Esta serie de fotografías de Estados Unidos no pretenden
constituir un estamento de la cultura americana. Son momentos
específicos que existen en sí mismos, simplemente
podrían suceder en cualquier lugar del mundo.
El flujo de las personas, la relación entre la gente
y el entorno, el constante cambio de expresiones y movimientos,
todo conjuga para crear situaciones dinámicas que
proveen al fotógrafo de ilimitadas situaciones y
oportunidades que justifican el disparo de la cámara.
Si se aprovecha la precisa intersección entre el
concepto y el tiempo, se logra transformar lo ordinario
en extraordinario y lo verdadero en surreal.