El Corán dice que la muerte de un inocente
es la muerte de toda la humanidad. ¿Cuántas
humanidades hemos aniquilado y cuántas más
exterminaremos? De modo inexorable reiteramos, como
individuos y como sociedad, los actos más aberrantes
y al parecer estamos dispuestos a regresar eternamente
para confirmar que los ciclos de nuestra historia
son similares. Alguna vez, Jorge Luis Borges escribió
en El otro, el mismo:
Repetimos la historia eternamente: se han sucedido
civilizaciones enteras y absolutamente todas han desaparecido
por el mismo motivo. Todas han tenido un protagonista
excluyente. Todos y cada uno de nosotros somos Abel
y Caín, víctima y victimario. Somos
nuestro propio verdugo. El Bien y el Mal utilizan
invariablemente idénticos procedimientos y
"casualmente" los que mueren son inocentes,
son los pueblos, las familias, aquellos que no pueden
defenderse. ¿Acaso no existen fundamentalistas
y extremistas en ambos bandos?
Hace tan sólo unos días, luego del
atentado al World Trade Center, el filósofo
Gustavo Bueno escribió: Con seis mil millones
de hombres sobre la Tierra, enfrentados entre sí
porque no existe ninguna Humanidad como fundamento
armónico de la convivencia, el diálogo,
como remedio, es imposible, y esto es un secreto a
voces. Quienes buscan mantener el orden global, que
a fin de cuentas es el único que hoy existe,
o quienes buscan sustituirlo por otro, saben muy bien
que tienen que contar con la guerra. Dicen que
nuestra existencia es un eterno retorno. Los hindúes
consideraban al tiempo de manera circular. Lo imaginaron
Pitágoras y Poe pasando por Mircea Eliade,
Deleuze, Francis Bacon, y hasta lo esbozó Nietzsche
en su Zaratustra. El eterno retorno sugiere una segmentada
eternidad, la repetición infinita de invariables
cifras singulares sin discrepancia de los individuos.
Hace unas semanas miles de inocentes murieron por
un atentado terrorista en Nueva York y otras tantas
decenas de miles mueren cada día por hambre
en todo el mundo; entonces nuevamente debo reiterar
algunas frases escritas en algún número
anterior de esta misma revista. No es la primera vez
y lamentablemente no será la última.
El anhelo que poseen los fanáticos extremistas
por destruir la historia de la humanidad, nuestra
historia, se reitera incesantemente.
Eterno Retorno. Solamente tengo preguntas que giran
en mi mente y comparto una con Uds.: ¿Cuántas
humanidades hemos aniquilado y cuántas más
exterminaremos?