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Yo sabía de ti, Tina Modotti,
de tu precioso nombre, de tu gracia,
de tu fina y dulcísima presencia,
mucho antes de verte, de encontrarte.
Rafael Alberti, Madrid (1973)
Hasta hace poco tiempo la reputación de Tina Modotti
fue fundada en la relación personal que mantuvo con Edward
Weston, para quien modeló durante los años 20,
y en sus conexiones con famosos hombres ligados al desarrollo
artístico, político e histórico del siglo
XX. Sin embargo, sus focales y agudos retratos, bodegones y
composiciones abstractas durante su estadía en México,
muestran la consumada fotógrafa que ha sido. El trabajo
de Modotti combina un sofisticado sentido del diseño
con un orientado contenido político y social. Sus imágenes
de la clase obrera mexicana y sus objetos, se convirtieron en
poderosos emblemas revolucionarios.
Assunta Adelaide Luigia Modotti nace en Udine,
Italia, el 16 de agosto de 1896. Su educación se reparte
entre escuelas de Italia y Austria, y en 1908 comienza a trabajar
en una fábrica textil de Udine. En 1913 deja su Italia
natal para encontrarse con su padre y hermana en San Francisco,
convirtiéndose en una estrella del teatro italiano local
antes de casarse con el poeta y pintor romántico Roubaix
de I'Abrie Richey. En 1920 se sumerge en el medio cinematográfico
de Hollywood, e involucra en el bohemio ambiente de Los Ángeles,
comenzando a su vez una intensa relación con el conocido
fotógrafo americano Edward Weston, quien la introduce
en la fotografía.
En su viaje a México en 1922, al funeral de su marido,
muerto ese mismo año en la Ciudad de México, conoce
a los muralistas mexicanos y es cautivada por el renacer cultural
de entonces. Cada vez más decepcionada del mundo del
cine, convence a Weston a que se asiente junto a ella en México.
Su casa se convierte en un célebre lugar de encuentro
para artistas, escritores y radicales, sitio en donde Diego
Rivera y Frida Kahlo se enamoran. Tornando su cámara
hacia el registro de México en sus más vibrantes
años, sus fotografías logran una dramática
síntesis de forma artística y contenido social.
Sus contactos con los muralistas y miembros de la Unión
de Artistas Mexicanos, tales como Manuel Álvarez Bravo,
Charlot, Orozco, Siqueiros, y un fugaz romance con Rivera, la
llevan a envolverse en movimientos políticos de izquierda.
En 1927 se hace miembro del Partido Comunista de México
y comienza a trabajar para la revista Mexican Folkways.
En 1929 es ligada al asesinato de su amante, el
revolucionario cubano Julio Antonio Mella, muerto a balazos
cuando caminaba con ella por las calles de la Ciudad de México.
Al año siguiente la acusan de cómplice de una
tentativa de asesinato a Pascual Ortiz Rubio, presidente de
México en ese entonces, pero fue absuelta. Expulsada
de México en 1930, se traslada a Berlín y después
a la Unión Soviética, en donde abandona la fotografía
por el activismo político, que la lleva a conectarse
con Sergei Eisenstein, Alexandra Kollontaii, La Pasionaria,
Ernest Hemingway y Robert Capa. En 1934 se desplaza a Francia,
luego a España, en donde se desempeña como reportera
del periódico republicano Ayuda hasta 1938.
Regresa de incógnito a México en
1939, acabando su vida tres años más tarde, en
solitaria y controvertida muerte.
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