El oficio de vivir II (*)
Por Cesare Pavese(**)
Traducción de Esther Benítez


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25 de abril

Hoy, nada.


26 de abril

Existe también el tipo que, cuanto más bajo cae y cuando debería pensar sólo en levantarse, más piensa en volar y más se exalta. Es ante todo el gusto por los contrastes y el hábito de contemplarse. Nadie que no tenga el vicio de mirarse a sí mismo como si fuera otro -un importantísimo otro- puede durante el dolor o la preocupación exaltarse en cambio con el placer y la Libertad.
Un hombre que ha vivido doce años con un ideal -tanto mas si es inconfesado-, cuando despierta se encuentra inevitablemente comprometido con su carácter y ya no huye del habito de aquel ideal. Ahora bien, entre las muchas cosas monstruosas, el hábito de un ideal es feísimo. Y uno se corrige de todo, pero no de eso. Podrá tratar de cambiar la dirección de su ideal, pero nada más.
Por fortuna entre todos los hábitos espirituales -pasiones, deformaciones, complacencia, serenidad, etcétera-, el único que sobrevive a los días es la calma. Volverá.

Hay que andarse con cuidado al comunicar los descubrimientos psicológicos de poderosas perversidades a quien ignoraba ser así; porque la primera víctima será el descubridor verídico. La vieja historia del toro de Perilo.
Quien revela a una mujer el ser potencial de ella, será el primer cornudo.
Es matemático. Eso es, matemático.

¿Qué método mejor para una mujer que quiere joder a un hombre que llevarlo a un ambiente que no es el suyo, vestirlo de modo ridículo, exponerlo a cosas en las que es inexperto, y -en cuanto a ella- tener mientras tanto otras cosas que hacer, incluso esas mismas que el hombre no sabe hacer? No sólo lo jode delante del mundo, sino -importante para una mujer, que es el animal mas racional que existe- lo convence de que esta jodido, conserva la buena conciencia. Porque con habilidad y experiencia se llega a esta cosa increíble: preparar las cosas y los hechos -las cadenas de causalidad-, de modo que, cuanto se desea, se produzca sin ofender los propios principios de comportamiento ético.


27 de abril

Cuenta:

«Un día me dijo cómo me trataría. Era en aquella época ansiosa en la que nada había ocurrido, pero debía producirse. La hacia hablar de su pasado, con el afán de conocer cuanto mas pudiera de ella, y tener un motivo para mi ensoñación.
Hablaba de un jovenzuelo ingenuo que la había abordado en el tren. Lo describía como decidido y normal. No le costó mucho trabajo infatuarlo. Con palabras y gestos. (También conmigo hizo un viaje.) Y después terminó dándole un nombre falso.»Y el jovenzuelo le había escrito pidiéndola en matrimonio.»

28 de abril

«Que al señor le agraden las cosas claras, me parece muy bien por su buen gusto. Pero reflexione el señor que las cosas claras se digieren en seguida, y luego vuelve el apetito. Mucho mejor roer en le difícil, darse maña en la búsqueda de lo pequeño hacer durar mas la esperanza, en suma.»

¿Por que tomárselo tan a pecho? Hemos vuelto al 29. Compuse poemas ociosos, sufrí por la incapacidad de trabajar, sólo y contrito en medio de la vida, vagabundo irritado ante el espectáculo público. ¿Que es lo que falta? ¿Los siete años transcurridos?
Pero ya basta: ¿ha importado alguna vez la juventud en mi oficio? Y si los siete años no faltaran, si hubieran acabado todos bien, es decir, si hubiera compuesto poemas perdurables, encontrado un trabajo satisfactorio, estuviera acoplado y agradecido a la vida, casado y alegre con el espectáculo público; si todo hubiera salido así, ¿tendría algo más? ¿Habría valido la pena? ¿Estaría sentado ante esta mesa con más gozo?
Y, si respondiera que me encantaría estar ligado, tener deberes, ¿no estaría diciendo algo inútil, dado que deberes siempre los tiene uno, con tal de que quiera?

Y entonces, entonces, ¿Sólo la echo de menos a ella? ¿A ella, que me ha jodido? Pero, si todo lo demás sigue inalterable, ¿que representa ella sino una trivial desilusión sentimental?
Animo, joven, ni siquiera es lícito hundirse en un gran fracaso; no existe el fracaso; estamos como antes, hemos quemado siete años, nos han ocurrido cosas amables; recomencemos, pero sin gritar, y tengamos presente que no hay razón alguna para que dentro de otros siete años no volvamos a repetir el mismo discurso. Y luego también, y luego también. Pues ¿quien ha dicho que la vida es para gozarla? Chico, tenemos aun las ilusiones juveniles.
Pero, si es cierto que a todos les ocurre lo mismo, ¿cómo es que los viejos no tienen todos caras turbadas. endemoniadas, torturadas, rotas, y son en cambio tan tranquilos?
La única cosa clara es por que los muertos se pudren. Con todo ese veneno en el cuerpo.


1 de mayo

El que la poesía nazca de la privación, lo apoya el hecho de que la poesía griega sobre los héroes se realiza cuando los epígonos son expulsados de las patrias donde están las tumbas de los héroes.


5 de mayo

El pecado no es una acción en vez de otra, sino toda una existencia mal trabada. Hay quien peca y quien no. Las mismas cosas (odiar, joder, holgazanear, maltratar, humillarse, ensoberbecerse) en uno son pecados, en otros no.
Haber pecado significa quedar convencido de que esa acción es, de un modo misterioso, creadora de infelicidad propia para el futuro, que ha quebrantado alguna ley misteriosa de armonía y que no es sino un eslabón de una cadena de inarmonías precedentes y futuras. Vivir es como hacer una larga suma, en la cual basta con haber equivocado el total de los dos primeros sumandos para que ya no salga. Quiere decir engranarse en una cadena dentada, etc.


9 de mayo

¿También el consuela de humillarse incurre en las voluptuosidades de costumbre o es un principio valido?

¿Es decir, ¿uno se humilla como para aprovechar un embate de la experiencia convirtiéndolo en pretexto de un autoespectáculo gratuito (sin compromisos morales) o para excavar un filón de conducta ética, para buscar en suma un plan concienzudo de deberes?
Es un hecho que existe complacencia en la propia humillación. Parece imposible distinguir si se goza voluptuosa trágicamente.
En el fondo, como no he encontrado otro reproche a la voluptuosidad que el de arruinar a quien la ejerce (hacerlo «sufrir inútilmente»), bastaría con ac1arar si la autohumillación hace sufrir inútilmente o no. Y en mi caso, ¿cómo salir de la habitual directriz de comprobar la legitimidad de mi estado mediante su fecundidad o esterilidad creadora? Porque seguramente esta directriz es falsa, o al menos insuficiente, ya que no todos practican el oficio de creadores. La utilidad o la inutilidad del sufrimiento se determinaran con relación a toda una existencia Y el que el interesado sea además un creador, nada tiene que ver con la conciencia. Se trata en este caso de exigencias que afectan a los cimientos, al margen del oficio, de la clase y de la nación. Pero quita eso, quita aquello, ¿qué es lo que queda al hacer de esclavo de los deberes? Es preciso, pues, no excluir mi condición de creador para bajar al sótano a buscar la piedra angular, sino considera simplemente que, amen de creador, soy también u hombre y un desocupado y un apolítico y un muchacho y otras cosas que se me escapan. Es un bonito trabajo examinar el efecto de la autohumillación sobre todas estas condiciones y encontrar el máximo común divisor. Y no sólo en el presente, sino, todo mi pasado. Porque, no lo olvidemos, el pecado no es una acción en vez de otra, sino toda la existencia mal trabada.
¿Es un pecado, pues, mi autohumillación?
Una idea. Al igual que solo he sabido razonar sobre estética cuando he tenido ante mi un rebano de poesías mías, donde he desentrañado el problema (y visto como había que volver a empezar por el principio), he aquí que deberé ponerme ante un numero de acciones éticas mías y meditarlas y decidir cuáles podré recoger y cuáles no, cuáles son los motivos constantes si los hay (sin duda), y todo lo demás. La dificultad estriba en aislar esas acciones, para manejarlas, como manejo cada una de mis poesías. Y después de todo no es una novedad. Ya he hecho a menudo este trabajillo.


16 de mayo

Es indudable que para la producción de una obra se necesita un público. Pero hay muchas obras que han nacido sin ese aparente círculo ansioso, turbulento y desordenado, que hace surgir el gran arte. Pero el público no faltaba. Simplemente, el autor se lo había imaginado, lo había creado (lo cual significa: definido, elegido y amado). En general los antiguos, hasta el romanticismo, tuvieron el circulo materialmente entendido; los modernos son diferentes en la falta de el y revelan ante todo su grandeza (como los antiguos la revelaron en la instintiva comprensión del verdadero público, al margen de los pedantes) en la elección y creación que saben hacer de sus lectores.
Observo, empero, que es falso creer en la posibilidad de una progresiva creación de un público propio por parte de un escritor. Así se crea el publico material, si acaso, el del editor. Pero el público verdadero debe de estar supuesto desde la primera obra.


6 de septiembre

He descubierto, pues, un tipo de hombre que toma trágicamente en serio los deberes morales. Piensa en seguida que un principio moral ha de sostenerse incluso frente a la prisión, la muerte, tormento, etc.; y, aterrado por tamaña obligación no se atreve a resolverse a definir y servir su principio moral. Este tal vive voluptuosamente y no tiene principios. En el fondo se trata de nobleza de sentimientos.


13 de setiembre

Entre las señales que me advierten de que acabo la juventud, la suprema es darme cuenta que la literatura no me interesa ya de veras. Quiero decir que no abro ya los libros con aquella viva ansiosa esperanza de cosas espirituales que, pese a todo, sentía antaño. Leo y me gustaría leer cada vez más, pero no recibo ya como antaño las diversas experiencias con entusiasmo, no las fundo ya en sereno tumulto prepoético. Lo mismo me ocurre pasear por Turín; ya no siento la ciudad como aguijón sentimental y simbólico para la creación. Ya está hecho, se me ocurre responder cada vez. Teniendo en la debida cuenta las diversas magulladuras y berrinches y cansancios y barbechos queda claro que ya no siento la vida como un descubrimiento y mucho menos por ende la poesía -sino más bien como un frío material de especulación y análisis y deberes. En esto late ahora mi vida: la política, la práctica, cosas todas que se favorece con los libros, pero los libros no aman como en cambio lo hace la esperanza de creación.
Ahora bien, también de joven me organizaba éticamente: hallada la posición del impasible investigador, la vivía y la aprovechaba en la creación. Ahora que he dejado en serio de aprovecharla en la creación, advierto que ni siquiera me basta para vivir.
Es un dilema grave: ¿he perdido el tiempo hasta ahora apostando por la poesía o bien la situación actual es premisa de una mas profunda y vital creación?


14 de setiembre

De acuerdo con Bergson en que tanto el racismo como la bondad natural del hombre son mitos políticos que han de juzgarse por sus realizaciones, pero es deshonesto disculpar la reconocida debilidad filosófica del racismo por el hecho de que ahora se ha reconocido filosóficamente débil también la bondad natural. Porque un mito, para ser históricamente legitime, ha de ser creído en su tiempo, y debe ser la ultima palabra de la crítica de su tiempo. Tal era la bondad natural en el siglo XVIII, tal no es el racismo en el XX.
La mismo ocurre con las estructuras de la poesía en las diversas épocas. Es indiscutible que para nosotros las fábulas del pasado son mitos, pero para hacer gran poesía el poeta ha debido creer en sus fábulas, creerlas, esto es, la ultima palabra de la crítica de su tiempo.


15 de setiembre

Si intento un balance de mi obra poética, no le encuentro ya todas aquellas ventajas. Dejando de lado la gloria o el deshonor -me examine como si no hubiera publicado-, opino que el mundo ha perdido ahora para mí todo su aspecto encantado, pues muchas cosas que me gustaban y contentaban se han apagado ahora en la página escrita que las incineró. Revelándome a mí mismo, con su realización, la naturaleza totalmente fantástica de mis transportes e impulsos y amores y apegos, los he vuelto ahora, por el propio hecho de la realización consumada, vacíos e inútiles. Aclaro: no me atormenta el amor a la novedad por ambición; tengo muy claro que aquellos descubrimientos no tenían sino un significado prepoético y por ello -una vez poetizado- han cumplido su misión.
Esta era la razón por la cual sostenía que genio poético debe ser fecundísimo y durar toda vida. Su espíritu no debe jamás cesar de producir descubrimientos, para usarlos en poesía, porque, se detiene, revela con eso que los pocos ya hechos no provenían de un temperamento nacido para d cubrir, sino que eran veleidades sentimentales acción tomadas por descubrimientos prepoéticos.
Yo no sé aún si soy un poeta o un sentimental pero con seguridad estos meses atroces son la prueba decisiva. Si, como espero, hasta los mayores descubridores han pasado meses semejantes, entonces el gozo de componer no es barato. La vida se venga, y bien, si alguien le roba el oficio. No es nada preocupación del componer -el famoso tormento- ante la de haber compuesto y no saber luego qué hacer.

EI libro de Lévy-Bruhl, Mitología Primitiva, permite suponer que, al pensar la mentalidad primitiva la realidad como continuo intercambio de cualidad y esencias, como flujo perenne en el cual el hombre puede convertirse en plátano o arco o lobo y viceversa (pero no el arco convertirse en lobo, por ejemplo), la poesía (imágenes) nace como simple descripción de esa realidad (el dios no se parece al tiburón, pero es tiburón) y como interés antropocéntrico.
En suma, las imágenes (¡esto me interesa!) no serian juego expresivo, sino positiva descripción. En sus orígenes, se entiende. En cuanto al antropocentrismo, no dudaba de él.


2 de octubre

Por fin algo positivo. Aquel horror por el bullicio público, aquel asco por los gestos mezquinos de los otros, aquel remordimiento de las vacilaciones e indignidades formales mías, son prueba de una suficiencia mía, de un sentido de mi conducta, que no carecen de dignidad. Hasta mi búsqueda de poesía objetiva significaba eso.
Hoy, sin embargo, estoy desolado por haber descuidado siempre hasta ahora las formas, los modales, por no haber elaborado un estilo de comportamiento, sino obrado siempre al acaso fiándome de mi gusto desdeñoso y cometiendo así infinitas inconveniencias románticas.
¿Por qué las mujeres en general tienen mejores modales que los hombres? Porque deben esperarlo todo de su efecto formal, mientras que los hombres actúan o piensan. Es preciso volverse más mujer.


28 de diciembre

Se podría ver lo real des de abajo, rec1uido, donde no quede sino un meditabundo hundirse y dilatarse en el agua. La compañía no sería sino el irreductible resto de la sociedad, comparable con la blusa y con el hábito de los sentidos -ver un muro, oír una voz, respirar el cielo. El sustrato de la vida de cualquier hombre hecho presente, y penetrado con firmeza, puesto que cualquiera puede llegar a ese lugar y alguien hay siempre, aunque sea otro; y la vida no consiste sino en adornar variablemente esta eterna realidad. El esfuerzo consistiría en alcanzar al punto la adaptación sin residuos de baba. Se descubre así que en la vida casi todo es pasatiempo, de ahí el propósito que se haría el prisionero de vivir, si es que sale, como el ermitaño, chupando su pasatiempo, sacándole la medula. Lo cual se proponen todos los prisioneros. Y la vida pasada resultaría despreocupada y febril, por las desordenadas pretensiones que la han viciado. Aquí el pensamiento reducido a superfluidad, revela cuan estrambótico es en la vida vivir par propia cuenta luchando y proyectando. No olvidar nunca que, debajo de todo, el hombre esta desnudo. Hay un caso en el cual uno se desnuda y se muestra: y es para hacer la cosa menos razonable y más vergonzosa de la vida.

Los puntos son: que lo real es rec1usión donde justamente se vegeta y siempre se vegetara; y que todo lo demás, el pensamiento, la acción, es pasatiempo, tanto dentro como fuera. Importa, pues, poseer bien este real, prescindiendo de todo lo demás. También a causa de que, si no existiese la compañíaa, como ocurri6 en un tiempo, ni siquiera se aprovecharía el pasatiempo pensamiento-palabra, sino que se estaria como un tronco, viviendo. Ahí está (repito) el drama: hablar mal del pensamiento-palabra, y por lo tanto de la vida-pasatiempo, añorandoo en silencio todo lo demás y exaltando por rabia lo real, siempre posible en cualquiera como segregación entera.



1937

8 de enero

Los errores son siempre iniciales.


13 de enero

Los viejos y los jóvenes (de Luigi Pirandello, N. del E. I.) es una novela a frustrada porque, atestada de antecedentes y explicaciones sociales y políticas que deberían convertirla en un poema moral de ideas con organización y desarrollo dramático, se fragmenta, en cambio, en personajes que tienen como ley interna la soledad y terminan todos -con la lógica de la soledad- en la locura, el embrutecimiento, el suicidio o la muerte sin heroísmo. Todos están deformados en un capricho, en un habito interno, que tiende a expresarse o en monólogo o en caricatura.
El relato carece de un ritmo de alternancia de prosa dilatada y de diálogo; y no existe la forma de la soledad salvo para cada personaje por su lado; falta la epopeya del mundo de solitarios. Mas aún, cada personaje por separado está construido desde el exterior por antecedentes, análisis, salidas, que no tienen un ritmo; se nota que el autor acumula con cálculo lógico muchas cosas para justificar los momentos en que el solitario culmina y se expresa, a veces con mucha eficacia.
La prueba de esa esencial composición en frío es el estilo, lucido, vítreo, aunque coloreado de vez en cuando por arranques pasionales. Estos son calculados, razonados, también.


17 de enero

Cuanto más se enreda un hombre en una pasión, más dolor Ie provocan hechos en sí indiferentes; desilusionando, precisamente por su indiferencia, su tensa avidez. Un ambicioso sufrirá por la fallida muestra de reconocimiento por parte de un hombre célebre; el cual inferirá a un evangélico que bus que su conversación escrúpulos de tentación; que a su vez despecharán a un individualista, asaltándolo a su pesar. La envidia, ambición invertida, está en la base de toda angustia sufrida. No se puede tolerar que una cosa se produzca indiferentemente, por azar, al margen de nuestra impronta.
Cualquier tipo de fervor lleva consigo una tendencia a percibir una prefijada ley en la vida, que castiga a quien abusa del fervor o lo descuida. Un estado de pasión -aunque fuese la ebriedad de la absoluta autodeterminación- organiza y anima el universo de modo tal que cada revés parece luego causado por una ruptura del vital equilibrio de esa difusa pasión, que así se defiende como un cuerpo vivo. Y según el temperamento, parecerá haber abusado o haberse mostrado inferior: en cualquier caso, uno se sentirá orgánicamente castigado por la ley de la propia pasión y del universo. Lo cual equivale a decir que todo fervor IIeva consigo un supersticioso convencimiento de tener que ajustar cuentas con la propia lógica de las cosas. Hasta el fervor de ,quien no cree en la transcendencia de una ley.


28 de enero

Cualquier desventura, o nos hemos equivocado y no es una desventura, o nace de alguna culpable insuficiencia nuestra. Y como si nos equivocamos la culpa es nuestra, así no debemos culpar a otros, sino a nosotros, de cualquier desventura. Conque consuélate.


18 de junio

1 Gentuza - Sacerdote - Charlas (Tarde)
2 En fuga - Camino - Silbido (Crepúsculo)
3 Investigación - Sacerdote rezando
4 Mujer y él (Noche avanzada)
5 (Mañana) Investidura - Regreso (1).


31 de octubre

Se deja de ser jóvenes cuando se comprende que decir un dolor no altera la situación.


6 de noviembre

El mayor error del suicida no es matarse, sino pensar en ello y no hacerlo. Nada hay más abyecto que el estado de desintegración moral al que lleva la idea -el hábito de la idea- del suicidio. Responsabilidad, conciencia, fuerza, todo flota a la deriva sobre ese mar muerto, y se hunde y reaflora fútilmente, para escarnio de cualquier estímulo.

El verdadero raté [fracasado] no es el que no tiene éxito en las grandes cosas -¿quién lo ha tenido nunca?- sino en las pequeñas. No llegar a construirse una casa, no conservar a un amigo, no contentar a una mujer: no ganarse la vida como todo el mundo. Ese es el raté más triste.


9 de noviembre

La repetición en las nuevas poesías no tiene una razón musical, sino constructiva. Obsérvese cómo las frases-clave están en ellas siempre en presente, y cómo las otras convergen hacia él aunque estén en pasado. Quiero decir que en estas poesías me sucede que aferro una realidad actual, no narrativa sino evocativa, donde le ocurre algo a una imagen, le ocurre ahora, en cuanto la imagen es ahora elaborada por el pensamiento y se la ve obrar y hundir sus raíces en la realidad.
La palabra o frase repetida no es sino el nervio de esa imagen, construido de cabo a rabo como un andamiaje, el eje por el cual la fantasía gira sobre sí misma y se sostiene justamente como un giroscopio que existe sólo en el presente, en acción, y luego cae y se convierte en un hierro cualquiera.


13 de noviembre

A los pequeiios grandes hombres les llega siempre un momento en el que les hacen pagar su grandeza diciéndoles: «Eres grande, y justamente por eso no me arriesgo a confiarte mi vida.»

Un hombre no añora por amor a quien lo ha traicionado, sino por el envilecimiento de no haber merecido confianza.


16 de noviembre

¿No esta ya claro todo su destino en un niño de tres años que, mientras lo visten, piensa inquieto en como se las arreglará para vestirse de mayor, él, que no sabe?

Para poseer algo o a alguien, es preciso no abandonarse a él, no perder la cabeza, en suma, seguir siendo superior. Pero es ley de vida que se goza sólo aquello a lo que nos abandonamos. Si que fueron listos los inventores del amor de Dios: no existe otra cosa que a la vez pueda poseerse y gozarse.


17 de noviembre

Toda mujer desea ávidamente un amigo al que confiarse y con quien llenar el vacío de las horas en que el tercero esta lejos; exige que ese amigo no le perturbe su amor; se irrita cuando le pide algo que se interfiere con su amor; pero si el amigo se encierra en si y mortifica sus miradas y sus palabras con el único fin de no sufrir con ese deseo, al punto la mujer -toda mujer- saca de nuevo miradas, uñas y palabras para saber que sufre y verlo sufrir. Y lo hace sin darse cuenta.

Y sobre todo, recuérdese que hacer poesías es como hacer el amor: nunca se sabrá si la propia alegría es compartida.

Es increíble que la mujer adorada venga a decirnos que sus días son vacíos y angustiados, pero qué no quiere saber nada de nosotros.

La compensación de haber sufrido tanto es que después morimos como perros.

Los grandes poetas son tan raros como los grandes amantes. No bastan las veleidades, las furias y los sueños; se necesita algo más: cojones duros. Que se llaman también mirada olímpica.


20 de noviembre

Todo cuanto yo podía conceder a la «poesía pura» es el resultado de la unificación estática de cada poesía en el instante contemplativo. Falta la oratoria, al faltar el pensamiento encadenado. Todo se resolverá en una ardiente iluminación de los diversos pensamientos y de las sensaciones entrelazadas. La imagen-relato era esto. Sólo que era un relato hecho con un solo verbo (Mató - Fumó - Bebió - Gozó - etc.).El problema es cómo salir de la simple proposición y escribir períodos. ¿Será como en la novela actual? ¿Sustituir los hechos concatenados por un paisaje interior? ¿Volver a la idea de dar el pensamiento en movimiento?

El modo más ordinario y trivial de narrar el pensamiento es plantear una figura que va construyéndose con el propio pasado y el futuro. El viejecito de Simplicidad. El dios-hombre de Mito. La puta de la Puta campesina (2). El método de estas poesías es un compromiso entre la posición del personaje y la lógica fantástica de la materia que 10 construye. No cuento solamente su esencia y no cuento solamente mi fantasear. Es siempre ambiguo si ellos piensan o yo los pienso. Me interesan a la vez sus experiencias y mi lógica fantástica. Pero seamos claros: mi lógica es un medio, un modo de ser de sus experiencias. El «descubrimiento de relaciones que es en si argumento de mi narrar» pareceda pues una quimera.
Seamos claros: at the back of my head [en el fondo de mi mente] no tolero que el argumento sea el descubrimiento de relaciones. Ni siquiera en el éxtasis el medio es el fin. En la práctica nadie puede contar su estilo: el estilo es por definición algo que se utiIiza para un fin.
Cuando el estilo se convierta en un fin, se convertirá en algo objetivo, una situación, y no se ve por qué deba tener mayor dignidad que cualquier otro mundo narrativo.
Del primo de los Mares del Sur decía que hacía esto y aquello, mientras que de la puta campesina digo que por la mañana vuelve a sentir, sugerido por el ambiente (olores, sol, miembros, cama), el conjunto de su infancia y con este propósito se piensa el sentencioso final.
También del ermitaño del Paisaje I decía que hacía esto y aquello y la novedad respecto a los Mares consistía en que aquellos hechos tenían relaciones fantásticas objetivas. Solamente con el «yo»de Gente desarraigada empiezo a decir que se piensa un conjunto fantástico, y este pensar es materia de relato.
Nace pues del yo-personaje la imagen-relato (cfr. también el yo adolescente de los Mares que en su pequeñez es ya persona de la cual se dice menos lo que hace que lo que piensa). Este es el punto: el yo escondido del Dios-cabro, el yo de Manía de soledad, el yo de Pensamientos de Dina lo confirman: el yo que narra su pensar ha creado el método de las sucesivas poesías en tercera persona donde el argumento ya no es lo que hace el personaje, sino lo que piensa. La poesía a partir de entonces expresa el conjunto fantástico interno del personaje. Y no tiene importancia específica el que el seco pensar se haya convertido, a partir del ermitaño, en exuberancia de sensaciones.
Me equivocaba en el Oficio del poeta al afirmar que con el ermitaño he hecho de la imagen el argumento del relato: con el ermitaño he aprovechado por vez primera las sensaciones y sus relaciones, pero los argumentos seguían siendo los hechos.
Así, entrevisto el momento evolutivo, esta claro por qué me parecía que debía hablar de un compromiso. Si la imagen-relato nació empíricamente de la situación de un yo que cuenta sus asuntos en forma de pensamientos (= imágenes), las poesías objetivas, en tercera persona, son una normal transposición a tercera persona de la secular técnica introspectiva. Por aguda o pasmosa que sea la evocación de los diversos conjuntos fantásticos (las imágenes-relato), he aquí que se aclara cómo el tema no es el proceso lógico-fantástico de una mente, sino que sigue siendo lo que esa mente piensa y sien te. No el estilo, sino el contenido. Lo cual es una conclusión tan normal, que parece estúpida.
Seamos clarísimos: para obtener un verdadero relato del pensar debería evocar el complejo interior de alguien que me dite sobre sus propios modos de pensar. Lo cual no parece un gran tema.

La verdad del lema: «Renunciad a la tierra y la tierra os será dada por añadidura» consiste en esto: que al haber renunciado a todo, se agigantan las pequeñas cosas que aún nos quedan. Es un modo, en suma, de sacarle el jugo a las cosas mínimas habitualmente descuidadas.
Y además hay esto: para los otros, el valor de las cosas que ellos mismos nos niegan, está marcada en gran parte por nuestra avidez de poseerlas. Si miramos hacia otra parte, al punto los propietarios de las cosas las verán desmerecerse entre sus manos, y nos las arrojarán.
Esto para la sabiduría mundana. Pero como la sentencia pretende tener una referencia mística, de ella se sigue un gran daño para el misticismo. ¿Hasta Dios dará un valor a sus creaciones según nosotros las deseemos o no? Un Dios con complejo de inferioridad, ¡quién lo diría!


21 de noviembre

Si es cierto que nos acostumbramos al dolor, ¿cómo es que con el paso de los años sufrimos cada vez más?

No, no son locos esa gente que se divierte, que disfruta, que viaja, que jode, que combate -no son locos, y eso es tan cierto que quisiéramos hacerlo también nosotros.

Si en todas las cosas triunfa el martilleo, ¿por que no también en ésta?

Pensar que ese cuerpo tiene un pensamiento, un despertar, un reposo, una languidez, una duración cotidiana, y que si yo fuese ese hombre tendría de veras todo eso, en la habitación contigua o ante los ojos. El día terminaría en ella: eso, eso he perdido. Y no hay fuerza humana que pueda devolvérmela. Y todo eso ha sido desperdiciado sin amor. Y no es un delito, no es un pecado, no es siquiera una incorrección: es una cosita que se hace; que no remuerde, como aplastar un mosquito.
Anímate, hay una ley moral.


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NOTAS:

(1) Presumiblemente, primeras notas para el cuento Carogni ("Carroñas"), escrito durante los siguientes días y publicado póstumo en el volumen Notte di festa ("Noche de fiesta") y después en la colección de Racconti. (N. del E, I.)
(2)Poesías incluidas en Trabajar cansa, al igual que los otros títulos citados líneas después (N. del E. I.)


(*) Estos fragmentos pertenecen al diaro de Cesare Pavese El Oficio de vivir, editado por Seix Barral. En los sucesivos números de Enfocarte.com continuaremos editando algunos fragmentos de este libro.

(**) Poeta y novelista italiano. Nace el 9 de septiembre de 1908 en S. Stefano Belbo (Cúneo) y es el último de cinco hijos de una familia pequeño burguesa de origen campesino. Cuando sólo tiene seis años, su padre muere. Cursa estudios en Turín y, entre sus profesores de la escuela media superior, cabe señalar a Augusto Monti, figura de relieve del ambiente antifascista de la ciudad, amigo de Piero Gobetti y Antonio Gramsci. En 1932 se licencia en letras con una tesis sobre Walt Whitman; en esa misma época, empieza su actividad de traductor con "Moby Dick" de Melville y "La risa negra" de Sherwood Anderson para la editorial Frassinelli. En 1934 es nombrado director de la revista "Cultura". En mayo de 1935 es detenido por motivos políticos y es confinado en Brancaleone Calabro. En 1936 regresa a Turín y publica el libro de poesía "Lavorare stanca". Durante la guerra, se refugia con su hermana en Serralunga y, cuando aquélla termina, se inscribe en el Partido Comunista Italiano (PCI). De su obra posterior destacan las siguientes novelas: "De tu tierra" (1941), "La playa" (1942), "El camarada" (1947), "La casa in collina" (1948), "El bello verano" (1949) y "La luna y las fogatas" (1950); también cabe recordar el atípico "Diálogos con Leucó˜" (1947), las poesías de "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos" (1951) y el diario "El oficio de vivir " (1952). Víctima de repetidas crisis depresivas, Cesare Pavese se suicida el 27 de agosto de 1950 en un hotel de Turín, ingiriendo doce sobres de somníferos.




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