¡Bajemos y confundamos ahí mismo su lengua,
para que ya no se entiendan unos a otros!
Génesis 11, 7
I. HISTORIA REMOTÍSIMA
Noé procreó tres hijos: Jafet, Cam y Sem.
Las tradiciones bíblicas reconocen en estos hombres
el origen de la humanidad entera y, por ende, el origen
de todas las lenguas. Los descendientes de Sem habitaron
Mesopotamia y Asiria. Hablan las lenguas semitas, como el
arameo, el cananeo (hablado por Jesucristo), el fenicio,
el asirio, el árabe (de Avicena y Averroes), el babiloense
(de Nabucodonosor), etc. Los hijos de Cam se establecieron
en Misraim (Egipto) y Cus (Etiopía). Dialogan según
las lenguas camitas, como el egipcio, el copto, el berberisco,
el ambarí y algunos dialectos africanos. Jafet engendró
hijos que se dispersaron por el Mediterráneo y el
Asia Menor. Ellos utilizan las lenguas indoeuropeas, que
se agrupan en doce familias lingüísticas:
1. Aria, donde encontramos por ejemplo el sánscrito.
2. Persa o riánica, que fuera utilizada por Zoroastro.
3. Eslava, que permutó el alfabeto cirílico.
4. Báltica, como el lituano, el prusiano y el letón.
5. Balcánica, como el tracio, el dacio, el frigio
y el armenio.
6. Ilírica, como el albanés y el mesapio.
7. Griega, como el jonio, el ático, el dórico,
el eolo y el aqueo.
8. Itálica, como el umbrío, el hosco y el
latín que, al degradarse, originaría las lenguas
romances.
9. Céltica, como el galés, el gálico
y el bretón.
10. Germánica, como el escandinavo, el holandés,
el flamenco, el anglosajón, el alemán, el
danés y el islandés.
11. Tocariana, conocida en las altiplanicies del Asia central.
12. Hitita, lengua que fuera utilizada en el segundo milenio
antes de nuestra era.
¿Dónde se sitúa el inglés?
Toma elementos de cuatro familias, en mayor o menor medida.
Procede directamente del anglosajón, que se encuentra
entre las lenguas germánicas, pero hereda palabras,
giros y rasgos semánticos y sintácticos de
algunos dialectos célticos, del griego, el latín
y el normando (un francés aún primitivo, anterior
incluso a La chanson de Roldan).
II. HISTORIA ANTIGUA
Los celtas cruzaron el Canal de la Mancha, corría
el siglo VII a.C. El mismo nombre de Britania es
celta o precelta. Al norte de la isla descubrieron, respetaron
y hasta ignoraron a otros hombres de raíces no
indoeuropeas: los picts. Los picts fueron los primeros
habitantes de las islas Shetland (las más septentrionales,
entre Noruega y las Faroe) y Escocia. Se desconocen sus
orígenes.
La influencia que los picts dejaron en los celtas fue nula.
El idioma de los celtas era común, parecido al gálico
hablado en Galia. Pero con el asentamiento llegó
la división. Las lenguas de las tribus asentadas
en Gales se fueron diferenciando de las asentadas en Irlanda
u otras zonas.
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Zona
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Lengua
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Irlanda
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Welsh
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Norte de Inglaterra
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Gaélico irlandés
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Gales
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Cornish
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Nada queda de entonces porque los celtas desconocieron la
escritura. Por esta misma razón hay poco de celta
en el inglés, excepto por muchos nombres geográficos.
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Celta
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Inglés
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Ejemplo
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Bail
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House
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Ballantrae, Ballyshannon
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Inver
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Mountain
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Inverness, Inverurie
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Inis
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Island
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Innisfail
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Llan
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Church
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Llandaff, Llandovery
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Coil
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Forest
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Kilbrook, Killiemore
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(La palabra whisky proviene de visge (water),
pero llegó al inglés a través del irlandés
muchos siglos después.)
Los romanos colonizaron Britania en el primer siglo de
nuestra era. Roma fue sinónimo de civilización.
Caminos, pueblos, seguridad, orden. Sin embargo, los celtas
impidieron el mestizaje. Celtas y romanos jamás cohabitaron.
Las colinas y los pueblos, los lugares y rincones fueron
(re)nombrados por los romanos. Así, el latín
mancilló el inglés antiguo. Es innecesario
observar que latín, Roma y cristianismo fueron una
tríada inseparable. Todo se quedó en Britania,
todo permutó el antiguo inglés o anglosajón.
Cuando Roma se alejó (año 409), los latinajos
ya se habían asimilado (Lancaster o camp,
por citar dos ejemplos). Fue como si el ejército
hubiera dormido porque durante cincuenta años la
isla vio llegar numerosas barcos invasores. Aparecieron
tribus germánicas provenientes del norte de Germania
y del sur de Escandinavia. Los celtas y los pocos romanos
que permanecieron en las islas británicas fueron
incapaces de organizar la defensa.
¿Creyeron los celtas que habría paz? Tal
vez. Pero no la hubo. Poco después, cuarenta años
después, los famosos Hengist y Horsa, terribles guerreros
de la Germania, anclaron sus naves en las costas de la isla.
Los aborígenes precisaron emigrar. Encontraron en
Gales, Cormall y Escocia la geografía y las condiciones
necesarias para preservar sus reinos. Los germanos mataron
a cuantos pudieron. Destruyeron y arrasaron caminos y pueblos.
Para el siglo V, Durovern, Virocon, Trimontum o Camulodunum,
ciudades todas ellas de relativa importancia socio-comercial,
se habían ya convertido en ruinas y despoblado. La
actual Noridge y el norte de Inglaterra fueron habitados
por los anglos. Las tribus más numerosas, los sajones,
ocuparon las zonas central y sur de Inglaterra, incluyendo
Londiri (hoy Londres). Jutos y frisos arribaron poco después,
distribuyéndose por Kent (el nombre proviene de la
tribu celta Cantii) y la isla White. Cada uno de estos pueblos
fundó su propio reino independiente. El idioma era
similar pero distinto.
El siglo VI destaca por las actividades misioneras que
los cristianos desarrollaron en Britania. Se tradujo la
Biblia al inglés antiguo, por ejemplo. Numerosos
obispos, sacerdotes y clérigos llegaron de Roma,
y con ellos el latín. Otra vez.
Alfredo el Grande, rey de Wessex, alcanzó la unidad
de los reinos en el año 878. En realidad, Alfredo
el Grande (849-899) jamás imaginó una Inglaterra
totalmente anglosajona: pensaba que una parte sería
escandinava y la otra inglesa. La lengua se unificó
sólo en cierta medida. Las diferencias que marcaban
una tribu de otra eran dialectales.
Pero la unificación duró poco. Los
vikings, provenientes de zonas escandinavas, irrumpieron
en la isla una vez más. Tres siglos duró la
ocupación (del IX al XI). El inglés antiguo
y los dialectos escandinavos tenían rasgos compartidos.
Las influencias fueron recíprocas. El anglosajón
desarrolló su morfología y fortaleció
sus procesos analíticos. Muchas palabras cambiaron
su pronunciación, otras fueron incorporadas.
III. HISTORIAS DE LA HISTORIA MEDIA
Los normandos arribaron a Inglaterra en 1066. Termina así
el periodo del inglés antiguo y comienza la época
del inglés medio. Vale la pena detenerse en la conquista
normanda. La batalla decisiva se peleó en Hastings.
Snorri Sturlurson (1179-1241), famoso historiador medioeval
nacido en Islandia, ha dejado testimonios de ella.
Algunos historiadores aseguran que, para este año,
Inglaterra aún no formaba un carácter propio.
Sin duda fue decisiva la invasión normanda. Alguien
atrevido ha asegurado que, sin la influencia normanda, Inglaterra
no sería lo que llegó a ser: habría
permanecido (históricamente) insignificante, como
Dinamarca tal vez. Los normandos posibilitaron, a la larga,
el Imperio Británico. De los normandos, los sajones
aprendieron la organización y el sentido ejecutivo
que los caracteriza. Incluso, la Crónica Anglosajona
reconoce que antes de Guillermo el Conquistador, normando,
no hubo rey más poderoso. Y es que los normandos
ocuparon toda (la actual) Inglaterra.
Por aquella época reinaba Inglaterra el rey Harold,
hijo de Godwin. Harold tenía un hermano, el conde
Tostig. El conde pidió al rey que dividiera el reino
y le diera derecho a gobernar sobre una porción.
Harold se negó y Tostig, furioso, se fue de Inglaterra.
Buscó un aliado y lo encontró en Noruega:
el rey Harald Hardrada (el Resuelto), llamado en ocasiones
Harald Sigurdarson. El rey noruego no sólo fue guerrero:
también poeta. Juntos desembarcaron en York, donde
muchos sajones enemistados con el rey Harold les apoyaron.
Al desembarcar, el caballo de Harald Sigurdarson tropezó
y el noruego cayó. Entonces, para evitar que sus
tropas lo tomaran como un signo de mal agüero, recordó
o inventó un proverbio: "En los viajes, una
caída trae suerte".
Al siguiente día, por la mañana, se enfrentaron
los ejércitos. Veinte jinetes ingleses, cubiertos
de hierro, se aproximaron al desafiante conde Tostig. Cuenta
Snorri en el capítulo XCI del libro décimo
de su Heimskringla:
Harold le ofreció al rey noruego "seis pies
de tierra inglesa y, ya que es tan alto, uno más".
¿Qué significan los seis pies? Seis pies (1.80
metros) es la medida ordinaria de las tumbas. El rey inglés
pensaba matar de cualquier manera al noruego. Sin embargo,
si se rindiera, le ofrecería el honor de ser enterrado
en suelo inglés. Dicho con otras palabras: la única
porción de territorio inglés que estaba dispuesto
a perder era la que precisaba la tumba del invasor. Muchos
siglos después, Winston Churchill en un discurso
aseguró que le mantenía a Hitler su oferta
de seis pies de tierra inglesa.
Cuando Tostig insiste en pelear, los jinetes se retiran.
Entonces el rey noruego pregunta quién era ese jinete
que había hablado "tan bien". Por ser las
lenguas parecidas, él pudo entender el diálogo
entre el jinete y el conde. Además, como se dijo,
era poeta: tenía sensibilidad ante las palabras.
El conde le descubre que el jinete era su propio hermano,
el rey Harold. Tostig supo mantener su lealtad: pudo apresar
allí mismo al rey inglés, pero no lo hizo
ni lo facilitó a las tropas. Esto se lo había
indicado el mismo rey Harold cuando, viendo a su hermano
el conde, preguntó indirectamente si el conde Tostig
estaba presente en aquel momento. Ambos fingieron no conocerse.
También supo mantener la lealtad para con Harald
el noruego, pues preguntó al jinete qué le
ofrecía a su aliado en caso de acordar la paz.
Empieza pues la batalla en Stamford Bridge. Cuenta Sturlurson
que allí, su última batalla, compuso un poema.
Lo recitó y, al no gustarle, escribió otro.
Los sajones se impusieron. Harold y Tostig mueren. Seguramente
a Harald le provocó tristeza la muerte de su hermano.
Apenas celebran la victoria cuando aparece un jinete muy
cansado; trae noticias: al sur han invadido los normandos.
Marcha forzada al sur, a Hastings.
Los normandos eran escandinavos (daneses), pero después
de un siglo en Francia habían olvidado su lengua
primera. Ya eran realmente franceses.
Harold envió un espía al ejército
de Guillermo el Bastardo. Su regreso tranquiliza al rey:
es un campamento de frailes. ¿Traición o error?
Al día siguiente los ejércitos se enfrentaron.
Hay un suceso curioso que tiene algo de premonitorio: Taillefer,
un juglar, le pide permiso al rey Guillermo el Bastardo
para ser el primero en entrar en batalla. El rey accede.
Era un honor, pero un honor terrible, porque los primeros
son los primeros en morir. Los sajones eran más serios.
Les sorprendieron las cabezas afeitadas y las risotadas
del juglar que los provocaba jugando con la espada. Taillefer
entra en batalla al tiempo que canta una versión
antigua de la Chanson de Roldan: como si, a partir
de ese momento, Francia penetrara en Inglaterra.
Las hachas de guerra sajonas eran terribles, superiores
a las armas normandas. Guillermo el Bastardo recurre al
ardid de simular la fuga. Cuando los sajones intentan perseguirlos,
los normandos dan la vuelta y acaban con ellos.
Leyendas tradicionales explican o narran cómo fue
problemático encontrar el cadáver del rey
Harold. Todos los cadáveres estaban desnudos por
los saqueos de los mercaderes (en aquella época era
normal que los súbditos desconocieran los rostros
de los soberanos, algo que hoy con dificultad entenderíamos,
algo casi inimaginable). Hacía falta reconocer el
cuerpo para darle sepultura cristiana. Cerca de allí
descubren un monasterio. El abad no sabe cómo proceder
pero de pronto recuerda que en medio del bosque, en una
choza, vive una de las mujeres de Harold. Se trata de Edith
Swaneshals (Cuello de Cisne), una querida que ya había
sido abandonada por el rey. Por el mote se infiere que era
alta, rubia, muy blanca, con hermoso cuello. El abad sugiere
que sea ella quien reconozca el cadáver del rey.
Encuentran a la mujer, una vieja prematura. La ponen al
tanto y acepta. Se abre paso en el campo de batalla. No
dice quién es el rey, sólo se arrodilla y
comienza a besar a su antiguo amante. Sólo así
los normandos pudieron enterrarle cristianamente.
Dos siglos se quedaron en la isla los afrancesados normandos.
En la corte se hablaba francés. El latín era
el idioma de los religiosos. El pueblo mantuvo el sajón
más cuatro dialectos y un poco de danés. Es
la etapa del inglés medio, que surgió con
el amalgamiento de estas lenguas. El resultado sólo
se pudo apreciar hacia el siglo XIV con Chaucer y Langland.
Un inglés muy latinizado. Las palabras germánicas
corresponden a los objetos esenciales y físicos,
tangibles, como los árboles o los metales, como el
fuego o el hombre. En cambio, las palabras abstractas, las
relacionadas con el pensamiento y la cultura, provienen
del latín.
El año 1500 marca la nueva generación: se
supera el inglés medio y comienza el inglés
moderno. Shakespeare es el primero.
(1) El original dice: "King Harold has already declared
how much of England he is prepared to grant him: seven feet
of ground, or as much more as he is taller than other men."
Las traducciones han variado. Por ejemplo, Charles Dickens
en A Child's History of England transvasa: "Seven
feet of earth for a grave," replied the captain. "No
more?" returned the brother with a smile. "The
King of Norway being a tall man, perhaps a little more,"
replied the captain. Y Thomas Carlyle en The Early Kings
of Norway: "Seven feet of English earth, or more
if he require it, for a grave." La traducción
que utilizo es la de Jorge Luis Borges.
(*) Enrique G de la G (San Pedro Garza García, México,
1979). Lector y escritor, estudió filosofía.
Su tesis versa sobre el objeto de la metafísica aristotélica.
Colabora en distintas revistas con ensayos, reseñas
y entrevistas. Agradecido lector de Borges, Victor Hugo
y Alfonso Reyes.