Insignificancias sagradas
Por Sergio Rigazio (*)


 

de El jazz santifica


5
(round midnight)

hay una chica escuchando a Dexter Gordon
en un set de filmación
es el decorado de un bar de París
en un París que probablemente nunca existió
y el bar se llama Blue Note
y según Tavernier llueve
y ella tiene el pelo corto
la cara entre las dos manos
como una transparencia
y en los ojos algo gracioso
o travieso
que me gusta cuando mira
al viejo Dexter
que está soplando Body and Soul
y yo sé que ella sabe
que me gusta
pero terminará la escena
y se perderá en otros decorados

así son las películas de jazz


17

debes poner una moneda
la cara hacia arriba
poner cara de japonés honorable
como si tomaras el té de los agradecidos
con música de fondo de taxi

puede ser en la noche de New York
Budapest
Junín
cualquier otra ciudad en condiciones de niebla

debes poner una moneda
cara de ventanilla abierta
como si te soplara la suerte

y aún en la peor de las noches
en lo peor de tu vida bajo el cielo
las luces que dejan encendidas
en el fondo de los bares vacíos
alcanzarán para la iluminación


de Baladas y Funciones


11
Para ir

a Jorge Verdi

Nada parecido a un trago de vodka barato,
tampoco esas pésimas combinaciones de alcohol
y pastillas para los nervios.
A lo mejor teníamos que reírnos de algunas desgracias,
empezando por las nuestras.
Tal vez fue una madrugada en la laguna de Gómez.
Creo que vimos el filo de una stratocaster,
como un relámpago en el cielo.
Creo que después nos llenamos,
innecesariamente,
de una sustancia que apenas circulaba entre el aire de los malvones.
Sospecho que también nos llenamos de terrazas
y mujeres imposibles.
No había mejor ventana que esa del sexto piso.
La cosa era que no teníamos que llevar ni papeles.


17
The cat walk

a Leo Larini

Un gato no es para cualquiera.
O sea, no cualquiera se banca un gato.
No me banco la gente que no se banca los gatos.
La función de un gato es ser un gato.
Nada más que un gato.
Los que no soportan a los gatos no soportan ser
nada más que lo que son.
Los que no soportan a los gatos nacieron para que otros
no soportaran a otros
y así la especie se volvió insoportable.
Al lado de un gato un faraón no era más que un faraón.
Pruebas al canto: ya no hay más faraones.
Al lado de un gato,
si un gato nos elige para estar a su lado,
somos alguien al lado de un gato,
y eso es impardable.


La función de comprar

(o pan con pan comida de zonzo)

El tipo dice que en estos días no conviene comprar
ni zapallitos
ni chauchas
ni tomates.
Yo estoy comprando,
precisamente,
un kilo y medio de eso
que no se debería comprar hoy.
Zapallitos a tres pesos.

Por el sólo hecho de comprar
zapallitos
puedo considerarme un estúpido,
lo que se dice un estúpido
hecho y derecho.

El tipo me explica:
"la cosecha de zapallitos fue un fracaso en el Norte",
y yo le creo.
Le pago los tres pesos
y me voy con los zapallitos sobrevaluados.

Camino a casa voy pensando
es probable que me hayan estafado.
Aunque es probable
que con mis tres pesos haya reafirmado
algo así como la costumbre de fracasar.

De algún modo colaboré con el fracaso del prójimo,
un pobre tipo que fracasó en la cosecha de zapallitos
en alguna parte, en algún lugar,
seguramente más al norte de donde yo mismo
he ido acostumbrándome al fracaso de todo el mundo.


Nunca pidas fiado al cielo

a José Angel Begher

"a veces te recuerdo mirando el río..."
Manuel J. Castilla

En teoría cruzábamos ciudades de lamparillas santas,
rotondas y puentes luminosos que se reflejaban
sobre corrientes de agua.
Algunas veces descubríamos los espejos de la angustia
en un par de caras tan angustiadas como las nuestras.
Los bares en las afueras de los pueblos siempre estuvieron
llenos de caras extrañas.
Pero cuando viajábamos de noche parecíamos seres luminosos.
La frente misma de mi abuelo fue luminosa
mientras le dejaron conducir su auto en una ruta,
y de noche.
De algún modo se lo merecía.
En miles de kilómetros a la redonda de nuestra casa
hay un montón de personas que podrían atestiguarlo.
Jamás hubo al volante alguien más cuidadoso que él.
Difícilmente alguien haya estado al volante más horas
que mi abuelo.
No tengo memoria de que haya chocado muchas veces.
Una vez casi se mata en el cruce de la ruta 7 con la 188.
Era una coupé‚ fiat 1600, blanca, nuevita.
Nunca supimos si no lo vieron
o si confió demasiado en la aparente prudencia de los otros.
El terminó unos días en terapia intensiva
con tres o cuatro costillas quebradas.
La cupé no sirvió más.
Cierta vez pensé que Dios lo había enviado abajo
con la misión de desenrollar algunos caminos.
Unos cuántos años después,
mientras lo veía morir,
pensé que Dios habría dudado un instante.
Digamos una distracción en el espejo retrovisor,
una luz de alarma entre los ángeles del tablero.
Debió haber mirado para otro lado,
como quien mira para ver si viene un tren.
Ahí Dios le cobró lo de las costillas, una por una.
Nunca pidas fiado al cielo, decía mi abuelo.
Y su boca ahora es enorme.


La función de los horóscopos de los diarios

La función de los horóscopos de los diarios
es muy sencilla:
todo el mundo cree que le sucederán,
o podrían suceder,
un montón de sucesos medianamente exclusivos
relacionados con los aspectos más importantes
de la vida,
es decir: salud, dinero y amor.
Obviemos el trabajo.
Pero bajo un signo u otro,
incluso por encima de todo signo,
lo que hoy sucede en Géminis se repite mañana en Escorpio
y nadie, no importa en qué mes haya nacido,
se salva de vivir lo que siempre ha sucedido,
o lo que aún podría suceder.


La función de algunos prólogos

Yo me amo
Tu te amas
El se ama
Nosotros nos amamos
La mayoría pasa de largo.


de Pensamientos sobre el no-hacer


El boxeador

Están sentados unos metros delante de mi asiento.
El tiene cara de boxeador,
o sea, tiene una típica nariz de boxeador
y le faltan algunos dientes.
La mujer viaja a su lado con un bebé en los brazos
y detrás van sus dos hijas.
El besa al bebé, le acaricia la mejilla a la mujer,
y al instante está levantándose sobre el respaldo
de su asiento, mira hacia atrás,
le da un pañuelo a una de las nenas,
le dice que se limpie la nariz
y toma una mano de la otra y se la besa,
y la hija mayor, la del pañuelo,
ella también le demuestra que lo quiere
y le pasa la mano por el pelo
y él se la retiene ahí, con su propia mano
y los tres sonríen,
los tres tomados de la mano.
Y yo observo las manos del tipo,
pienso que con esas manos debe pelear en clubes de mala muerte,
con esas manos golpea la mandíbula de tipos como él,
con esa misma nariz,
ese mismo brillo de sábado a la noche en los ojos.
Ahora vuelve a sonreírle a la esposa,
y vuelve a besar al bebé,
porque es su hijo varón
y el tipo está realmente feliz
mirando por la ventanilla las luces de la ciudad
y señalándole cosas a las hijas,
tal vez la cruz de neón de la iglesia de San Cayetano
o algo por encima de los monoblocks del Fonavi.
Entonces yo también miro hacia fuera,
afuera es sábado a la noche,
le tomo la mano a mi hija
y siento que la humanidad todavía se sostiene
en algunas estupideces santas como el amor.


Pensamientos sobre el no-hacer

Así es como se hace
un asado:
no haciéndolo.
Te servís un vaso de vino,
otro
y otro.
Te ponés un pantalón de tu suegro,
para no ensuciarte los tuyos,
para no ensuciar los que usarás en el trabajo
mañana.
Y tu suegro ya falleció,
y era buen tipo.
Y hay algo ahí,
cuando te ves enfundado en esos pantalones
enormes.
Hay algo que te hace sentir bien.
Es domingo,
generalmente lo hacés un domingo,
en una casa que no es tu propia casa.
Y en medio de todo eso,
con la cara caliente,
cerca del fuego,
pensás que algo está cambiando en tu vida.


Ah, la luz

Ah, la luz...
¿Cuándo la luz es más luz?
Yo sólo sé que cuando estoy solo
no hay tanta luz.
No es siempre así,
pero es parecido a cuando no hay luz:
uno sabe que está todo ahí,
pero al mismo tiempo no hay nada.



(*) Sergio Rigazio (Buenos Aires, 1957) ha publicado Espejo Retrovisor (poesía, Puebla, 1979), Lo que cuelgan los lunáticos (poesía, Cuadernos de Villa Tranquila, Junín, 1984), Mandalas Bebop (poesía, Ediciones de La Pampa Chata, Junín, 1996) y Los Pelados (novela, Beatriz Viterbo Editora, Rosario, 1999).
E-mail: sergiorigazio@hotmail.com




Suscríbete a Enfocarte.com y recibe las actualizaciones en tu e-mail



| Sumario | Editorial | Plástica | Galería I | Galería II | Fotografía | Galería III | Nert art | Literatura | Destacado | Cuento I | Perfiles | Cuento II | Poesía I | Entrevista | Poesía II | Poesía III | Poesía IV | Poesía V | Filosofía | Cine I | Cine II |


| Home | Agenda | Staff | Colaboraciones | Directorio | Contacto | Promoción | Archivo | Buscador | Noticias | Concursos |
| Crea tu sitio |



- Imprime esta página -

 

Copyright © 2000-2002 Enfocarte.com /fvp.
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.