Teatro

Dinosaurios
de SANTIAGO SERRANO

 

ES DE MADRUGADA. ANDEN DE UNA ESTACIÓN SOLITARIA. HAY UN BANCO SOBRE EL QUE CAE LA LUZ DE UN FOCO. SE VEN ALGUNOS CARTELES DE PUBLICIDAD. POR DERECHA ENTRA SILVINA. ES UNA MUJER DE 45 AÑOS. VISTE UN TAPADO OSCURO Y LLEVA UN BOLSÓN. TODO EN ELLA TRASUNTA SOBRIEDAD. MIENTRAS CAMINA HACIA EL BANCO MIRA HACIA TODOS LADOS. SE LA VE ASUSTADA Y NERVIOSA. SE SIENTA Y SE CIERRA EL CUELLO DEL TAPADO. PUEDE PERCIBIRSE QUE HACE FRIÓ. LUEGO DE UN RATO SACA UN LIBRO DE CANTOS RELIGIOSOS Y SE PONE A CANTAR.

SILVINA: "En mi hora más oscura / Siempre estoy con el Señor / Aleluya, Aleluya / Siempre estoy con el Señor. (VE ACERCARSE A NICOLAS. UN HOMBRE DE LA MISMA EDAD QUE ELLA. TRAE UN PAQUETE Y UN DIARIO EN LA MANO. AL VERLO, SILVINA SE ASUSTA Y COMIENZA A CANTAR CADA VEZ MAS FUERTE, CASI HASTA GRITAR.) Si hay temor en mi camino / siempre llamo al Señor / Aleluya, Aleluya / Cristo es el Salvador... /
NICOLAS: (QUE SE HA SENTADO Y YA NO TOLERA LOS GRITOS.) Por favor, señora, no grite así. No soporto los gritos...
SILVINA: (REACCIONANDO DIFICULTOSAMENTE.) No... no... no puedo evitarlo. Cuando siento miedo no... no puedo evitarlo.
NICOLAS: No quise asustarla. Vine hacia aquí porque este es el único banco iluminado y quiero leer.
SILVINA: (TEMBLANDO.) Está bien... le creo... le creo.
NICOLAS: Está temblando. ¿Puedo ayudarla? (TRATA DE ACERCARSE.)
SILVINA: (CASI GRITANDO.) Aleluya / Aleluya / Siempre estoy con el Señor...
NICOLAS: Basta, por favor. Solo quería ayudarla.
SILVINA: Yo me callo si no se acerca más.
NICOLAS: Está bien, no voy a moverme. (CORTANTE.) Pero no grite más.
SILVINA: ( LUEGO DE UN TENSO SILENCIO EN QUE SILVINA HACE QUE LEE PERO LO MIRA DE REOJO.) ¿Por que está tan callado? Diga algo. ¿En que piensa? Me asusta pensar en que piensa.
NICOLAS: Que complicada que es Ud. No hay nada que le venga bien.
SILVINA: Podría estar planeando algo.
NICOLAS: Si la tranquiliza, no planeo nada. No tengo ganas ni interés de planear nada, Si me callo es porque no tengo nada que decir. Así que terminemos. (DESPLIEGA EL DIARIO, LO ABRE Y SE PONE A LEER CASI CUBIERTO.)
SILVINA: (LUEGO DE UN SILENCIO TENSO DONDE SILVINA TRATA DE VER QUE HACE NICOLAS BAJO EL DIARIO.) Si Ud. no quiere hablar entonces hablo yo. El silencio me asusta. Sabe... no estoy acostumbrada a salir a esta hora de la noche. Yo a las diez ya estoy dormida. Lo de hoy es un accidente... No hace falta que me conteste. Siga... siga leyendo el diario. Es fea una estación de madrugada... y no viene otro tren hasta las tres. Me confundí, tomé el tren contrario y llegué hasta acá. Suerte que me di cuenta porque podría haber terminado en Tigre... No hace falta que me conteste, conque me escuche me basta. Salí del hospital a las once de la noche. Mi mamá está enferme, internada. No me dejan quedarme a dormir. A ella no le gusta que la atienda nadie más que yo. Están seguros que se va a morir. Pobrecita... No hace falta que diga que Ud. lo siente. Somos muy apegadas mi mamá y yo. Ella sí que sabe viajar. Yo soy tan tonta... distraída, me dice mi mamá. ¿¡Qué hace detrás del diario?!
NICOLAS: (QUE HA PERDIDO LA PACIENCIA.) Por favor, Señora. Primero me tenía miedo y ahora me cuenta su vida. Ya bastante tengo con la mía.
SILVINA: No hace falta que me escuche. Hablo porque el silencio me asusta. Si no canto. Desde chica lo hago. Si Ud. no estuviera hablaría igual aunque sea con el farol.
NICOLAS: (EXALTADO.) Muy bien, Señora, gracias por la parte que me toca. Siga hablando sola entonces. (JUNTA EL DIARIO, AGARRA EL PAQUETE Y VA A LEVANTARSE.)
SILVINA: No quise ofenderlo. No... no se vaya. Mentí, no es lo mismo que haya o no haya alguien. No se vaya, por favor.
NICOLAS: Lo hubiera pensado antes. ( DESAPARECE.)
SILVINA: (AL VERLO DESAPARECER COMIENZA A CANTAR CADA VEZ MAS FUERTE PARA HACERLO VOLVER.) En mi hora más oscura / siempre estoy con el Señor / Aleluya, Aleluya / Siempre estoy con el Señor / Si hay temor en mi camino / siempre llamo al Señor /...
NICOLAS: (ENTRA EXALTADO.) No grite, por favor. No grite. Va a obligarme a.. (ACERCÁNDOSE A ELLA COMO PARA TAPARLE LA BOCA.)
SILVINA: (ASUSTADA.) Ni se le ocurra ponerme una mano encima. Le pedí disculpas, le dije que se quedara y no me escuchó. Tango miedo. ¿Ud. nunca tuvo miedo?
NICOLAS: Está bien, me quedo, pero no grite más. Se lo suplico, no soporto los gritos.
SILVINA: Lo prometo... lo prometo. (NICOLAS SE SIENTA Y VUELVE A ABRIR EL DIARIO. LUEGO DE UN RATO.) ¿Porqué dijo que bastante tenía con su vida?
NICOLAS: Fue una manera de decir.
SILVINA: Tal vez Ud. está mal y yo solo pienso en mí. Mamá siempre me dice que soy una egoísta. Creo que tiene razón. No quise ser egoísta, se lo aseguro... ¿Dígame, que le pasa?

NICOLAS: Nada, señora, nada.
SILVINA: No soy señora, nunca me casé. Haga de cuenta que soy su confesor. Yo sé guardar muy bien los secretos. Además, seguramente, no volveremos a vernos. Es como cuando uno viaja en taxi. ¿Nunca habló con un taxista?
NICOLAS: No! Y ya le dije que no me pasa nada.
SILVINA: ¿Por que es tan rencoroso? Ya le pedí disculpas.
NICOLAS: Ud. es una pesadilla. ¿Que quiere que le cuente? Por que voy a tener que contarle algo para que se quede tranquila. Soy... soy un prófugo.
SILVINA: ¿Un prófugo? (ASUSTADA.) ¿Un prófugo de la justicia?
NICOLAS: ¿De la justicia? Sí, si a Ud. le gusta sí. Me persigue la policía y por eso me acerqué a Ud., para disimular. ¿Ve esta caja? En ella llevo el botín.
SILVINA: ¿El botín?
NICOLAS: Sí. Lo que robé.
SILVINA: (TOMANDO FUERTEMENTE SU BOLSO.) Así que es un ladrón... Lo siento... lo siento...
NICOLAS: No se preocupe por mí.
SILVINA: Lo siento por las víctimas. ¿Es... mucho lo... que robó? (TOMA MAS FUERTE EL BOLSO.)
NICOLAS: No tanto como hubiera debido. ¿Tiene miedo? No se preocupe, yo no le robo a cualquiera.
SILVINA: No... si yo no estoy asustada. Que... que me podría robar a mí. Pero... ¿no está arrepentido?
NICOLAS: No. Le puedo asegurar que no, de otras cosas puede ser pero de esto no.
SILVINA: Fue por necesidad. Si es por necesidad es menos grave, ¿tenía hambre?
NICOLAS: Lo que hice lo hice por estar lleno, demasiado lleno.
SILVINA: No le entiendo. Pero si se arrepiente Dios lo perdona. Como al buen ladrón.
NICOLAS: ¿Qué buen ladrón?
SILVINA: El que fue crucificado con Jesús. Él lo perdonó.
NICOLAS: ¿Y con la policía que hago?
SILVINA: Cierto, la policía... Ya está, devuelva lo que robó y se acabó.
NICOLAS: Ni loco.
SILVINA: ¿Pero es tan valioso?
NICOLAS: Para mi sí.
SILVINA: (SOBRESALTADA.) ¿Escuchó?
NICOLAS: (INDIFERENTE) ¿Qué?
SILVINA: El silbato.
NICOLAS: ¿Y?
SILVINA: Es la policía. Van a detenerlo.
NICOLAS: No se preocupe.
SILVINA: Ahí vi una gorra, al comienzo del andén... corra, vamos... corra...
NICOLAS: ¿Pero qué dice?
SILVINA: (OBLIGÁNDOLO.) Venga, ya no hay tiempo. Todavía no lo han visto. Escóndase bajo el banco. No lo voy a delatar.
NICOLAS: Suélteme.
SILVINA: Vamos, apúrese. Si lo detienen no podrá devolver el botín y lo mandarán a la cárcel. Déjeme hacer a mí. (TERMINA DE OCULTARLO BAJO EL BANCO. SE SACA EL TAPADO Y LO CUBRE. VE LA CAJA QUE HA QUEDADO A LA VISTA Y APOYA SUS PIES SOBRE ELLA. DISIMULANDO.) En mi hora más oscura/ siempre estoy con el Señor/ Aleluya, Aleluya. (MAS BAJO, A NICOLAS) No se mueva, está pasando por enfrente. (VUELVE A CANTAR.) Si hay temor en mi camino/ siempre llamo al Señor/ Aleluya, Aleluya / Cristo es el Salvador. (A NICOLAS.) Quédese quieto, ya se va. Falta poco... ya no hay peligro. (NICOLAS SALE RIENDO CADA VEZ MAS FUERTE.) ¿Qué le pasa? ¿Son nervios?
NICOLAS: (QUE TRATA DE CONTENER LA RISA.) No... es que... (SIN PODER CONSEGUIR DETENER LA CARCAJADA.)
SILVINA: ¿Es que, qué?
NICOLAS: Ud. es muy inocente. (RIENDO FRANCAMENTE.)
SILVINA: Me mintió. Se está riendo de mí. Le creí como una tonta.
NICOLAS: Yo no dije que fuera una tonta.
SILVINA: (FURIOSA AGARRA SU TAPADO Y SU BOLSO.) Me mintió.
NICOLAS: ¿Qué hace?
SILVINA: Me voy.
NICOLAS: ¿Adónde?
SILVINA: A pie hasta la próxima estación.
NICOLAS: Por favor, quédese.
SILVINA: ¡Antes muerta! Ud. me mintió y yo como una tonta...
NICOLAS: No le mentí. Hay parte de verdad en lo que le dije. Yo dije que era un prófugo y lo repito. Ud. habló de la justicia, de la policía y que sé yo...
SILVINA: Mire, no me interesa. ¡Ud. me engañó... y se acabó! (QUIERE IRSE.)
NICOLAS: (INTERPONIENDOSE.) Ahora Ud. es la rencorosa. Déjeme, por lo menos, darle las gracias.
SILVINA: ¿Gracias por divertirse conmigo?
NICOLAS: Me salvó. Aunque no hubiera hecho falta, pero me salvó.
SILVINA: (CON BRONCA.) Me pondría a cantar a los gritos si no fuera que no quiero arruinarme la garganta. ¿Y de quién es prófugo entonces?
NICOLAS: De una mujer. Discutimos, por enésima vez discutimos y me escapé.
SILVINA: ¡Por una simple discusión!
NICOLAS: Fue la más violenta de todas.
SILVINA: Le pegó. Claro... fue capaz de golpearla y tuvo que escapar.
NICOLAS: No invente, por favor. Hubo golpes sí, pero...
SILVINA: Lo que yo decía...
NICOLAS: No haga que me avergüence ante Ud.
SILVINA: No le importó que yo me avergonzara. Termine de explicarme
NICOLAS: Los golpes me los dio ella. Siempre lo hace. Comienza tirándome lo que tiene entre manos... luego me pega...
SILVINA: ¿Le pega?...pero...
NICOLAS: Ve el brazo. Acá me rasguñó. Es una bestia. Y Ud. no sabe como tengo la espalda. ¿Le parece mentira, no? Soy un hombre golpeado. No se detiene hasta que le pido perdón.
SILVINA: ¿Y por que no la denuncia?
NICOLAS: ¿Sabe lo que es ir a la policía y decir: Mi mujer me pega?
SILVINA: (COMIENZA A REÍRSE.) Mi mujer me pega. Si piensa que voy a creerle esto... soy inocente pero no voy a permitir que...
NICOLAS: (MUY SENSIBILIZADO) Me pega, sí, me pega! Hace cinco años que estamos juntos. No es mala pero cuando algo la altera se pone como loca. No es todos los días tampoco. Pasamos buenos tiempos... Es muy compañera pero... En verano no puedo estar sin camisa... por las marcas. Sé que yo podría pegarle, también, pero no puedo. Nunca pude. Apretó los puños fuerte y la dejo hacer. Se ciega. Es vergonzoso, pero es verdad. Preferiría ser un ladrón antes que un...
SILVINA: No diga eso, tranquilícese.
NICOLAS: Tal vez ella esté arrepentida y llorando. Siempre pasa así. Pero no vuelvo. No vuelvo. (MUY ALTERADO.)
SILVINA: (SE PARA A LAS ESPALDAS DE ÉL.) Tranquilo. Ud. no tiene la culpa. Aflójese. Está muy tenso. (LE COLOCA LAS MANOS SOBRE LOS HOMBROS.) Aflójese. (COMIENZA A MASAJEARLE EL CUELLO.) A mi mamá le gusta que le masajee la espalda. Le quita los dolores.
NICOLAS: (DE GOLPE MUY DOLORIDO.) ¡Ay!
SILVINA: Lo hice muy fuerte, que torpe.
NICOLAS: No. (RETENIENDO LAS MANOS DE SILVINA.) Tengo un moretón. Tiene manos muy suaves... (SILVINA RETIRA RÁPIDO LAS MANOS.) El botín es un botín de guerra. (SONRÍEN.) ¿Quiere saber que hay adentro?
SILVINA: No... no hace falta.
NICOLAS: Venga... venga, voy a mostrarle.
SILVINA: Si quiere...
NICOLAS: (ABRE EL PAQUETE CON MUCHO CUIDADO. AL HACERLO SE VE UN BANDONEÓN.) Era de mi abuelo. Tocaba en un café del bajo. Era todo un bohemio.
SILVINA: (ACARICIANDO EL BANDONEÓN.) Es muy lindo...
NICOLAS: Es una de las pocas cosas que me quedaron después de cinco años de matrimonio... ¡ja! ... y las marcas también.
SILVINA: ¿Y sabe tocarlo?
NICOLAS: Un poco. Quise aprender pero nunca tuve tiempo. Además a ella no le gustaba, Las veces que lo salvé de la basura...
SILVINA: Hágalo sonar un poco. NICOLAS HACE UNOS ACORDES. Que hermoso... se me pone la piel de gallina.
NICOLAS: A mí también. De pibe quería ser músico.
SILVINA: Yo, monja.
NICOLAS: ¡¿Monja?!
SILVINA: Pero después me di cuenta que mamá se iba a quedar sola, papá ya había muerto, y me arrepentí. Siempre me gustaron las iglesias. El bandoneón debe ser parecido al órgano porque también me hace poner la piel de gallina.
NICOLAS: No sé. A mí tal vez me hubiera convenido ser cura. Nunca lo había pensado, pero haciendo un balance... Al menos ahí hubiera estado seguro. Siempre tuve miedo... hoy la criticaba a Ud. pero yo también siento miedo, por eso vine a sentarme aquí. Ahora resulta que el tonto soy yo.
SILVINA: No pensé que los hombres sintieran miedo.
NICOLAS: No seré hombre
SILVINA: No diga eso. Un hombre que soporta que una mujer le pegue sin devolverle los golpes es muy hombre. Y muy valiente también.
NICOLAS: Lo dice para que no me sienta mal.
SILVINA: Toque. Toque un poco más.
NICOLAS: (COMIENZA A TOCAR EL TANGO "ORGANITO DE LA TARDE" LUEGO SIGUE CANTURREÁNDOLO. AL CANTO SE UNE SILVINA. LUEGO DE CANTAR UN POCO MAS Y AL NO CONOCER TODA LA LETRA, APLAUDEN.) ¡Bien, muy bien... que dúo!
SILVINA: Bravo, bravo...
NICOLAS: Nicolás... me llamo Nicolás. Hicimos un dúo y no nos presentamos todavía.
SILVINA: Yo, SILVINA. (SE DAN LA MANO. SE MIRAN A LOS OJOS. LUEGO SE HACE UN SILENCIO INCOMODO.) ¿Y eso otro que tiene en el paquete, que es?
NICOLAS: Vino.
SILVINA: ¿Y que iba a hacer con esa botella?
NICOLAS: Tomarla. Que otra cosa se puede hacer con una botella.
SILVINA: ¿Toda esa botella se va a tomar?
NICOLAS: Hasta donde aguante. No tomo nunca, pero hay momentos en que uno sólo tiene el fondo de una botella como compañía.
SILVINA: Le va a hacer mal. Ahora no está solo, no necesita...
NICOLAS: La guardo para después.
SILVINA: ¿Después de que?
NICOLAS: Cuando vuelva a estar solo.
SILVINA: No haga tonterías. Ya es grande. Va a obligarme a que no lo deje solo.
NICOLAS: Tarde o temprano va a tener que irse a cuidar a su mamá.
SILVINA: No quiero pensar en ella ahora. Ud. puede caerse y lastimarse o pueden detenerlo por ebriedad.
NICOLAS: Tiene una idea fija con la policía. Yo sé cuidarme.
SILVINA: No le creo. Deme esa botella.
NICOLAS: Ni pienso.
SILVINA: Quiero tomar un poco. Hace frío.
NICOLAS: Mentirosa. Lo hace para que no me la tome toda. En su vida habrá tomado vino.
SILVINA: Eso no le importa. Le estoy pidiendo un poco para entonarme. Egoísta.
NICOLAS: Si es así... pero tendrá que tomar de la botella, no tengo vaso.
SILVINA: No va a amedrentarme. Yo tengo uno en el bolso.
NICOLAS: ¿Lleva un vaso en el bolso?
SILVINA: En realidad llevo dos. Los traigo para comer con mamá. Tengo toda la comida aquí.
NICOLAS: Es un restaurante ambulante. Y con el hambre que tengo... Todo el lío se armó antes de cenar. Desde el mediodía que no como.
SILVINA: Y pensaba tomar toda esa botella con el estómago vacío. Ud. es un chico. En eso se parece a mamá. Ella tampoco entra en razones. Le cambio su trago por mis milanesas con verdura hervida.
NICOLAS: Está bien, voy a dejar que me trate como a un hijo por un rato. (ELLA SACA UN MANTEL, DOS VASOS, DOS PLATOS, TENEDORES, CUCHILLOS, PAN, DOS CACEROLITAS. TODO LO SACA DE SU BOLSO.) Es un bazar ambulante. ¿Para qué saca todo eso? Yo puedo comer la milanesa con la mano.
SILVINA: Lo que dije: ¡un chico! Hay que comer como Dios manda. Es lindo una mesa bien puesta
NICOLAS: Para que esté perfecta falta algo.
SILVINA: ¿Qué? Yo sé hacer muy bien estas cosas.
NICOLAS: Un momentito. (VA HACIA UN CANTERO Y ARRANCA UNAS FLORES Y RAMAS.)
SILVINA: ¿Sé volvió loco? Si lo ven haciendo eso...
NICOLAS: Ya sé, no diga nada, me llevarían a la cárcel. (LOS DOS SONRÍEN. NICOLAS SIRVE DOS VASOS DE VINO.) No es muy bueno pero nos va a hacer entrar en calor. Brindemos.
SILVINA: ¡Por el ladrón!
NICOLAS: ¡Por la monja! ¡Salud!
SILVINA: Tenia razón, esas flores quedan preciosas.
NICOLAS: (QUE HA TOMADO LOS CUBIERTOS Y ESTA POR EMPEZAR A COMER MIRA A SILVINA QUE LO OBSERVA FIJAMENTE) ¿Ud. No piensa comer?
SILVINA: Hay que agradecer por los alimentos.

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