THE MATRIX o la literatura errática
Por Jose Tirado (*)


The Matrix desborda la simplicidad narrativa que la reciente evolución técnica ha conferido al género de ciencia-ficción, para remontarnos a la profundidad de películas como Brazil o Blade Runner. Así, el film consigue reatribuir al género la valía de la que gozó durante su madurez, alejándose de la decrepitud con que actualmente se define (de la que, seguramente, tiene bastante culpa la obsesión efectista en detrimento del contenido).

Dotando a la película de un continuo carácter simbólico, se consigue crear una historia profunda y de indudable reminiscencia clásica. Su sistemática simbología constata que nos enfrentamos a un film sugestivamente referencial, habiendo sido configurado en torno a una serie de argumentos literarios y mitológicos entre los cuales la concepción del viaje se erige con total supremacía.

El interminable éxodo que realizan sus personajes puede al mismo tiempo desdoblarse en una sucesión de pequeños desplazamientos, que simultáneamente nos transportan diversos argumentos universales. Así, sin profundizar aún en la concepción del propio viaje como recorrido iniciático y factible del conocimiento interior propio (encarnando la máxima clásica del Temet Nosce), la película nos permite antes, realizar un análisis del viaje según dos de los principales modelos que han destacado en la literatura clásica, hasta el punto de devenir auténticos referentes de las historias de viaje. Se trata de la Eneida y el Viaje en busca del Vellocino de Oro.

Así, la película conecta con el primer relato clásico en el sentido que sus personajes erráticos se presentan como el único grupo de supervivientes de la contienda entre el hombre y la máquina y, su carácter de excombatientes, los llevará a luchar por recuperar la antigua hegemonía sobre la Tierra y acabar así con la soberanía totalitaria de Matrix. Partiendo de esta base, es viable encontrar una analogía entre la condición de los protagonistas con el argumento de la Eneida.

Morfeo y el resto de tripulantes viajan con la intención de recuperar Sión (1), donde fundar el único reducto de humanos no sometidos a la supremacía informática. Con este propósito se delega al viaje un tono épico, ideológico y unitario, similar al del relato de Virgilio, distinguiéndose valores como lealtad, nacionalismo, voluntad o valentía. Coordenadas concionadoras impartidas por un líder que en la Eneida atribuimos a Eneas y en The Matrix a Morfeo, el cual, debido al contenido filosófico conferido al film puede evocarnos a Epicuro de Samos (y en extensión, su comunidad El Jardín). Algunos de los aspectos en que coinciden ambas comunidades serían su condición de corporación de aprendizaje gestada en torno al maestro, considerado el Salvador (en ambos casos se han referido a él como El portador de la luz al mundo [2]) y predicador del mensaje que ayude a liberar la conciencia humana de la mentira y el dolor, contribuyendo así a alcanzar la felicidad del hombre.


Pero retomando el análisis del grupo en relación con el relato clásico, debería destacar que ambos colectivos pasan por momentos de debilidad, entre ellos, los causados por el hastío que vive alguno de sus integrantes. Un claro ejemplo del rechazo hacia el estilo de vida grupal sería el caso de Cyfra, que traiciona a sus compañeros para volver a ser insertado en el universo irreal de Matrix. El tedio que dicho personaje siente hacia la realidad, conecta directamente con la teoría de Schopenhauer sobre la Voluntad de vivir: la voluntad es la realidad en sí misma, y dicha realidad implica muerte, dolor y guerra eterna. La realidad es, en última instancia, resistencia. Pero Cyfra, superado por la dureza de la vida real, prefiere volver a la mentira; pues como apuntan Kierkergaard y Unamuno siempre hay personas que en vez de enfrentarse a la agonía de la vida, prefieren traicionarse a sí mismos para buscar la comodidad de una vida sin preocupaciones. Esta idea, enlaza de forma directa con uno de los mayores mitos que ha legado la tradición literaria: el mito de Fausto (3) (de Christopher Marlowe), cuyo personaje brinda su alma al diablo a cambio de que éste le proporcione una vida llena de satisfacciones. De la misma forma, Cyfra, debido a su desánimo, otorga a los agentes la información que posee sobre Sión, a cambio de salir de la vida real para ser insertado de nuevo en el programa de Matrix, donde exige obtener una vida placentera. Por tanto, dicho trueque guarda cierta similitud con la novela del dramaturgo inglés, entendiendo la venta del alma como la venta de su conciencia.

Cyfra (4) entrega su gnosis a causa de la incredulidad derivada de las respuestas patrocinadas por Morfeo acerca de la existencia de lo real, así como por el ansia de poder material, pues precisamente quiere escapar del análisis empírico, olvidarse del misticismo y dejarse gobernar únicamente por el poder del dinero, de la popularidad y el éxito. Obviamente, las razones que han incitado a Cyfra en su empresa, no son otras que las anunciadas por Fausto al entregar su alma al diablo por los mismos motivos: el rechazo hacia la imposibilidad de extraer soluciones mediante la parapsicología, cartomancia... (primera condición cercana a la faceta metafísica y, por tanto, aplicable al escepticismo material de The Matrix) y, en segundo término debido a su ambición de poder comparable al de Dios, pues se convierte en súbdito del demonio (una romántica concepción del poder alejada del matiz que incorpora Cyfra).


Pero aún podemos hallar más similitudes entre el personaje y la revisitación que Goethe haría del mito fáustico, en la cual el protagonista sella su pacto en una reunión con Mefistófiles, imagen a la que The Matrix rinde un homenaje con la escena en que Cyfra "sella" el compromiso con los agentes. Asimismo cabe resaltar la concepción de un Fausto pulsional que explota su Eros y Thanatos de forma maquiavélica. Así, enamorado de Margarita, matará a su hermano y consumará la relación sexual con ella para acabar consiguiendo su condenada y posterior asesinato. Se trata de un estado de exaltación pulsional similar al que invade a Cyfra al final de la película, que expresa su atracción hacia Trinity matando al resto de miembros del grupo e intentando también acabar con ella.

No obstante, en casos de desánimo y traición como el de Cyfra, el líder debe cohesionar de nuevo al grupo y aumentar su interés por derrotar al enemigo (los agentes de The Matrix, o Turno, en el caso de la obra latina). Otro inconveniente por superar es la incertidumbre que enfrenta al héroe a una relación amorosa, motivando así la disonancia entre individualidad (aprobación de la relación amorosa entre Eneas y Dido, o Neo y Trinity) u obligación colectiva. Dicho episodio presenta, en ambas historias, una variante temporal en cuanto a su culminación, pues Neo no va a apartarse de sus ocupaciones hasta el final de la cinta cuando, una vez cumplido el objetivo, apruebe demostrar su amor hacia Trinity.

Para acabar con la referencia del argumento clásico, únicamente quisiera apuntar la concepción de The Matrix como revisitación del western. Y es que la ambición por recuperar Sión presenta, aunque subliminalmente, un espíritu nacionalista, fundador y colonizador similar al del western (clásico americano por excelencia al vehicular la exaltación del patriotismo nacional). Así, sirviéndose de la anterior experiencia de Blade Runner, el director ha recurrido al género de la ciencia ficción para actualizar el clásico nacional y darle al mismo tiempo una perspectiva futurista y visionaria. Y, aunque no se cumplan cada una de las características que definen a dicho género, la revisitación se hace presente en su propia naturaleza de influencia bíblica, la concepción de conquista y, por tanto, los clásicos enfrentamientos entre indios y colonos por el dominio del territorio, la incursión de un líder que guía a sus acompañantes o la exaltación nacional (aun quedar disfrazada bajo la reciente manía hollywoodiense, de traspasar la idea de patriotismo nacional a un ciudadano americano que salva al mundo)... Pero sin duda, la idea que mejor asocia la cinta con el western es el viaje colectivo e itinerante de progresivo asentamiento hacia la dominación de la tierra prometida. Así, la célebre imagen de caravanas a través del desierto recibe en The Matrix su análoga actualizada con la nave Nabucodonosor (5), que viajando por desiertos insólitos como son las cloacas, se verá amenazada por los mismos peligros que azoraron a los troyanos o a los colonos americanos.


Pero esta fundamental hazaña, viene precedida por otra recerca que patrocina una nueva tipología de recorrido dentro de este gran éxodo. Y es que antes de iniciar la gran aventura eneídica que supone la reconquista de Sión, los protagonistas deberán encontrar y recuperar a su nuevo líder, aquél que va a ser el sucesor de Morfeo en la labor de liberación. Por tanto, el film se va a convertir en un viaje exodimensional en busca del tesoro, deviniendo dicho fragmento una nueva concepción del argumento universal del Viaje en busca del Vellocino de Oro, ya que el trofeo material ha sido sustituido por la figura de Neo (nuevo líder encargado de liberar a la humanidad) (6).

La película comparte la misma estructura que el relato clásico: partiendo de un encargo, se inicia un viaje atestado de incidentes que culmina en el enfrentamiento directo con el poseedor del objeto; pero gracias a la ayuda de una aliada (analogía con Medea) resultarán vencedores de la contienda y se obtendrá así el preciado tesoro. La extensión de este organigrama al film correspondería al deseo de Morfeo de encontrar al Salvador, las continuas dificultades con que tropieza durante su rescate y los enfrentamientos directos con los agentes, a los cuales podrá vencer gracias a la ayuda de Trinity. Finalmente, una vez se ha conseguido el tesoro, se insiste en la naturaleza mesiánica del nuevo héroe.
No obstante, la parte que nos ocupa dicho viaje no es destacable únicamente por su relación con el argumento de la búsqueda, sino también por cómo han sido tratados los vínculos entre personajes. The Matrix adopta la fórmula narrativa de El viaje fantástico de Simbad, en la que la naturaleza y roles de los personajes quedan claramente diferenciados entre "buenos y malos". Y como hace el western, la cinta de los hermanos Wachowski acaba con la ambigüedad moral de los personajes que luchan por conquistar el mismo trofeo, distinguiendo claramente entre el grupo de villanos (los agentes) y de "clementes" (los habitantes de Nabucodonosor). Era de esperar, por tanto, que esta continua tensión entre ambos grupos desencadenase en un espectacular enfrentamiento que, como en el relato clásico, acaba con la victoria de la bondad sobre la maldad.
En cuanto el grupo consiga rescatar a su Salvador arrancará el más importante viaje de los que ofrece la cinta. Se trata del viaje iniciático que el propio héroe vive a la hora de asimilar su condición de Mesías, acontecimiento que vaticina el relato mesiánico.
No obstante cabe destacar que la película únicamente pone en relieve la primera parte del argumento, es decir la aparición del personaje divino, la aceptación de su nueva condición y la preparación requerida; sin hacer hincapié en el apartado del intruso benefactor que llega a la comunidad para proponer, con su mensaje libertador, una experiencia de cambio. Por tanto, el relato mesiánico recrea la etapa de la experiencia iniciática del propio elegido, organizando la narración en torno a la estructura del monomito (7), homóloga a la transformación del superhombre nietzscheano, pues podemos vincular la estructura iniciación-separación-retorno con su la analogía camello-león-niño.


El héroe inicia su aventura desde la cotidianeidad hacia una región de prodigios sobrenaturales, encarnando la opresión de la ley moral y la máxima del deber kantiano; pero pronto, ese camello se transformará en león, para desafiar las cargas que le dominan: la moral y los valores, dando inicio a la etapa de la separación, durante la cual se enfrentará a fuerzas fabulosas (sus últimos dioses nietzscheanos). Finalmente, el héroe gana la victoria decisiva para regresar de su misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos; representando la voluntad creadora y la verdadera libertad que ha adquirido el niño (claro vencedor de la dictadura moral, y eximido de cualquier tipo de absolutismo).
El relato mesiánico en The Matrix permite una lectura bilateral según su contenido religioso, que ya de por sí distingue al argumento, y la concepción filosófica extraíble de su contenido. Y es que la evolución de Neo es idéntica a la vivida por el filósofo que sale de la caverna en el mito homónimo de Platón. Ambos personajes trazan un recorrido iniciador al escapar de la fantasía con la intención de alcanzar la realidad. Así la "realidad" virtual que vive Neo al principio de la película, corresponde al mundo sensible de la doctrina platónica; el interior de la caverna donde los sofistas, aprovechándose de su condición de conocedores de la verdad, proyectan las sombras que sus inquilinos conciben como verdades absolutas. Sin duda es una clara analogía de los sueños que Matrix, propietario del poder y el conocimiento (similitud con los sofistas de la caverna), inyectan a los humanos.
Pero pronto nuestros protagonistas van a abandonar la situación en que se encuentran para embarcarse en una aventura hacia la búsqueda de la realidad. Durante este trance Neo va a recibir el auxilio de Trinity, importante colaboración para vencer al enemigo y también para guiarle hasta Morfeo, que simboliza el guardián del umbral hacia la verdad. Finalmente la transición de Neo por el "limen mágico" desemboca en el vientre de la ballena, la ardua realidad vaticinada por la absorción del espejo que evoca el mito de Narciso (8). De la misma forma, aunque sin contar con ayuda ajena, el filósofo conseguirá sobreponerse a las dificultades que supone el camino de la epistemología, el período de trance producido por la traumática experiencia del conocimiento de la verdad. Pero, sin duda, el episodio más dramático para ambos personajes será la asimilación de haber sido engañados hasta el momento, tan intenso como Calderón describe en La vida es sueño (9).
Durante la siguiente fase de separación, Neo debe superar una serie de pruebas donde, de nuevo amenaza la tentación de una mujer. De la misma forma, aunque sin irrupción femenina, el filósofo accede paulatinamente a las diferentes escalas del conocimiento. Finalmente, e iniciando ya la fase de retorno, Neo ha cumplido su misión, ha derrotado a los agentes, pero necesita ser rescatado por algún elemento del mundo exterior, como harán Morfeo y Trinity que, en la última escena de la cinta, lo resucita con el beso (10), anunciando el final del film. De forma que en la película no se va a seguir mostrando la revelación que Neo hace del mensaje libertador a la humanidad. En cambio, éste es un apartado al que el mito platónico dedica especial interés, ya que cuando el filósofo regresa del mundo de las ideas, por tanto de la realidad, recibe el rechazo total de los ocupantes de la caverna.


Como había anunciado, el viaje iniciático del protagonista anuncia la primera fase del relato mesiánico, característica que otorga a The Matrix un evidente halo religioso que apunta hacia la concepción de Neo como la reminiscencia de cualquier héroe de naturaleza divina. Y es que éste va a ser concebido como el Salvador de la humanidad a partir de la profecía dictada por el Oráculo (11). Dicho auspicio comportará una persecución obsesiva por parte del poder establecido: los agentes, cuya capacidad metamorfosita alude a la del dios griego Proteo. Pero tal y como establece el argumento mesiánico, pronto aparece una figura que protegerá a este futuro Salvador, que aun no ser un niño indefenso sí carece de conciencia y, por tanto, desconoce su identidad. Morfeo guiará al protagonista ayudándole a escapar de los agentes y facilitándole una formación que debe ser asimilada a modo de retiro, clausura y purificación espiritual (realizando una anacorética preparación similar a la de cualquier asceta de la tradición religiosa). Pero Neo, a diferencia de muchos héroes de carácter divino, se presenta como una persona vacua de sacralidad religiosa, aunque encargado de realizar una misión suprema y libertadora. Se trata de un héroe mesiánico que conoce su condición de Salvador de forma tardía e inesperada de ahí que el personaje sufra una serie de tensiones internas provocadas por el escepticismo de su nueva condición. Es lógico, por tanto, que la cinta dedique mayor interés a las contradicciones dramáticas del personaje, a su período de iniciación y separación individual, que a la respuesta que obtenga de la comunidad una vez predicado el mensaje (únicamente conoceremos las opiniones que Neo suscita entre el grupo de personas que le acompañan en su misión, similar al grupo de apóstoles que rodeaba a Jesucristo). Así, se mostrará el punto de vista de algunos personajes secundarios, cercanos a dicha figura mesiánica, con los que el espectador pueda sentirse identificado; recurso que, al mismo tiempo sirve para humanizar la condición divina y mesiánica de Neo (solución ya adoptada por Nicholas Ray en Rey de Reyes). Sin lugar a dudas, los personajes que añaden mayor temperatura dramática a la narración son, tomando como referencia la figura de Jesucristo (prototipo de "ídolo" de naturaleza divina), María Magdalena (que en extensión a nuestro film, correspondería a Trinity) y Judas (a Cyfra), pues alimentan los conceptos de erotismo y traición. No obstante, esto no significa que deje narrarse la naturaleza del héroe desde su propio punto de vista pues, como sucede en La última tentación de Cristo, son numerosas las escenas en que Neo se muestra desconcertado por la inseguridad de su condición mesiánica (12), e incluso en una conversación que mantiene con Cyfra asegura plantearse continuamente cómo hubiese sido su vida si nunca hubiera aceptado salir de Matrix para conocer la verdad (sensación que también invade al protagonista del film de Scorsese).

Sin lugar a dudas, éstas son algunas de las características que separan The Matrix del resto de las ilusiones efectistas y hacen de ella una auténtica historia clásica narrada según los argumentos ofrecidos por la cultura literaria, filosófica y mitológica.



(1) Sión es el único lugar donde el hombre es libre, sin imposiciones virtuales, de ahí que su misión sea la de volver allí para fundar la única ciudad donde poder vivir la auténtica realidad. Sin duda, el propio nombre de Sión es un claro referente al Jerusalén espiritual, a la tierra prometida, que aparece recogida en la Biblia en múltiples ocasiones, con el mismo sentido que aparece en el film. Sión es el reino de Dios dónde el virtuoso se salvará después de la destrucción de la Tierra, después del Juicio Final.
(2) En varias ocasiones los tripulantes de la nave dicen de Morfeo ser más que un guía, y lo definen como el padre que les salvó de la mentira. Y es que como anécdota, quisiera destacar la cabeza afeitada de Morfeo, que evoca la calvicie sacerdotal que en el antiguo Egipto o en las comunidades de monjes cristianos y budistas, simboliza el rechazo a la mundanidad, la penitencia, y la entrega a una causa sagrada en favor de la humanidad.
(3) Mito que, en cierto sentido, nos evoca también la figura de Absalón, hijo rebelde del rey David que, en el Antiguo Testamento simbolizó la desobediencia a causa de su ambición y banalidad.
(4) El nombre de dicho personaje, Cyfra (Cypher) rinde homenaje al personaje que Robert De Niro interpreta en El corazón del ángel: Louis Cypher, príncipe de las tinieblas; idea que conecta directamente con el Fausto, que al vender su alma al diablo se convierte inmediatamente en su súbdito.
(5) El nombre de dicha nave sin duda, nos evoca al rey bíblico Nebuchadnezzar que se dejaba guiar por los designios que Dios le enviaba en sueños. En la película, Morfeo llama así a su nave nodriza con la que puede adentrarse en Matrix y visitar al Oráculo, vínculo que descifra la realidad. Dicha facultad, conecta directamente con la barca del mítico Caronte, mensajero de la muerte que navega del mundo de los vivos al de los muertos, como en Matrix entre la realidad (vida) y el programa impuesto (muerte). Pero, si nos basamos en la teoría freudiana, la respuesta más clara a la figura de la nave sería la del resguardo que supone el seno materno contra la hostilidad exterior.
(6) Existen varios referentes que confirman que Neo es el Salvador. En un principio, el apellido que el protagonista tiene mientras vive en el interior del sistema virtual es Anderson, que significa Hijo del Hombre, tal como en repetidas ocasiones la Biblia hace referencia a Jesucristo, el Salvador. Y, de nuevo, el nombre de Neo, es un anagrama de One, que en inglés significa El Elegido. Como última anécdota, el protagonista ve escrito en una de las paredes de la nave el número 311 que, según la Biblia, corresponde al fragmento Marcos 3,11: Tú eres el Hijo de Dios, analogía entre Neo y Cristo, en tanto que salvadores.
(7) Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica. México.1992.
(8) Neo, tras tomarse la pastilla roja se mira en un espejo, sorprendido, lo toca y la superficie voluble de éste lo absorbe hasta ahogarlo. Con dicho episodio se está revisitando el mito clásico de Narciso y posibilitando una doble lectura muy acertada. Por una parte, la sorpresa de Neo, igual que la de Narciso, deviene del conocer la realidad de su propio reflejo, de su propio ello (que le abruma), del que es "conciente" por primera vez. Pero, además, dicha actualización del mito sirve para inmortalizar una característica inevitable del actual cine de Hollywwod y de todo cuanto rodea al star-system, que es el culto a la belleza, al body-building, transportando así, la admiración de la sociedad clásica hacia deidades como Venus, Afrodita... en actrices y actores actuales de la talla de Keanu Reeves.
(9) Dicho emblema del teatro filosófico, creado por Calderón de la Barca rinde un claro homenaje al mito platónico, reincidiendo en la dialéctica entre realidad y fantasía, analizando, principalmente, el momento en que el protagonista Segismundo asimila dicho cambio.
(10) Trinity significa, en inglés Trinidad, que, al tomar la Biblia como referente, queda concebida como la Santísima Trinidad, unificación de Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo. Sin duda su carácter de símbolo de Dios encargado de guiar a los apóstoles y de posibilitar la resurrección de Cristo, conecta directamente con el carácter mensajero de la protagonista. Pues Trinity, en el film, es la encargada de ponerse en contacto con los nuevos "adeptos" a la rebelión, además de hacer posible la resurrección de Neo mediante un beso (que, al mismo tiempo nos remonta al cuento de la Bella durmiente, también relacionada con el film por la dicotomía de realidad y sueño).
(11) En relación con la posterior visita de Neo al Oráculo, quisiera apuntar la anécdota que, la canción que suena en ese momento se titula I'm begining to see the light (Comienzo a ver la luz); una clara referencia al despertar del héroe.
(12) De hecho se juega durante toda la cinta con la incertidumbre del heroísmo predeterminado, y tampoco el espectador sabe con certeza que Neo es realmente el Mesías hasta el final del film.


(*) Jose Tirado es estudiante de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Su itinerario de especialización es la dirección y el análisis cinematográfico. En el último año ha colaborado con diversas webs de cine y, actualmente, escribe crítica cinematográfica en revistas como Acción, Temps Moderns o Marges BCO. Anteriormente había recibido premios literarios por sus trabajos de narrativa, poesía y relato breve, entre los que destacan el Certamen Hidroeléctrica de Catalunya y el Premi Jocs Florals Interescolars de la ciudad de Barcelona. En 1998 fue seleccionado por el Ministerio de Cultura de España para participar en la expedición Ruta Quetzal Argentaria (programa coordinado por la Universidad Complutense de Madrid y declarado de Interés Universal por la UNESCO).




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