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Refugiados afganos en Pakistán
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No es la primera vez y lamentablemente no será
la última. El anhelo que poseen los fanáticos
extremistas por destruir la historia de la humanidad,
nuestra historia, se reitera incesantemente.
En estos días hemos sido testigos, una vez más,
de otro capítulo de la destrucción del
patrimonio cultural de la humanidad que se encuentra
en Afganistán. Digo otro capítulo ya que
desde 1992, fecha en que comenzó la guerra civil
se han producido saqueos de infinidad de tesoros que
actualmente se encuentran en manos de coleccionistas
privados de Japón, Estados Unidos y Europa.
Pero tengamos en cuenta que los países que hoy
se indignan al ver como el movimiento fundamentalista
islámico Talibán que gobierna Afganistán
desde 1996 destruye las estatuas de Buda en la región
central de Bamiyán consideradas las más
grandes en su estilo en el mundo, han utilizado las
mismas prácticas desde hace siglos. Aquellos
que hoy se indignan son los mismos "Estados
y Religiones" que han derribado y exterminado
monumentos históricos y obras de arte en todo
el mundo desde los primeros años de la era Cristiana.
Tan sólo para citar algunos casos recordemos
la colonización de América, la Reforma
Luterana, la Reconquista española, o la Revolución
Cultural China.
Siempre tenemos presente esa insensata obsesión
de "extirpar" las costumbres ancestrales
y la cultura pasada. En nombre de la religión,
de la revolución, del nuevo gobierno o de "quien
sea" los extremistas devastan toda cultura
que sea diferente.
Pero no nos detengamos únicamente en la destrucción
de monumentos, estatuas y obras de arte, por sobre todas
las cosas se extermina la humanidad. Estas prácticas
causan guerras y genocidios: no nos olvidemos de los
cientos de miles de refugiados afganos que están
muriendo de frío y hambre en territorio pakistaní.
Porque estos gobiernos totalitarios que hoy destruyen
en Afganistán y Medio Oriente tienen la misma
esencia que aquellos que nos gobernaron por tantas décadas
en América Latina, tienen los mismos fines que
aquellos dictadores que actualmente gozan de todas las
libertades en sus propios países.
"Lo que destruimos son sólo piedras",
dijo el líder de Talibán Mullah Omar refiriéndose
a las estatuas de Buda. De esa misma manera los tiranos
y fundamentalistas consideran a las personas que tienen
una ideología o religión distinta, siguiendo
sus conceptos seguramente dicen en referencia a los
seres humanos: "Lo que destruímos son
sólo pedazos de carne".
Simplemente como sus básicas mentes opresoras
jamás podrán comprender aquello que es
diferente, deciden eliminarlo. Su razonamiento elemental
es lo que no comprendo no tiene valor y si no lo
veo no existe. Es por ello que no sólo destruyen
el pasado, sino también nuestro presente y futuro.
/fvp
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