Imagen creada por José Luis
Alexanco
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En mis comienzos con la obra de arte múltiple, sobre
1964, estaban aceptadas como técnicas de grabado la
litografía, la xilografía, el linograbado, el
aguafuerte, la punta seca, ...el grabado calcográfico
ya se había casi perdido... estaba pendiente de aceptar
la serigrafía de la cual era pionero en España
Eusebio Sempere, (en el resto del mundo era ampliamente utilizada
por artistas que trabajaban con tintas planas, como por ejemplo
Vassarely) y sin embargo era un invento chino milenario.
Latía la sospecha en el mercado de que era demasiado
industrial, ¿cómo se garantizaba el número
de ejemplares de que constaba la edición?. Años
mas tarde está plenamente aceptada. Casi cuarenta años
después se siguen poniendo en duda los resultados de
las nuevas tecnologías, como se puso en época
de Gutemberg, la imprenta. Lo explicaré mejor: cada
artista, cada creador, de cualquier época ha utilizado
lo mejor que ha podido las técnicas que tenía
a su alcance para expresarse, o las ha inventado.
Me refiero a la reticencia (decreciente) a aceptar desde
hace pocos años el uso creciente de nuevas herramientas
que ahora tenemos a nuestro alcance (ordenadores, impresoras),
y que no creo que vengan a sustituir a las anteriores, sino
a complementarlas, añadiendo nuevos medios a los creadores.
Sin embargo cada artista debe ser capaz de elegir la que mas
le conviene en cada caso.
Desde principios de los setenta he practicado casi todas,
incluyendo en aquella época plotters e impresoras para
ordenador, naturalmente mas primitivas que las actuales, pero
no menos eficaces para mis propósitos. Actualmente
puedo asegurar la superioridad de la impresión mal
llamada digital ( el trabajo en el ordenador es digital, pero
la impresora es analógica), sobre por ejemplo la litografía.
¿Por qué? No hay problemas de registro, la
gama de colores es enorme, probablemente mas de la que necesita
cualquiera, la calidad de las tintas -sobre todo con las actuales
de pigmentos sólidos que garantizan su durabilidad
a los rayos ultravioleta- es fantástica y controlable
sobre cualquier papel, el control del artista sobre su trabajo
en el ordenador es total, las tabletas digitalizadoras nos
acercan de nuevo a lo mas clásico, papel y lápiz.
También ofrece una gran inmediatez, al trabajar y obtener
una copia, corregir... Es decir, un control absoluto sobre
el resultado.
Ya entre 1969 y 1974 los artistas que coincidimos en aquellos
seminarios del Centro de Cálculo de Madrid, debatíamos
sobre si se llamaba Computer Art o qué. No hay Computer
Art, ni Nada Art, solo hay artistas o creadores, o como nos
quieran llamar. La herramienta nunca garantiza la validez
de la obra, sólo el talento del artista puede hacerlo.
Como el precio de una obra múltiple lo determina el
número de ejemplares y está limitado por la
resistencia de las planchas o piedras, ¿quien garantiza
las técnicas que no tienen límite de tirada
y no se ajustan a las reglas, como la serigrafía, la
fotografía o las impresiones de ordenador? Como siempre,
es solo el artista el que lo puede garantizar. Nunca le conviene
decir que hace 50 y hacer 200.
Los trucos de rayar planchas, de destruir disquetes, no son
creíbles, ni siquiera aunque estén certificados
por un notario, ya que este debería convivir con el
artista todo el tiempo para poder hacerlo. Y además
¿qué mas da?. La obra es la obra, valga lo que
valiere.
Exposición de José
Luis Alexanco en ESTAMPA 2002
Ya en el año 1970 hice obra múltiple que, generada
por ordenador, se imprimía con plotter. Una nueva herramienta
se añadía a las habituales de la época.
No obstante seguí utilizando, en función de
lo que necesitaba, los procedimientos tradicionales, y lo
sigo haciendo. Desde entonces los plotters y las impresoras
han avanzado espectacularmente y cada vez más artistas
las están utilizando.
La obra que presento en esta décima edición
de Estampa es la consecuencia de una invitación para
exponer en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca.
En Cuenca se dan unas circunstancias ambientales, que aunque
no sean únicas sí son muy acentuadas, como es
el cambio de colores de sus campos, su cambiante luz a lo
largo de las horas del día y de la noche, los notables
cambios de colores a lo largo de las estaciones.
Concebí mi paisaje como un continuo, dividido en 96
fragmentos: 24 para EL AMANECER, 24 para EL DÍA, 24
para EL CREPÚSCULO y 24 para LA NOCHE.
Partiendo de mi repertorio de materiales de trabajo (signos,
palabras, frases, historias..), escogiendo y manipulando aquellos
mas gestuales y libres, compuse esta especie de fresco, este
continuo, que visto en conjunto forma una tira de 0.33 m.
por 71 m. Luego tuve que imaginar cómo transcurren
las horas del día y de la noche, y también las
estaciones y los climas.
Técnicamente el trabajo se realiza a partir de dibujos
tradicionales: papel, lápiz, pasteles, todo lo que
se me ocurría, que luego escaneaba y corregía
hasta conseguir el resultado deseado.
Dicho resultado son estas 96 estampas, (que han inspirado
a Julia Castillo cuatro cortos pero emocionantes poemas con
los que me siento identificado), y que han sido amablemente
prestados para la ocasión por la Fundación Antonio
Pérez.
Otro resultado paralelo son cuatro libros encuadernados,
de los llamados Libros de Artista, que contienen cada uno
el continuo de 24 imágenes con poema, y que tratan,
naturalmente de EL AMANECER, EL DÍA, EL CREPÚSCULO
Y LA NOCHE y que serán presentados en la Feria por
la Galería BAT-Alberto Cornejo.