The Matrix desborda la simplicidad narrativa que la reciente
evolución técnica ha conferido al género
de ciencia-ficción, para remontarnos a la profundidad
de películas como Brazil o Blade Runner. Así,
el film consigue reatribuir al género la valía
de la que gozó durante su madurez, alejándose
de la decrepitud con que actualmente se define (de la que,
seguramente, tiene bastante culpa la obsesión efectista
en detrimento del contenido).
Dotando a la película de un continuo carácter
simbólico, se consigue crear una historia profunda
y de indudable reminiscencia clásica. Su sistemática
simbología constata que nos enfrentamos a un film
sugestivamente referencial, habiendo sido configurado en
torno a una serie de argumentos literarios y mitológicos
entre los cuales la concepción del viaje se erige
con total supremacía.
El interminable éxodo que realizan sus personajes
puede al mismo tiempo desdoblarse en una sucesión
de pequeños desplazamientos, que simultáneamente
nos transportan diversos argumentos universales. Así,
sin profundizar aún en la concepción del propio
viaje como recorrido iniciático y factible del conocimiento
interior propio (encarnando la máxima clásica
del Temet Nosce), la película nos permite antes,
realizar un análisis del viaje según dos de
los principales modelos que han destacado en la literatura
clásica, hasta el punto de devenir auténticos
referentes de las historias de viaje. Se trata de la Eneida
y el Viaje en busca del Vellocino de Oro.
Así, la película conecta con el primer relato
clásico en el sentido que sus personajes erráticos
se presentan como el único grupo de supervivientes
de la contienda entre el hombre y la máquina y, su
carácter de excombatientes, los llevará a
luchar por recuperar la antigua hegemonía sobre la
Tierra y acabar así con la soberanía totalitaria
de Matrix. Partiendo de esta base, es viable encontrar una
analogía entre la condición de los protagonistas
con el argumento de la Eneida.
Morfeo y el resto de tripulantes viajan con la intención
de recuperar Sión (1), donde fundar el único
reducto de humanos no sometidos a la supremacía informática.
Con este propósito se delega al viaje un tono épico,
ideológico y unitario, similar al del relato de Virgilio,
distinguiéndose valores como lealtad, nacionalismo,
voluntad o valentía. Coordenadas concionadoras impartidas
por un líder que en la Eneida atribuimos a Eneas
y en The Matrix a Morfeo, el cual, debido al contenido filosófico
conferido al film puede evocarnos a Epicuro de Samos (y
en extensión, su comunidad El Jardín). Algunos
de los aspectos en que coinciden ambas comunidades serían
su condición de corporación de aprendizaje
gestada en torno al maestro, considerado el Salvador (en
ambos casos se han referido a él como El portador
de la luz al mundo [2]) y predicador del mensaje que ayude
a liberar la conciencia humana de la mentira y el dolor,
contribuyendo así a alcanzar la felicidad del hombre.
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Pero retomando el análisis del grupo en relación
con el relato clásico, debería destacar que
ambos colectivos pasan por momentos de debilidad, entre
ellos, los causados por el hastío que vive alguno
de sus integrantes. Un claro ejemplo del rechazo hacia el
estilo de vida grupal sería el caso de Cyfra, que
traiciona a sus compañeros para volver a ser insertado
en el universo irreal de Matrix. El tedio que dicho personaje
siente hacia la realidad, conecta directamente con la teoría
de Schopenhauer sobre la Voluntad de vivir: la voluntad
es la realidad en sí misma, y dicha realidad implica
muerte, dolor y guerra eterna. La realidad es, en última
instancia, resistencia. Pero Cyfra, superado por la dureza
de la vida real, prefiere volver a la mentira; pues como
apuntan Kierkergaard y Unamuno siempre hay personas que
en vez de enfrentarse a la agonía de la vida, prefieren
traicionarse a sí mismos para buscar la comodidad
de una vida sin preocupaciones. Esta idea, enlaza de forma
directa con uno de los mayores mitos que ha legado la tradición
literaria: el mito de Fausto (3) (de Christopher Marlowe),
cuyo personaje brinda su alma al diablo a cambio de que
éste le proporcione una vida llena de satisfacciones.
De la misma forma, Cyfra, debido a su desánimo, otorga
a los agentes la información que posee sobre Sión,
a cambio de salir de la vida real para ser insertado de
nuevo en el programa de Matrix, donde exige obtener una
vida placentera. Por tanto, dicho trueque guarda cierta
similitud con la novela del dramaturgo inglés, entendiendo
la venta del alma como la venta de su conciencia.
Cyfra (4) entrega su gnosis a causa de la incredulidad
derivada de las respuestas patrocinadas por Morfeo acerca
de la existencia de lo real, así como por el ansia
de poder material, pues precisamente quiere escapar del
análisis empírico, olvidarse del misticismo
y dejarse gobernar únicamente por el poder del dinero,
de la popularidad y el éxito. Obviamente, las razones
que han incitado a Cyfra en su empresa, no son otras que
las anunciadas por Fausto al entregar su alma al diablo
por los mismos motivos: el rechazo hacia la imposibilidad
de extraer soluciones mediante la parapsicología,
cartomancia... (primera condición cercana a la faceta
metafísica y, por tanto, aplicable al escepticismo
material de The Matrix) y, en segundo término debido
a su ambición de poder comparable al de Dios, pues
se convierte en súbdito del demonio (una romántica
concepción del poder alejada del matiz que incorpora
Cyfra).
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Pero aún podemos hallar más similitudes entre
el personaje y la revisitación que Goethe haría
del mito fáustico, en la cual el protagonista sella
su pacto en una reunión con Mefistófiles,
imagen a la que The Matrix rinde un homenaje con la escena
en que Cyfra "sella" el compromiso con los agentes.
Asimismo cabe resaltar la concepción de un Fausto
pulsional que explota su Eros y Thanatos de forma maquiavélica.
Así, enamorado de Margarita, matará a su hermano
y consumará la relación sexual con ella para
acabar consiguiendo su condenada y posterior asesinato.
Se trata de un estado de exaltación pulsional similar
al que invade a Cyfra al final de la película, que
expresa su atracción hacia Trinity matando al resto
de miembros del grupo e intentando también acabar
con ella.
No obstante, en casos de desánimo y traición
como el de Cyfra, el líder debe cohesionar de nuevo
al grupo y aumentar su interés por derrotar al enemigo
(los agentes de The Matrix, o Turno, en el caso de la obra
latina). Otro inconveniente por superar es la incertidumbre
que enfrenta al héroe a una relación amorosa,
motivando así la disonancia entre individualidad
(aprobación de la relación amorosa entre Eneas
y Dido, o Neo y Trinity) u obligación colectiva.
Dicho episodio presenta, en ambas historias, una variante
temporal en cuanto a su culminación, pues Neo no
va a apartarse de sus ocupaciones hasta el final de la cinta
cuando, una vez cumplido el objetivo, apruebe demostrar
su amor hacia Trinity.
Para acabar con la referencia del argumento clásico,
únicamente quisiera apuntar la concepción
de The Matrix como revisitación del western. Y es
que la ambición por recuperar Sión presenta,
aunque subliminalmente, un espíritu nacionalista,
fundador y colonizador similar al del western (clásico
americano por excelencia al vehicular la exaltación
del patriotismo nacional). Así, sirviéndose
de la anterior experiencia de Blade Runner, el director
ha recurrido al género de la ciencia ficción
para actualizar el clásico nacional y darle al mismo
tiempo una perspectiva futurista y visionaria. Y, aunque
no se cumplan cada una de las características que
definen a dicho género, la revisitación se
hace presente en su propia naturaleza de influencia bíblica,
la concepción de conquista y, por tanto, los clásicos
enfrentamientos entre indios y colonos por el dominio del
territorio, la incursión de un líder que guía
a sus acompañantes o la exaltación nacional
(aun quedar disfrazada bajo la reciente manía hollywoodiense,
de traspasar la idea de patriotismo nacional a un ciudadano
americano que salva al mundo)... Pero sin duda, la idea
que mejor asocia la cinta con el western es el viaje colectivo
e itinerante de progresivo asentamiento hacia la dominación
de la tierra prometida. Así, la célebre imagen
de caravanas a través del desierto recibe en The
Matrix su análoga actualizada con la nave Nabucodonosor
(5), que viajando por desiertos insólitos como son
las cloacas, se verá amenazada por los mismos peligros
que azoraron a los troyanos o a los colonos americanos.
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Pero esta fundamental hazaña, viene precedida por
otra recerca que patrocina una nueva tipología de
recorrido dentro de este gran éxodo. Y es que antes
de iniciar la gran aventura eneídica que supone la
reconquista de Sión, los protagonistas deberán
encontrar y recuperar a su nuevo líder, aquél
que va a ser el sucesor de Morfeo en la labor de liberación.
Por tanto, el film se va a convertir en un viaje exodimensional
en busca del tesoro, deviniendo dicho fragmento una nueva
concepción del argumento universal del Viaje en busca
del Vellocino de Oro, ya que el trofeo material ha sido
sustituido por la figura de Neo (nuevo líder encargado
de liberar a la humanidad) (6).
La película comparte la misma estructura que el relato
clásico: partiendo de un encargo, se inicia un viaje
atestado de incidentes que culmina en el enfrentamiento
directo con el poseedor del objeto; pero gracias a la ayuda
de una aliada (analogía con Medea) resultarán
vencedores de la contienda y se obtendrá así
el preciado tesoro. La extensión de este organigrama
al film correspondería al deseo de Morfeo de encontrar
al Salvador, las continuas dificultades con que tropieza
durante su rescate y los enfrentamientos directos con los
agentes, a los cuales podrá vencer gracias a la ayuda
de Trinity. Finalmente, una vez se ha conseguido el tesoro,
se insiste en la naturaleza mesiánica del nuevo héroe.
No obstante, la parte que nos ocupa dicho viaje no es destacable
únicamente por su relación con el argumento
de la búsqueda, sino también por cómo
han sido tratados los vínculos entre personajes.
The Matrix adopta la fórmula narrativa de El viaje
fantástico de Simbad, en la que la naturaleza y roles
de los personajes quedan claramente diferenciados entre
"buenos y malos". Y como hace el western, la cinta
de los hermanos Wachowski acaba con la ambigüedad moral
de los personajes que luchan por conquistar el mismo trofeo,
distinguiendo claramente entre el grupo de villanos (los
agentes) y de "clementes" (los habitantes de Nabucodonosor).
Era de esperar, por tanto, que esta continua tensión
entre ambos grupos desencadenase en un espectacular enfrentamiento
que, como en el relato clásico, acaba con la victoria
de la bondad sobre la maldad.
En cuanto el grupo consiga rescatar a su Salvador arrancará
el más importante viaje de los que ofrece la cinta.
Se trata del viaje iniciático que el propio héroe
vive a la hora de asimilar su condición de Mesías,
acontecimiento que vaticina el relato mesiánico.
No obstante cabe destacar que la película únicamente
pone en relieve la primera parte del argumento, es decir
la aparición del personaje divino, la aceptación
de su nueva condición y la preparación requerida;
sin hacer hincapié en el apartado del intruso benefactor
que llega a la comunidad para proponer, con su mensaje libertador,
una experiencia de cambio. Por tanto, el relato mesiánico
recrea la etapa de la experiencia iniciática del
propio elegido, organizando la narración en torno
a la estructura del monomito (7), homóloga a la transformación
del superhombre nietzscheano, pues podemos vincular la estructura
iniciación-separación-retorno con su la analogía
camello-león-niño.
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El héroe inicia su aventura desde la cotidianeidad
hacia una región de prodigios sobrenaturales, encarnando
la opresión de la ley moral y la máxima del
deber kantiano; pero pronto, ese camello se transformará
en león, para desafiar las cargas que le dominan:
la moral y los valores, dando inicio a la etapa de la separación,
durante la cual se enfrentará a fuerzas fabulosas
(sus últimos dioses nietzscheanos). Finalmente, el
héroe gana la victoria decisiva para regresar de
su misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a
sus hermanos; representando la voluntad creadora y la verdadera
libertad que ha adquirido el niño (claro vencedor
de la dictadura moral, y eximido de cualquier tipo de absolutismo).
El relato mesiánico en The Matrix permite una lectura
bilateral según su contenido religioso, que ya de
por sí distingue al argumento, y la concepción
filosófica extraíble de su contenido. Y es
que la evolución de Neo es idéntica a la vivida
por el filósofo que sale de la caverna en el mito
homónimo de Platón. Ambos personajes trazan
un recorrido iniciador al escapar de la fantasía
con la intención de alcanzar la realidad. Así
la "realidad" virtual que vive Neo al principio
de la película, corresponde al mundo sensible de
la doctrina platónica; el interior de la caverna
donde los sofistas, aprovechándose de su condición
de conocedores de la verdad, proyectan las sombras que sus
inquilinos conciben como verdades absolutas. Sin duda es
una clara analogía de los sueños que Matrix,
propietario del poder y el conocimiento (similitud con los
sofistas de la caverna), inyectan a los humanos.
Pero pronto nuestros protagonistas van a abandonar la situación
en que se encuentran para embarcarse en una aventura hacia
la búsqueda de la realidad. Durante este trance Neo
va a recibir el auxilio de Trinity, importante colaboración
para vencer al enemigo y también para guiarle hasta
Morfeo, que simboliza el guardián del umbral hacia
la verdad. Finalmente la transición de Neo por el
"limen mágico" desemboca en el vientre
de la ballena, la ardua realidad vaticinada por la absorción
del espejo que evoca el mito de Narciso (8). De la misma
forma, aunque sin contar con ayuda ajena, el filósofo
conseguirá sobreponerse a las dificultades que supone
el camino de la epistemología, el período
de trance producido por la traumática experiencia
del conocimiento de la verdad. Pero, sin duda, el episodio
más dramático para ambos personajes será
la asimilación de haber sido engañados hasta
el momento, tan intenso como Calderón describe en
La vida es sueño (9).
Durante la siguiente fase de separación, Neo debe
superar una serie de pruebas donde, de nuevo amenaza la
tentación de una mujer. De la misma forma, aunque
sin irrupción femenina, el filósofo accede
paulatinamente a las diferentes escalas del conocimiento.
Finalmente, e iniciando ya la fase de retorno, Neo ha cumplido
su misión, ha derrotado a los agentes, pero necesita
ser rescatado por algún elemento del mundo exterior,
como harán Morfeo y Trinity que, en la última
escena de la cinta, lo resucita con el beso (10), anunciando
el final del film. De forma que en la película no
se va a seguir mostrando la revelación que Neo hace
del mensaje libertador a la humanidad. En cambio, éste
es un apartado al que el mito platónico dedica especial
interés, ya que cuando el filósofo regresa
del mundo de las ideas, por tanto de la realidad, recibe
el rechazo total de los ocupantes de la caverna.
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Como había anunciado, el viaje iniciático
del protagonista anuncia la primera fase del relato mesiánico,
característica que otorga a The Matrix un evidente
halo religioso que apunta hacia la concepción de
Neo como la reminiscencia de cualquier héroe de naturaleza
divina. Y es que éste va a ser concebido como el
Salvador de la humanidad a partir de la profecía
dictada por el Oráculo (11). Dicho auspicio comportará
una persecución obsesiva por parte del poder establecido:
los agentes, cuya capacidad metamorfosita alude a la del
dios griego Proteo. Pero tal y como establece el argumento
mesiánico, pronto aparece una figura que protegerá
a este futuro Salvador, que aun no ser un niño indefenso
sí carece de conciencia y, por tanto, desconoce su
identidad. Morfeo guiará al protagonista ayudándole
a escapar de los agentes y facilitándole una formación
que debe ser asimilada a modo de retiro, clausura y purificación
espiritual (realizando una anacorética preparación
similar a la de cualquier asceta de la tradición
religiosa). Pero Neo, a diferencia de muchos héroes
de carácter divino, se presenta como una persona
vacua de sacralidad religiosa, aunque encargado de realizar
una misión suprema y libertadora. Se trata de un
héroe mesiánico que conoce su condición
de Salvador de forma tardía e inesperada de ahí
que el personaje sufra una serie de tensiones internas provocadas
por el escepticismo de su nueva condición. Es lógico,
por tanto, que la cinta dedique mayor interés a las
contradicciones dramáticas del personaje, a su período
de iniciación y separación individual, que
a la respuesta que obtenga de la comunidad una vez predicado
el mensaje (únicamente conoceremos las opiniones
que Neo suscita entre el grupo de personas que le acompañan
en su misión, similar al grupo de apóstoles
que rodeaba a Jesucristo). Así, se mostrará
el punto de vista de algunos personajes secundarios, cercanos
a dicha figura mesiánica, con los que el espectador
pueda sentirse identificado; recurso que, al mismo tiempo
sirve para humanizar la condición divina y mesiánica
de Neo (solución ya adoptada por Nicholas Ray en
Rey de Reyes). Sin lugar a dudas, los personajes que añaden
mayor temperatura dramática a la narración
son, tomando como referencia la figura de Jesucristo (prototipo
de "ídolo" de naturaleza divina), María
Magdalena (que en extensión a nuestro film, correspondería
a Trinity) y Judas (a Cyfra), pues alimentan los conceptos
de erotismo y traición. No obstante, esto no significa
que deje narrarse la naturaleza del héroe desde su
propio punto de vista pues, como sucede en La última
tentación de Cristo, son numerosas las escenas en
que Neo se muestra desconcertado por la inseguridad de su
condición mesiánica (12), e incluso en una
conversación que mantiene con Cyfra asegura plantearse
continuamente cómo hubiese sido su vida si nunca
hubiera aceptado salir de Matrix para conocer la verdad
(sensación que también invade al protagonista
del film de Scorsese).
Sin lugar a dudas, éstas son algunas de las características
que separan The Matrix del resto de las ilusiones efectistas
y hacen de ella una auténtica historia clásica
narrada según los argumentos ofrecidos por la cultura
literaria, filosófica y mitológica.
(1) Sión es el único lugar donde el hombre
es libre, sin imposiciones virtuales, de ahí que
su misión sea la de volver allí para fundar
la única ciudad donde poder vivir la auténtica
realidad. Sin duda, el propio nombre de Sión es un
claro referente al Jerusalén espiritual, a la tierra
prometida, que aparece recogida en la Biblia en múltiples
ocasiones, con el mismo sentido que aparece en el film.
Sión es el reino de Dios dónde el virtuoso
se salvará después de la destrucción
de la Tierra, después del Juicio Final.
(2) En varias ocasiones los tripulantes de la nave dicen
de Morfeo ser más que un guía, y lo definen
como el padre que les salvó de la mentira. Y es que
como anécdota, quisiera destacar la cabeza afeitada
de Morfeo, que evoca la calvicie sacerdotal que en el antiguo
Egipto o en las comunidades de monjes cristianos y budistas,
simboliza el rechazo a la mundanidad, la penitencia, y la
entrega a una causa sagrada en favor de la humanidad.
(3) Mito que, en cierto sentido, nos evoca también
la figura de Absalón, hijo rebelde del rey David
que, en el Antiguo Testamento simbolizó la desobediencia
a causa de su ambición y banalidad.
(4) El nombre de dicho personaje, Cyfra (Cypher) rinde homenaje
al personaje que Robert De Niro interpreta en El corazón
del ángel: Louis Cypher, príncipe de las tinieblas;
idea que conecta directamente con el Fausto, que al vender
su alma al diablo se convierte inmediatamente en su súbdito.
(5) El nombre de dicha nave sin duda, nos evoca al rey bíblico
Nebuchadnezzar que se dejaba guiar por los designios que
Dios le enviaba en sueños. En la película,
Morfeo llama así a su nave nodriza con la que puede
adentrarse en Matrix y visitar al Oráculo, vínculo
que descifra la realidad. Dicha facultad, conecta directamente
con la barca del mítico Caronte, mensajero de la
muerte que navega del mundo de los vivos al de los muertos,
como en Matrix entre la realidad (vida) y el programa impuesto
(muerte). Pero, si nos basamos en la teoría freudiana,
la respuesta más clara a la figura de la nave sería
la del resguardo que supone el seno materno contra la hostilidad
exterior.
(6) Existen varios referentes que confirman que Neo es el
Salvador. En un principio, el apellido que el protagonista
tiene mientras vive en el interior del sistema virtual es
Anderson, que significa Hijo del Hombre, tal como en repetidas
ocasiones la Biblia hace referencia a Jesucristo, el Salvador.
Y, de nuevo, el nombre de Neo, es un anagrama de One, que
en inglés significa El Elegido. Como última
anécdota, el protagonista ve escrito en una de las
paredes de la nave el número 311 que, según
la Biblia, corresponde al fragmento Marcos 3,11: Tú
eres el Hijo de Dios, analogía entre Neo y Cristo,
en tanto que salvadores.
(7) Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras.
Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica.
México.1992.
(8) Neo, tras tomarse la pastilla roja se mira en un espejo,
sorprendido, lo toca y la superficie voluble de éste
lo absorbe hasta ahogarlo. Con dicho episodio se está
revisitando el mito clásico de Narciso y posibilitando
una doble lectura muy acertada. Por una parte, la sorpresa
de Neo, igual que la de Narciso, deviene del conocer la
realidad de su propio reflejo, de su propio ello (que le
abruma), del que es "conciente" por primera vez.
Pero, además, dicha actualización del mito
sirve para inmortalizar una característica inevitable
del actual cine de Hollywwod y de todo cuanto rodea al star-system,
que es el culto a la belleza, al body-building, transportando
así, la admiración de la sociedad clásica
hacia deidades como Venus, Afrodita... en actrices y actores
actuales de la talla de Keanu Reeves.
(9) Dicho emblema del teatro filosófico, creado por
Calderón de la Barca rinde un claro homenaje al mito
platónico, reincidiendo en la dialéctica entre
realidad y fantasía, analizando, principalmente,
el momento en que el protagonista Segismundo asimila dicho
cambio.
(10) Trinity significa, en inglés Trinidad, que,
al tomar la Biblia como referente, queda concebida como
la Santísima Trinidad, unificación de Dios
Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo. Sin duda su carácter
de símbolo de Dios encargado de guiar a los apóstoles
y de posibilitar la resurrección de Cristo, conecta
directamente con el carácter mensajero de la protagonista.
Pues Trinity, en el film, es la encargada de ponerse en
contacto con los nuevos "adeptos" a la rebelión,
además de hacer posible la resurrección de
Neo mediante un beso (que, al mismo tiempo nos remonta al
cuento de la Bella durmiente, también relacionada
con el film por la dicotomía de realidad y sueño).
(11) En relación con la posterior visita de Neo al
Oráculo, quisiera apuntar la anécdota que,
la canción que suena en ese momento se titula I'm
begining to see the light (Comienzo a ver la luz); una clara
referencia al despertar del héroe.
(12) De hecho se juega durante toda la cinta con la incertidumbre
del heroísmo predeterminado, y tampoco el espectador
sabe con certeza que Neo es realmente el Mesías hasta
el final del film.
(*) Jose Tirado es estudiante de Comunicación Audiovisual
en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Su itinerario
de especialización es la dirección y el análisis
cinematográfico. En el último año ha
colaborado con diversas webs de cine y, actualmente, escribe
crítica cinematográfica en revistas como Acción,
Temps Moderns o Marges BCO. Anteriormente había recibido
premios literarios por sus trabajos de narrativa, poesía
y relato breve, entre los que destacan el Certamen Hidroeléctrica
de Catalunya y el Premi Jocs Florals Interescolars de la
ciudad de Barcelona. En 1998 fue seleccionado por el Ministerio
de Cultura de España para participar en la expedición
Ruta Quetzal Argentaria (programa coordinado por la Universidad
Complutense de Madrid y declarado de Interés Universal
por la UNESCO).