Francis Ford Coppola fue uno de los estadounidenses homenajeados
en la 50ª edición del Festival Internacional
de San Sebastián. El director, que precisamente gozó
del reconocimiento internacional a partir de que su película
The rain people ganase la Conha de Oro en la edición
de 1969, acudió a la ciudad vasca profundamente agradecido
por el premio.
En una multitudinaria rueda de prensa, Coppola comentó
lo que supuso para su carrera aquel galardón. Pero,
dejando al margen sus ya obsesivos comentarios sobre los
fracasos económicos que ha tenido que ir superando
a lo largo de su vida, Coppola también habló
del futuro del cine, del progreso técnico, opinó
sobre los atentados del 11 de Septiembre, sobre el conflicto
de Oriente Próximo y dio valiosísimas lecciones
de historia, arte y poesía.
El director demostró ser un simpático conversador,
un humanista utópico que propone a los artistas como
únicos portadores de la paz en el mundo y un cineasta
que defiende el sello de autor por encima del dinero.
Pero de todos los temas que abordó a lo largo de
su discurso, probablemente el más esperado fue su
próximo proyecto. Aunque no desveló demasiados
secretos, Francis Ford Coppola afirmó que actualmente
trabaja en su apuesta más personal: Megalópolis.
Se trata de una historia épica, influenciada por
los relatos de H.G.Welles, que transcurre en Nueva York
y que pretende reflexionar sobre el tiempo como rector de
la Historia. Según Coppola "el tiempo es
un invento humano que determina todo lo que hacemos".
Partiendo de esta premisa, su principal objetivo es proyectar
su visión del futuro que, a diferencia de otras películas
futuristas como Blade Runner o 2001, es totalmente
positiva y optimista: "yo sí creo en el hombre;
estoy seguro de que la raza humana conseguirá crear
un mundo lleno de armonía".
Probablemente sea un trabajo duradero que aún tardará
mucho tiempo en llegar a las salas, sobre todo si tenemos
en cuenta que Coppola todavía está trabajando
en el guión y que advierte de que será un
proceso lento. No obstante ya podemos empezar a imaginar
cómo será la superproducción más
grande de la filmografía de Coppola.