Luego de la muerte de su joven hermano y sus abuelos, Song
Haizeng advierte la fragilidad de la vida y la costumbre
del hombre de desaprovechar los escasos momentos placenteros.
Así, en su obra más reciente, el artista produce
una serie de autorretratos en la que pretende recrearse
en un esperanzado mundo ideal de entretenimiento y alegría,
contrapuesto a la no tan feliz realidad.