Literatura

Entrevista a Marco Antonio Flores
por JUAN PABLO DARDON(*)

 

NADIE NACE POETA

A un escritor no se le entrevista, se le lee. ¿Qué se le puede preguntar que nos deje satisfechos y con menos dudas? Pues nada, así de sencillo y catastrófico. Wislawa Szymborska decía que un poeta no tiene respuestas sino solo preguntas; y estaba en lo cierto la doñita.

Al Bolo Flores ya se le ha preguntado hasta de que le gustaría morirse, inclusive un par de balazos y varias amenazas de muerte lo corroboran. Es un tipo polémico por lo que dice y lo que no dice. No lo quiere la izquierda nacional por “traidor” y menos la derecha porque ni modo. Y según sé, tiene a varios escritores que le tienen reservada alguna plaza en su complicada burocracia de odios.

(Supongo que otros entendidos, luego de leer Poetas guatemaltecos del siglo XX, le otorgarán ad honorem varias plazas más.)

Le dije a Flores que íbamos a hablar de dos temas específicos, el libro que recién acaba de presentar y sobre el oficio de poeta. Definitivamente no se puede tocar ningún tema cultural o literario sin que salgan a relucir aspectos sociales, económicos o políticos. Un buen ejemplo del fenómeno “snowball” o bola de nieve.

Darse a escribir significa abandono e indagación. No está lejos el Bolo cuando dice que “el poeta es el solitario”, ya que es un trabajo que se hace y se debe de hacer con uno mismo y el cúmulo de demonios que nos preceden.

Y es asfixiante. Desnudarse de todo frente al único público posible: uno mismo. La indagación debe de ser obsesiva y creciente, sin pausas, porque un poeta no vive de pausas, sino de una memoria constante, terca, de las que no abandonan.

Estaban pintando la casa del Bolo y por eso tenía un arranque alérgico, que según él, le jode la garganta y nariz. Pasamos a su estudio entonces y empezó la entrevista. (Los estantes estaban llenos de libros y sentí envidia) Respondía catedráticamente a mis preguntas, una vieja maña de maestro universitario, supongo.

Salí de su casa dándole vueltas al asunto de mi visita y pensé que la polaca de nombre raro tenía razón. Mucha.




LA CRITICA

- En tu libro Poetas guatemaltecos del siglo XX hacés 3 divisiones de 20 años y una ultima de 30, ¿se le podría llamar a éstas las generaciones poéticas del siglo XX?

- En Guatemala no existen las generaciones poéticas, la división en generaciones de los escritores es una división antojadiza de la cultura española de finales del siglo XIX, y dado que somos países periféricos de los imperios económicos y culturales, se copia la tradición literaria que nos importan, especialmente la lírica española. La idea de las generaciones poéticas viene de Ortega y Gasset, esta idea penetró a nuestros países y quedó como una moda. En países con un desarrollo cultural más profundo donde existan grupos afines, editoriales que publiquen, talvez sí pueda funcionar la clasificación de generaciones poéticas. Pero en Guatemala, donde los poetas jalan cada uno por su lado, cada década surgen poetas de diversas edades y formaciones, algunos con una formación sumamente precaria y otros con formación mediana porque no hay formaciones desarrolladas, entonces no es posible pensar que existan generaciones coherentes y con un mismo nivel.

- ¿Entonces la gente que llama a la década de los 80 la “generación perdida” no tienen fundamentos para hacerlo?

- Sí, no hay tal “generación perdida”, lo que pasa es que también hay gente que se le ocurre una palabra o frase y la promueven. En Guatemala no hay tal generación, ni poetas malditos; lo que hay son epígonos tardíos del desarrollo poético europeo. Y en este momento en todas partes de Latinoamérica, y del mundo en general, la “generación chatarra” o las nueva generaciones, son generaciones que no tienen perspectivas; sobre todo en Guatemala, las condiciones sociales que quedaron después del enfrentamiento armado son condiciones precarias. Ustedes los jóvenes no tienen expectativas claras, ni utopías, ni necesidades reales de unión y de organización y luego surge alguien que dice que es una “generación perdida” o “maldita”, pero son diversos nombres que son ocasionales y que no expresan ninguna cuestión fundamental.

- ¿El fenómeno de la pérdida de utopías y derroteros nace siempre luego de un trauma social como una guerra, sea esta interna o externa?

- Pues no es solamente el trauma social. Lo que ocurre es que la cultura occidental está enfrentada a graves cambios: el capitalismo se ha convertido en un capitalismo salvaje donde la concentración del capital está en muy pocas manos, y eso produce que la pobreza se amplíe en todos los sentidos, incluso en los países capitalistas más desarrollados. Los jóvenes no tienen oportunidad de desarrollo profesional y menos oportunidades de trabajo. Años antes los jóvenes se agrupaban en torno a utopías sociales que pretendían provocar cambios en las correlaciones de fuerzas de la sociedad y ahora eso ya no existe, por lo tanto no se espera nada, y lo poco que se quiere, o mucho que se quiere, no se puede alcanzar por lo que te dije anteriormente. Y en el campo de la literatura menos, y en el de la poesía, mucho menos, porque esta es un producto cultural-literario que tiene poco consumo en una sociedad como esta que carece de expectativas culturales, sino solamente busca soluciones de problemas económicos; entonces los muchachos, que no tienen formación académica ni ganas de autoformarse, se lanzan a la aventura, como nos hemos lanzado todos, de escribir. Por lo tanto se quedan en una etapa de “pre-formación” que luego cambia a “deformación”, van produciendo una obra de poca calidad; claro, en un mundo donde la calidad poco importa, esto pareciera no importar, y eso viene del posmodernismo que es donde la calidad se uniforma, pero esto es pasajero, es solo un momento histórico que malo que bueno nos ha tocado vivir.

- Vos escribiste la crítica a Cardoza y Aragón, ¿por qué lo elegiste a él para hacer la crítica?

- No es que sea elegido ni nada por el estilo. Lo que sucede es que la persona que hizo la elección lo cuestionó. Ahora te explico el procedimiento: La elección de los poetas fue conjunta, de mi parte leí a cien y de ellos escogí a 50 que son los contenidos en el capítulo llamado Un siglo de poetas, ahora de ese listado ella tomó 40 y luego comparamos, coincidimos casi en todo. Hubo algunos poetas que fueron discutidos y finalmente nos pusimos de acuerdo en 11. Por razones muy especiales seguía pensando que Cardoza era uno de los poetas que tenían un acercamiento a una voz propia, y ella dijo que no...

- Solo una pregunta de paréntesis, ¿cómo se llama la persona que hizo las críticas?

- Se llama B. Levi, y solo eso. Ella no quiere que se sepa su nombre, es una académica de la Universidad Iberoamericana... entonces su selección fue de once y yo seguía insistiendo en que Cardoza debía de estar seleccionado por las razones que expongo en la primera parte del libro. Luego de volver a discutirlo largamente, ella accedió, pero me dijo que no hacía ese ensayo. Por eso hice ese trabajo.

- Tu libro, supongo, causará polémica y escándalo entre los demás escritores, ya que deja fuera a grandes mitos de la poesía nacional del siglo XX, tanto clásica (Asturias) y contemporánea (obviemos nombres). Por lo tanto ¿el mito es mas fuerte que una obra?

- No, yo creo que no. Los mitos en Guatemala no son tan profundos. Aparte no ha habido otro libro que se enfrente críticamente a estos autores, ha habido grupos que se autopromueven y siempre encuentran a una “cabeza de turco” para promover como el mas representativo de su grupo. Así sucedió con Nuevo Signo por ejemplo, ellos mismos escogieron a quien les parecía más importante de ellos y lo promocionaron bastante, y a mi parecer es un poeta muy desigual, y a la persona que hizo la selección le pareció no solo desigual, sino simple y superficial. Así ocurrió todo el siglo. Entonces los mitos son mitos con pies de barro, Asturias es un ejemplo. Ahora lo que sucede con Asturias es que es un mito como escritor, ahora como poeta, no lo es. Asturias se mitifica con tres libros importantes, descollantes, trascendentes: Hombres de maíz, El señor presidente y Leyendas de Guatemala, más allá no hay nada. Su teatro es verdaderamente malo y la poesía es mediana.

- ¿A dónde se encamina la poesía guatemalteca y debe de ir de la mano con la crítica?

- No creo que la crítica deba jugar un papel de “dirigismo”. La seudo-crítica que hubo en los años de la revolución a través de Saker-ti era un intento de dirigismo, eso está planteado en el libro. La crítica no va a dirigir a la literatura, es lo contrario. Esta no va a formar escritores. La crítica va a señalar al escritor las posibles fallas en las que este incurra, y eso llevará al poeta a pensar en su obra, creando esto la autocrítica. Y eso es lo que le ha hecho falta a los escritores guatemaltecos. Por ejemplo Carlos Illescas mandaba a imprimir todo lo que se ocurría, fueran las cosas más estúpidas que fueran, a él no le interesaba tener autocrítica sino publicar y publicar.

- Claro, pero ninguna crítica es definitiva...

- No, definitivamente. Esta, vuelvo a insistirte, no va a formar a nadie. Sino sirve para marcar caminos, para que el escritor se cuestione. A mí si me dicen algo sobre mi obra, no me lo creo; porque considero que tengo mas capacidad de hacer análisis de lo que he hecho que pensar que los que dicen que escribo bien o mal, tengan razón.

- Entonces los que se lanzan a ser escritores deben de tener muy en cuenta, y debe de ser una prioridad, la autocrítica...

- El ser escritor es un problema de auto conocimiento. De conocimiento del fenómeno al cual se va a acercar y de un auto conocimiento personal. Uno sabe si puede o no. A pesar de que alguien diga lo buen poeta que sos, uno sabe si las cosas funcionan o no. Si uno no sabe lo que es la poesía, se la cree, ¿verdad?



LA POESIA

- La poesía como oficio ¿conduce a algo?

- No conduce a nada. El oficio de poeta es un oficio que no tiene oficio ni beneficio. Porque ni se gana dinero ni importancia social. En un país como este, el poeta no tiene importancia social, por el contrario, es un individuo visto por los sectores de poder como alguien que carece de nivel social, que es un vago, que no quiere hacer nada y que por eso escribe poemas. Eso no es cierto. El poeta es una conciencia de su tiempo, es alguien que puede empalabrar su tiempo de tal manera que sea más trascendente que cualquier historiador, político o millonario que exista en su época.

- ¿Todas las personas nacen para la poesía o son pocos los elegidos?

- Ni nacen ni son elegidos, mano. (Silencio). Ningún poeta nace para ser poeta, eso es imposible, la poesía es lenguaje y es un lenguaje altamente desarrollado. Es imposible que alguien nazca con lenguaje, porque es parte de la conciencia y esta se va formando con el desarrollo biológico. Es decir, nadie nace poeta. Nadie puede nacer poeta. Y conforme la persona va conociendo las palabras se va enamorando de ellas, y hay otras que no; hay personas que se van enamorando de las imágenes, de los sonidos, de los monumentos exteriores y de otras cosas más. Pero los que se apasionan por las palabras pueden llegar a ser poetas, si en un momento dado encuentran la forma de organizar las palabras en un discurso poético, ese es el principio del poeta, y eso no quiere decir que de grande vaya a ser poeta. No todos los poetas encuentran una forma personal de hablar. En esta recopilación, se encontraron 12 que se acercaron a una voz personal, porque creo que ninguno de ellos tienen una voz propia. Encontrar una voz propia es un trabajo de una vida, y hay muchos que no aguantan la casaca.

- En la entrega de Reunión, volumen dos, vos contestaste una pregunta del público “la única patria del poeta es la memoria”, ¿para escribir sobre algún suceso, sea este personal o social, se debe de interiorizar y asimilar primero?

- La poesía es un largo proceso, de por vida, no de un momento ni de un acontecimiento. No quiere decir que existan poetas que hayan escrito de manera coyuntural. Neruda es un ejemplo. La poesía no surge de la interioridad del individuo, surge del exterior: de las imágenes, de las emociones, de las sensaciones, de los recuerdos y de las pasiones en general. Todo lo que el hombre interioriza se va procesando por largo tiempo. Pero no es consciente, sino inconsciente. Es una autoformación que lleva al momento de la síntesis y cuando encuentra el momento de la eclosión es donde surge el poema.

- Si los temas poéticos ya se han agotado, ¿por qué se sigue escribiendo?

- Los temas nunca se agotan. Los agota cada uno en sí mismo. Todas las emociones, el amor, la vida, la muerte, la tristeza, etc., se repiten en cada hombre y son nuevas para el que las experimenta.

- ¿Un poeta puede decir “he terminado”?

- No lo sé. Eso si no lo sé. Creo que llega un momento en que un hombre ya no puede escribir poesía...

- Enrique Juárez Toledo es un ejemplo...

- Sí, él a los 42 años dejó de escribir poesía. Yo dejé de escribir poesía a los 50. Hay poetas que han escrito hasta los 80 años. Para eso no hay ninguna medida. La medida está en sí mismo.


© Terra / Juan Pablo Dardon
(*) JUAN PABLO DARDON es editor de Tiempo Aparte, sección de Arte y Cultura de Terra Guatemala

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