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El "posmodernismo" no ha pretendido
más que determinarse a sí mismo en la historia
del arte, procurando reconocer el período de transición
en el que vivimos como un estilo independiente, una forma
o un método de práctica. No obstante, en
contraste con los anteriores estilos, las prácticas
posmodernistas faltan a su definición como categoría
autosuficiente, pues éstas en sí no declaran
ninguna nueva dirección en el arte. El posmodernismo
explota el encriptado significado del "ismo"
moderno. Disfrazado entre prerrogativas culturales, procura
precondicionar al arte sin que exista un punto de apoyo,
sin centro u organización.
Durante los períodos de cambios significativos
en el arte y la vida, los artistas han roto las formas
convencionales, modificándolas con modos alternativos
de expresión. Con la decadencia de la dinastía
Romanov, que condujo a una Rusia aletargada durante tres
siglos, y la explosión de la revolución
de Febrero de 1917, surgió una histórica
avant-garde rusa que reaccionó ante todos los estándares
tradicionales reaplicándolos con nuevas formas.
Aleksandr Rodchenko
(1891-1956) se alejó por ejemplo de la
pintura. Tomó y ensambló en un comienzo
fotografías ajenas para la creación de originales
fotomontajes, para sustituir finalmente el lienzo por
imágenes realizadas con su propia cámara,
aplicando modernos principios de diseño a través
de su particular punto de vista y perspectiva. Otro emblemático
personaje fue EL
Lissitzky (1890-1941), quien en sus diseños
combinó fotografías con dibujos, formas
geométricas e impresiones directas sin negativo,
o bien Kasimir Malevich (1878-1935) que con el desarrollo
de sus abstracciones pictóricas culminase en lo
que denominara "suprematismo".
El llamado posmodernismo intenta reacondicionar modos
de expresión del pasado en su forma más
pura, para recrearlos en el presente. Sin embargo, hoy
en día, las reacondicionadas ideas del pasado no
son suficientes para redefinir el arte.
No existe actualmente referencia ideológica real
en el arte, siquiera estilística. Las líneas
trazadas entre los medios tradicionales se han quebrado,
aislando los conceptos compartidos. Los medios individuales
proporcionan aun menos significado sobre nuestro tiempo.
Se han agotado las formas clásicas definidas y
practicadas en el arte, separándose o distinguiéndose
entre sí. La fotografía se ha convertido
en el ingrediente primario para la diversidad y las nuevas
direcciones de la expresión artística.
Muchos artistas contemporáneos evidencian esta
fractura, recurriendo a aquella histórica avant-garde
para deshacer el clásico paradigma del modernismo.
En lugar de tomar las prácticas modernas que se
enarbolaron durante el siglo veinte, o las que fueron
perdiéndose durante luchas ideológicas como
la del comunismo, estos artistas contemporáneos
destruyen las ideologías así como al modernismo
que las contuvo. No convierten el resultado y conjunto
de las prácticas modernas en otro "ismo",
siquiera en un único modelo de práctica.
Derrumban el pasado sin lograr reconfigurar, replantear
y recrear uno nuevo, sin categorías predominantes
ni tendencias. La expresión fotográfica
es quizás el único denominador común
en este arte sin estilo.
Desde mediados de siglo los precedentes de la avant-garde
han sido reutilizados incansablemente, comenzando con
Robert Rauschenberg (1925) y sus collages o emulaciones
a obras como "Blanco sobre blanco" de Malevich.
Estas ideas se han expandido sobre la permanente ruptura
de las líneas clásicas trazadas entre las
expresiones artísticas, proponiendo por primera
vez en la historia del arte la imagen fotográfica
como alternativa de expresión visual, sin sometimientos
de orden jerárquico. Sin dudas el arte se ha desplazado
más allá del modernismo, liberándose
en la era de la información. El artista expresa
el significado y sentido de nuestro tiempo fuera de "nobles"
técnicas, tecnologías o medios tradicionales.
El cambio histórico en el arte se ha sucedido
claramente, sin la necesidad de descriptores. Nuestro
período de transición se ha convertido en
el sostén de la actual fotográfica diversificación
del arte, en lugar de determinar un nuevo "ismo".
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