El oficio de vivir III (*)
Por Cesare Pavese(**)
Traducción de Esther Benítez



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23 de noviembre

La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante. Cuando falta esta sensación -prisión, enfermedad, hábito, estupidez- uno quisiera morir .
Y por eso cuando una situación dolorosa se reproduce idéntica -parece idéntica- nada vence su horror.
El principio antedicho no es en modo alguno de un viveur. Porque hay más hábito en la experiencia a toda costa ( cfr. el feo «viajar a toda costa» ), que en los carriles normales aceptados debidamente y vividos con transporte e inteligencia. Estoy convencido de que hay más hábito en las aventuras que en un buen matrimonio. Porque lo propio de la aventura es conservar una reserva mental de defensa; por lo cual no existen buenas aventuras. Es buena la aventura a la cual uno se abandona: el matrimonio, en suma, incluso los hechos en el cielo.
Quien no siente el perenne recomenzar que vivifica una existencia normal y conyugal es, en el fondo, un necio que, por mucho que diga, tampoco siente un verdadero recome.nzar en cada aventura.
La lección es siempre una sola: lanzarse de cabeza y saber aguantar el castigo. Es mejor sufrir por haberse atrevido a obrar en serio, que to shrink [retroceder] (¿o to shirk? [esquivar, eludir]). Como en el caso de los hijos: lo exige la naturaleza, por lo demás, y echarse atrás es cobarde. Al final -ya se ha visto- se paga más caro.


26 de noviembre


¿Por qué olvidamos a los muertos? Porque ya no nos sirven.
A un triste o a un enfermo lo olvidamos -lo rechazamos- a causa de su inservibilidad psíquica o física.
Nadie se abandonará jamás a ti, si no ve en ello su propio provecho.
¿y tú? Creo haberme abandonado una vez desinteresadamente. Conque no debo llorar por haber perdido el objeto de aquel abandono. Ya no habría sido desinteresado, en este caso.
Y sin embargo, al ver cuánto se sufre, el sacrificio es contra natura. O superior a mis fuerzas. No puedo no llorar. y llorar es ceder al mundo, y reconocer que se buscaba un provecho.
¿Hay alguien que renuncie pudiendo tener? Esta caridad no es sino el ideal de la impotencia.
Entonces, ya basta de virtuosa indignación. De haber tenido dientes y astucia habría cogido yo la presa.
Pero esto no quita que la cruz del desilusionado, del fracasado, del vencido -de mí- sea atroz de llevar. Después de todo el más famoso crucificado era un dios: ni desilusionado ni fracasado ni vencido. y sin embargo, con todo su poder, gritó «Eli». Pero después se recobró, y triunfó, y ya lo sabía antes. A este precio, ¿quién no querría la crucifixión?
Muchos han muerto desesperados. y ésos han sufrido más que Cristo.
Pero lo grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada.

Todos los hombres tienen un cáncer que los roe, un excremento diario, un mal a plazo fijo: su insatisfacciÓn; el punto de choque entre su ser real, esquelético, y la infinita complejidad de la vida. y todos tarde o temprano lo advierten. En cada uno habrá que indagar, imaginar, el lento advertirlo o el fulmíneo intuir. Casi todos -parece- rastrean en la infancia los signos del horror adulto. Indagar en este vivero de descubrimientos retrospectivos, de pavores, en este angustioso hallarse prefigurados en gestos y palabras irreparables de la infancia. Las Florecillas del Diablo. Contemplar sin tregua este horror: lo que ha sido, será.


29 de noviembre


¿No deberá sorprendenne, en alguna mañana de niebla y de sol, el pensamiento de que cuanto he tenido ha sido un don, un gran don? ¿Que de la nada de mis padres, de aquella nada hostil, he brotado y crecido yo solo, con todas mis cobardías y mis glorias, y con trabajo y dureza, evitando toda suerte de peligros, he llegado a este hoy, robusto y concreto, encontrándola a ella sola, otro milagro de la nada y del azar? ¿y que cuanto he gozado y sufrido con ella, no ha sido sino un don, un gran don?


1 de diciembre


Mi felicidad sería perfecta de no ser por la huidiza angustia de hurgar en su secreto para volverla a hallar mañana y ,siempre. Pero quizá me confundo: mi felicidad está en esa angustia. y una vez más retorna la esperanza de que acaso mañana bastará el recuerdo.


2 de diciembre

Hoy has hablado demasiado.


4 de diciembre

Tienen sentido del humor quienes tienen sentido práctico. Quien descuida la vida arrobado en su ingenua contemplación (y todas las contemplaciones son ingenuas), no ve las cosas apartadas de sí mismo, dotadas de libre y complejo y contrastante movimiento, lo cual constituye la esencia de su comicidad. Lo propio de la contemplación consiste en cambio en detenerse en el sentimiento difuso y vivaz que surge en nosotros al contacto con las cosas. Ahí está la excusa de los contemplativos: viven en contacto con las cosas, y no sienten necesariamente su singularidad y sus propiedades, sino que solamente las sienten. Los prácticos -paradoja- viven apartados de las cosas, no las sienten, sino que comprenden sus mecanismos. y sólo se ríe de una cosa quien está apartado de ella. Aquí está implícita una tragedia: conseguimos práctica de una cosa apartándonos de ella, es decir, perdiendo el interés por ella. De ahí, la afanosa carrera.
Naturalmente, de ordinario nadie es contemplativo o práctico de modo total, pero como todo no se puede vivir, a los más duchos les queda un sentimiento de algo.
Has confiado tu vida a un cabello: no te debatas, pues de lo contrario lo arrancarás.
La ingenuidad tiene una astuciá propia que proviene justamente de su insouciance [despreocupación]. «Eres tan estúpido que nadie se te resiste.»
Bajo una variedad de curiosos recursos, una allpervading tontería es la mejor política.


11 de diciembre

No es cierto que la castidad sea un atractivo sexual -ni siquiera supuesto-, porque entonces a las mujeres deberían parecerles apetitosos los frailecillos y curitas recién salidos, que se supone que toman en serio la regla. y en cambio les apetecen puercos vejestorios -los hombres duchos-, calvos y maliciosos.
Y tú, ¿soñaste alguna vez con monjas?


13 de diciembre

Prueba a hacer el bien a alguien. Al poco tiempo verás cómo odias esa cara compungida y radiante.


16 de diciembre

¿Maldito quien aux choses de l'amour mélat l'honnéteté [ con las cosas del amor mezclara la honradez]? Lo mismo vale para las cosas del arte. La razón está en que arte y vida sexual nacen del mismo tronco.
Sin embargo, al igual que es grande el artista que construye amoralmente un sólido mundo moral, gran amante es quien aporta una extraordinaria intensidad moral a cada uno de sus universos eróticos. El artista es siempre sincero consigo mismo, so pena de fracasar en su obra. El gran amante, ídem ( cfr .25 de febrero -primeros de marzo del 34): so pena de no sentir su amor.


17 de diciembre

Primer amor: «cuando seamos mayores, de estas cosas podremos hablar con las mujeres».


25 de diciembre

Con amor o con odio, pero siempre con violencia.

Ir al confinamiento no es nada; regresar de allá es atroz.

El hombre de masa no debería ser el callejero, sino el disciplinado. Nosotros no somos ni el uno ni el otro.

Hay algo más triste que envejecer, y es seguir siendo niño.

Si el follar no fuese la cosa más importante de la vida, el Génesis no empezaría por ahí.

Naturalmente, todos te dicen: «¿Qué importa? Eso no lo es todo. La vida es varia. El hombre vale para otra cosa», pero nadie -ni siquiera los hombres- te echa un vistazo si no tienes esa potencia que irradia. y las mujeres te dicen: «¿Qué importa?, etcétera», pero se casan con otro. y casarse significa construir una vida. y tú no te la construirás nunca. Eso significa haber sido niño demasiado tiempo: eso.

Si te ha ido mal con ella, que era todo tu sueño, ¿con quién te podrá ir bien nunca? ¿ Recuerdas cómo se aniquilaron para siempre el 9 de abril tus sueños de casas obreras y límpidas, tus avenidas arboladas que daban a un prado, tu ciudad fría bajo las montañas, los anuncios de neón rojo frente a la plaza de las montañas, los domingos errantes hacia esa plaza, por el empedrado, y además tu desgarrador sueño de compañías piamontesas internacionales, de muchachas que viven solas y trabajan, de plebeya elegancia y serenidad, y además todas tus poesías del primer año? ¿No está toda tu juventud en el cine yen la plaza Statuto? ¿Muerta, totalmente muerta?
¿Recuerdas cómo pensabas en Brancaleone en la plaza Statuto?

Precisamente a ti tenía que pasarte el concentrar toda la vida sobre un punto, para descubrir luego que puedes hacer cualquier cosa menos vivir ese punto.

Después de todo hoy es 25. Y ella está en la montaña. Hubo un 25 que no fue. ¿De veras?

¿Qué importa vivir con los otros, cuando a cada cual se le da un ardite de todas las cosas verdaderamente importantes para uno?

Para agradar a los hombres es preciso profesar lo que cada uno de esos hombres en su vida secreta rechaza y odia.

Sinceramente. Preferiría morir yo, que recibir esa noticia de ella. De veras, quisiera creer en Dios para rogárselo. Que no muera. Que no le ocurra nada. Que todo esto sea un sueño. Que perdure un mañana. Que más bien desaparezca yo.

Enseña más una sola criatura que cien.



1938

16 de enero

Quisiera estar siempre -como estoy esta mañana- seguro de que, al estar la voluntad del adulto condicionada por las cien mil decisiones tomadas sucesivamente por el niño en estado de irresponsabilidad, resulta ridículo hablar de libre albedrío en el adulto. Nos encontrarnos poco a poco caracterizados (a los 16, a los 18, a los 20, a los 22, etc.) sin saber siquiera cómo hemos llegado a eso, y es indudable que según los diversos caracteres obraremos de un modo u otro: ¿ en qué queda el libre y consciente albedrío?

¿Es concebible que se mate a una persona para contar en su vida? Pues entonces es concebible que nos matemos para contar en la nuestra.

La dificultad de suicidarse está en esto: es un acto de ambición que sólo se puede cometer cuando se ha superado toda ambición.

Las «ilusiones» de Leopardi han vuelto a bajar a la tierra.


21 de enero

A una mujer le interesa saber despertar el deseo del hombre, pero la horroriza que se conozca esta capacidad suya.

El hecho de que la poesía decadente francesa y por tanto europea se haya formado y consolidado sobre la experiencia secular del song inglés y especialmente sobre Poe, ¿no valdría para probar que gran parte de su afición a los efectos fónicos y de sus investigaciones sobre el valor esencial, mágico, de las palabras, nace de la frecuentación de una poesía extranjera siempre y sólo semientendida y por lo tanto saboreada esencialmente como sonido y como sugestión mágica de sílabas misteriosas?


22 de enero

Es concebible un individuo que haciéndose pequeñito, desapareciendo, decolorándose, atraviese con una compañera los mejores años de su vida, intacto de desventura. No es concebible un triunfador, un ruidoso, un erótico, que escape a la ironía de la vida.

¿Quién hubiera pensado nunca que tras haber aspirado de todas las maneras al aislamiento sexual, a la «autarquía», iba a descubrir en mi propia piel que deseaba casarme esencialmente como prueba de confianza por parte de la mujer? ¿y por serenidad sexual?

Si nacieras otra vez deberías andarte con cuidado incluso al apegarte a tu madre. Sólo saldrías perdiendo.
(Suya)
«Para entender que tener celos carnales es una tontería, es preciso haber sido libertino»…


1 de febrero

Es fácil ser buenos cuando no estamos enamorados.


2 de febrero

Las mujeres más exigentes en materia de capitales del pretendiente son aquellas que «desprecian el dinero». Porque, para despreciar el dinero, es necesario, precisamente, tenerlo, y mucho.

¿Quieres saber en qué piensa una mujer cuando le pides que se case contigo? Lee Moll Flanders.


16 de mayo

Has hojeado Trabajar cansa y te ha desalentado: composición amplia, carencia de todo momento intenso que justificaría la «poesía». Las famosas imágenes que serían la propia estructura fantástica del relato no las has visto: ¿valía la pena gastar en eso de los 24 a los 30 años? En tu lugar, yo me avergonzaría.


24 de mayo

Es hermoSo cuando un joven -dieciocho, veinte años- se para a contemplar su agitación e intenta aferrar la realidad y aprieta loS pUñoS. Pero es menos hermoSo hacerlo a los treinta como si nada hubiera ocurrido. ¿ y no te escalofría pensar que lo harás a los cuarenta, y aun después?


26 de mayo

La razón de que los únicos filones ricos en materia que has encontrado sean los años de los seis a los quince, de los que te llegan historias y poesías maduras y sabrosas, es ésta: en aquellos años vivías en el mundo, como un obtuso ternero, pero en el mundo. Tu yo influía, sí, en todos tus contactos prácticos con el mundo, pero dejaba intacta la corriente de simpatía entre tú y las cosas.
Pasados los quince tu yo salió de la brutalidad práctica y comenzó a erigirse también en un mundo que hasta entonces había sido el de la contemplación pura. y todo se volvió estéril y turbio y voluntario.
El problema de salir de la adolescencia treintañera en que te mueves es éste: ver los manejos de la virilidad con los mismos ojos prácticos con que el niño veía los suyos, pero zambullirte con la misma ingenuidad en la corriente de simpatía por este asqueroso mundo.

En el fondo, la única razón por la que se piensa siempre en el propio yo es porque con nuestro yo debemos estar más de continuo que con cualquier otro.

A propósito de aquella historia de los filones. Hay que poner de relieve, empero, que de las muchas experiencias de tu infancia elegiste algunas que tienen aire de familia, entre soñador y brutal, y las elegiste justamente en la larga elaboración de los años adolescentes. ¿Cómo queda?
El caso es que realmente tuyo es sólo lo que retorna infinitas veces a tu fantasía, y no puedes dejar de soñar. Problema: ¿lo eliges porque tienes gustos ya formados, o es eso lo que te forma el gusto? La consabida respuesta -que nacen juntos- no me parece gran cosa.


2 de junio

En las cosas sexuales me parece que el hombre, al satisfacerse, se tranquiliza y aleja, la mujer se enciende aún más y se vuelve libidinosa.
Razón ésta del hecho natural de que la mujer huye, e intenta perennemente dejar al hombre con el antojo, para ligarlo a sí. Mientras que al hombre de nada le sirve negarse a la mujer para ligarla a sí.
Además la mujer, que hace al hijo, encuentra en éste su paz; el hombre, si no encontrase la paz en el simple coito, no la encontraría nunca.


17 de junio

El efecto del dolor ( desgracias, sufrimientos, siempre que sean mentales) es crear un alambre espinoso en la mente y obligar a los pensamientos a evitar ciertas áreas, para escapar a las angustias que en ellas reinan. En este sentido, sufrir limita la eficacia espiritual.
Y no es tan gloriosamente cierto que, una vez acabado el dolor, la propia potencia resulte aumentada, ante todo porque siempre queda en esa área cierto magullamiento, y una tendencia a evitar el mal paso, y además porque, si durante la pena no se ha conquistado nada, no se ve cómo podremos conquistarlo después, en la normalidad.
El hecho es éste, que se ha conquistado experiencia: es decir, la cosa más abstracta y vana. En cuanto al temple, se ha debilitado sólo. Ningún carácter posee después de un dolor el temple que poseía antes. Al igual que ningún cuerpo después de una herida tiene la salud de antes, sino un endurecimiento exacerbado: el famoso estado córneo.
Todos esos grandes espiritualistas hablan en el fondo de resultados materiales: nociones sobre sí mismo, sobre la vida, máximas que se nos dan. etc. La eficacia, el temple, la «resistencia del puente», cualquiera ve claramente que con el dolor sufre sólo una limitación de actividad, y cuando vuelve a tener campo libre ni siquiera tiene la ventaja de haberse fortalecido con un descanso -dado que sufrir desgasta y lima, aun cuando no deje jugar libremente.


13 de julio

Es pecado lo que inflige remordimiento.
Es natural que las mismas cosas sean pecado para uno y no para otros ( 5 de mayo del 36) : basta con no tener remordimientos. ¿Qué hacer? Hacer lo que dice el 22 de junio del 38. y de momento quitarse de la cabeza que el remordimiento es una realidad absoluta que infaliblemente nos cae encima. Lo experimentan sólo conciencias especialmente educadas. Por lo tanto podemos educarnos para no sentirlo. Dicen que sentirlo por muchas y muchas acciones por las que el ineducado no siente nada, es prenda de finura y de riqueza interior. ¿Será verdad? ¿No es concebible una riqueza interior que no conduzca a exclusión de estados de conciencia, sino que los acepte todos, incluso esos que suelen dar remordimientos ? Aquí hay un sofisma, porque si cualquier tipo de estado de conciencia es enriquecimiento, también el del remordimiento es enriquecimiento, y volvemos al punto de partida.
Pero al hablar de enriquecimiento se habla de goce. Diremos, pues, que hasta el estado de remordimiento es bienvenido, no en sí mismo (pues, como todo dolor -17 de junio- es en su actualidad empobrecimiento, anquilosamiento, petrificación), sino como premisa del goce proporcionado por la compunción y consiguiente elección resuelta de nuevas buenas acciones que no nos den remordimiento.
Queda en pie, sin embargo, que esta condición («sólo las que no nos den remordimiento») parece atarnos de pies y manos y por ende empobrecernos.
Por no decir que, si el remordimiento y la correspondiente compunción y resolución de obrar bien son un proceso positivo (enriquecimiento), no está claro por qué no se debería pecar para recorrer luego esta escala de enriquecimiento.
Conclusión: en efecto, es legítimo pecar de modos inauditos, descubridores, que nos provocan remordimientos, y por tanto compungidas resoluciones, nuevas para nosotros ( =enriquecimiento).
Es pecado sólo rehacer una acción que ya se sabe que provoca remordimiento y por lo tanto una resolución ( enriquecimiento) que ya no nos enriquece, al habernos enriquecido una vez. ¿Está claro?


14 de julio

Para entender la actitud seria de una mujer entre muchos jovenzuelos, reservada y desenvuelta y embarazada y compungida. piensa en la tuya, ante cinco o seis putas que te miran y esperan la elección.


22 de julio

Estar en guardia con quien nunca se irrita. (Cfr. 7 de diciembre del 37, VI.)

Una vez escrita la primera línea de un relato ya todo está elegido, el estilo, el tono y el cariz de los hechos.

Dada la primera línea, es cuestión de paciencia: todo el resto debe y puede salir de ella.

También puede darse que tener en el fondo del corazón un remordimiento, la llaga de una villanía cometida en el pasado, aumente la conciencia que tenemos de nosotros mismos, nos vuelva interesantes para nosotros mismos, nos ocupe muchos minutos desolados que de no ser así transcurrirían flotando en el vacío.
Cualquier remordimiento, porque una mala acción siempre ha sido una afirmación de pasión y por lo tanto por un momento nos dio la ilusión de tener cierta energía.
El remordimiento de no haber sido capaces, en cambio, no proporciona ningún consuelo, a menos que se logre interpretarlo como una afirmación de energía, de sacrificio, de desinterés, etc. Pero no siempre es un fácil trick [truco, trampa], éste.


28 de julio

El nervio de toda trama está en esto: ver cómo aquel fulano se las arregla en aquella situación. Lo cual significa que cualquier trama es siempre un acto de optimismo. puesto que es una investigación sobre cómo se reacciona (es evidente que incluso la derrota de aquel fulano es este acto: si para el autor sale derrotado, significa que no supo arreglárselas ). Este es el mensaje de cualquier trama: así se debe, o no se debe, obrar. Por eso existen obras inmorales: las obras donde no hay trama.
El arte moderno, que parece huir de la trama, se limita a sustituir la ingenua de hechos de crónica por una sutilísima miríada de acontecimientos interiores en los que a los personajes sustituye un solo personaje (average man) [hombre medio] que cual. quiera de nosotros puede ser; más aún, es, bajo las antiguas y groseras esquematizaciones psicológicas.
El vértice de este arte se alcanza con un truco : al average man mirado como héroe extraordinario (primer momento del arte moderno) lo sustituye el héroe extraordinario mirado en su normalidad ( averageness). y como se evitan las esquematizaciones del pasado, se busca el héroe extraordinario en lo patológico (lo extraordinario común) y se le sigue con indiferente homeliness [sencillezJ (¿Faulkner? ¿O'Neill? ¿Proust?).


7 de agosto

El seno verdaderarnente hermoso es el que consiste en todo el pecho, aguzado en dos, y tiene raíces por tanto hasta las costillas.
Los otros son hermosas cosas añadidas, pero el pecho existe bajo ellos.


28 de agosto

La sutil fascinación de las convalecencias consiste en esto: tornar a nuestras propias costumbres con la ilusión de descubrirlas.

Es preciso transformar en virtudes nuestros propios defectos irreductibles. Confirmado que me gusta representar ante mí mismo. puedo rescatar esta boba dispersión aprendiendo a revestirme de papeles desconocidos y verlos así desarrollarse según su naturaleza. En el fondo es una premisa de poesía.


19 de setiembre

Los hombres que tienen una tormentosa vida interior y que no buscan desahogo en sus palabras o en sus escritos, son simplemente hombres que no tienen una tormentosa vida interior.

Dadle una compañía al solitario y hablará más que nadie.


22 de septiembre

Basta a veces, en la segunda línea, una pincelada naturalista («Hacía un tiempo fresco, con un poco de niebla») para provocar páginas y páginas de un naturalismo implacable, documentales y no ya narradas, es decir, donde cada acontecimiento se sitúa en el plano de dicha pincelada, negándose a dejarse repensar.
Estas precisiones iniciales («Hacía...») sirven sólo en el caso de un cuento que acaece en un curso breve y muy determinado temporalmente (Noche de fiesta), en los cuentos, en suma, que tienen un corte y una evidencia escénica y que podrían ser representados. En el escenario, en efecto, todo ocurre documentalmente, y el decorado y los gustos corresponden a las descripciones.
El verdadero relato (Primer amor y el Campo de trigo) trata el tiempo como materia y no como límite y lo domina acortándolo o haciéndolo discurrir más lentamente y no tolera acotaciones que son el tiempo y la visión de la vida real; resuelve, más bien. en impulso (síntesis fundamental o idea generadora) de construcción (distancia de perspectiva o reflexión) el ambiente temporal.

Pasados los treinta, cada cual identifica la juventud con la tara más grave que le parece haber descubierto en sí. (Cfr. 31 de octubre del 37.)



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(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese El Oficio de vivir, editado por Seix Barral. En los sucesivos números de Enfocarte.com continuaremos editando algunos fragmentos de este libro.

(**) Poeta y novelista italiano. Nace el 9 de septiembre de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo) y es el último de cinco hijos de una familia pequeño burguesa de origen campesino. Cuando sólo tiene seis años, su padre muere. Cursa estudios en Turín y, entre sus profesores de la escuela media superior, cabe señalar a Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci. En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt Whitman; en esa misma época, empieza su actividad de traductor con "Moby Dick" de Melville y "La risa negra" de Sherwood Anderson para la editorial Frassinelli. En 1934 es nombrado director de la revista "Cultura". En mayo de 1935 es detenido por motivos políticos y es confinado en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a Turín y publica el libro de poesía "Lavorare stanca". Durante la guerra, se refugia con su hermana en Serralunga y, cuando aquélla termina, se inscribe en el Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior destacan las siguientes novelas: "De tu tierra" (1941), "La playa" (1942), "El camarada" (1947), "La casa in collina" (1948), "El bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas" (1950); también cabe recordar el atípico "Diálogos con Leucó˜" (1947), las poesías de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos" (1951) y el diario "El oficio de vivir " (1952). Víctima de repetidas crisis depresivas, Cesare Pavese se suicida el 27 de agosto de 1950 en un hotel de Turín, ingiriendo doce sobres de somníferos.



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