- Volver a Poemas de Floriano
Martins -
HAT - El estado de la poesia brasileña
cuando comenzaste a publicar.
FM - He comenzado a publicar tempranamente, y en realidad
considero una infelicidad asomarse tan de inmediato a los
primeros escritos. Pero es un desafío que creo haber
vencido. Me siento por completo ajeno a mi generación,
dado que había una patología del yo, un egocentrismo
excesivo del cual yo no me sentía partícipe.
Luego esa condición pasó a ser una decoración;
es decir, el descubrimiento del yo hacía posible
llegar a una comprensión del mundo en el que el hombre
no fuera simplemente víctima. Pero los poetas no
tenían mucho más que su propio ego para ofrecer.
Y un ego, separado de la vida misma, no puede ser más
que una decoración.
HAT - ¿A que grupo o colectivo de
poetas sientes pertenecer mejor?
FM - No creo en una concepción de grupo con
sentido crítico. Los grupos suelen ser masónicos,
cartoriales, y en ellos la coherencia está al servicio
de la amistad o simplemente de un intercambio de intereses.
Sin embargo, mi relación con el Surrealismo, en los
ochenta, probablemente ofrece una perspectiva al respecto:
ser parte de un grupo surrealista ha significado llamar
la atención en algo que sin la pertenencia al grupo
hubiera sido imposible. No creo en ortodoxias y pienso que
hay una prevaricación moral en ese sentido: los abusos
ya por todos conocidos. Soy un franco tirador, así
me considero. Lo que hago con Claudio Willer en la revista
Agulha o con Soares Feitosa en la Banda Hispánica,
define un tipo de complicidad en el que estamos libres y
abiertos a muchas cosas.
HAT - ¿Qué tienes a decir
sobre el Surrelismo en Brasil?
FM - Acabo de publicar un libro titulado O Começo
da Busca - O surrealismo na poesia da América Latina
(Escrituras Editora, São Paulo, 2001). Es un libro
que intenta abrir una perspectiva sincera acerca del surrealismo
en Latinoamérica. Puedo ver las cosas sin el sectarismo
de un Stefan Baciu o sin los preconceptos de gran parte
de nuestra crítica. Y esto brinda la posibilidad
de comprender que hubo actividad surrealista en Brasil,
lo que ha sido negado por la ausencia de grupos. En Colombia,
por ejemplo, es posible pensar en las relaciones que el
grupo Mito ha tenido con el surrealismo; en Medellín
hay una revista, Punto Seguido, que es un valioso
medio de difusión de ideas muy cercanas al surrealismo.
En Brasil nos encontramos con un positivismo abusivo que
ha borrado las posibles relaciones con el surrealismo o
con el barroco. Y no tanto tiene que ver con las vanguardias,
sino fundamentalmente con nuestra concepcion política
de la historia. Hubo sin duda actividad surrealista en Brasil
-documentada y conocida- pero sin embargo no del todo aceptada.
Confío en que mi libro sea una posibilidad de poner
en claro los aportes que el surrealismo ha hecho a la cultura
brasileña.
HAT - ¿Desde cuando y porque estableciste
vinculos con escritores de habla española?
FM - Ahora mismo he concluído una entrevista
con Américo Ferrari y tu pregunta me recuerda que
mi primera aproximación significativa a la poesía
hispanoamericana fue gracias a las obras completas de César
Vallejo que un amigo español me obsequió.
El libro había sido preparado por Ferrari y desde
su prólogo hacía referencia a poetas que en
ese entonces yo desconocía: Julio Herrera y Reissig
y Vicente Huidobro. La curiosidad fue la muerte del ratón,
y así he comenzado un proceso de búsqueda
en la poesía de lengua española en mi continente.
Con el tiempo he percibido la manera ingenua como Brasil
ha evitado el diálogo con esa poesía. En un
sentido amplio podría pensarse en la opción
por una sumisión a la cultura de la otra punta del
Atlántico, en detrimento de la búsqueda de
una relación abierta con lo que está más
cerca.
HAT -¿Qué tanto se conoce
la poesia de expresión española en Brasil?
FM - Hay ediciones erráticas, pero no hay una
política editorial que tenga como resultado la búsqueda
de diálogo. No conocemos la poesía del argentino
Enrique Molina, pero si su novela Una sombra donde sueña
Camila O'Gorman. Empezamos a conocer a Octavio Paz como
ensayista. Pudimos conocer dos novelas de Álvaro
Mutis publicadas en Brasil, y muy recientemente se ha editado
una antología de su poesía. Lo mismo ha sucedido
con Lezama Lima. Lo que existe son fundamentalmente lecturas
críticas, acercamientos más a cargo de los
intereses de turno, y en ese sentido una contra-legitimación
de aquella poesía directamente amparada por la Poesía
Concreta: es decir, la interferencia criminal de un poeta
como Haroldo de Campos, quien no ha hecho más que
crear un mecanismo falso en la lectura poética. Por
supuesto que no es posible caer en la ingenuidad de creer
que un solo individuo tiene la responsabilidad absoluta.
Se trata de una coyuntura de nuestra realidad cultural que
lo ha permitido. En Brasil padecemos de una miseria cultural
de la que todos somos cómplices. Y es necesario que
esto se discuta abiertamente.
HAT -¿Se enseña nuestra poesia
en Brasil?
FM - Nuestra academia ya no acepta la enseñanza de
literatura brasileña. En ese momento se discute -
o mejor dicho: se impone - la erradicación del estudio
de literatura brasileña en las escuelas. Estamos
creando una falsedad social. No tenemos un país.
Tenemos un magnífico Shopping Center en curso. La
miseria está por todas partes. Somos un país
de providencial analfabetismo. El Brasil es hoy una gran
lección de impunidad criminal, de sobrevaloración
del tener sobre el ser; es doloroso decirlo pero indispensable,
y no menos necesario es que se realicen gestiones en contra
de esta deformación cultural.
Febrero de 2002