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Hace unos días estuve leyendo una serie de artículos
y textos del escritor uruguayo Eduardo Galeano compilados
en una antología que lleva por título
Apuntes para el fin de siglo. En uno
de aquellos textos, publicado anteriormente en el libro
Nosotros decimos no, el autor escribe:
la palabra tiene sentido para quienes queremos celebrar
y compartir la certidumbre de que la condición
humana no es una cloaca. Buscamos interlocutores, no
admiradores; ofrecemos diálogo, no espectáculo.
Al leer estas líneas me fue imposible evitar
una serie consideraciones relacionadas con las redes
de comunicación y el papel que nos toca cumplir
a quienes estamos al frente de algún medio digital.
Desde que Internet comenzó a expandirse y popularizarse
han cambiado las formas de comunicación y se
han acelerado los flujos de información. Una
de las diferencias más grandes que existe entre
los medios tradicionales y la red de redes es que, esta
última, invita desde su concepción a un
verdadero intercambio de recursos, busca interlocutores
y ofrece diálogo. A través de este
medio se permite una completa participación tanto
de los autores como de sus lectores.
Internet nos otorga una infinita cantidad de beneficios,
favorece la edición, difusión y comunicación
de temas que en los medios tradicionales están
marginados, para tomar un ejemplo, es el caso de las
revistas culturales de edición electrónica.
Sería imposible generar espacios de cultura como
los que se producen on line, ya que en el mundo "real"
los costos son mucho mayores y los intereses de los
sectores económicos y de poder son mínimos
cuando se trata de publicaciones artísticas y
culturales.
Las publicaciones culturales generalmente se ven relegadas
y desplazadas de sus lugares originarios de venta o
distribución ya que apenas son una minoría
quienes las respaldan. Existe mucho material para publicar
que merece llegar a manos de la gente pero no se puede
lograr por falta de medios. En la red es posible tener
acceso a estos espacios y por sobre todo participar
e intercambiar ideas logrando un contacto directo con
autores y artistas. Pero estas mismas fortalezas y beneficios
que nos otorgan las redes de comunicación ayudan
a que encontremos todo tipo de calidad en el material
que existe on line. Es por ello que deben realizarse
sitios orientados a la excelencia, marcando una clara
diferencia con aquellos que privilegian el "contenido
chatarra".
En esta realidad es que las publicaciones on line deben
cumplir la misión que les corresponde dentro
de la sociedad como medios de difusión hacia
una grupo minoritario que día a día va
ampliándose favorecida por la expansión
de las redes de comunicación, y principalmente
como verdaderos elementos disparadores del conocimiento.
No olvidemos que estos espacios de arte y cultura cumplen
un rol importante como sitio de encuentro, intercambio
de ideas y generación de proyectos, lo cual representa
esencialmente la imagen del tiempo presente, auténtico
reflejo del pulso social.
Al parecer el único lugar de expansión
que queda para las expresiones artísticas y culturales
en este nuevo milenio es tan sólo la red, acaso
estaremos viviendo, con todo lo positivo y negativo
que ello implica, una nueva era: la digitalización
de la cultura. Cualquiera sea la respuesta recordemos
las palabras de Galeano y ofrezcamos diálogo,
no espectáculo.
/fvp
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