en el campo de mi padre las gallinas estaban prohibidas(1)
de María Elena Barbieri (*)

 


este cielo no tiene

para vos,
en nuestro tiempo de recuperación
de territorios dormidos

dan las 2 contra el cuerpo de la lluvia en la noche de México
qué le importa el tiempo a los animales fabulosos de la memoria
en la intemperie de territorios entrecruzados
todo ojos de felinos asteriscos de cuarzo bajo la piel agazapados
para contemplar la magia de lo transitorio sublime que es el recuerdo
dispuestos al arañazo a la caricia al salto

es que vivimos tan poco y tanto

un parpadeo
hojas de un otoño que aún no aprendo en noviembre
el viento que silba en las ochavas confundidas
vos, ahora, dónde serás
y estas lágrimas

entonces me duermo y llego al sur
ahí estoy
un rastro entre las piedras
la delicada forma del barro entre las patas de las garzas de mármol
en los espejos de los pantanos

porque así son las garzas allá en el sur
crecen amarillas en los girasoles emplumados
por las colinas donde anda Van Gogh, dice ebria de poesía Zamarripa
y en un arrebato por los amores distantes la traigo
me la prendo en el pecho y en este verso
ella está allá
entre los ríos y arroyos que tanto amo y que soy

ahora yo te llevo a vos en un rapto sin mitologías
mañana te despertarás con la melancolía de los campos entrerrianos
y vos sin saber por qué tienes húmedos los párpados y las manos
en mi isla iremos saltando los charcos y yo te contaré
aquí está Urquiza en su palacio donde le hicieron la muerte
y ése que parece un dios despeinado
es Juanele en las catedrales del agua
mientras Madariaga entre tembladerales de oro se nos iba
a la llegada de un jaguar a la tranquera
y estaremos volviendo del Paracao
donde Arias de Saavedra y Yasú fumaron
la pipa de una paz hecha de sangre y de ausencias
porque el indio aspiró el humo y era la última vez en 1620
donde el río Paraná se dobla en una caricia áspera de canteras
de espinillos sometiendo a las copas de aguaribay en un revuelo
y aquí está el lugar en que crucifiqué mi melancolía una tarde
donde los negros africanos frente a la iglesia del santo Miguel
cantaron y bailaron el yacaré está en la laguna

y en el sueño me quedo entre las ramas en una delicia
hacia los tiempos idos

donde vos no estuviste nunca si no es por esta historia mía
que ahora es tuya porque entraste en mi sueño

entre arrozales purísimos
que despiertan a los campos por el asombro
al vernos pasar por esas tierras quién sabe ya de qué banderas

de qué banderas es la patria
qué patria
si apenas un lugar atravesado de historia
la única bandera es el cuerpo enamorado
pero de eso no saben los banqueros

y sin razones de números nos fuimos por el aire
de aromas de jazmines del cielo entre los fresnos
entre las copas vacías y los cántaros rotos
de los que perdieron los perfumados rituales antes de haber sido
y para saber quiénes son o quiénes fueron
interrogan vanamente a un pasado misterioso
que enmudece como el dios más infernal

yo te estoy contando la historia de estos pueblos, la leo
en los surcos, en las casas vencidas, en el aire agrio

y en una danza de familias desheredadas
como la mía
que miran sus fotografías
buscando las huellas donde se les perdió el olvido
en un afán ciego por encontrar lo que nunca tuvieron
arañando el cuerpo de los recuerdos

te voy enseñando ese modo de la gente de mi lugar
mientras te digo
en un revuelo de teros, cardenales y nutrias
que llenan de polvo los afanes de un tal Forclaz
un pescador de ilusiones con sus molinos de viento
o despiertan las telas de las arañas entre las vigas ya casi nada
de las maderas utópicas del falansterio de los amantes de Fourier
que ahí en San José fundaron algunas revoluciones
Durandó y los que lo quisieron, ahí están
haciéndonos señas inconclusas
invitándonos al invento de la historia
apenas dibujada desdibujada
en un espectáculo de infamias espejos desdichas
torciendo los brazos con una brújula incierta en territorios imprecisos
donde la seguridad no tenía otra casa
que sembrar la vida cada día
fundamentalmente en mi Villa Elisa
donde debe de haber sido obligado el rezo para el olvido

no hay más océano detrás del océano no hay nada
no hay más océano detrás del océano no hay nada

es decir esos polacos esos suizos esos italianos esos vascos

y ahí no más te dibujé la geografía de mis plantas
ése fue mi pan mi música mis zapatos

no me hagas caso
hay horas donde las redes
arman juegos dinosaurios ágatas
no me hagas caso, mi amor, no estoy loca

son las 2 contra los huesos de la noche en el hemisferio norte
nadie puede ser culpable de una fiebre de equilibrista
elevada en mis pies que caminan por los cristales del aire
para cortar el polvo azul de la tristeza que se mete en los sueños
por el tejido inacabado de la historia



hoy vas a entrar en mi pasado

si llueve
pienso en vos

si caen los trenes en medio de Insurgentes
pienso en vos

si me despierto a las cuatro y media de la noche entera
con el corazón partido entre las manos
pienso en vos

si tomo por quinta o sexta mañana
mate con la misma yerba
porque me olvidé de ir a La Europea
pienso en vos

si me lavo los dientes
si me peino
si me tiro en el piso a escuchar un tango
si como
si no como
si extraño a Borges
si me lamen todos los azules donde no estuviste
y estuve sola
pienso en vos

si veo un mapa del mundo
contra la pared de mi oficina
o veo mi sur tan al sur paredón y después
pienso en vos

en Tlalnepantla en Las Lomas en Tacubaya en Tlalcoligia en Cocoyoc
pienso en vos

si me invade una vaga nostalgia
de colinas
de coliflores
de vino
de mandarinas
de campos de linos abandonados
de sol en los rayos de mi bicicleta por las lomadas girasoles
de nubes rojas tiradas en los pantanos donde se miran las garzas de mármol blanco
de risa del verano en los huesos calentados en la arcilla de la tierra
de río de los pájaros o del pariente del mar
del níspero y del limonero de mi infancia donde no acertaba
en los distingos de la dicha y la tristeza
pienso en vos

todo esto fue ayer

ahora
ahora que ya no estás
viendo todos los horizontes perdidos en sentidos desfigurados
porque esta tristeza es tan grande que no tiene fin ni fundamento
y arriba tanto parece abajo como mañana era ayer y todavía
ahora
que ya entendí lo que no se puede entender
por el orgullo de Discépolo y sus herederos
y por si no te lo había dicho

voy a matarte

voy a escribirte un tango
porque la letra con sangre entra



Que se vayan todas

Tangobolero

Ellas estaban allí
Muy orondas
En el texto
Como sentadas en sillas
Por el contexto
Pero eso no es pretexto
Te dije
Para que no les quitemos
Los brincos
Las bridas
Los brillos
El polvo
El abolengo
Las locas plumas de cabaré
Las bellas plumas de caburé
Para que no les bajemos el copete
El firulete
Me animé
Y les birlemos la ley de la legal macana
En la que se amparan estas bataclanas
Te guiñé un ojo y me preparé
Me tiré de cabeza a la tarea
Sobre los papeles con mis lanzas danzas
Aunque trabajar cansa
Ya lo dijo Cesare y yo después
Duramente le di y zas y tras y trum y trac
Pará ché
Gritaba una
Qué desmalezamiento
Qué talada
Qué tarada
Qué desalmada
Pará pará
Ya susurraban
Ya rogaban
Ya encabritadas
Como ruleros
Como grilletes
Como encarnadas
Como clavadas
Como plantadas
Qué mal hablada la che
Todavía murmuraban
Pretenciosas como rosas
Y yo marqué
Deshojé
Desbaraté
Desorejé
Barrí
Borré
Arrastré
Y sudé
Ya está
Me dije
El orden del discurso
La casa los bifes los spaghetis y una tarta de manzanas
Todo está en orden
En mi memoria sinfín
entre Foucault y Alfonsín
Y con un chán chán de música arrabalera
El chasquido de mis manos
Dio fin a la tarea
Vi las plumas volando
Las palabras retozando
Ya está papuza
Lograste lo que querías
Me reclamaba todavía lloriqueando
Una ortodoxa comilla solitaria
A la que perdoné la vida
La famosa excepción de la regla
Que nunca se olvida
Y en la enramada quedó enredada
Pobre chirusa resentida
No le hice caso
No te hago caso
Limpié mi frente
Y ya agotada
Pero a modo de homenaje a Maradona
Le di una patada de taquito
A la que por mis dedos resbaló
Una maltrecha comilla
Tres cuartos de cogote y la percha quién sabe dónde
Quevachaché
Le dije mientras la gurisa caía
Y todavía con lástima de correctora cana
Pero buena y limpita
Como los ladrones de González Tuñón
Le canturreé
Le recordé
La vida es dura la vida es dura
Eche 20 centavos en la ranura
Si quiere ver la vida color de rosas
Y estaba yo en mi lálálá
De tan autora promotora
Señora de mis reinos liberados
Cuando vino Néstor
Hijo y nieto de argentinos
Y con su voz varonil
Tan gentil y suavemente
Ignorando mis luchas doctoralmente
Dijo sin desatinos
Esta queda
Esta queda
Esta queda
Y esta también
Y todo volvió a ser como antes
Verás que todo es mentira
Que al mundo nada le importa
C'est la java de celui qui s'en va
C'est sa java, c'est ma triste java
Me da pena confesarlo
Esta noche me emborracho
Porque cuando te hablen de amor
Y de ilusiones
Y te ofrezcan el sol
Y el cielo entero
Si te acuerdas de mí
No me menciones
Te decía llorando
Con mis ojos como dos charcos entrerrianos
Néstor por favor
Por Quedeshím quedeshóth
Por el Golem
Por la virgen de Guadalupe
Por Armando Manzanero
Por Borges
Por mi mamá
Por tu abuela
Por la torre de Babel
Por los cantares de Salomón
Por su reina
Por Saba
Por Buenos Aires
Por Berlín
Por el pájaro de Benín
Por Alicia y su Lewis Carol
Por María Elena Walsh
Y por esta Marialena
Por la patriada que viene brava
Por las vacas de Liniers
Por Pichuco
Goyeneche y Gardel
Por Parravichini
Por Fourier
Por la América de Martí
Por vos
Por mí
Por "Nuestra América"
Y ahí sí
En el rasgueo de las comillas
Que delimitan zonas semánticas
Por las relaciones interintratextuales
Y en el lenguaje denegado
Volvieron
Vacías
Animadas
A sus lugares de origen
Más voladas que nunca
Emancipadas en el aire del renglón
Como claveles del aire
Clavelito clavelito
Como estandartes
Entre las líneas
Sobre los techos de los conceptos
Como sombreros de copa
Borrachas
Enyesadas
Tiesas
Muertas
Sin goyete
Pero Néstor
Te supliqué
No
Dijiste vos
Con tus ojos en la tradición
Y ésta y ésta
Qué traición pensé yo
Ellas quedan y yo también
Y ésta
Dijiste argentina y doctoralmente
Y todas a mí me miraron
Con burla
Claro
Que se vayan todas
Grito lloro y pataleo
Y a esa altura o al fin ya bajura
Yo perdí la cordura
Los argumentos
La calma
La paciencia
La intransigencia
La tolerancia
La observancia
La lógica
La consistencia
La decencia
Que el mundo entero se enteró
Hubo paros marchas cortes y piqueteros
Periodistas de radio y televisión
No me gustan
No me quieren
No las quiero
No me sirven
No me ayudan
No me regalan
Ni una cosquilla
Y mientras lloraba y lloraba
En esa ahora tarde gris
Aunque el sol brilla que brilla
Te dije con la fuerza de una gotera
Es decir
Resignada abatida destrozada anonadada
En cama en camilla en coma
En punto y coma y para terminar en dos puntos por no decir tres
Está bien che
Me convenciste
Me vencieron
Quedan todas las comillas
Todas las comillas quedan
Y me tiré a llorar hasta ayer hasta mañana
Caída en un hoyo de la lengua
Y sabías supiste lo supe lo supieron
Que aunque la sal de mi llanto
Seque las tierras de Iberoamérica
Quedan todas las comillas
Todas las comillas quedan
Entonces yo
Ya sin fuerzas
Triste como la más triste
Como la princesa de papel
Como Neruda
Como la Macorina
Como los pelícanos del sur de Chile
Como el trébol de mi billetera
Como los polacos como mi abuelo
Como los árboles de Insurgentes
Como el puerto de La Paz en Entre Ríos
Yo
Piantada
Como los cuates de Buenos Aires
Pero en México sin sur ni Callao
Con fiebre en la catrera sin paredón ni después
No tuve Nebrija
Ni Gutenberg ni Castaldi ni Coster
Ni Mentelin ni Schoiffer ni Wang Chieh
Qué desconsuelo con esta pena
De la que mi alma está llena
… por unas comillas
que ni son
ni malas ni buenas



¿esto es un poema?
o
¿siempre será el exilio?

esto
no
es
un
poema
si es
es
un
grito
pero
esto
no
es
un
grito
si es
es
el
corazón
de
ustedes
pero
esto
no
es
el
corazón
de
ustedes
si es
es
el
corazón
hecho
de
los
gritos
poemas
de
todos
los
desconocidos
que
ustedes
son
que
yo
soy



un haiku de barro

en México encontré muchas cosas mías
que no sabía que las tenía

el tango y vos

una melancolía de lagartijas prendidas al cielo más lindo del mundo que está en el sur más sur



nada nos tocara la nada la más pura música

entre yo y el mundo riego un vidrio perfecto sin reflejos
voy a la velocidad de la luz sin frenos hacia la única estación posible
bajo este cielo este tren
este tren soy yo
hasta desgranar el vidrio no hay parada
esa parada soy yo
soy yo los cangrejos pegados en las ventanas húmedos de humos
y vendrán lluvias de fuegos
y se hará un silencio como eterno de cantos dormidos en instantes



cuestión de fe

una milonga de náufragos

de lo que se trata es del ojo
que mira
no de la cosa en sí

por ejemplo
piedra preciosa
es tu mirada de zafiros turcos azules
que ahora vive en las suelas de mis zapatos

por ejemplo
por las cascadas de este cemento caigo
en los arroyos entrerrianos
por pura tristeza sin escuadra

por ejemplo
en un viaje sinfín hacia la geografía de mis deseos
la tierra en que creo está en vos
aunque te hayas ido

cuestión de fe:
como las nubes rosadas
creen que están arriba
en las arenas azules del cielo
cuando vos y yo sabemos
que son en los ojos de los pájaros que miran
los ojos de los peces que ven
los ojos de las vacas que pastan sin esperanza
que por supuesto es rosada y no celeste

pero vos y yo sabemos
que el cielo no está ni es
ni azul ni arena
ni joya extraña

cuestión de fe
para abrir los ojos cada mañana



y ya quisiera arrancarme los ojos y saltar

me gusta mi amigo
su silencio es lejano
como sus ojos
cuando mira el río y recuerda los días
de las conchillas cuando era mar
a veces escapa de lo obsceno
se duerme
en la blanda nada que pasa
marcada ferozmente
por los ruidosos relojes
que su perro olvidó devorar
a veces le dejo pedazos de quesos azules entre preguntas que ya no puedo
o le hago señas con mis terciopelos anónimos
y bajamos al agua amarga que nos une
y nos lavamos y nos hacemos
para vencer los golpes del tiempo en llamas
a veces lo espero en tardes que no terminan nunca
hasta que una luz o un aire muerde mis huesos
y aunque pasen las estaciones
yo seguiré aquí o allá o no importa dónde
pedazo a pedazo con mi amigo



paisajes

hoy la ciudad tiene otro color

rayo la selva buscándote

y saltas en el vacío iluminado

cierro rápido mis párpados



un artista

el verdulero de mi barrio
el que vende melones de cristal que se incendian en la lengua
cuando me distingue en su cosecha
suelta sus frutos salvajes de vidrios de colores que ruedan por las calles
como catedrales alegres liberadas del hastío
y grita como sólo un verdulero puede gritar: "Brilla tú, meloncito loco"
yo sé que él sabe cómo puede brillar mi cabeza
yo sé que aunque no estén él ve las semillas en la pulpa de mis huesos
pero, con qué derecho voy a desplantarlo a mi airoso verdulero?
él es feliz y yo... corro y vago y soy y luminosa,,,



por eso busco tus ojos

A Sartre y a todos los que vinieron después

en el fondo de la noche
entre el merlot y el camembert
descubrimos que nos habían dejado solos
sobre el mantel dejé una lágrima
y ahora mismo mientras viajo en el metro no me alcanzan
los versos de Borges, que los dos recordamos
ni la poesía ni el abrazo de fuego fresco de mi tierra del sur
ni todo el México lindo y querido
mientras mastico el pan ácimo de este martes
mirando al cielo de cristales rotos donde veo mis ojos



(1) Selección de poemas realizada por la autora.
(*) María Elena Barbieri Sawisky (mariabarbieri43@yahoo.com.mx): mujer, poeta, patógrafa, argentina (de ascendencia italiana, vasca, polaca, suiza) vive en México porque siempre se sintió africana.




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