Es primavera en las montañas.
Vine sólo en tu busca.
Entre las crestas silenciosas
El eco de las hachas: talan árboles.
Los arroyos helados todavía.
Hay nieve en el sendero.
Bajo un sol indeciso
Llego a tu choza, entre dos rocas
Colgada. Nada pides, nada esperas.
No ves siquiera el halo que te envuelve,
Vaga luz oro y plata. Manso
Como los ciervos que has domado.
¡Olvidar el camino de regreso,
Ser como tú, flotar,
Barca sin remo, a la deriva!
Alba de invierno
Hombres y bestias del zodíaco
Una vez más contra nosotros.
Verdes botellas de vino, rojas conchas de langosta,
Todas vacías, se apilan en la mesa.
"¿Cómo olvidar a un viejo conocido?"
Y cada uno, sentado, escucha sus propios pensamientos.
Fuera, chirrían las ruedas de los carros.
En el alero los pájaros despiertan.
En otra alba de invierno, pronto,
He de enfrentarme a mis cuarenta años.
Me empujan duros, tercos instantes,
Doblado hacia la sombra larga del crepúsculo.
La vida gira y pasa, borracho fuego fatuo.
En la tormenta
Viejos fantasmas, nuevos.
Zozobra, llanto, nadie.
Envejecido, roto,
Para mí solo canto.
Andrajos de neblina
Cubren la noche, a trechos.
Contra la nieve, el viento.
Mi copa derramada;
Mi botella, vacía;
Ceniza, el fuego. El hombre
Ya no habla: susurra:
¿A quién decir mi canto?
Primavera cautiva
El imperio se ha roto, quedan montes y ríos;
marzo, verde marea, cubre calles y plazas.
Dureza de estas horas: lágrimas en las flores,
los vuelos de los pájaros dibujan despedidas.
Hablan torres y almenas en las flores,
los vuelos de los pájaros dibujan despedidas.
Me rasco la cabeza, cano y ralo mi pelo
ya no detiene el tenue alfiler del bonete.
Viajando hacia el norte
Entre el moral que amarillea
Una lechuza grita. Ratas escurridizas
Buscan sus madrigueras. Medianoche.
Un viejo campo de batalla.
La luna brilla, fría, sobre los huesos mondos.
(*) Su Tung-P´o -Su shih- (1036-1101) Uno de los poetas
más amados por el pueblo chino. Exiliado por sus
ideas políticas, volcadas en sus versos satíricos
y también en ensayos y cartas. Su sencilla poesía
evocadora, es un lamento por la fugacidad de la belleza.
Fue el principal exponente del tz'u, poesía basada
en las canciones populares.