El sociólogo francés Pierre Bourdieu
en su libro Language and Simbolic Power
nos dice que dentro de cada sociedad siempre podemos
hallar un conjunto de personas que se adjudican
el dominio y la potestad de la palabra en referencia
a determinados temas imponiéndose al discurso
de los demás grupos de individuos. En esta
práctica coinciden tanto el anhelo de manipular
monopólicamente un campo de producción
cultural, así como el logro de la legitimación
a los portadores de ese saber simbólico a
través del consenso entre el resto de la
sociedad.
Desde una perspectiva foucaultiana podemos decir
que las prácticas sociales generan poder
y para comprender los hechos, sucesos y situaciones
que se producen en una sociedad en un tiempo determinado
debemos analizar las relaciones de poder, generadores
de producción de nuevos dominios de saber
o verdad. A su vez estos saberes originan formas
enteramente nuevas de sujetos y sujetos de conocimiento.
Ahora bien, aquellos que detentan el poder a través
de discursos dominantes en las diversas comunidades
latinoamericanas han sido legitimados por todos
nosotros, es decir el pueblo. El poder según
Michel Foucault es ascendente, no se posee, se ejerce.
El poder crea verdad, y esa verdad que hemos conocido
durante tantas décadas al parecer ha comenzado
a ser seriamente cuestionada. Para ejemplificar
sólo daré dos casos particulares.
La caída del gobierno en Venezuela que luego
de varias negociaciones y concesiones con militares
y empresarios resucitó al tercer día,
cual nuevo "mesías tercermundista".
Y la vergonzosa sucesión de incapaces e ineptos
presidentes en Argentina.
No es mi deseo comparar ambos casos, tienen razones
y justificaciones por demás diferentes; concisamente
considero que existe un tópico en común
que es la falta de legitimidad de las clases dirigentes
de toda Latinoamérica producida por el desmoronamiento
de aquellas "verdades" impuestas desde
el norte del continente. Esas verdades - historias
y versiones oficiales - ya no conforman, ya no alimentan
esperanzas; en palabras de Bourdieu, ya no pueden
manipular el campo. Comienzan a generarse nuevas
prácticas sociales y los portadores, hasta
entonces legitimados, del saber simbólico
no pueden seguir imponiendo su discurso.
Cuando la brecha entre el pueblo y sus gobernantes
se hace inconmensurable, cuando más de la
mitad de la población vive bajo la línea
de pobreza, cuando las dos terceras partes de los
niños están destinados al hambre,
la miseria y la indigencia entonces no existe verdad
o legitimación que se sostenga.
Sólo quedan sombras de esas verdades, espectros
de esos gobiernos alguna vez legitimados por el
pueblo. Sólo queda un vacío de poder
tan desmesurado como la innegable carencia de futuro
que tienen millones de niños latinoamericanos.
/fvp