es una investigación sobre
cómo se reacciona (es evidente que incluso la derrota
de aquel fulano es este acto: si para el autor sale derrotado,
significa que no supo arreglárselas ). Este es el
mensaje de cualquier trama: así se debe, o no se
debe, obrar. Por eso existen obras inmorales: las obras
donde no hay trama.
El arte moderno, que parece huir de la trama, se limita
a sustituir la ingenua de hechos de crónica por una
sutilísima miríada de acontecimientos interiores
en los que a los personajes sustituye un solo personaje
(average man) [hombre medio] que cual. quiera de nosotros
puede ser; más aún, es, bajo las antiguas
y groseras esquematizaciones psicológicas.
El vértice de este arte se alcanza con un truco :
al average man mirado como héroe extraordinario (primer
momento del arte moderno) lo sustituye el héroe extraordinario
mirado en su normalidad ( averageness). y como se evitan
las esquematizaciones del pasado, se busca el héroe
extraordinario en lo patológico (lo extraordinario
común) y se le sigue con indiferente homeliness [sencillezJ
(¿Faulkner? ¿O'Neill? ¿Proust?).
7 de agosto
El seno verdaderarnente hermoso es el que consiste
en todo el pecho, aguzado en dos, y tiene raíces
por tanto hasta las costillas.
Los otros son hermosas cosas añadidas, pero el pecho
existe bajo ellos.
28 de agosto
La sutil fascinación de las convalecencias
consiste en esto: tornar a nuestras propias costumbres con
la ilusión de descubrirlas.
Es preciso transformar en virtudes nuestros propios defectos
irreductibles. Confirmado que me gusta representar ante
mí mismo. puedo rescatar esta boba dispersión
aprendiendo a revestirme de papeles desconocidos y verlos
así desarrollarse según su naturaleza. En
el fondo es una premisa de poesía.
19 de setiembre
Los hombres que tienen una tormentosa vida interior y que
no buscan desahogo en sus palabras o en sus escritos, son
simplemente hombres que no tienen una tormentosa vida interior.
Dadle una compañía al solitario y hablará
más que nadie.
22 de septiembre
Basta a veces, en la segunda línea, una
pincelada naturalista («Hacía un tiempo fresco,
con un poco de niebla») para provocar páginas
y páginas de un naturalismo implacable, documentales
y no ya narradas, es decir, donde cada acontecimiento se
sitúa en el plano de dicha pincelada, negándose
a dejarse repensar.
Estas precisiones iniciales («Hacía...»)
sirven sólo en el caso de un cuento que acaece en
un curso breve y muy determinado temporalmente (Noche de
fiesta), en los cuentos, en suma, que tienen un corte y
una evidencia escénica y que podrían ser representados.
En el escenario, en efecto, todo ocurre documentalmente,
y el decorado y los gustos corresponden a las descripciones.
El verdadero relato (Primer amor y el Campo de trigo) trata
el tiempo como materia y no como límite y lo domina
acortándolo o haciéndolo discurrir más
lentamente y no tolera acotaciones que son el tiempo y la
visión de la vida real; resuelve, más bien.
en impulso (síntesis fundamental o idea generadora)
de construcción (distancia de perspectiva o reflexión)
el ambiente temporal.
Pasados los treinta, cada cual identifica la juventud con
la tara más grave que le parece haber descubierto
en sí. (Cfr. 31 de octubre del 37.)
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de vivir V -
(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese
El Oficio de vivir, editado por Seix
Barral. En los sucesivos números de Enfocarte.com
continuaremos editando algunos fragmentos de este libro.
(**) Poeta y novelista italiano. Nace el 9 de septiembre
de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo) y es el último
de cinco hijos de una familia pequeño burguesa de
origen campesino. Cuando sólo tiene seis años,
su padre muere. Cursa estudios en Turín y, entre
sus profesores de la escuela media superior, cabe señalar
a Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista
de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci.
En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt Whitman;
en esa misma época, empieza su actividad de traductor
con "Moby Dick" de Melville y "La risa negra"
de Sherwood Anderson para la editorial Frassinelli. En 1934
es nombrado director de la revista "Cultura".
En mayo de 1935 es detenido por motivos políticos
y es confinado en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a
Turín y publica el libro de poesía "Lavorare
stanca". Durante la guerra, se refugia con su hermana
en Serralunga y, cuando aquélla termina, se inscribe
en el Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior
destacan las siguientes novelas: "De tu tierra"
(1941), "La playa" (1942), "El camarada"
(1947), "La casa in collina" (1948), "El
bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas"
(1950); también cabe recordar el atípico "Diálogos
con Leucó" (1947), las poesías
de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos"
(1951) y el diario "El oficio de vivir " (1952).
Víctima de repetidas crisis depresivas, Cesare Pavese
se suicida el 27 de agosto de 1950 en un hotel de Turín,
ingiriendo doce sobres de somníferos.