Ricardo Reis

 

Fernando Pessoa
Alberto Caeiro Ricardo Reis


Hay frases repentinas, profundas porque vienen lo profundo, que definen a un hombre, o mejor, por las que un hombre se define sin definición. No olvido aquella por la cual, cierta vez, Ricardo Reis quedó definido para mí. Se hablaba de mentir, y dijo Reis: Abomino de la mentira porque es una inexactitud.

Álvaro de Campos


[MAESTRO SON PLÁCIDAS]

Maestro, son plácidas
Todas las horas
Que perdemos
Si en el perderlas,
Cual en un jarro,
Ponemos flores.

No hay tristezas
Ni hay alegrías
En nuestra vida.
Así sepamos,
Sabios incautos,
Nunca vivirla,

Mas recorrerla
Serenos, plácidos,
Teniendo al niño
Como maestro,
Y los ojos plenos
De Naturaleza...

Junto a los ríos,
Junto a los caminos,
Según se tercie,
Siempre en el mismo
Leve descanso
De estar viviendo.

El tiempo pasa,
No nos dice nada.
Envejecemos.
Sepamos, casi
Maliciosos,
Sentirnos ir.

No vale penas
Hacer un gesto.
No se resiste
Al dios atroz
Que al propio hijo
Devora siempre.

Cojamos flores.
Mojemos leves
Las manos nuestras
En ríos calmos
Para aprender
Calma también.

Girasol siempre,
Mirando al sol,
Calmos, dejemos
El vivir teniendo
Ni el remorderse
De haber vivido.


[CORONADME DE ROSAS]

Coronadme de rosas.
Coronadme en verdad
           De Rosas
-Rosas que se apagan
En frente que se apaga
           Temprana.
Coronadme de rosas
Y de hojas breves.
           Basta.


[NO TENGAS NADA EN LAS MANOS]

No tengas nada en las manos
Ni una memoria en el alma,

Que cuando te pusieren
En las manos el óbolo último

Al abrirte las manos
Nada pueda caer.

¿Qué trono quieren darte
Que Atropo no te quite?

¿Qué laurel que no mustien
Los arbitrios de Minos?

¿Qué horas que no te tornen
Estatura de la sombra

Qué serás cuando fueres
En la noche y al fin del camino?

Coge las flores mas suéltalas
Apenas tú las mires.

Siéntate al sol. Abdica
Y sé rey de ti mismo.


[SABIO QUIEN SE CONTENTA CON EL ESPECTÁCULO DEL MUNDO]

Sabio quien se contenta con el espectáculo del mundo
           Y al beber no recuerda
           Que ya bebió en la vida,
           Para quien todo es nuevo
           E inmarcesible siempre.

Ya lo coronen pámpanos, o yedras, o rosas volátiles,
           Él sabe que la vida
           Por él pasa, y tanto
           Corta a él como a la flor
           De Atropo la tijera.

Mas él sabe hacer que el color del vino se lo esconda,
           Que su sabor orgiástico
           Apague gusto a las horas,
           Cual a una voz que llora
           El pasar de bacantes.

Y él espera, gozoso casi y bebedor tranquilo;
           Tan sólo deseando
           Con incierto deseo,
           Que la ola abominable
           No lo moje tan pronto.


[SÓLO ESTA LIBERTAD NOS CONCEDEN]

Sólo esta libertad nos conceden
Los dioses: someternos
A su dominio por propia voluntad.
Vale más así hacerlo,
Porque sólo en la ilusión de libertad
La libertad existe.

No otra maña los dioses, sobre quienes
El eterno hado pesa,
Usan para su calmo y presuntuoso
Convencimiento antiguo
De que su vida es libre y divina.

Imitando nosotros a los dioses,
Tan poco libres cual ellos en su Olimpo,
Igual a aquel que sobre arena
Levanta castillos para llenar los ojos,
Nuestra vida levantemos
Y los dioses sabrán agradecernos
El ser tanto como son ellos.


[TAN PRONTO PASA TODO CUANTO PASA]

¡Tan pronto pasa todo cuanto pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses cuanto
           Muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Circúndate de rosas, ama, bebe
           Y calla. Lo demás es nada.


[CUANDO, LIDIA, VENGA NUESTRO OTOÑO]

Cuando, Lidia, venga nuestro otoño,
Con el invierno que hay en él, guardemos
Un pensamiento no para la futura
           Primavera, que es de otros,
Ni para el estío, del que somos muertos,
Sino para cuanto, de lo que pasa, queda:
El amarillo que hoy viven las hojas
           Y las torna diferentes.


[LIDIA, IGNORAMOS. SOMOS EXTRANJEROS]

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
Dondequiera que estemos.

Lidia, ignoramos. Somo extranjeros
Dondequiera que vivamos. Todo es ajeno;
Ni nuestra lengua habla.
Hagamos de nosotros mismo el retiro
Donde escondernos, tímidos ante el insulto
Del tumulto del mundo.
¿Qué más quiere el amor que no ser de los otros?
Cual un secreto dicho en los misterios,
Sacro sea por nuestro.


[VIVEN EN NOSOTROS INNÚMEROS]

Viven en nosotros innúmeros;
Si pienso o siento, ignoro
Quien es que piensa o siente.
Soy tan sólo el lugar
Donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una.
Hay más yos que yo mismo.
No obstante, existo.
Indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

Los impulsos cruzados
De cuanto siento o no siento
Disputan en quien soy.
Los ignoro. Nada dictan
A quien me sé: yo escribo.



Fernando Pessoa
Alberto Caeiro Ricardo Reis

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