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- Leer Perejaume: Para tocar
el mundo / para no tocar el mundo -
“Todo resuena, apenas se rompe
el equilibrio de las cosas. Los árboles y las yerbas
son silenciosas; el viento las agita y resuenan. El agua
está callada: el aire la mueve, y resuena; las olas
mugen: algo las oprime; la cascada se precipita: le falta
suelo; el lago hierve: algo lo calienta. Son mudos los metales
y las piedras, pero si algo los golpea, resuenan. Así
el hombre. Si habla, es que no puede contenerse; si se emociona,
canta; si sufre, se lamenta. Todo lo que sale de su boca
en forma de sonido se debe a una ruptura de su equilibrio.”
Octavio Paz, Chuang-Tzu (1997)
Fragmento de un texto de Han-Yu, escritor chino del periodo
T’ang (siglos VIII y IX)
Ciegos ante la realidad vivimos en un mundo poblado de simulacros
y repeticiones. En la sociedad de la información la proliferación
de imágenes y de contenidos sin fin nos sitúa en un universo
virtual que no deja de intentarnos conducirnos por los caminos
y los laberintos que los poderes mediáticos y políticos
trazan impunemente al margen de nuestro libre albedrío.
Ya en los años 80, Fredric Jameson, en su libro Postmodernism
or the Cultural Logic of Late Capitalism (1984) [El
postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado
(1991)], frente al avance del consumismo, el populismo,
el kitsch, el pastiche y la paranoia tecnológica, nos advertía
de la necesidad de crear nuevas cartografías, diferentes
mapas cognitivos que tuvieran en cuenta una nueva dialéctica
en las formas de representación capaz de comprender y captar
la complejidad de las transformaciones de nuestra sociedad.
Toda la realidad es un acontecimiento verbal
El video El so d'ensopegar [El sonido de tropezar] (2002)
de Perejaume, presentado en la exposición Real i Verdaguer
en Vic, nos muestra los pies de un personaje que sube
una montaña. La cámara, justo detrás del caminante, capta
el movimiento rítmico y azaroso de los pies del personaje
de espaldas que no deja de dirigirse hacia arriba, y, al
mismo tiempo, graba el ruido de los pasos y del agua que
baja por la montaña. En el montaje final, el autor ha incorporado
un texto original que subtitula las imágenes rítmicamente,
a partir de la transcripción del sonido original de las
pisadas y del agua. Si no fuera por los subtítulos, la imagen
del video nos podría remitir, quizás, a un personaje de
Kafka en permanente fuga, o, tal vez, por ejemplo, a un
actor de Stalker, el film de Tarkovski.
Del sonido. Del uso. La obra de Granollers
La instalación Del so [Del sonido], presentada en
el Teatro-Auditorio de Granollers, el 9 de noviembre de
2002, permitía escuchar al espectador los sonidos y las
voces que, de una manera aleatoria y en vivo, producían
en un escenario vacío, ocupado tan sólo por doce micrófonos,
"doce aparatos receptores, con sus respectivas antenas situadas
en la terraza del teatro, que reciben señales de radiofrecuencia
en tiempo real que, amplificadas y tratadas con diversos
automatismos, son enviadas a los canales de sonido y de
luz del escenario de la sala pequeña del Auditorio". Se
trata pues de evidenciar aquellos sonidos que transitan
el aire y no llegamos a oir. A diferencia de una posible
nueva pieza radiofónica sin personajes de Beckett, o de
una imaginaria pieza aleatoria de Cage, la instalación Del
so de Perejaume no pretendía llegar a ser una obra de
ficción o el conjunto de normas de una partitura, sino simplemente
aspiraba a poder reproducir o simular un fragmento de realidad
sonora en tiempo real. Sin embargo, la disposición teatral
de la instalación sonora Del so otorgaba a la pieza
un grado de representación y de ficción que la distanciaba,
por ejemplo, de la experiencia habitual que todos hemos
vivido al escuchar los fragmentos entrecortados de una conversación
absurda o el ruído de la emisora de un radiotaxi.
Oleoducto
La realidad, el mundo, no se pueden acotar, no se pueden
cartografiar con exactitud. La pretendida objetividad científica
es frecuentemente bien subjetiva. El realismo no es más
que una apariencia, otra ficción. Ya Duchamp nos advirtió
contra el arte retiniano. Otros instrumentos conceptuales
son necesarios para permitirnos profundizar en la realidad.
En el libro Oleoducte [Oleoducto] (1999) Perejaume
ha recogido muchos de los dibujos que ha ido realizando
a lo largo de los años noventa. Se trata, en todo caso,
de una idea expandida de dibujo, en la que conviven el collage,
con todo tipo de materiales diversos y técnicas múltiples,
y la escritura. La ligereza y la rapidez del dibujo permiten
ir recogiendo una inagotable cantidad de imágenes y de ideas
que se generan en la imaginación poderosa del autor. Sin
embargo, son dibujos acabados que expresan con precisión
una intuición o una idea concreta. El humor y la ironía
están bien presentes en los títulos y las imágenes de muchas
de las obras: El món com a sala d'exposicions [El mundo
como sala de exposiciones], El tedi museogràfic [El
tedio museográfico], L'activitat pròpiament gràfica
de tal com es desplacen els estils pel territori [La actividad
propiamente gráfica de cómo se desplazan los estilos por
el territorio], Diverses incursions del dadaisme
al terme de Sant Celoni [Diversas incursiones del dadaísmo
en el término de Sant Celoni], La forma com és coneguda
l'obra de Duchamp segons ens acostem a un nucli de població
[La forma en que es conocida la obra de Duchamp a medida
que nos acercamos a un núcleo de población] o Regalim
de pintura de Jackson Pollock, d'una magnitud que esbalaeix
[Goteo de pintura de Jackson Pollock, de una magnitud que
pasma]. Otras veces, la leyenda del dibujo es casi una
declaración de intenciones: Fer una escultura és, a hores
d'ara, desfer-ne una altra [Hacer una escultura es, en la
actualidad, deshacer otra] o Què devem estar dibuixant
a través de les nostres formes de viure [Qué debemos estar
dibujando a través de nuestras formas de vida].
Que el dibujo pertenece a la cultura del proyecto es claro.
Algunos de estos dibujos han dado lugar a otras obras y
han generado otros proyectos. De una manera insospechada,
por ejemplo, el dibujo Què devem estar dibuixant a través
de les nostres formes de viure fue el origen de una
obra realizada con 1.200 bombillas de 25 w, y situada, durante
unas semanas, como una singular iluminación navideña, en
la Baixada de la Misericòrdia de Tarragona: Allò que
devem estar dibuixant amb les nostres formes de viure [Aquello
que debemos estar dibujando con nuestras formas de vida]
(2000).
Fonación de un espacio
Con motivo del 25 aniversario de la Galería Joan Prats
de Barcelona, Perejaume realizó una radical intervención
en este espacio citado del 3 al 5 de mayo del 2001, titulada
Fonació d'un espai [Fonación de un espacio]. La acción
consistió en disponer 9 ventiladores (8.750 m3/h), de los
que se utilizan para simular el efecto de viento, dentro
de la galería totalmente vacía. En el texto publicado para
la ocasión Perejaume explicita, con letras mayúsculas, la
intención de su instalación:
"QUE UNA SALA SEA DICHA,
SEA CONSTRUIDA EN UN DECIR Y DE NUEVO DISGREGADA, QUE
MANTENGA LA FORMA DEL AIRE QUE LA ABRAZA, LA FORMA DEL
AIRE QUE LA HINCHA Y LA PERCUTE AL DECIR LA SALA CADA
VEZ, COMO SI HICIÉRAMOS SONAR LA SALA CON SU BADAJO
DE AIRE.
QUE AL IGUAL QUE EL VIDRIERO SOPLA LA CABIDA DEL RECIPIENTE
QUE ESTÁ HACIENDO, LA SALA INSPIRE LA CALLE, DE MODO
QUE LA ATMÓSFERA DE LA CALLE TOME, POR ARTE DE MAGIA,
LA FORMA DE LA SALA".
El espectador, el observador, de esta sonora instalación
es expulsado de la sala de exposiciones por la ventada inesperada,
por el ruido insoportable. "Obviamente -escribe Perejaume-,
en esta escritura, por muy extraña y anómala que sea, hay
implícita una decantación verbal del mundo de la plástica,
una desviación redactada, verberada, de aquellos espacios
eminentemente retinianos."
El borrado de cualquier huella, de cualquier obra que ocupe
el espacio, más allá de la presencia humana, convierte el
gesto de Perejaume en una acción renovadora. Pero es claro
que la acción es eminentemente simbólica y metafórica. Lo
que el autor desea es que cada visitante, cada espectador,
sea actor, parte activa de la obra "en construcción". Existe
la escritura de la vida, la que cada uno de nosotros hacemos
en el tiempo y en el espacio. Afirma Perejaume: "En la medida
que existe la escritura de los agentes atmosféricos, existe
también la escritura del ser humano: la gran escritura del
ser humano, aquella que hacemos en el mundo, en la forma,
pero también en la sonoridad del mundo, de manera que modelando,
a través de nuestra actividad incansable, el relieve del
mundo, alteramos incluso su composición atmosférica y así
queda modulado, inevitablemente, el sonido resultante."
Esta reflexión que, en toda su radicalidad, identifica
el arte con la vida, ha llevado a Perejaume a pensar la
realidad como la forma más concreta y próxima que expresa
la transformación constante que comporta toda existencia.
Así la forma, sin duda, con la capacidad expresiva y artística
más grande será siempre la misma realidad. Lo que realmente
fascina y sorprende a Perejaume es lo que él mismo denomina
"la técnica de la realidad": "Cada vez más, a los autores
nos fascina la propia técnica que la realidad misma nos
muestra, que la realidad ya tiene, que la realidad ya es.
Porque la realidad es en esencia esto: un instrumento que
se expresa. Un instrumento irreductible que queda fuera
de toda expresión que no sea él mismo."
Dejar de hacer una exposición
Del mismo modo que la naturaleza y la realidad son inaferrables
en su constante devenir, se puede entender que una obra
en evolución como la de Perejaume, que cada vez de una manera
más evidente se expande en todas las direcciones, resulta
difícil de explicar, de mostrar, de clasificar, en toda
su riqueza y complejidad. Es muy significativo el hecho
de que en 1999, cuando tuvo la oportunidad de realizar su
primera gran exposición retrospectiva en el MACBA, Perejaume
decidiese titular su muestra, justamente, Deixar de fer
una exposició [Dejar de hacer una exposición]. Coherente
con las teorías y prácticas desarrolladas en su obra literaria
y artística, como la despintura o la desescultura. Esta
es la paradoja y la dificultad de un arte que para devenir
autocrítico necesita el mismo arte como referente. Un arte
que deviene hasta cierto punto alegoría de la muerte del
arte.
La pintura cobrint la terra [La pintura cubriendo la tierra]
es el título de un dibujo -de hecho, se trata de una fotografía
en la que se pueden ver los picos de una gran cordillera
que ha sido repintada encima con grandes pinceladas que
se esparcen por toda la superficie del papel- que abre el
catálogo de la exposición Deixar de fer una exposició.
Rosalind Krauss introdujo en su artículo "Sculpture in the
Expanded Field" ["La escultura en el campo expandido"] incluido
en The Originality of the Avant-Garde and Other Modernist
Myths (1986) [La originalidad de la vanguardia y
otros mitos modernos], a propósito de algunas de las
obras, de finales de los sesenta y primeros de los setenta,
de Robert Morris, Robert Smithson, Walter de Maria, Carl
André, Richard Long, Hamish Fulton, y otros, la idea de
que la escultura en el campo expandido, practicada por algunos
de los autores más representativos del minimalismo y el
land art, pertenecía por sus características formales
y conceptuales a una nueva etapa en la historia del arte
que había que inscribir dentro del postmodernismo. Sin duda,
Perejaume, que bebe también de esta tradición, participa
en muchas de sus obras de la idea de la escultura en el
campo expandido. Lo que es más interesante de constatar
es que toda su obra participa también de esta idea del campo
expandido. La pintura, la escritura, la obra, mediante la
metáfora, se expande sin límites. Solamente la operación
de repintar, de reescribir, de releer la tradición, la naturaleza,
en una nueva práctica crítica nos puede permitir comprender,
alcanzar, nuestro mundo, nuestra realidad.
Para tocar el mundo / para no tocar el mundo
Fredric Jameson caracteriza la postmodernidad por la saturación
total del espacio cultural por la imagen, ya sea en manos
de la publicidad, de los medios de comunicación o del ciberespacio.
¿Cuál es la cartografía cognitiva de nuestro mundo que propone
la obra alegórica y metafórica de Perejaume?
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En las once piezas tituladas La segona naturalesa de
les obres (2002) [La segunda naturaleza de las obras]
el artista pinta encima de unas fotos digitalizadas impresas
y transportadas sobre papel. Son paisajes completamente
recubiertos de cuadros. Perejaume imagina y representa un
mundo totalmente recubierto de pinturas, de imágenes emmarcadas,
algunas de las cuales borra o repinta con pinceladas y colores
monocromos. En el origen de estas obras está la serie de
las Pinacotecas de finales de los ochenta y principios
de los noventa. El artista pintaba sobre fotografías de
fragmentos de paredes de museos en las cuales se podían
ver cuadros emmarcados cuyas imágenes interiores eran anuladas
o borradas con pintura monocroma. Después es el mundo entero
el que deviene una pinacoteca inacabable, infinita.
No existe un único mapa de nuestro mundo. Sin duda son
necesarios los análisis sociológicos, económicos, políticos,
culturales con los cuales cartografiar nuestro mundo. Sin
embargo, no hay fórmulas únicas en un mundo cada vez más
complejo y más saturado de información. Urge profundizar
críticamente y líricamente en la memoria y en la realidad
para poder trazar nuevas cartografías liberadoras. Es necesario
que cualquiera, cada ciudadano, libremente y soberanamente,
pueda trazar su propio camino, pueda hacer sonar su instrumento,
pueda hacer sentir su voz.
También es necesario que el artista muestre su camino,
su verbo. Perejaume prefiere dejarnos sus instrumentos,
un siurell, el conocido instrumento popular mallorquin
hecho de terracota que, al soplar, emite un silbido. Por
ejemplo, el Siurell: gep de poeta [Siurell: joroba de
poeta]. Cargado con su gran siurell sobre la
espalda nos pide que escuchemos el sonido singular, profundo,
maravilloso y enigmático de su mundo.

- Leer Perejaume: Para
tocar el mundo / para no tocar el mundo -
NOTA: Agradecemos a la Galería Soledad
Lorenzo por brindarnos el material para realizar esta nota.
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